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Situación de Judea en tiempo de Jesús

Creada12-10-1999
Modificada07-03-2017
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Los Últimos Tiempos

En resumen, a lo largo de casi dos milenios, los judíos vivieron casi siempre dominados por otros pueblos y sólo durante un período de menos de un siglo, en tiempos de David y Salomón, tuvieron un relativo esplendor en medio de las poderosas naciones que les rodeaban.

Para compensar la poca importancia que tenían como nación, mitificaron a su dios, asegurando que era el más poderoso de cuantos dioses eran adorados sobre la faz de la Tierra. Y para justificar el hecho de que siendo el suyo el más poderoso de los dioses, su pueblo fuese tantas veces dominado por tantas naciones, crearon el mito de que Dios los castigaba cada vez que ellos se apartaban del camino que Dios les había marcado.

Para que Dios dejara de castigarles debían ser todos ellos fieles cumplidores de la ley, la Torah. Entonces, y sólo entonces, Dios les enviaría un descendiente de David que reuniría en sí los atributos de la realeza y el sacerdocio. Sería nombrado rey de Israel, gobernaría a todas las naciones y su reinado duraría un milenio.

Mientras tanto tendrían que esperar siendo fieles al pacto que habían hecho con Yavé, cumpliendo todas las leyes de la Torah hasta que Dios se acordase de su pueblo y restaurara su gloria pasada.


 

Desde muy antiguo, una de las leyes judías estipulaba que las tierras de cultivo debían ser dejadas en barbecho cada siete años. Durante los años sabáticos, los judíos aprovechaban que había menos trabajo para realizar viajes, visitar familiares o llevar a cabo actividades que no podían realizar en otras circunstancias.

Aparte de esto, cada catorce años, coincidiendo con uno de cada dos años sabáticos, los romanos realizaban un censo de la población en toda Judea con el fin de determinar los impuestos de los judíos hasta el censo siguiente.

Los censos eran impopulares entre los judíos ya que estaban destinados a fijar los impuestos, motivo por el cual los años censales se producían numerosas protestas y manifestaciones. Ya el año 6, fecha del primer censo en Judea, hubo manifestaciones que llegaron a convertirse en revueltas. También hubo algaradas en el año 20, pero el censo del 34, tras ocho años de gobierno por Pilato, la situación era especialmente explosiva.

El año sabático judío duró desde septiembre del 33 hasta septiembre del 34 y el año censal romano desde marzo del 34 hasta marzo del 35, así que entre marzo y septiembre del 34 había muchas personas viajando a sus ciudades de nacimiento para visitar a sus familiares o censarse.

Por los caminos, en las plazas, en los mercados y en las puertas de las ciudades era fácil encontrar predicadores de distintas sectas exponiendo sus ideas y profetizando grandes calamidades o la llegada de algún mesías libertador del yugo romano.

No había predicadores fariseos ni saduceos pues estos estaban establecidos en el poder del templo y no descendían a los caminos ni se mezclaban con la "chusma". Tampoco el pueblo llano les hubiese hecho mucho caso, probablemente.

Así, la mayor parte de los predicadores que se podían encontrar eran de alguna de las numerosas sectas judías. Y los que soliviantaban más al pueblo eran los zelotes, cuyas predicaciones eran las más críticas a los romanos, a los fariseos y a los saduceos.

En estas fechas murió Felipe el Tetrarca y le sucedió Herodes Antipas quien, para legitimar su derecho al trono de Judea, se había casado con una sobrina suya que era nieta de Herodes el Grande. Aunque en la ley judía no había ninguna norma que prohibiera casarse con una sobrina, algunos predicadores zelotes, entre ellos Juan el Bautista, criticaron duramente a Herodes por este hecho.

Al principio de su reinado Herodes no se atrevió a detener a un hombre santo como Juan pues sabía que los tumultos durante los años sabáticos podían degenerar fácilmente en una revuelta que obligaría a intervenir a Pilato, y eso era lo último que él quería.

Esperó a que terminara no sólo el año sabático sino el censal para asegurarse de que la detención de Juan pasara lo más desapercibida posible.

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