Bienvenidos a MasLibertad

Bienvenidos a MasLibertad

¿Quién soy yo?

Experiencias Informáticas

Mis Favoritos

Cosas que me han Pasado

La Oferta-Estafa de Jazztel

El Gusto del Nudismo

La Ciencia y Yo

Paseos y Excursiones

Novelas y Relatos

Novedades y Proyectos

Miscelánea

Cartas al Autor

Torrejón de Ardoz

Areas de Ciencias

Documentales y Libros

Áreas de Religión

Economía y Política

La Última Página

Datos de Usuario

AnónimoEntrar
IP54.236.234.60

Datos de Pagina

Cómo descubrí el fascinante mundo de la Ciencia

Creada16-06-2015
Modificada15-01-2016
Total Visitas348
Diciembre1

La Ciencia y Yo

Creo que fue sobre los 9 años la primera vez que leí algo relacionado con la ciencia.

Los años anteriores había ido a pasar el verano a la casa de mis abuelos, en Baza, pero aquel invierno mi abuela tuvo un accidente que la dejó en cama durante meses y con muletas para el resto de su vida.

En el 69 pasé el verano en Granada, en casa de mis tíos, Pepe y Cayetana.

Como mis tíos no tenían hijos y no me dejaban salir solo a la calle a jugar, sólo salía con mi tía para ir a la compra o los domingos a Misa. El resto del tiempo, no sé si tres o cuatro meses, los pasé encerrado en casa, sin más entretenimiento que la radio y unos cuantos tebeos de Piel de Lobo, Tarzán y El Jabato.

Cuando acabé con ellos, mi tío me sacó sus novelas del Oeste, de Marcial Lafuente Estefanía, y otras parecidas de terror, policíacas y Ciencia Ficción. Y como no tenía otra cosa que hacer me leí tres o cuatro cada día hasta acabar con todas.

Mi tío me dejó entonces, con la condición de un esmerado cuidado y so pena de un severo castigo, varios libros con novelas y relatos de Julio Verne.

Empecé con Cinco Semanas en Globo y Dos Años de Vacaciones. Me encantaron los relatos de viajes y aventuras.

Seguí con 20.000 Leguas de Viaje Submarino y La Isla Misteriosa. ¡Alucinante! Un genio científico que construye máquinas increíbles, que no son descubiertas hasta muchos años más tarde.

Pero cuando leí De la Tierra a la Luna, supuso una extraordinaria sorpresa para mí. ¿Fórmulas matemáticas en una novela de aventuras? ¿Y esas fórmulas eran capaces de explicar cómo un proyectil podía ser lanzado tan rápido que llegara hasta la Luna?

Por supuesto, no fui capaz de entender esas fórmulas, a pesar de estudiarlas detenidamente, pero sí entendí que ESO era Ciencia, y que la Ciencia podía hacer posible lo que parece imposible.

Aquél mismo año vi, por la ventana del vecino de enfrente, que tenía un televisor, cómo unos hombres con un traje con escafandra daban saltos para desplazarse por un terreno inhóspito al lado de unas extrañas maquinas.

Creí que era el Capitán Nemo con su traje de buzo caminando por el fondo marino, hasta que mi tío me dijo que no, que era un astronauta americano que había viajado a la Luna.

¡No podéis ni imaginar la sorpresa y la sensación de maravilla que experimenté!

Desde entonces me aficioné a las novelas de ciencia ficción, y a los artículos que hablaran de ciencia que de vez en cuando encontraba en algunas revistas.

Me aficioné a visitar las tiendas de comics y libros de segunda mano. En una de ellas, en la calle Feria, donde ponían el Jueves (el mercado callejero de Sevilla, como el Rastro lo es de Madrid) tenían una oferta, tres ejemplares viejos de la revista Selecciones del Reader's Digest por 10 pesetas. Semana a semana me fui haciendo con la colección. ¡Ostras, aún la tengo! ¡Después de más de 40 años!

También adquirí varios ejemplares extranjeros, y bastante antiguos, y varios números de la revista Mecánica Popular.

Y descubrí una revista, Algo, que se había publicado en los años sesenta y contenía numerosos artículos de ciencia. Ya no se publicaba pero pude comprar muchos números en librerías de segunda mano.

En el 75, con quince años, compré Introducción a la Ciencia, de Isaac Asimov, que me llevó a conocer muchos más territorios, para mí desconocidos, de la ciencia.

En el año 1.976 apareció la primera revista científica seria, Investigación y Ciencia, la versión española de Scientific American.

Y por fin, en el 78, dos de mis más apreciadas joyas: Hijos del Universo, que me mostró la íntima relación que existe entre nosotros y el Cosmos. ¡Existimos GRACIAS al Universo! No sólo a nuestro planeta. Nuestros cuerpos nacieron en las estrellas, y el Sol y la Vía Láctea no sólo nos dan luz y calor sino que también nos protegen de los peligros del Cosmos.

Y Ciudades del Espacio, de Gerard K. O'Neill, que me mostró el maravilloso futuro que aguarda a la Humanidad en el Espacio.

Y por fin, en el 81, mientras hacía la mili en Barcelona, la gran explosión: Muy Interesante, Conocer, Algo (nueva edición) y otras varias revistas divulgativas de ciencia de las que por desgracia no han sobrevivido más que algunas, y con mucho mérito.

Y libros, colecciones enteras, como la Biblioteca Científica Salvat, dedicadas a la ciencia en todas sus ramas, la Física, la Matemática, la Astronomía, la Vida, la Cibernética, ...

Durante muchos años fui un apasionado lector de todos esos libros y revistas y de los artículos científicos que contenían, y poco a poco fui comprendiendo muchos de los Grandes Enigmas del funcionamiento del Universo.

O creí entenderlos.

Pero eso es otra historia... que podéis leer en La Ciencia del Big Bang y la Gran Onda

Juan Polaino, 16 de Junio de 2.015

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

Aviso Legal

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Si lo desea, puede Ampliar Información

Aceptar Cookies

Bienvenidos a MasLibertad | ¿Quién soy yo? | Cartas al Autor | Aviso Legal sobre Cookies