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La Libre Circulación de Bienes y Mercancías obliga a los empresarios a mejorar su productividad y adaptarse a las nuevas condiciones de la Sociedad. Prohibir la Libre Circulación de Personas, Bienes y Capitales provocará estancamiento y Pobre

Creada15-04-2003
Modificada07-05-2013
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Abril2

La Antiglobalización

Pero hay países donde los políticos pretenden controlar la economía y evitar la explotación y las malas consecuencias que tiene la libertad.

En primer lugar hay que poner barreras para que la gente no pueda cruzar indiscriminadamente las fronteras. De esa forma los pobres no podrán venir a nuestro país a quitarnos nuestro trabajo. Si allí se mueren de hambre ¿qué importa?. Lo importante es que a nosotros no nos falte el trabajo ni nos bajen el sueldo.

Por otro lado, muchos agricultores del país pobre cultivan hortalizas y frutas, y como allí la mano de obra es tan barata pueden ofrecerlos a un precio más económico que los productos agrícolas de nuestra tierra. Pero si les compramos esos productos tan baratos nuestros agricultores se verán obligados a bajar los precios y podría no serles rentable, con lo cual tendrían que abandonar el negocio.

Tenemos que elegir entre dos alternativas: Que cuarenta millones de consumidores puedan adquirir frutas y verduras a un precio más barato dejando que varias decenas de miles de agricultores tengan que cambiar de empleo, o salvar a esos agricultores pagando más caras las frutas y verduras.

El problema es el mismo que si en un pueblo pequeño solo hay un sastre que hace la ropa de todo el pueblo y llega un comerciante con ropas de igual calidad y más baratas de una fábrica del pueblo de al lado.

La decisión es la misma, pero en realidad mi pregunta es: ¿quién debe decidir?.

¿Es el alcalde el que debe decidir si lo mejor es cerrar las fronteras del pueblo, prohibir la importación de mercancías y crear un servicio de aduanas y un cuerpo de policía que persiga a los ciudadanos que compren ropa en el extranjero?.

¿Y por qué no lo decide la gente, los ciudadanos?.

Sencillamente, aquellos que quieran que el sastre pueda seguir ganándose la vida que sigan comprando al sastre, aunque sea más caro, y los que prefieran comprar trajes más baratos que lo hagan.

Al final el sastre hará lo que decida la mayoría de la gente. Si conserva suficientes clientes para seguir ganándose la vida, enhorabuena. Pero si la mayoría de la gente "vota" por la ropa importada a menor precio, el sastre tampoco se va a morir de hambre. Sólo tiene que cambiar su negocio, inventar algo nuevo, descubrir un nuevo bien o servicio que la gente pueda desear o, si no lo consigue, ponerse a trabajar como asalariado para un empresario. Supongo que para muchos es triste que una persona que lleva veinte años trabajando en un oficio tenga que abandonar ese oficio y aprender una nueva profesión. Es triste, en realidad, que todos estemos expuestos a ese riesgo, pero a cambio todo el pueblo podrá comprar ropas mucho más económicas, y con el dinero ahorrado podrán comprar otros productos que, en el primer caso no hubiesen podido adquirir.

Volviendo al caso de las verduras, tenemos en un platillo de la balanza diez mil agricultores que no van a poder ganarse la vida como lo hacían hasta ahora. No se van a morir de hambre, pero tendrán que ahorrar, economizar, ingeniárselas, descubrir algo que la gente desee, inventar algo que les permita seguir viviendo, si no de la misma forma, de otra. Muchos acabarán en la ruina y deberán volver a emplearse para otros empresarios, pero entre ellos algunos tendrán una idea afortunada, replantearán sus negocios y crearán un nuevo y exitoso sector agrícola, quizás de productos ecológicos, quizás de variedades específicas o de una extrema calidad. 

En el otro platillo de la balanza hay dos grupos beneficiados. Primero, los miles de agricultores del país pobre que podrán vender sus productos a un precio suficiente que les permita ganarse la vida y sobrevivir a la miseria que impera en su país. Y además, cuarenta millones de consumidores del país rico que podrán adquirir frutas y verduras más baratas y la diferencia la usarán en adquirir otros bienes que hará su vida más cómoda y más rica, enriqueciendo de paso a los sectores del vestido, la música, la electrónica, los sectores en los que empleemos el dinero que hemos ahorrado en el sector agrícola. Y al mismo tiempo estamos ayudando a miles de agricultores de un país pobre para que puedan prosperar y salir de la pobreza, y estos a su vez beneficiarán con sus compras a otros muchos sectores económicos ¡¡de su país y del nuestro!!. Porque el dinero que ganan los pobres lo gastarán en algunos productos de su país y otros del nuestro.

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