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La sábana que envolvió el cuerpo de Jesús tras la crucifixión ¿Es verdadera? ¿Es una falsificación? ¿Es, quizás, la primera fotografía de la historia?

Creada13-04-2015
Modificada23-05-2017
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Mayo7

Reseña del Documental El Sudario de Turín de la serie Los Enigmas de Jesucristo

El Sudario de Turín

Tras la muerte de Jesús en la cruz, José de Arimatea, un adinerado miembro del sanedrín, seguidor de Jesús, acudió a Pilato y le pidió autorización para llevarse el cuerpo y darle sepultura.

Él y otro miembro del sanedrín, Nicodemo, lo hicieron bajar de la cruz y lo llevaron a un sepulcro cercano donde fue depositado sobre una losa, ungido con aceites aromáticos y cubierto con un sudario.

Tres días más tarde, Juan y Pedro acudieron al sepulcro y lo encontraron vacío. Sobre la losa sólo estaba el sudario y la tela con la que habían cubierto su cara durante su traslado al sepulcro.

Trece siglos más tarde, en una ciudad del noreste de Francia apareció una tela que se suponía que era el sudario de Jesús. Fue trasladada a Turín, donde la Iglesia lo exhibió como la mayor reliquia de la cristiandad.

Sindone de Turín, positivo y negativoDurante siglos fue venerada, y en 1.898, el italiano Secondo Pía le sacó la primera fotografía. El sudario mostraba unas tenues manchas en las que con cierta dificultad podía apreciarse la figura de un cuerpo, pero el negativo de la fotografía mostró muchísimos detalles que hasta entonces habían pasado desapercibidos.

Se veía con claridad su rostro, las manchas de sangre en la frente de las heridas de la corona de espinas, de la herida del costado, los latigazos de la espalda y, en las muñecas, las heridas de los clavos.

De ser una reliquia objeto de veneración pasó a convertirse en objeto de curiosidad científica.

¿Sería posible demostrar su autenticidad?

Los Análisis del Sudario

En 1.978, un grupo de 40 científicos dirigidos por John P. Jackson, consiguió permiso para realizar una serie de estudios.

La imagen no parecía haber sido pintada ni teñida, pues la coloración no penetraba en la tela sino que estaba únicamente en la superficie de las hebras.

Un análisis de las manchas que parecían de sangre confirmaron que, efectivamente, eran de sangre y eran las únicas que atravesaban el tejido.

Un dato inesperado revelado por el sudario es que los clavos no le atravesaban las palmas de las manos, como siempre se ha representado en toda la imaginería, pinturas y esculturas cristianas, sino las muñecas. Y eso, en realidad, resulta mucho más creíble ya que en las palmas los tendones no hubieran aguantado el peso de un cuerpo y se hubieran desgarrado. Era más seguro clavarlo en la cruz por las muñecas, entre el radio y el cúbito, ya que los huesos sí aguantarían su peso.

El único análisis que Jackson no pudo realizar fue la datación por Carbono 14, ya que en 1.978 las técnicas de análisis de radiocarbono requerían una gran cantidad de tela, y la Iglesia se opuso a destruir un fragmento de la sábana que consideraban excesivo.

Para 1.988 las técnicas habían avanzado lo bastante para requerir unos fragmentos mucho más pequeños, y la Iglesia autorizó cortar del borde tres pequeñas tiras de tela que se enviaron a tres laboratorios independientes.

Los resultados fueron que la tela había sido tejida en el siglo XIII, no en la época de Jesús.

Era una falsificación.

Pero si era una falsificación... ¿cómo se hizo?

La Primera Fotografía de la Historia

El profesor Nicholas Allen, de la Universidad del Noroeste, en Sudáfrica, cree que se hizo con métodos fotográficos. Podría ser la fotografía más antigua de la historia.

Los principios de la cámara oscura ya eran conocidos desde la antigüedad y varios artistas de la Edad Media la utilizaron para pintar paisajes y retratos.

Impresionar la imagen en una tela de forma permanente, hacer una fotografía, requería conocimientos químicos, que en aquella época se consideraba alquimia, pero esos conocimientos ya se poseían entonces.

No necesariamente. Los compuestos químicos ya se conocían, pero no es seguro que los alquimistas supieran que esos compuestos químicos podían ser usados para fijar una imagen en una tela.

La tela debía sumergirse en una solución de nitrato de plata y colocarla en la cámara oscura.

Ante ella se colocaba el modelo, que debía ser cuidadosamente preparado y colocado en un lugar donde el Sol lo iluminara.

Después se abría el objetivo, y se dejaba que la luz penetrara en la cámara durante varias horas.

Una vez pasado ese tiempo la sábana se sumergía en orina, cuyo amoníaco haría que la imagen quedara fijada.

El resultado sería una imagen en negativo con la decoloración en la superficie de las hebras, tal como están en la síndone.

Después solo habría que pintar, con sangre, las heridas que, según los evangelios, tenía el cuerpo de Jesús.

