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Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar. Su formación, su viaje hacia el interior y su regreso a su órbita actual, y cómo ha influido y sigue influyendo en los demás planetas.

Creada20-09-2021
Modificada20-09-2021
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Reseña del Documental Júpiter de la serie Los Planetas

Júpiter: El Padrino del Sistema Solar

Documental de la serie Los Planetas (E3, 2019), en el que se describen características del planeta Júpiter, el más grande del Sistema Solar, y cómo durante sus primeros cientos de millones de años derivó hacia el Sol y estuvo a punto de destruir la Tierra.

Más allá de los planetas terrestres, a 780 Gm del Sol, se encuentra Júpiter, el Padrino de los planetas.

Hace 4'5 Ga, la gravedad de Júpiter alteró la posición y la estabilidad de los demás planetas del Sistema Solar, impidió que se formara un planeta en el Cinturón de Asteroides y estuvo a punto de destruir la Tierra.

El Caos que vino del Espacio

En el desierto de Arizona se encuentra el Cráter Barringer. Se formó hace 50.000 años cuando un asteroide de 40 m impactó contra la Tierra a 12 Km/s. El asteroide, probablemente fue sacado de su órbita y enviado hacia la Tierra por la gravedad de Júpiter.

La verdad es que esto es tan sólo una especulación. En todo caso lo comentaré al final del artículo.

En 1972 se lanzó la sonda Pioneer 10. Fue la primera nave destinada a cruzar el Cinturón de Asteroides y los científicos no tenían claro si podría hacerlo o si en el Cinturón habría tantos asteroides que la sonda chocaría con alguno de ellos.

Pero el Cinturón de Asteroides resultó ser un desierto vacío y la sonda lo atravesó sin incidencias para alcanzar al planeta Júpiter.

Allí sacó numerosas fotografías y películas que fueron enviadas por radio a la Tierra revelando cómo se comportaban las nubes de la atmósfera.

Cinco años más tarde, en 1977, fueron enviadas las sondas Voyager 1 y 2, que en Enero de 1979 pasaron también muy cerca de Júpiter en su camino al exterior del Sistema Solar y durante su tránsito tomaron más y mejores imágenes. Fotografiaron con más detalle la Gran Mancha Roja, descubrieron los tenues anillos de Júpiter y fotografiaron las superficies de las grandes lunas de Júpiter.

Lunas de JúpiterLa superficie helada de Europa, los Volcanes de Ío, la rugosidad de Ganímedes, y Calisto, con la superficie congelada y cubierta de cráteres de impacto.

Ahora sabemos que Júpiter tiene más de 79 lunas, formando un Sistema Solar en miniatura.

En 2011, la sonda espacial Juno fue enviada hacia Júpiter. Como no tenía combustible suficiente para alcanzarlo, hizo un viaje indirecto pasando cerca de planetas que, mediante un efecto honda, le dieron impulso suficiente para alcanzar su destino.

El 4 de Julio de 2016 llegó por fin a Júpiter, y sus imágenes, con las más modernas cámaras, revelaron cómo se arremolinaban las corrientes de nubes, gigantescos huracanes y sorprendentes colores de variadas nubes de amoníaco y otras sustancias similares.

El estudio de los campos magnéticos y gravitatorios descubrió que en el centro de Júpiter existe un núcleo sólido rodeado de un océano de Hidrógeno Líquido, y eso permitió descubrir cómo llegó a formarse tan gigantesco planeta.

El Nacimiento de Júpiter

Hace 5 Ga, en la zona en la que actualmente se encuentra el Sistema Solar sólo había una gran nube de gas y polvo. La explosión de una supernova cercana creó una onda expansiva que condensó esa nube iniciando el proceso de atracción gravitatoria que generaría el Sol. Lejos de allí, el núcleo de Júpiter ya está empezando a crecer.

Tras 15 Ma de crecimiento, se inician las primeras reacciones nucleares en el centro del Sol y sus primeras luces iluminan un Júpiter ya plenamente formado y varios planetas aún en proceso de construcción.

Durante los siguientes 100 Ma se forman en el interior de la órbita de Júpiter los cuatro planetas terrestres, pero no necesariamente en el mismo orden y a las mismas distancias del Sol a las que están hoy en día.

