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Un estudio forense sobre los huesos  de los santos Crisanto y Daría. ¿Son Verdaderos? ¿O son un fraude?

Creada21-11-2016
Modificada23-05-2017
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Diciembre1

Reseña del Documental La Ciencia y los Santos

La Ciencia y los Santos

En el año 2.008, en la catedral de Reggio Emilia en el Norte de Italia, durante unas obras en el altar de piedra de 500 años de antigüedad se encuentran en su interior los restos óseos de dos cuerpos que según la tradición popular se supone que pertenecen a los santos Crisanto y Daría, muertos como mártires durante el imperio romano.

Un grupo de arqueólogos abrió el altar en cuyo interior se encontró una caja con refuerzos de hierro y con sellos de cera del obispo que hizo construir el altar hace cinco siglos. Dentro hay otra caja, mucho más antigua y casi descompuesta, que contiene una mortaja.

Y en ella se encuentran numerosos huesos que parecen corresponder a dos personas.

Pero faltan los cráneos.

Busto de Crisanto, Catedral de ReggioBusto de Daría, Catedral de ReggioTras buscar en los sótanos de la catedral se encuentran dos hermosos bustos de oro y plata que se han mantenido allí desde hace mucho tiempo sin ser expuestos al público.

En su interior se encuentran los dos cráneos que faltan.

¿Son éstos los verdaderos restos de los santos Crisanto y Daría?

La Historia de los Santos

A finales del siglo III, Crisanto es el hijo de un acaudalado senador del Imperio Romano. En su juventud estudió los libros clásicos habituales pero sus lecturas le dejaban insatisfecho. Encontró un enigmático libro en el que se predicaba una filosofía y un código ético distintos a los que él conocía y que le llevaron a interesarse por la filosofía cristiana.

La Roma de esa época era un crisol de culturas y religiones diversas. Aunque ya habían pasado las épocas de la persecución a los cristianos, estos mantenían sus cultos y reuniones de una forma discreta, sin hacer ostentación pública de sus creencias.

Crisanto entró en contacto con ellos y tras larga meditación decidió hacerse cristiano, para gran dolor de su familia. Su padre, intentando encontrar algún medio de apartarlo del cristianismo acude a Daría, una virgen vestal, y la invita a acudir a su casa y conocer a Crisanto para que lo aparte de la secta cristiana.

El plan consistía, básicamente, en que Daría sedujera a Crisanto, se casara con él y hacerlo abandonar el cristianismo, pero ocurrió justo al revés. Fue Daría la seducida por las ideas de joven Crisanto y fue ella la que abandonó su posición de Alta Sacerdotisa de la diosa Vesta para convertirse al cristianismo.

Él mismo la bautiza y contraen matrimonio célibe, sin contacto carnal entre ellos.

Ambos comienzan a predicar el matrimonio célibe y convertir a un número cada vez mayor de discípulos. Ante grupos tan numerosos de vírgenes cristianas, comienzan a predicar en las calles, en las plazas públicas, para escándalo de las autoridades políticas y religiosas romanas.

El matrimonio célibe, sin sexo y sin hijos, se oponía radicalmente a las costumbres romanas que requerían la procreación de nuevos hijos para garantizar la existencia de la sociedad y el imperio romano.

Crisanto y Daría fueron apresados, encerrados y torturados.

A Crisanto lo encerraron en una celda mugrienta e insalubre. A Daría la enviaron a un burdel para convertirla en esclava sexual. Ambos fueron salvados de un cruel destino gracias a sendas intervenciones divinas.

Según algunos relatos antiguos, Crisanto y Daría fueron apedreados hasta la muerte. Según otros, Lisandro fue decapitado. Y aún según otros, ambos fueron enterrados vivos en una vieja mina de arena a las afueras de Roma, en el año 283 ó 284, y posteriormente trasladados por los cristianos a unas catacumbas a las que aún hoy se puede acceder, sólo con permiso papal, desde la actual Vía Salaria.

El Mito y la Historia

Candida Moss, profesora de la Universidad de Notre Dame y Michael White, profesor de la Universidad de Texas-Austin, son grandes conocedores de la historia de Roma y del cristianismo primitivo y afirman que esta historia no encaja con los conocimientos que tenemos sobre Roma.

Un suceso como éste, en el que una virgen vestal se hubiera convertido al cristianismo y se hubiera dedicado a predicar de forma pública sobre el matrimonio célibe hubiera causado tal escándalo y conmoción en la sociedad romana que resulta inconcebible que no se hubiera mencionado en ninguno de los numerosos escritos y anales de la historia romana.

Las vírgenes vestales eran seleccionadas entre las niñas de seis a diez años más hermosas de Roma. Permanecían diez años como discípulas, diez como sacerdotisas y diez como maestras de las siguientes discípulas.

Su labor fundamental era mantener encendido un fuego perpétuo dedicado a Vesta, la diosa del Hogar, y cuya llama mantenía seguro el imperio y garantizaba la continuidad de Roma. Para alimentar el fuego 24 horas al día se iban turnando las vírgenes vestales, que en la época de Daría eran seis.

Lo que a nosotros nos parece una superstición, para los romanos de aquella época era un asunto vital, y conociendo la importancia de los ritos y, sobre todo, la necesidad de mantener la pureza de las vírgenes vestales, es posible que el padre de Crisanto pidiera a una virgen vestal que intentara convencer a su hijo, pero no, desde luego, que lo sedujera y se casara con él rompiendo los votos que la debían mantener treinta años al servicio de la diosa Vesta, para garantizar la continuidad y el poder del Imperio Romano.

