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La historia de la Inquisición desde  su creación hasta la actualidad. Sus fines, sus métodos y sus víctimas.

Creada12-02-2018
Modificada19-02-2018
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Reseña del Documental La Inquisición de la serie Misterios de la Historia

La Inquisición 

En Octubre de 1.998, el Papa Juan Pablo II convoca a un simposio de historiadores y académicos para revisar lo que él mismo denominó

Una fase tormentosa de la historia de la Iglesia

Para ayudar en la investigación, el Papa permite que se examinen los archivos, hasta entonces secretos, de la Inquisición.

La pregunta crucial a responder es: ¿Debe la Iglesia pedir perdón por las atrocidades cometidas por la Inquisición?

Tiempo de Herejías

En el año 1.100 el Sacro Imperio Romano ocupa la mayor parte de la Europa Moderna, desde Alemania y los Países Bajos hasta la zona Norte de Italia.

El Cristianismo, adoptado como religión oficial del Imperio Romano desde Constantino, ha modelado la forma de ser de estos pueblos.

El mayor miedo de las instituciones, tanto religiosas como políticas, es el de las herejías.

La palabra Herejía procede del Griego, y significa Elección, pero durante el siglo XII adquirió el ominoso significado de Enemigo de la Iglesia.

Había partidarios de la Libertad de Pensamiento y durante mucho tiempo hubo corrientes cristianas que aportaban diversas interpretaciones de Dios y la vida religiosa.

Entre ellos estaban los Valdenses, un grupo de monjes cristianos del Sur de Francia que vivían en la pobreza y predicaban un cristianismo simplificado, donde cualquier miembro podía predicar sin importar si era clérigo o no.

El Papa Lucio III decretó que los valdenses eran herejes y los excomulgó a ellos y a todos sus seguidores.

Más radicales que los valdenses eran los Cátaros, también en el Sur de Francia, que creían que la suya era la única religión verdadera y consideraban a la Iglesia Católica como una institución perniciosa.

Los cátaros llamaban a sus sacerdotes los Perfectos, o Buenos Cristianos. Eran célibes, abstemios, vegetarianos y pobres, vivían de una forma mucho más acorde con las predicaciones de Jesús y sus discípulos, mientras los obispos católicos vivían como grandes príncipes.

En el año 1.208, un grupo de cátaros asesinó a un representante Papal que predicaba en el Languedoc. Ultrajado, el Papa Inocencio III organizó una cruzada contra los herejes.

Los cruzados cometieron atrocidades contra los cátaros. Los Perfectos, fácilmente reconocibles por sus hábitos negros, eran asesinados de inmediato.

Los Perfectos cambiaron su indumentaria y, cuando viajaban lo hacían con mujeres Perfectas, que aún siendo fieles al celibato, fingían ser esposos.

La Creación de la Santa Inquisición

Según las leyes de la época, el proceso judicial se iniciaba a partir de una acusación, pero si el acusado no era condenado, era el acusador el que recibía el castigo.

Para evitar que las acusaciones de herejía pudieran volverse en contra de los acusadores, en 1.215 se reunieron letrados eclesiásticos para establecer un nuevo procedimiento judicial para perseguir a los herejes.

Inquisitio, no Acusatio

Había nacido La Santa Inquisición

El nuevo procedimiento judicial diseñado por Inocencio III permitía construir un caso penal basado en las opiniones de vecinos y conocidos de los posibles herejes, sin apenas posibilidad de que éstos pudieran defenderse.

En 1.231 el Papa Gregorio IX nombró Inquisidores de la Depravación Hereje y los envió a Francia y Alemania para acabar con las herejías. Y para ello había que acabar con los herejes.

Algunos inquisidores llevaron sus acciones al extremo del fanatismo. Conrado de Marburgo[In] convenció al Papa de que en Alemania existía la secta de los Luciferinos e inició una campaña en la que muchos alemanes fueron llevados a la hoguera. Historiadores posteriores han descubierto que esa secta nunca existió. Fue una invención de Conrado para impresionar al Papa y conseguir de éste un gran poder sobre la sociedad.

En el Norte de Francia, Robert le Bougre[Fr], un cátaro reconvertido en inquisidor, apresó a un grupo de 183 cátaros, los interrogó, los sentenció y los entregó a la hoguera en un solo día.

Tras la denuncia de numerosos obispos, el Papa se dio cuenta de que Robert era un fanático peligroso y lo encarceló por sus desmanes.

Había que elegir a inquisidores más sensatos, que no se dejaran llevar por el fanatismo, y Gregorio IX se fijó en los dominicos.