La Anomalía del Sistema Solar

Nuestro Sol es una de las 300 Mil Millones de estrellas de la Vía Láctea, y prácticamente cada una de ellas alberga su propio sistema planetario.

En los últimos años hemos descubierto planetas en varios miles de estrellas de nuestro entorno, y hemos comprobado que nuestro Sistema Solar no es típico.

La mayoría de los planetas descubiertos no son del tamaño de Júpiter o la Tierra, sino de un tamaño intermedio, similar al de Urano o Neptuno, entre 2 y 10 veces más grandes que la Tierra. Y no suelen estar a las distancias que se dan en nuestro Sistema Solar, sino mucho más cerca de su sol.

¿Qué fue lo que hizo tan especial a nuestro Sistema Solar?

El Cinturón de Asteroides

Conforme hemos ido conociendo los planetas de nuestro Sistema Solar hemos descubierto que varios de ellos no pudieron crearse en las órbitas que ocupan hoy en día.

Y en el Cínturón de Asteroides que separa el Sistema Solar Interior del Exterior, entre Marte y Júpiter, hemos hecho más descubrimientos sorprendentes.

El Cinturón de Asteroides no es tan denso como se suele representar en la Ciencia Ficción, con escenas en las que se ven cientos de asteroides viajando caóticamente por el espacio. En realidad, si estuviéramos en un asteroide, desde allí sería imposible ver al más cercano. Sólo muy de tarde en tarde veríamos, bastante lejos, pasar un asteroide. Y tendríamos que esperar muchísimos años para que desde un asteroide podamos ver otros dos al mismo tiempo.

Los cohetes que enviamos al Sistema Solar Exterior tienen que atravesar ese cinturón, y aunque en los primeros había una cierta incertidumbre, porque no se sabía si habría una mayor abundancia de microasteroides, hasta ahora no ha habido ningún riesgo de chocar con un asteroide, ya que el Cinturón está prácticamente vacío.

En 2007 se lanzó la Sonda Dawn, destinada a estudiar los asteroides Ceres y Vesta. Tras un año orbitando alrededor de Vesta, en Marzo de 2015 viajó hasta Ceres.

Cráter de Ceres, con manchas de sales en el interiorEste asteroide tiene un tercio de la masa de todo el Cinturón de Asteroides, y las primeras imágenes revelaron un hecho sorprendente. Su superficie está salpicada con unas 300 manchas brillantes que, tras un análisis químico, revelaron ser de sales.

Más que un asteroide, Ceres tiene características que deberían clasificarlo como un Planeta Enano.

Es esférico y está estructurado en capas. Y por los datos obtenidos de Dawn, bajo una superficie de polvo oscuro existe un océano de hielo de varios Km de grosor.

En algunos puntos el hielo atraviesa la capa de polvo, y debido al calor del Sol se derrite, pero al no disponer de atmósfera, el agua se evapora de inmediato dejando en la superficie las sales que contiene disueltas.

Pero para que el Hielo tenga sales disueltas, ha tenido que estar en estado líquido, y eso nos revela una misteriosa etapa de la existencia de Ceres. Hace mucho tiempo, poco después de su formación, Ceres estaba cubierto de un océano global. Pero no hasta la superficie, pues entonces, al no disponer de atmósfera, el agua habría hervido y se hubiera perdido en el espacio, sino que sobre esa capa de agua había una capa de hielo.

¿Qué podía generar el calor que mantenía esa capa de agua en estado líquido?

Todos los cuerpos planetarios incorporan en su masa una cierta cantidad de elementos radiactivos que, a lo largo del tiempo, generan calor. Y ese calor es el responsable de que el agua de Ceres estuviera en estado líquido y se mezclara con las sales que surgieron de la actividad volcánica del núcleo rocoso de Ceres.

Después, conforme los materiales radiactivos fueron decayendo, disminuyó el calor y el océano global de Ceres se congeló por completo.

El Viaje de Júpiter

Tras la formación de Júpiter, su órbita no era estable y durante millones de años fue orbitando cada vez más cerca del Sol, llegando hasta la zona dominada por el Cinturón de Asteroides.

