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El dominio de Roma sobre Israel

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Modificada07-03-2017
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La Dominacion Romana

Los romanos habían sido durante años sorprendentemente tolerantes con las costumbres judías. Los judíos residentes en Atenas, por ejemplo, se consideraban a sí mismos miembros de la nación de Judea, aunque llevasen viviendo allí durante varias generaciones.

Con este argumento, las comunidades judías que había en muchas ciudades conquistadas por Roma, como Corinto, Mileto y otras, quedaban exentas de las obligaciones que tenían que soportar los demás pueblos. Así, los judíos de Éfeso estaban exentos del servicio militar y algunas de las poblaciones fundadas por judíos en Siria en tiempos de Antíoco estaban exentas de pagar impuestos.

Las cosas empezaron a cambiar a partir del momento en que los romanos conquistaron Judea en el año 63 aC.

La ocupación provocó protestas en las comunidades judías de todas las ciudades del imperio pero, ante la perspectiva de perder los privilegios adquiridos durante años, las protestas no pasaron de ser eso: protestas.

Pero en territorio judío las protestas llegaron a convertirse en una feroz oposición contra los opresores extranjeros.

Para vencer esa oposición los romanos se enfrentaron y persiguieron a los más duros activistas antiromanos y como es natural de los diversos grupos religiosos judíos surgieron sectas cada vez más radicales.

El fanatismo y la intransigencia de algunas de estas sectas, entre ellas la de los nazoreos, era tan grande que los romanos acabaron por quitarles el control del templo y dárselo a un grupo de sacerdotes judíos más moderados, los saduceos, que dirigieron el templo hasta mediados del siglo siguiente. Para minar aún más su poder, debieron compartir el control del templo con otra secta judía, los fariseos.

Mientras tanto los nazoreos fueron siendo cada vez más perseguidos hasta el punto de que, durante el reinado de Herodes el Grande, fueron destruidas varias de sus comunidades y tuvieron que ponerse en fuga en dirección a Damasco. Algunas comunidades se establecieron en las ciudades fundadas al sur de Damasco en tiempos de Antíoco Epífanes. Otras llegaron aún más lejos, hasta el Eufrates y luego río abajo para fundar varias ciudades en las costas del golfo pérsico.

A la muerte de Herodes volvieron del exilio algunas comunidades y comenzaron a reconstruir los asentamientos que habían tenido que abandonar iniciando una nueva etapa pública y consiguiendo numerosos adeptos entre el pueblo, si bien el templo siguió estando bajo el control de fariseos y saduceos.

Mientras tanto los romanos se convirtieron de república en imperio, comenzaron a deificar a sus emperadores y realizaron un censo en Judea con el fin de recaudar impuestos. Todo ello iba contra el mismo corazón de las creencias judías que, tras el primer censo realizado el año 6 dC iniciaron una revuelta dirigida por Judas de Galilea que acabó con la muerte de muchos judíos.

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