Fundada por Domingo de Guzmán en 1.216, la orden de los dominicos contaba con reputados teólogos habituados al estudio, la oración y a tratar con las gentes en sus predicaciones contra las herejías.

Gregorio IX nombró a unos 50 inquisidores dominicos y les encargó buscar y procesar a los valdenses, cátaros y otros grupos herejes. También envió cartas a todos los obispos y clérigos de Italia, Francia, Alemania y España para que recibieran, alojaran y ayudaran a los inquisidores.

Los Métodos de la Inquisición

El inquisidor llegaba a un lugar normalmente acompañado de un notario que levantaría actas oficiales de todas sus actuaciones.

Al llegar promulgaba un Edicto de Gracia, un período en el que los posibles herejes podían confesar sus herejías y retractarse de ellas sin consecuencias penales. Durante ese tiempo los lugareños que conocieran herejes o tuvieran sospechas de alguno de sus vecinos debían acudir al inquisidor y denunciarlo, permaneciendo el denunciante en el anonimato y el denunciado en la ignorancia.

Conscientes de que se podrían producir denuncias falsas, hacía falta que hubieran al menos DOS denuncias de personas distintas.

Al finalizar el período de Gracia, si los denunciados habían confesado se les imponía una pena simbólica y se daba por finalizado el caso. Si no, eran llamados para interrogarlos.

Se les preguntaba si eran ciertas las acusaciones, y si las negaba, se les pedía que hicieran una lista de los enemigos que pudieran tener en el lugar. En caso de que el acusado mencionara a uno de sus acusadores se consideraba que la denuncia pudo realizarse por enemistad y podría no ser sincera, por lo que el caso se cerraba sin consecuencias. Pero si el acusado no acertaba, si desconocía quién le acusaba, estaba indefenso ante la implacable acción de la inquisición.

A los acusados se les encerraba, a menudo encadenados a la pared, y se les dejaba durante bastante tiempo hasta que, desesperanzados, confesaran.

Algunos inquisidores, como Bernardo de Gui en 1.324, escribieron guías e instrucciones para uso de otros inquisidores.

En 1.376, el inquisidor Nicolás Aymerici de Aragón escribió el Directorium Inquisitorum, enumerando las cualidades que debían reunir los inquisidores, y una serie de trucos capciosos para conseguir confesiones de los acusados.

Uno de esos trucos era observar una hoja de papel, aunque no tuviera nada que ver con el caso, mientras el acusado hace su declaración de defensa. En un momento determinado el inquisidor afirma: "No. Lo que estás diciendo no es verdad". El acusado cree que lo escrito se refiere a él y normalmente queda desconcertado y cambia su narrativa, pudiendo caer en contradicciones que lo lleven a la condena.

Cuando estos y otros trucos no funcionaban se recurría a la tortura.

Las Torturas de la Inquisición

Hasta 1.252, la Iglesia prohibía que los inquisidores usaran la tortura, pero tras el asesinato del inquisidor Pedro de Verona en Lombardía a manos de los cátaros, el Papa Inocencio IV permitió que se usara.

Si un acusado no confesaba o se retractaba, se le amenazaba con la tortura. Se le mostraban los instrumentos de tortura y se le explicaba el horrendo dolor que soportarían. Después el torturador profesional, experto en causar los mayores dolores imaginables, sometía al acusado al tormento de potros, ruedas, hierros candentes y otros instrumentos.

La Tortura de la EstrapadaLa tortura más sencilla y usada era la Estrapada. Al acusado se le ataban las manos a la espalda y a una cuerda que pasaba por una viga del techo. Se le izaba y sacudía violentamente, produciéndose a menudo descoyuntamientos de los hombros.

Los tornos aprisionaban y comprimían brazos, piernas o cráneos.

El notario ponía por escrito todo lo que ocurría, atento a que se produjera una confesión.

Los inquisidores justificaban la tortura como una forma de salvar las almas de los herejes.

Si se producía una confesión y retractación, la tortura se detenía y, cuando el acusado se recuperaba de los daños causados se le volvía a preguntar, para comprobar que su arrepentimiento era sincero, no causado por el dolor y el miedo.

En el 90% de los casos, la tortura tenía éxito.

El castigo no siempre era la hoguera. En la mayoría de los casos los herejes confesos y arrepentidos eran condenados a vestir unas túnicas blancas con cruces amarillas bien visibles por encima de sus ropas, lo que atraía el escarnio y las burlas de sus convecinos.