En esta zona existía mucha más masa, pero la interferencia de Júpiter fue desviando muchos de estos asteroides, algunos hacia el exterior, otros al interior, del Sistema Solar. El 99% de la masa de esta zona fue barrido por Júpiter impidiendo que los pequeños planetas que ya se hubiesen formado siguieran creciendo.

Júpiter siguió reduciendo su órbita, llegando casi hasta la zona en la que se estaba formando Marte. Allí también barrió con gran parte de los asteroides, impidiendo que Marte alcanzara una masa similar a la de la Tierra, quedando con apenas la décima parte de su masa.

Y eso también impidió que se formaran superplanetas como los que abundan en otros sistemas estelares.

Si Júpiter hubiera seguido reduciendo su órbita habría arrancado a Marte de su órbita y, de haber llegado hasta la Tierra, nuestro planeta, seguramente, no existiría.

Pero antes de llegar mucho más adentro del Cinturón de Asteroides, algo detuvo la caída de Júpiter hacia el Sol.

El Regreso de Júpiter

Más allá de la órbita de Júpiter se formó un nuevo planeta gigante, Saturno.

Orbitando por fuera de Júpiter, la masa de Saturno influyó en la de Júpiter haciendo que, a partir de entonces, su órbita fuera cada año un poco mayor. A lo largo de varios millones de años, la órbita de Júpiter fue ampliándose, alejándose del Sol, hasta llegar a su distancia actual.

En un momento determinado, las órbitas de Júpiter y Saturno entraron en resonancia. Mientras Saturno realizaba UNA órbita, Júpiter realizaba DOS, coincidiendo cada año en la misma dirección desde el Sol. Las órbitas de los demás planetas y de muchos asteroides, atraídas cada cierto tiempo siempre desde la misma dirección, se hicieron más elípticas, hasta llegar a un punto en el que las órbitas de los asteroides del Cinturón de Asteroides llegaran a cruzar las órbitas de los planetas interiores, provocando el Bombardero Intenso Tardío.

Cuando Júpiter se alejó aún más, su órbita dejó de estar en resonancia con la de Saturno, y el tirón gravitatorio se producía cada vez desde distintas direcciones, por lo que las órbitas de los demás planetas y asteroides comenzaron a hacerse más y más circulares, finalizando, varios millones de años más tarde, el Bombardeo Intenso Tardío.

El Agua de la Vida

De haber continuado la caída de Júpiter hacia el Sol, la Tierra no existiría. Al volver a alejarse hasta su posición actual, la Tierra se salvó de la destrucción, convirtiéndose en el hogar de toda la Vida que conocemos.

Pero para que un planeta pueda desarrollar y mantener la Vida, necesita un elemento imprescindible: Agua.

El Agua de la Tierra, más de 1.300 Millones de Kilómetros cúbicos,  cubre las dos terceras partes de su superficie. En ella surgió la Vida, evolucionó hacia organismos cada vez más complejos, y hoy en día está presente, en forma de plantas, animales, algas y animales microscópicos en todos los rincones del planeta, en cada gota de agua de los inmensos océanos.

Los científicos piensan que en el Sistema Solar Interior, debido a las radiaciones y al calor del Sol, había poca agua, por lo que los planetas que se formaran allí deberían ser mucho más secos que la Tierra. Pero, mientras Júpiter se iba alejando del Sol, atraído por la gravedad de Saturno, lanzaron al interior gran cantidad de asteroides y cometas, con un alto porcentaje de agua.

Los Hijos del Padrino

En la actualidad, la órbita de Júpiter se ha estabilizado a 778 Gm del Sol, bastante más allá del Cinturón de Asteroides. Su presencia ya no representa un peligro para los planetas interiores. Pero sí para otros mundos más cercanos.

La luna Ío es el mundo más volcánico del Sistema Solar. En cualquier momento, cualquier instantánea que tomemos de la superficie, revelará la presencia de más de 100 volcanes en erupción al mismo tiempo.

El lago de lava más grande de Ío, con 200 Km de diámetro, es el Loki Patera. Pero Ío tiene el mismo tamaño que la Luna, y está mucho más lejos del Sol. Entonces ¿por qué no está mucho más frío y tan muerto como la Luna?

