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Los impuestos al trabajo perjudican más al trabajador que al empresario, pues le quitan gran parte del dinero que el empresario está dispuesto a pagar al trabajador.

Creada12-06-2003
Modificada08-05-2013
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Abril2

Impuestos al Trabajo

Siempre que una persona realiza una actividad que pueda reportarle algún beneficio económico, el Estado, fiel a sus orígenes, interviene para quitarle una parte más o menos grande de esos beneficios.

En las relaciones laborales son dos personas las beneficiadas, el trabajador y el empresario, por lo que hay excusa para cobrar a ambos.

Cuando un empresario y un trabajador se sientan a negociar las condiciones de una relación laboral, el Estado se sienta con ellos para llevarse una gran parte del dinero que el empresario esté dispuesto a pagar al empleado.

Por ser sinceros, según el salario que acuerden, el Estado se llevará entre el 35 y el 45% de lo que pague el empresario. (Ver ¿Cuántos Impuestos Pagamos?)

Casi la mitad, pero no del dinero que cobra el trabajador, sino de lo que paga el empresario. Es decir, por cada mil euros que se lleva un trabajador a su casa trabajando cuarenta horas a la semana, el estado se lleva casi otros mil sin hacer nada.

Al empresario, hasta cierto punto, le da igual. Ya ha calculado que para ganar dinero puede permitirse pagar al trabajador una cantidad determinada, por ejemplo, 30.000 € al año.

Entonces llega el estado y le dice: No, para contratar a un trabajador tienes que pagar un 31% a la Seguridad Social. Bien, para el empresario es fácil. En vez de ofrecer 30.000 €, descontará el importe que se va a llevar el Estado y ofrecerá 22.900 € al año.

Muchos trabajadores prefieren hablar de lo que van a cobrar al mes, así que, como los 22.900 € se van a dividir en 14 pagas, y el empresario le ofrecerá al trabajador 1.636 € mensuales.

Entonces el estado vuelve a intervenir y le dice a los trabajadores: No, de estos 1636 Euros os vamos a quitar todos los meses una parte del dinero para que tengáis médico gratuito, vuestros hijos tengan escuelas gratuitas y cuando os jubiléis el estado os dará una pensión que os permita seguir cobrando todos los meses. Al trabajador se le queda la paga mensual en 1.277 €, es decir, 17.877 € al año.

Al final, de los 30.000 € al año que estaba dispuesto a pagar el empresario, el trabajador se lleva 17.877 €, y el Estado se lleva 12.123 € (el 40%). Los trabajadores se consuelan pensando que, si a ellos les han quitado un porcentaje de su salario, al empresario también le han quitado otro mayor.

Están engañados.

De los 30.000 € que el empresario estaba dispuesto a ofrecer al trabajador, el estado se ha llevado más de 12.000 €. 

El que se consuele pensando que a él sólo le han quitado 5.000 € mientras que al empresario le han quitado 7.000 €, es que es tonto.

El Estado no le ha quitado nada al empresario, se lo ha quitado al trabajador.

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