La Muerte en la Hoguera

Durante los siglos XIII y XIV la inquisición dejó tras de sí gran cantidad de víctimas, sembrando el miedo y la sospecha en toda la población. Para librarse de las sospechas muchos no dudaban a hacer falsas acusaciones contra vecinos, incluso familiares.

Las muertes en la hoguera fueron innumerables. Si el condenado tenía suerte o familia influyente, la hoguera se alimentaba con madera húmeda que generaba mucho humo y el reo moría de asfixia. Si no, la muerte por el fuego era una de las más horrendas imaginables.

Incluso los ya fallecidos podían ser acusados de herejía, en cuyo caso sus cuerpos eran desenterrados y arrojados a la hoguera. Sus bienes eran embargados y la familia del difunto era condenada a la indigencia, sin importar que fueran fieles a la Iglesia.

No solo la gente del pueblo, también los religiosos podían sufrir los estragos de la Inquisición.

Un grupo de Franciscanos decidió formar una nueva orden escindiéndose de la orden franciscana original, llamándose Franciscanos Espirituales. El Papa Juan XXII mandó a la Inquisición contra ellos y tras quemar en la hoguera a 4 de sus líderes en Marsella, en 1.317, la mayoría de los demás volvieron a la orden original.

Conforme los herejes eran asesinados, las herejías desaparecieron y eso hizo pensar que la Inquisición dejaría de ser necesaria, pero había muchos más intereses en juego.

Los Intereses de la Corona

En 1.307, Francia estaba en bancarrota por una serie de fracasos bélicos. Su rey, Felipe el Hermoso, estaba muy endeudado con los Caballeros Templarios, una orden militar de monjes creada en la primera cruzada. Para librarse de sus deudas los acusó falsamente de brujería y durante 7 años se apresaron, torturaron y quemaron miles de templarios quedándose el rey con sus propiedades embargadas.

El Juicio de Juana de ArcoUn siglo más tarde, tras su victoria en Orleans, Juana de Arco fue acusada por sus enemigos, que temían su creciente popularidad y poder político.

Las prácticas de la Inquisición se plasmaron en 1.486 en el libro Malleus Maleficarum, el Martillo de las Brujas, un libro en el que se establecían los procedimientos a seguir para perseguir y condenar a las brujas. El libro es un compendio de maldad y misoginia en el que se denigra a las mujeres y se las condena a la servidumbre y la resignación.

Su autor, según han podido averiguar los historiadores, era un monje austriaco que estaba obsesionado hasta la insania con las mujeres, a las que apresaba e interrogaba sobre sus actividades sexuales íntimas. Tras darse cuenta el obispo de su insana obsesión, lo destituyó y liberó a las mujeres que había apresado, pero él se vengó escribiendo el libro que serviría de guía e inspiración a los inquisidores de los siglos XVII y XVIII en Europa y América.

Durante el siglo XV el Papado no promovió la Inquisición y ésta fue reduciendo sus actividades en Europa.

Pero en España, la astucia de los reyes utilizó la inquisición para implantar un régimen de terror sobre el pueblo.

Judíos bajo Sospecha

La situación de los judíos europeos durante la época medieval siempre fue desesperada. Expulsados de un país tras otro, a partir del siglo IV algunos se establecieron en España.

Prosperaron conviviendo pacíficamente con musulmanes y cristianos. Pero a finales del siglo XIV una serie de problemas económicos y sociales despertaron antiguos conflictos. A partir de 1.380 se produjeron ataques e incendios contra sinagogas y se asesinaron a miles de judíos. La solución de las autoridades fue expulsar del país a todos los judíos que no se convirtieran al cristianismo.

La conversión de muchos judíos en 1.391 fue un hecho sin precedentes en la historia judía. Los judíos conversos disfrutaron de las mismas ventajas que antes sólo disfrutaban los cristianos. Y con unas costumbres y una ética volcada en el trabajo y el estudio, los conversos consiguieron importantes puestos en profesiones liberales y cargos en el gobierno, lo que atrajo las envidias y el odio de muchos cristianos.

Aunque ya cristianos, los conversos conservaban algunas costumbres domésticas heredadas de sus ancestros, como encender velas los sábados o celebrar algunas fiestas tradicionales, sin pensar que con ello se estuviera siendo anticristiano.

Vecinos envidiosos de su suerte y sacerdotes recelosos de su sinceridad los miraban con sospecha y, habiendo sido bautizados como cristianos, se convirtieron en víctimas potenciales de la Inquisición.

La Inquisición Española

Tras el matrimonio de los reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla en 1.469, frailes dominicos convencieron a la reina de que los judíos realizaban prácticas judaizantes y que la Inquisición podría evitarlo.