El motivo es que Ío orbita a Júpiter a poca distancia, y las otras lunas mayores orbitan más lejos... en resonancia con Ío. Cada vez que Ío realiza DOS órbitas, coincide en el mismo punto con alguna de las otras lunas. Y la gravedad de esas lunas, ejercida de forma periódica y regular, produce en el interior de Ío un efecto marea, un amasamiento, que hace que el interior se caliente mucho más que el calor que recibe del Sol, hasta unos 1.200 grados, suficientes para mantener su interior en estado permanente de fusión.

La Amenaza de Júpiter

La gravedad de Júpiter no sólo atrae a sus lunas, también afecta de forma indirecta a otros planetas, algunos tan lejanos como la Tierra.

Durante casi 200 Ma, los dinosaurios dominaron la Tierra. Después, hace 65 Ma, se extinguieron debido al catastrófico impacto de una asteroide gigantesco, de más de 10 Km de diámetro.

Y es probable que Júpiter haya tenido que ver.

Cinturón de Asteroides y Asteroides Troyanos de JúpiterLos asteroides del Cinturón de Asteroides, entre Marte y Júpiter, siguen una órbita circular. Conforme Júpiter orbita alrededor, los situados más cerca de Júpiter se desvían ligeramente hacia él, cambian su órbita. Como la siguiente coincidencia se produce en una dirección distinta, las variaciones se anulan unas con otras y las órbitas de los asteroides permanecen, más o menos, circulares.

En la misma órbita de Júpiter, a 60 grados desde el Sol, por delante y por detrás, se encuentran los puntos de Lagrange Anterior (L4) y Ulterior (L5) del sistema Sol-Júpiter. Son puntos de equilibrio gravitatorio estable, en el que un asteroide podría permanecer permanentemente. Allí se encuentran, no dos asteroides, sino dos nubes de asteroides, atraídos por la gravedad del Sol y Júpiter. Los asteroides que se encuentran en esas dos nubes oscilan periódicamente alejándose y acercándose a Júpiter, lo que da a ambas nubes una forma ahusada, curvada alrededor del Sol.

Son los asteroides Troyanos del Sistema Sol-Júpiter.

Impacto de AsteroideHace 100 Ma, Júpiter expulsó a uno de estos asteroides hacia el Sistema Solar Interior. Allí permaneció en una órbita excéntrica durante millones de años, hasta que hace 65 Ma chocó con la Tierra.

El impacto generó una bola de fuego que aniquiló instantáneamente toda forma de vida en 1.000 Km a la redonda. Lanzó a la atmósfera 300.000 Millones de Toneladas de Sulfuro. Las nubes de hollín y cenizas taparon la luz del Sol durante miles de años, provocando un invierno en el que se extinguieron el 75% de las especies de animales y plantas. Incluyendo a los dinosaurios.

Desde entonces, otros asteroides han sido expulsados de sus órbitas por Júpiter, y algunos fueron enviados hacia el interior del Sistema Solar. Y algunos han impactado contra la Tierra, aunque ninguno tan grande como el que hace 65 Ma acabó con los dinosaurios.

Y sin embargo, a pesar de que de vez en cuando nos lanza un asteroide, Júpiter también nos protege.

El Shoemaker-Levy

Hace 100 Ma un bloque de Hielo y rocas de 4 Km de diámetro avanza hacia el Sistema Solar Interior. Pero Júpiter se interpone en su camino.

70 años más tarde (¿? ¡Vaya error, no sé si del narrador o del traductor!), en 1989 se envió, a bordo del transbordador Atlantis, la Sonda Galileo, que en un viaje de tres años llegó a la órbita de Júpiter a tiempo para observar el paso del Cometa Shoemaker-Levy 9 cerca de Júpiter. El estudio de su trayectoria reveló que el asteroide seguiría su camino pero regresaría para impactar dos años más tarde contra Júpiter.

En Julio de 1994, durante 6 días, los fragmentos del Shoemaker-Levy impactaron contra Júpiter a 60 Km/s, en el hemisferio sur, en el lado nocturno.

La potente atracción gravitatoria de Júpiter hace que muchos asteroides, camino del Sistema Solar Interior, se estrellen contra él, disminuyendo el riesgo de que alcancen la Tierra.

La Misión Galileo

La sonda Galileo realizó observaciones de Júpiter y sus lunas durante varios años, descubriendo que en Júpiter eran frecuentes los vientos de 600 Km/h y rayos el doble de intensos que los más fuertes de la Tierra.

