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Entre los años 1958 y 1962 murieron en China decenas de millones de campesinos. ¿Cómo se produjo esa terrible mortandad?

Creada01-07-2013
Modificada23-07-2016
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Febrero3

Reseña del Documental La Gran Hambruna de Mao

La Gran Hambruna de Mao

Documental franco-belga sobre la Gran Hambruna que se produjo en China en los años 1958 a 1962 y que acabó con la vida de más de cuarenta millones de chinos.

En 1949 el Partido Comunista Chino se hizo con el poder en China.

Mao Tse Tung viajó a Rusia para conseguir ayudas para la revolución industrial que pretendía realizar.

Stalin le vendió numerosas maquinarias a cambio de un precio bastante exhorbitado, con la condición de que muchos ingenieros rusos viajarían a China para poner en marcha sus proyectos.

La Reforma Agrícola Revolucionaria

En su afán de acabar con siglos de ignorancia campesina, en 1950 realizó una reforma agraria por la cual casi un millón de terratenientes fueron acusados de contrarrevolucionarios y enemigos del pueblo, ejecutados, y sus tierras fueron repartidas entre los campesinos.

Trabajando sus propias tierras, la producción agrícola fue bastante superior a la media y los siguientes fueron años de lento pero constante enriquecimiento.

En 1953 Mao consideró que ese camino era equivocado pues los nuevos propietarios de tierras se estaban aburguesando y decretó la colectivización de las tierras, a imitación de los kolhoses soviéticos. Por esas fechas Stalin ya había muerto y su sucesor, Kruschev, advirtió a Mao que el sistema de Kolhoses había sido un fracaso, pero Mao insistió en implantarlo.

Las tierras se les quitaron a los campesinos a los que se les habían dado sólo tres años antes. Se nombraron cuadros dirigentes del Partido para dirigir la cooperativas y los campesinos se convirtieron en mano de obra obligada por las decisiones de los cuadros.

Ignorantes de muchas cuestiones agrícolas y demasiado arrogantes para escuchar a los más veteranos campesinos, los cuadros ordenaron la plantación de semillas en terrenos inadecuados, dirigían todos los trabajos enviando a ellos a los obreros sin tener en cuenta los conocimientos de cada uno de ellos e implantaron el sistema de dar más o menos comida a los obreros según la cantidad de trabajo que realizaran o de lo críticos o colaboradores que se mostraran con el régimen.

La Contrarrevolución Agrícola

En 1956, en la celebración de un Congreso de PCUS, Kruschev denunció los errores cometidos por Stalin en la colectivización de las tierras en Rusia y que habían costado la muerte de varios millones de campesinos rusos.

Los dirigentes del PCCh, que ya estaban viendo como la productividad de las tierras había descendido bastante, plantearon deshacer la colectivización y retornar a un sistema de propiedad privada de las tierras.

Consciente de que eso podía representar un desafío a su continuidad al frente del PCCh, Mao lanzó la campaña de las Cien Flores, solicitando que todo el que tuviera algo que decir que lo dijera abiertamente.

Engañados por su añagaza, más de medio millón de intelectuales, ingenieros y profesores manifestaron sus críticas al sistema y, a las pocas semanas, todos los críticos identificados fueron detenidos y enviados a campos de reeducación, donde murieron la mayoría de ellos.

Excavando en la Miseria

En 1958 las cooperativas agrícolas se convirtieron aún más en campos de trabajos forzados para los campesinos. Las distintas cooperativas empezaron a competir entre ellas para ver quién producía más grano, pero esto no significaba que los campesinos produjesen más grano, sino que los dirigentes pudieran recaudar más, aunque fuese a costa de que los campesinos que habían trabajado para producirlo no tuvieran alimento suficiente.

Los cuadros dirigentes tenían un poder absoluto sobre la vida y la muerte de los trabajadores, a los que se mantenía en barracones separados por sexo y con prohibición de relaciones sexuales que no fueran aprobadas por los dirigentes.

Las cosechas eran cada vez menores y comenzaron a darse casos de muertes por hambre, pero Mao, empeñado en seguir adelante, achacó la baja productividad de algunos campos a las plagas de gorriones, embarcando a los chinos de todas las ciudades en una guerra contra los gorriones. Millones de chinos salían a las plazas de las ciudades, a los parques y al campo con palos y banderas a espantar a los gorriones para que no pudieran posarse en el suelo y, agotados, cayeran al suelo donde pudieran ser capturados.

Sorprendentemente, esta campaña tuvo éxito. Millones de gorriones fueron eliminados. Pero el resultado fue el contrario del deseado. Faltando tantos gorriones, los insectos proliferaron en un número muy superior al habitual y su efecto en las cosechas fue desastroso.