Tampoco es posible que la muerte y enterramiento de Crisanto y Daría se produjeran en la fecha indicada por la leyenda, ya que entonces gobernaba el emperador Numeriano y no consta ninguna persecución ni ajusticiamiento de cristianos durante su reinado.

Y la idea de que una virgen vestal fuera condenada a un burdel resultaría un ultraje demasiado grave, no sólo para Daría, sino para la institución de las vírgenes vestales, que no hubieran consentido una profanación semejante.

Todo parece indicar que la leyenda fue construida varios siglos después de los hechos narrados, por algún escritor o narrador que no conocía bien la cultura romana de unos siglos atrás.

Y otro dato aún más sospechoso, algunos de los sucesos narrados en la historia son copias de relatos atribuidos a Daniel, Santa Perpétua o San Agustín.

Los Huesos de los Santos

La antropóloga forense Alessandra Cinti examina los esqueletos encontrados. El primero corresponde a una joven de unos veinte años, sin taras físicas y que nunca ha sufrido traumatismos ni realizado trabajos pesados, lo que corresponde perfectamente a la vida cómoda de una virgen vestal.

El segundo esqueleto corresponde a un joven en el que algunos huesos no han terminado de soldarse, lo que indicaría que perteneció a un joven de 17 ó 18 años y que, al igual que un joven patricio adinerado, tampoco ha realizado nunca trabajos pesados. Pero los rasgos esqueléticos no son concluyentes respecto al género. Podría ser un joven que no ha llegado a la madurez sexual, pero el cráneo y la pelvis también podrían corresponder a una joven.

Un análisis genético de muestras extraídas del interior de los dientes confirma que se tratan de un hombre y una mujer.

El antropólogo Ezio Fulcheri, de la Universidad de Génova, examina los esqueletos, que no muestran signos de ninguno de los trágicos finales que según la leyenda tuvieron Crisanto y Daría. Al contrario, en los huesos no se detecta ningún signo de tortura, traumatismo o golpes, lo que sugiere que tal vez fueron enterrados, vivos o no, sin haber sido torturados.

Todo parece encajar con la historia de los santos, pero para estar seguros habría que reconstruir la historia de los restos y averiguar cómo fueron llevados al norte, conservados durante siglos y, hace 500 años, enterrados en el altar de la catedral de Reggio Emilia.

En el archivo histórico de Reggio Emilia, un documento del siglo XIII indica que en el año 1.220 ya existía constancia de la existencia de las reliquias. Otro documento anterior, del siglo XII, también certifica el mismo hecho. Y un pergamino del año 946 informa de que las reliquias llegaron a Reggio a mediados del siglo X, como un regalo de un rey italiano en tiempos del Sacro Imperio Romano.

No hay más datos anteriores. Queda por reconstruir su historia durante los 800 años trascurridos desde su muerte.

Un análisis de Carbono 14 de los restos de la caja indica que los sarcófagos de madera se fabricaron con tablas del siglo XIII ó XIV, anteriores a la construcción del altar, pero muy posteriores al traslado a Reggio.

Analizando partículas de tierra incrustadas en las oquedades del cráneo se intenta determinar si proceden de las catacumbas de la Vía Salaria de Roma, donde supuestamente habían permanecido enterrados.

No coinciden.

El documental indica que aquí se produce una decepción, como si se esperara que coincidieran las tierras adheridas a los huesos con las tierras de las catacumbas, pero en realidad no fueron enterrados allí, sino en una vieja cantera y posteriormente trasladados a las catacumbas, así que de entrada era bastante seguro que no debían coincidir.

En todo caso sí que sería interesante saber cuánto tiempo estuvieron los huesos en la cantera antes de ser trasladados a las catacumbas.

El análisis de Carbono 14 de los restos óseos, sin embargo, es perfecto. Según los análisis los sujetos vivieron con toda seguridad entre los años 80 y 340, siendo la fecha más probable la intermedia, unos 50 años anterior o posterior al 220. Y ambos esqueletos proceden de la misma época.

La Historia de las Reliquias

Tras dos años de arduas y cuidadosas investigaciones por fin se ha llegado a una conclusión.

Los huesos corresponden a dos jóvenes del siglo III que tuvieron una vida cómoda y murieron sin signos evidentes de violencia. No existe constancia histórica de que pertenecieran efectivamente a los jóvenes cuya historia fue narrada como la de los santos Crisanto y Daría, pero la ciencia corrobora varios de los datos de la leyenda.

Según la leyenda los huesos fueron trasladados a las catacumbas de Roma, más adelante fueron vueltos a cambiar de sitio y acabaron expuestos ante los fieles.

Según documentos históricos, a mediados del siglo X un rey los donó a la catedral de Reggio donde fueron expuestos y venerados durante varios siglos.

En algún momento surgió la leyenda de que Crisanto y Daría fueron decapitados, y para ser fiel a la creencia popular los cráneos fueron encerrados en el interior de dos bustos de oro y plata y el resto de los huesos guardados en una caja de madera. En el siglo XV la caja se introdujo en otra caja más moderna y ésta en el altar de la catedral.

Allí fueron encontrados en 2.008 y, tras contarnos su historia, sus reliquias han vuelto a ser depositadas en los mismos lugares en los que Crisanto y Daría llevan siglos descansando e inspirando la devoción de los cristianos.

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