Confirmó que la luna Europa estaba cubierta con una gruesa capa de hielo, y bajo ella había un océano global de 100 Km de profundidad, con más agua que todos los océanos terrestres juntos.

Al final de su misión, con las últimas gotas de combustible que le quedaban, la sonda Galileo fue dirigida para hundirse en la atmósfera joviana, donde se desintegraría por la fricción.

El Futuro de Júpiter

La órbita de Júpiter es, aparentemente, estable, aunque sólo la hemos estudiado con precisión en los últimos cientos de años, apenas un instante en la larga vida, 4'5 Ga, del Sistema Solar.

Con los más potentes ordenadores podemos predecir las órbitas de los planetas y, si no hay interferencias extrañas, con bastante precisión para el próximo millón de años. Pero más allá sólo hay incertidumbres.

Es posible que las órbitas de algunos planetas se agranden o achiquen, y si alguno alcanza una distancia en la que entre en resonancia con Júpiter, las órbitas de los demás planetas y asteroides podrían ser afectadas, hacerse más elípticas, cruzar sus órbitas y colisionar.

Mercurio podría ser arrojado hacia el Sol, o alejarse de él para cruzar la órbita de Venus o la Tierra. Podría chocar con nosotros.

Júpiter, en su juventud, se dio un paseo por el Sistema Solar y estuvo a punto de barrer todos los nacientes planetas. Después volvió a alejarse, permitiendo que la Tierra alcanzase su tamaño óptimo y se convirtiera en un lugar idóneo para la aparición y la evolución de la Vida.

Tenemos una gran deuda con Júpiter.

Puede que algún día se cobre esa deuda.

En mi opinión

Un final ominoso, que no creo que esté muy justificado.

Pero, en fin, vayamos por partes.

¿Quién manda los asteroides contra la Tierra?

El documental afirma que Júpiter lanzó contra la Tierra el asteroide de Arizona, hace 50.000 años, y también el asteroide KT, que provocó la extinción de los dinosaurios hace 65 Ma.

La verdad es que esto es tan sólo una especulación. No tenemos ninguna prueba de que este asteroide haya sido desviado por Júpiter, o por Saturno o Marte, ni si vino del espacio exterior o del Cinturón de Asteroides y se desvió al pasar cerca de otro asteroide, o al chocar con él.

En pocos cientos de miles de años, Júpiter limpiará las órbitas resonantes del Sistema Solar, aquellas en las que un planeta o asteroide orbitara exactamente 2 ó 3 veces por el interior, ó 0'5, 0'33 ó 0'66 veces por el exterior de Júpiter. Porque cada año joviano la atracción sobre el asteroide se manifestaría en la misma dirección y eso tendería a hacer la órbita más y más elíptica hasta cruzar las de otros planetas.

Pero esta limpieza ya se realizó hace varios Giga·años y las órbitas resonantes con Júpiter actualmente están vacías. No parece haber peligro en ese sentido.

Donde sí hay peligro es en el mismo cinturón de Asteroides, y aún más entre los asteroides troyanos de la órbita de Júpiter. Allí, los asteroides hacen un recorrido alejándose del punto de Lagrange en dirección a Júpiter y volviendo después sobre sus pasos para alejarse en dirección opuesta. Y otra vez a empezar.

Muchos asteroides se cruzan unos con otros, algunos, muy pocos (son distancias enormes), colisionan, pero lo más frecuente es que pasen lo bastante cerca como para desviarse mutuamente. Y, según cómo se crucen, pueden desviarse en cualquier dirección del espacio, hacia dentro o hacia fuera del Sistema Solar, y también por encima o por debajo del plano de la eclíptica.

Salvo el Bombardeo Intenso Tardío de hace 3'9 Ga, no creo que los asteroides que desde entonces hayan caído sobre la Tierra hayan sido empujados por Júpiter, sino que fueron desviados por su paso muy cercano a otros asteroides, bien desde el Cinturón de Asteroides o, más probablemente, desde los enjambres troyanos de Júpiter. O desde el Cinturón de Kuiper o la Nube de Oort, las otras dos zonas del Sistema Solar MUY Externo en las que aún existen gran cantidad de asteroides.