Pero los dirigentes de las cooperativas agrícolas no podían admitir el fracaso así que siguieron inflando y falseando las cantidades de grano recogido. Y como una parte de la cosecha tenía que enviarse al Estado, al declarar cosechas dobles y triples de las reales, en ocasiones había que enviar casi la totalidad de la cosecha, quedándose los cuadros lo poco que quedara y dejando a los campesinos sin ningún alimento.

Más allá del Infierno

En 1959, en la celebración del décimo aniversario de la llegada al poder del PCCh, Kruschev volvió a advertir que la colectivización del campo les abocaba a una catástrofe, y algunos dirigentes chinos comenzaron a interesarse por la situación real del campo. Mao hizo dimitir a los críticos y poco tiempo después fueron trasladados a campos de reeducación, de donde no volvieron a salir.

En un acta del partido, Mao defendía que si no había alimento para toda la población china era preferible dejar que la mitad muriera de hambre para que la otra mitad pudiera sobrevivir. En esas mismas actas se dieron instrucciones para que la cantidad de grano producido en todas las granjas de China se incrementaran en un 30%.

Había que pagar la deuda a Rusia, y para ello, prácticamente la totalidad de la cosecha de 1959 se envió directamente a los barcos con destino a Rusia.

Empeñado en aumentar la productividad del país y demostrar la superioridad del sistema socialista, Mao decretó la construcción de altos hornos para la producción de acero. Se costruyeron altos hornos rudimentarios, con barro y pelo, en la mayoría de las ciudades y comunas de una cierta importancia. En ellos se vertieron todos los objetos metálicos de los muebles y hasta las herramientas. El resultado era una amalgama casi inservible, pero sirvió para que China figurase en los libros como un importante productor de acero.

Los dos siguientes años las cosas siguieron empeorando hasta el punto de darse numerosos casos de canibalismo. Mao ya no podía detener los rumores de que se estaba produciendo una gran mortandad en el campo chino y para demostrar al mundo que eso no eran más que rumores y mentiras, creó una provincia próspera con campesinos bien alimentados y con ropas limpias a los que llevó a los periodistas y dignatarios extranjeros a comprobar la prosperidad y felicidad del pueblo chino.

El Fin de la Hambruna

En 1962, viendo que la situación del campo era cada vez peor, decidió hacer caso por fin a los consejos de Kruschev. Permitió que los campesinos fueran propietarios de sus tierras y que pudieran gestionarlas como quisieran, intercambiando libremente las cosechas, excepto un porcentaje de la misma que debían entregar al estado.

A partir del 63, la situación empezó a mejorar. Los campesinos seguían siendo pobres, pero al menos no morían de hambre.

Varios dirigentes del partido, sin embargo comenzaron a cuestionar las decisiones de Mao y a investigar el número de campesinos que habían muerto de hambre. Las cifras alcanzaron cifras escalofriantes, pero en otra maniobra de Mao se promovió una nueva revolución acusando a los burócratas del partido como responsables de la hambruna.

Tras una nueva purga, en 1966 Mao volvió a salir fortalecido políticamente mientras todos sus críticos acabaron ejecutados como responsables de la mortandad.

Aún hoy en día se desconoce la cifra real de muertos. Las estimaciones más modestas son de 36 millones, pero otros estudios calculan que fueron 45 o hasta 55 millones.

Aún hoy en día, más de cincuenta años después de la hambruna, el Partido Comunista Chino sigue considerando a Mao Tse Tung el mayor benefactor del pueblo chino.

Conclusión

Hace años leí una estimación que me pareció exagerada.

El Socialismo ha matado a más de cien millones de personas.

Tras ver varios documentales y leer bastante para confirmar o refutar esa idea, estoy cada vez más cerca de creer que bajo regímenes socialistas se han producido muy grandes crímenes.

¿Es justo acusar de estas muertes al Socialismo?

Realmente no, no se puede acusar a una ideología política de las acciones y crímenes que puedan cometer los que detentan el poder en un régimen, sea socialista, comunista, fascista o capitalista. 

No es cuestión de socialismo o capitalismo, sino de dirigentes honrados o criminales.

Creo que Mao es el dirigente que ha provocado por su ignorancia, su arrogancia y su maldad, la mayor mortandad de gente de toda la historia de la Humanidad... ¡en su propio país, a su mismo pueblo!

Tal vez haya habido otros dirigentes igual de malvados, pero ninguno ha causado tantos muertos como Mao Tse Tung

Ver Ficha de La Gran Hambruna de Mao

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