El rey Fernando también vio dos oportunidades. La primera, una alianza con la Iglesia que le aportaría numerosas ventajas políticas. La segunda, que las víctimas de la inquisición perderían sus bienes, que quedarían bajo la propiedad de la corona.

Bajo la presión del rey Fernando, el Papa Sixto IV instituyó una Inquisición Española contra los judíos conversos. Esta Inquisición no dependería del Papado, sino directamente del rey, que nombraría personalmente un alto tribunal, la Suprema, que estaría bajo sus órdenes.

Sólo el Inquisidor General sería nombrado por el Papa. Nominalmente, pues en realidad éste nombraría a quien el rey designase.

El 6 de Febrero de 1.481 se celebró el primer Auto de Fe en Sevilla, con el juicio de un centenar de conversos acusados de practicar en secreto la religión judía. Seis de ellos fueron quemados en la hoguera.

Durante el primer año 1.500 conversos fueron juzgados y varios cientos condenados a muerte. A menudo en la misma hoguera se quemaban a decenas de condenados, la vez que más, a 109.

Tomás de TorquemadaEl primer Inquisidor General fue Tomás de Torquemada, según muchos un fanático obsesionado con los conversos, que dirigió el período más sangriento de la Inquisición Española, 20 años durante los cuales 2.000 personas perdieron la vida y otros miles fueron condenados a diversas penas.

El converso que fuera denunciado por un enemigo o un vecino envidioso se enfrentaba a un suplicio del que era casi imposible escapar. Si no confesaba ningún delito era condenado por irredento. Si confesaba era condenado por confeso. Podía permanecer meses en prisión sin poder defenderse, a menudo sin saber cuáles eran los delitos de los que se le acusaba.

Enfurecidos por la injusticia de su situación, 8 conversos asesinaron a un inquisidor en Zaragoza mientras estaba rezando, lo cual empeoró la situación, pues los judíos perdieron las posibles simpatías que conservaban de parte de la población.

A instancias de Torquemada, en Marzo de 1.492 el rey Fernando publicó un edicto ordenando que todos los judíos de España se bautizasen o saliesen de España en el plazo de 4 meses.

La mitad de los judíos, unas 40.000 personas, abandonaron el país. Los demás se quedaron y se convirtieron al cristianismo.

En 1.499 la orden se hace extensiva también a todos los musulmanes no conversos. Los que se quedaron convirtiéndose al cristianismo, fueron llamados Moriscos.

Éstos no quisieron o no pudieron adaptar sus costumbres y, tras cien años de persecuciones, en 1.609 las autoridades decidieron que, al ser imposible asimilarlos al cristianismo, debían ser expulsados.

Los Métodos de la Inquisición Española

Durante los siglos que la Inquisición Española estuvo en funcionamiento, miles de conversos, judíos y moriscos sufrieron la muerte en la hoguera. Lo que los historiadores han descubierto es que en la mayoría de los casos no se practicó la tortura.

Cuando se hacía era con unas reglas muy estrictas.

  • La tortura sólo se practicaba para conseguir confesiones.
  • No se torturaba a niños, ancianos ni deficientes.
  • Hombres y mujeres eran desnudados, cubriendo sólo sus partes íntimas.
  • Las sesiones de tortura no debían durar más de quince minutos.
  • Un reo no podía ser torturado más de tres veces.
  • Los reos no debían ser mutilados ni derramar sangre. Si un reo sangraba se daba fin a la tortura.
  • La confesión daba fin a la tortura, pero el reo debía confirmar su confesión 24 horas más tarde sin estar sometido a tortura.

Los procedimientos de tortura más usados eran la Garrucha (similar a la Estrapada), el potro de estiramientos y, el preferido de los inquisidores, el ahogamiento con trapos empapados metidos hasta la garganta.

Sambenito, grabado de GoyaLos reos de delitos más leves eran condenados a vestir el Sambenito, unos ropajes blancos con capirote similares a los usados un par de siglos antes en Europa.

Y la esclavitud en las galeras de la marina real. El rey Fernando necesitaba galeotes para sus barcos y consiguió que la inquisición le abasteciese de abundantes galeotes.

La Inquisición Portuguesa

Durante la expulsión de 1.492, muchos judíos emigraron a Portugal, aumentando su población judía, lo que provocó crecientes tensiones con los cristianos portugueses. Para resolver esos conflictos fueron obligados a convertirse, y en 1.532 el rey Juan III solicitó y consiguió del Papado que Portugal tuviera su propia inquisición.