También hay asteroides que proceden del espacio interestelar, y alguno podría chocar con la Tierra, pero su velocidad será tan alta que atravesarán el Sistema Solar y se perderán en dirección opuesta para siempre. La probabilidad de que uno de ellos choque con la Tierra es bajísima, del orden de 1 entre Mil Millones. Aunque si pasan Mil Millones de asteroides, es bastante probable que alguno impacte con la Tierra.

La Velocidad de Caída de los Asteroides

Se afirma que el asteroide de Arizona impactó con la Tierra a 12 Km/s. Es una velocidad MUY baja. Es tan sólo la velocidad mínima que alcanzaría si la Tierra y el asteroide estuvieran detenidos a la distancia de la Luna y empezara a caer hacia la Tierra.

Teniendo en cuenta que la Tierra se desplaza a 30 Km/s en torno al Sol y que los asteroides y cometas que caen desde las afueras del Sistema Solar hacia el Sol viajan a 40~60 Km/s, la velocidad más probable a la que un asteroide que viniera del Cinturón de Asteroides chocara con la Tierra es de unos 30~40 Km/s.

Para que un asteroide impactara a 12 Km/s tendría que desplazarse a 30 Km/s y pasar, en el mismo plano de la eclíptica, de forma tangencial a la órbita terrestre en el mismo momento del año en que la Tierra está en ese punto. Entonces, estando el asteroide y la Tierra desplazándose en la misma dirección y a la misma velocidad, sería como si ambas estuvieran detenidas entre sí, la gravedad de la Tierra lo atraería y lo aceleraría hasta que impactase con la Tierra, sí, a 12 Km/s.

Sólo que si un asteroide viaja de forma tangencial a la órbita terrestre, eso significa que viene del Cinturón de Asteroides o de más lejos, y conforme ha ido cayendo hacia el Sol ha ido acelerando, y su velocidad, al llegar a la órbita de la Tierra, no puede ser de 30 Km/s, sino muy superior.

Así que un impacto de asteroide a SÓLO 12 Km/s lo considero MUY improbable.

El Nacimiento de Júpiter y el Sistema Solar

¡Por fin! Es la primera vez que veo un documental en el que se dice que, al encenderse el Sol, Júpiter ya estaba formado. Normalmente siempre se ha afirmado que primero se formó el Sol y después se empezaron a formar los planetas, pero eso es algo que a mí siempre me ha parecido ilógico.

Sólo que yo voy un poco más lejos, creo que TODOS los cuerpos del Sistema Solar se empezaron a formar al mismo tiempo, a partir de las nubes de Gas, Polvo y Escombros de los restos de anteriores explosiones de supernovas.

Por las leyes de la física, los cuerpos más masivos atraen más masa y crecen más rápido. El que lleve la delantera se convertirá en el centro gravitatorio del sistema, y el siguiente en tamaño, orbitando a su alrededor, con su atracción gravitatoria determinará el plano orbital del sistema. Toda la materia de la que están creciendo los planetas será atraída hacia el plano orbital y los planetas seguirán creciendo. Además, como la nube original es aún muy densa, los planetas que orbitan por el interior de la nube, al mismo tiempo que chocan con polvo y escombros incorporándolos a su masa, también son frenados.

Muy poco, pero de forma continua durante decenas de millones de años, los planetas se iban frenando, y cayendo hacia el Sol. La órbita de los planetas que atraviesan la nube primigenia era cada año unos centímetros más pequeña. En millones de años la diferencia podía ser de decenas de Gigámetros.

Todo esto ocurrió ANTES de que el cuerpo central del sistema adquiriera el tamaño suficiente para que en su interior se produjesen las reacciones de fusión que lo convirtieron en Sol. Después, durante UN millón de años el Sol fue ganando intensidad y los planetas siguieron creciendo, frenando y acercándose al Sol, aún alimentados por la nube de Gas, Polvo y Escombros, pero cuando el Sol adquirió suficiente fuerza empezó a emitir el Viento Solar que empujó los gases al exterior del Sistema Solar. Más tarde empujó también las partículas de polvo, y sólo quedaron los escombros.

