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Cómo sobrevive la fauna en los bosques  contaminados de radiación de Chernobil

Creada24-06-2016
Modificada19-05-2017
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Junio1

Reseña del Documental La Vida Después de Chernobil

Productor

STV Productions

Canal

Animal Planet

Presentador

Mary-Ann Ochota Rob Nelson

Colaboradores

Timothy Mousseau

La Vida Después de Chernobil

La explosión del reactor número 4 de Chernobil liberó a la atmósfera más de ocho toneladas de material radiactivo, equivalente a 400 veces la bomba de Hiroshima, cinco veces más que el desastre de Fukushima. Miles de personas mueren e innumerables animales son aniquilados.

Los informes oficiales de la OMS y la ONU afirman que no han habido tantos muertos. Personalmente, no creo que hayan sido tan pocos como afirman esos informes pero ¿cómo estar seguros de si son unos los que ocultan víctimas u otros los que las exageran?

Al principio se pensó que toda forma de vida sería aniquilada y que la zona se convertiría en un yermo erial, pero al cabo de 30 años los bosques están creciendo, invadiendo las ciudades evacuadas y hay una abundante fauna, además de algunas personas que han vuelto a habitar en las granjas que habían tenido que desalojar tras la explosión.

La Antropóloga Mary Ann OJ y el Biólogo Rob Nelson, estudian la Flora y la Fauna de la Zona de Exclusión para saber cuáles han sido los efectos de la radiación sobre el medio natural.

Se habla de peces monstruosos, sapos con dos cabezas, criaturas mutantes, pero ¿qué hay de cierto en estas historias?

Tras un entrenamiento casi militar sobre el uso de trajes de protección, máscaras con filtros e instrumentos de medición, los investigadores entran en una zona en la que existe una radiación no excesivamente elevada.

La primera sorpresa es que se encuentran una fauna bastante abundante, muchas aves, insectos, zorros y otras muchas especies. Parece que la fauna está volviendo a la zona después de haber sido exterminada por completo por la radiación.

¿Cómo saben que la fauna fue exterminada por completo? Si esta es la primera expedición que se hace para estudiar el entorno natural nadie puede saber si la fauna desapareció por completo, así que ésta parece una presunción gratuita.

También se había afirmado, cuando estalló el reactor, que desaparecería toda la vegetación, pero los bosques no han hecho más que crecer invadiendo hasta las ciudades.

Los animales que viven allí actualmente pueden ser descendientes de los que vivían hace 30 años y sobrevivieron a las más altas dosis de radiación de los primeros años tras el accidente o de animales que vinieron posteriormente cuando la tasa de radiación ya era bastante menor. Según sea el caso el estudio debería ser distinto, pero de momento parece que los dos científicos han llegado con ciertas ideas preconcebidas.

Doce años después de la explosión de Chernobil las autoridades introdujeron caballos de una especie que se encontraba en peligro de extinción. Durante bastante tiempo su número fue aumentando pero desde hace algunos años empezó a decaer, ignorándose el motivo.

Un análisis de los excrementos revela una cantidad bastante grande de Cesio 137. Aunque los caballos viven en zonas de más o menos baja radiación, el Cesio 137 se va acumulando durante años y puede llegar a niveles tóxicos.

El profesor Timothy Mousseau, radiobiólogo de la Universidad de Carolina del Sur, lleva quince años estudiando diversas especies de la fauna de la zona.

En la zona restringida también hay lobos que en los últimos años están teniendo un comportamiento más agresivo de lo que es habitual en ellos. Uno de ellos atacó a un grupo de trabajadores causando heridas en uno de ellos.

Se instala en el bosque una cámara activada por movimiento y durante la noche se observa un lobo devorando a un animal. El lobo tiene una actitud agresiva y gruñe agresivamente hacia algo que se encuentra fuera del ángulo de la cámara.

Es MUY improbable, casi imposible, que una cámara capte una escena semejante en la primera noche de filmación.

Imagino que los investigadores han dejado un animal muerto delante de la cámara y sujeto con una estaca para que un lobo lo encuentre y no lo pueda arrastrar, obligándole a devorarlo allí mismo. Al menos eso es lo que hacía Félix Rodríguez de la Fuente en sus documentales sobre los lobos.

La supuesta actitud agresiva del lobo puede ser debida a no poder arrastrar la pieza para llevarla a su guarida o a que capte el olor dejado por los humanos que le han dejado esta suculenta cena.

O a un jabalí que rondara por la espesura del bosque ¿quién sabe?

También hay jabalíes, en un número que se ha incrementado bastante en los últimos años.

Mari Ann entrevista a unos residentes que, dos años después de ser evacuados, volvieron a su granja y viven allí desde entonces. Como no hay tiendas, se alimentan de los productos de su huerta y de los animales que crían. Se calcula que hay unas 150 personas viviendo en este yermo tóxico.

Una zona con una mayor tasa de radiación es el Bosque Rojo, llamado así porque tras la explosión los árboles se volvieron rojos.

Hay gran cantidad de árboles muertos y las hojas de los árboles se acumulan en capas bastante profundas sin llegar a descomponerse.

Tim Mousseau dice que los insectos y bacterias xilófagos han desaparecido de la zona, por eso la madera y las hojas caídas no se descomponen.

Si se produjera un incendio en esta zona, el humo sería radiactivo y podría poner en peligro a poblaciones alejadas.

Hay insectos, pero entre ellos hay muchas mutaciones. Las arañas construyen telarañas muy erráticas, algo que ocurre en experimentos en que a las arañas se les administran psicofármacos.

Cerca del reactor está el estanque de refrigeración, una laguna artificial que, sorprendentemente, está repleta de numerosas algas y especies de peces, entre ellas unos siluros muy grandes, de dos metros de largo. ¿Son especies naturales o mutaciones?

Una muestra de tejidos es analizada y se comprueba que sus genes tienen varias diferencias respecto a los genes de siluros normales. ¿Son estas diferencias las que les han permitido sobrevivir en un entorno tan radiactivo?

La población de ratones y topillos sufrió graves mutaciones durante bastantes años y su población ha ido descendiendo, pero recientemente se han instalado en el bosque dispensadores de alimentos en los cuales se incluye un pienso con gran cantidad de antioxidantes. Parece que desde entonces la población se está recuperando y esto sugiere que una dieta rica en antioxidantes (muy abundantes en bayas y frutas con jugo) podría ayudar a combatir los daños por radiación, también en humanos.

En mi opinión

Algunos detalles bastante interesantes pero aderezados con un exagerado alarmismo, mucho teatro y algunas contradicciones. No puedes decir que son los primeros científicos que entran en la zona restringida para estudiar el entorno natural y luego presentar a un investigador que lleva quince años haciendo lo mismo.

Los investigadores han llegado a la zona con ideas preconcebidas y buscan más aquello que les interesa para confirmar sus prejuicios.

La explicación de que los lobos de la zona son mucho más agresivos de lo habitual está basada en UN ataque de UN lobo a un grupo de trabajadores y viene acompañada con la increíble afirmación de que los lobos normales casi nunca atacan a las personas.

¿En serio?

De UN dato no se puede elaborar una teoría. Harían falta muchas más observaciones antes de suponer que UN suceso es algo habitual.

Recomiendo ver el documental por la información sobre la fauna y los bosques que aporta, pero teniendo en cuenta que los investigadores no han hecho un estudio muy científico y exageran en algunos aspectos para confirmar sus teorías preconcebidas.

Ver Ficha de La Vida Después de Chernobil

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