Esta teoría tiene una importante objeción: Si en la Edad Media había alguien capaz de hacer fotografías ¿cómo es que no hizo ninguna otra?

Las Dudas de la Datación

Incluso a pesar de los resultados de la datación por radiocarbono, hay quien cuestiona el origen de los fragmentos de la síndone. Afirman que, al haber sido expuesta al público durante siglos, la tela puede haberse impregnado con el humo de las velas, o incluso por el de un incendio que estuvo a punto de destruirlo, lo que añadiría a la tela carbono de épocas muy posteriores a su origen, por lo que la datación daría un resultado intermedio entre el origen del lino original y el carbono impregnado mucho tiempo más tarde.

También se sugiere que tras ese incendio la tela fue reparada y es posible que los fragmentos analizados, cogidos del borde, procedan de los añadidos posteriores.

El Sudario de Oviedo

Sudario de Oviedo con la Sangre de JesúsMark Guscin ha estudiado El Sudario de Oviedo, un trozo de tela que supuestamente cubrió el rostro de Jesús durante el traslado de la cruz al sepulcro, y ha determinado que el líquido que lo impregnó era una mezcla de sangre y líquido pleural, en una proporción de 1:6.

Analizando la forma de las manchas ha podido hacer una reconstrucción del proceso por el que la tela fue impregnada.

José de Arimatea envolvió la cabeza de Jesús en una tela, cuando ya estaba muerto pero aún en la cruz. No se detectan signos de respiración ni estertores.

El cuerpo fue bajado de la cruz y se le tendió, boca abajo, en el suelo. De sus pulmones brotó un chorro de sangre y pleura que produjo las primeras manchas. Por la posición, las manchas empaparon el tejido hasta la frente.

Eso indica que trasladaron el cuerpo boca abajo en volandas, mientras alguien sujetaba la tela contra su cara.

Después, en el sepulcro, retiraron la tela de la cara y envolvieron el cuerpo en el sudario.

Un hallazgo inesperado y sorprendente es que varias manchas de la frente de la tela de Oviedo se corresponden con bastante exactitud con las manchas de la frente que se pueden apreciar en el sudario de Turín.

Las pruebas de Carbono 14 no han dado resultados esclarecedores pero la tela es mencionada por primera vez en Jerusalén, en el siglo VI, 700 años antes que la síndone.

En mi opinión

Algún error de traducción sin importancia, como 'cruz de espinas'.

Se afirma que la cruz pesaba 130 Kg. Sinceramente, lo considero absurdo.

La crucifixión era una práctica frecuente durante el dominio romano, pero no creo que todos los verdugos crucificaran de la misma forma. Había muchas formas de crucificar, y de todos los restos arqueológicos encontrados sólo se ha encontrado un clavo soldado a un hueso, y ese clavo en particular atravesó la palma de la mano desde el dorso.

Sin embargo, si la síndone fuera una falsificación del siglo XIII, en aquella época nadie tenía ni idea de cómo se practicaba la crucifixión. Los cristianos llevaban casi 1.000 años representando a Jesús con los clavos en las palmas de las manos. Cualquier falsificador de síndones habría dibujado los clavos en las palmas, no en las muñecas. Eso da que pensar que el falsificador de síndones sabía más que el resto de los cristianos o que, sencillamente, la síndone era original.

Y esta última opción, desde luego, no la contemplo.

De ser verdadera, la imagen debe haberse impresionado por contacto o por cercanía, pero estando la tela ajustada a la forma del cuerpo, las zonas de contacto se marcarán en la sábana en unas posiciones que, al alisar la sábana, quedarían totalmente deformadas a lo ancho.

Podéis comprobarlo haciendo un experimento bastante simple.

Coged una sábana vieja. Tumbad a una persona en ella de forma que la cabeza llegue hasta el centro de la sábana. Pintad con un rotulador la silueta del cuerpo. Después doblad la sábana para cubrir la parte delantera. Dibujad la frente, los ojos, la barbilla, el cuello, el contorno del cuerpo y de los brazos. Después apartad la sábana y comparadla con el original.

El ancho de la cara será mayor que su alto. Sólo una persona que tenga la cabeza muy delgada formaría una imagen con las proporciones de la síndone.

Pero lo que hace totalmente imposible que la síndone sea real es la distancia entre la frente y la silueta trasera de la cabeza. En la síndone ambas siluetas, la delantera y la trasera, están a menos de 10 cm de distancia.

Y eso es materialmente imposible.

La síndone de Turín es una falsificación.

A partir de ahí se pueden plantear dudas acerca de cuándo se hizo, quién y cómo.

Que sea una fotografía lo veo muy dudoso, pero no es imposible. Los antiguos poseían unos conocimientos técnicos que siempre hemos infravalorado pero que en ocasiones nos sorprenden haciendo cosas que hoy vemos casi imposibles.

¿Llegaremos a averiguar algún día cómo la hicieron?

Espero que sí. Mientras tanto, no creo que acabe nunca la polémica.

Ver Ficha de El Sudario de Turín de la serie Los Enigmas de Jesucristo

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