Como el Gas y el Polvo eran la mayor parte de la masa de la nube original, los planetas dejaron de crecer con el Gas y Polvo, pero aún siguieron creciendo con los escombros. Pero el efecto de frenado era mucho menor, y la atracción de planetas más exteriores, hizo que la órbita de varios planetas se alejara del Sol.

Pero, en vez de una decena de planetas, aún había un centenar de ellos. Y sus órbitas aún eran muy irregulares. A menudo chocaban, más a menudo se cruzaban entre sí, y si lo hacían uno por debajo y otro por encima, ambos podían ser desviados por encima y por debajo del plano orbital de Júpiter. El mismo Júpiter, a pesar de su gran tamaño, también pudo haber sido desviado, pero muy levemente, y en todo caso, al ocupar un nuevo plano orbital, todos los demás planetas tendieron a alinearse con el nuevo plano orbital del sistema.

Durante decenas de millones de años, desde antes de que se encendiera el Sol, Júpiter había estado cayendo hacia el interior del Sistema, pero después fue detenido y atraído al exterior por la gravedad de Saturno y Neptuno. Y no es que estos planetas se formaran después, sino que, probablemente, debido a una casi colisión con otros planetas, quizás entre ellos, quizás con el mismo Júpiter, habían desviado su órbita FUERA del plano del sistema. Pero debido a las leyes gravitatorias, en los siguientes millones de años sus órbitas se fueron inclinando hasta igualarse al plano orbital de Júpiter, por fuera de él, y su atracción fue la que frenó la caída de Júpiter hacia el Sol.

En su camino, al alejarse del Sol, en un momento dado la órbita de Júpiter entró en resonancia con el Cinturón de Asteroides, y eso fue lo que durante unos 20 Ma fue estirando las órbitas de los asteroides del cinturón, provocando el Bombardeo Intenso Tardío, hace 3'9 Ga.

Al alejarse Júpiter aún más, dejó de estar en resonancia con los asteroides y estos, en el transcurso de un par de millones de años, volvieron a adoptar su órbita circular.

Así fue como, en mi opinión, transcurrieron los primeros 600 Millones de años del Sistema Solar.

El Escudo de Júpiter

Se afirma que la presencia de Júpiter atrae a muchos asteroides impidiendo que entren en el Sistema Solar interior, haciendo más improbable que un asteroide choque con la Tierra.

Vale, sí, es cierto, pero la diferencia es mínima, casi nula.

Imaginad que hay una canica al final de un campo de tiro y un ciego disparando al azar. La probabilidad de que acierte es de una entre mil millones.

Ahora imaginad que en mitad de la galería de tiro colocamos otra canica, colgando de una cuerda y balanceándose. Como Júpiter es bastante más grande que la Tierra, la probabilidad de que acierte en Júpiter es de 15 entre mil millones. Pero de todas estas posibilidades, a la Tierra sólo le afectarán los casos en que Júpiter y la Tierra están alineados.

Y eso significa que la probabilidad de que un asteroide esté dirigido a la Tierra y Júpiter nos salve es de 15 entre un TRILLÓN.

¿Sabéis lo grande que es un Trillón? Si en el Sistema Solar Interior, desde su formación hasta hoy, hubiera entrado un asteroide CADA SEGUNDO, eso serían unos 31.500 BILLONES de asteroides. Tendrían que haber entrado 32 asteroides por segundo para que hasta ahora Júpiter nos haya salvado QUINCE VECES. Sólo que para entonces ya habríamos sido bombardeados por unos 30 mil millones de asteroides de los que Júpiter no nos hubiera protegido.

Lo cual me recuerda los comics de Conan el Bárbaro, en la época en que estuvo viajando con Red Sonja, una guerrera que protegía su cuerpo con un ¡bikini! de cota de mallas. Cuando el dibujante John Buscema dibujaba una flecha rebotando en el minúsculo bikini, ¡que sólo le cubría un 5% del cuerpo! a mí me daba un ataque de risa que no os podéis imaginar. En cambio, Alex Niño sí que dibujaba a Red Sonja con pantalones de cuero y un jersey de cota de mallas, parecido al del Capitán Trueno. No era tan atractivo, pero sí que le cubría el 60% del cuerpo.

El Calor Interno de Ío

Los planetas y lunas tan pequeños como Ío no contienen suficientes elementos radiactivos para mantener el calor interno durante más de uno o dos Giga·años. Y a 887 Gm del Sol, el calor que reciben del Sol es muy poco. Otra posible fuente de calor es el efecto marea producido por la variación de la distancia a Júpiter, pero Ío tiene una órbita muy circular, por lo que ese efecto no se produce. Y otra fuente sería el efecto marea por la rotación de Ío, que, si rota a distinta velocidad que su órbita, provocaría que el núcleo de Ío rodara por el interior de su manto líquido, atraído por la fuerza gravitatoria de Júpiter. Lo cual tampoco ocurre porque Ío, como nuestra Luna, tiene la rotación capturada, rota a la misma velocidad que orbita, dando siempre la misma cara a Júpiter.

Hace años pensé que, quizás, el calentamiento es producido porque Ío orbita alrededor de Júpiter a muy poca distancia, por DENTRO del intenso campo magnético de Júpiter, lo que podría producir un calentamiento de los materiales metálicos del interior de Ío, igual que si metiéramos una caja de tornillos en un microondas.

La verdad, nunca he visto esta teoría mencionada en ningún estudio científico ni en ningún documental, por lo que la idea la mantengo en suspenso hasta que se pueda confirmar o refutar.

Aquí se indica que el calor interno de Ío es producido por el efecto marea, pero no de Júpiter, sino de las otras tres lunas gigantes que orbitan a Júpiter, por encima de Ío, y que cada vez que pasan por encima provocan el efecto marea que mantiene el núcleo fundido.

Evidentemente, el efecto marea es mutuo, y también afectaría a esas tres lunas, pero la misma cantidad de calor, repartida entre TRES lunas, hará que éstas se calienten menos. Menos, pero sí lo suficiente para que bajo una corteza de Hielo exista un océano interno de varios Km de grosor, tanto en Europa como en Ganímedes. Y tal vez Calisto.

La Resonancia Gravitatoria de los Planetas

En el documental se sugiere que el Bombardeo Intenso Tardío se produjo cuando las órbitas de Júpiter y Saturno se hicieron resonantes, es decir, que sus órbitas coincidían siempre en la misma dirección estelar. En UN año de Saturno, Júpiter habría realizado, exactamente, DOS o TRES órbitas. Así se produce la resonancia que puede afectar a las órbitas de los demás asteroides y planetas del Sistema Solar.

Yo no estoy muy convencido. Creo más bien que lo que alteró las órbitas de los asteroides y produjo el Bombardeo Intenso Tardío en la Tierra, Marte y Venus, fue cuando Júpiter, mientras se estaba alejando del Sol, alcanzó la distancia en la que su órbita entró en resonancia con... los asteroides.

El Agua de la Tierra

Se afirma, no sólo en este, sino en muchos documentales, que la parte del Sistema Solar en la que se formó la Tierra contenía muy poca agua, insuficiente para que llegara a tener los océanos que tiene.

En otros documentales se sugiere que la Tierra se formó más lejos del Sol, donde había más agua, y luego bajó hasta su órbita actual, a 150 Gm del Sol.

También se ha sugerido que el Bombardeo Intenso Tardío trajo a la Tierra gran cantidad de asteroides (30% de agua) y cometas (90% de agua), pero si cayeron 50 T de materia por m², eso sería 50 metros de... barro, del cual quedarían unos 25 m de agua, que una vez escurridos hacia los mares serían MUY insuficientes para formar los océanos. 

Pero todo esto es suponiendo que la Tierra se empezó a formar DESPUÉS de que se encendiera el Sol. Como yo pienso que la Tierra se formó, casi por completo ANTES del encendido del Sol, la zona en la que la Tierra orbitaba, que igual podría haber estado más cerca o más lejos del Sol, entre 100 y 200 Gm, aún contenía agua suficiente para aportarle las 3.000 toneladas de agua por m² (3 Km de altura) que aún contiene. Y aún mucha más, que está incluida en la misma corteza del planeta.

 Conclusión

Un documental MUY interesante, con algunos fallos de traducción, leves, la mayoría, y el más grave fácilmente detectable.

Las imágenes son de bastante calidad y la información que aportan sobre la evolución del Sistema Solar hacen que este documental sea de visión obligatoria.

Os lo recomiendo.

Ver Ficha de Júpiter de la serie Los Planetas

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

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