Entre 1.547 y 1.580 se celebraron en Portugal 34 autos de fe con casi 2.000 penitentes y 169 ejecuciones.

La Inquisición en América

Tras la conquista de Méjico por parte de Hernán Cortés en 1.521, muchos conversos decidieron poner el océano por medio y emigraron a América. Pero la Inquisición Española también cruzó el océano y en 1.528 se celebró en la ciudad de Méjico el primer auto de fe con la ejecución en la hoguera de dos conversos.

Los monjes y predicadores españoles hicieron un gran esfuerzo por cristianizar a los indios y apartarlos de sus creencias paganas, pero tras varias décadas comprobaron que muchos de ellos seguían manteniéndolas. Afortunadamente, la Suprema decidió que los indios estaban imposibilitados para ser cristianizados por lo que, al contrario de lo que habían hecho con judíos y musulmanes, les dejaron en paz.

La Inquisición contra los Protestantes

En 1.517, Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de una iglesia iniciando la historia del protestantismo.

Denunciaba la corrupción de la Iglesia y sus predicaciones fueron bien recibidas por mucha gente del pueblo y de la nobleza.

En 1.550 varias coronas reales habían aceptado la nueva religión. El Papa estaba furioso.

En 1.577 dos grupos de adinerados protestantes fueron descubiertos en Sevilla y Valladolid.

El rey Carlos V, que llevaba años luchado contra el protestantismo en Alemania, exigió una purga rápida y despiadada.

El Papa Pablo IV dictó un decreto donde por primera y única vez se permitía la condena a muerte de los herejes confesos y arrepentidos no reincidentes.

Los protestantes españoles sufrieron la muerte en la hoguera, sin ninguna posibilidad de salvación. Fueron ejecutados monjes, monjas, soldados ingleses e incluso niños quemados con sus madres.

En poco más de tres años, el protestantismo en España fue erradicado por completo.

Los marineros, comerciantes y dignatarios que llegaran a España y fueran protestantes eran apresados de inmediato, juzgados y condenados a la hoguera.

El invento de la imprenta a finales del siglo XVI en Alemania, permitió la publicidad de los desmanes de la Inquisición Española, a menudo aderezada con mentiras y exageraciones, pero esa publicidad tuvo un gran éxito.

La Inquisición Romana

La mala publicidad de la Inquisición no era el único problema de la Iglesia Católica. En 1.542 Bernardino de Ochino, líder de los Capuchinos, abandonó Italia para unirse al protestantismo.

El 4 de Julio, el Papa Pablo III ordenó el establecimiento de una Inquisición Romana. Al contrario que la española, que estaba bajo el control de la corona, la Inquisición de Roma estaba bajo el control del Papa, y a pesar de las numerosas ejecuciones de protestantes estableció un sistema judicial mucho más garantista de los derechos del acusado. Éste podía, por primera vez, contar con la asistencia de un abogado, conocer sus acusaciones, reunir pruebas y testigos para su defensa y, si no podía pagarlo la Iglesia estableció la institución del Abogado de Oficio, que asistía a los indigentes y personas sin recursos.

En ese sentido la justicia de la Iglesia llegó a ser más respetuosa que la justicia civil, en la que los acusados carecían de esos derechos y podían ser torturados sin límites hasta la muerte.

La labor de la Inquisición romana no sólo iba en contra de las actividades contra la Iglesia, sino también en contra del libre pensamiento. En 1.554 el Vaticano publicó el Índex, un listado de libros y escritores prohibidos por las ideas que exponían y que la Iglesia consideraba que podían ir en contra de la Religión. Cualquier persona que poseyera uno de esos libros podía ser arrestado, juzgado y condenado por la Inquisición.

En muchos sitios y muchos ámbitos culturales no se hacía mucho caso a esta prohibición. En Cataluña, por ejemplo, se publicaban y vendían libros incluidos en el Índex. Los editores fingían ignorar que estuvieran prohibidos y la Iglesia, salvo en contadas ocasiones, no hacía mucho hincapié en perseguirlos.

La Inquisición contra la Ciencia

Giordano Bruno

Giordano Bruno fue un genio y filósofo que en 1.584 publicó un tratado Sobre el Universo Infinito y los Planetas donde exponía una concepción del Sistema Solar basada en las ideas de Copérnico y donde sugería que más allá de las estrellas había otros planetas habitados. También afirmaba que la salvación de la Humanidad requería que todas las religiones, católicas, protestantes, musulmanas y judías debían integrarse en una única religión.

Durante bastantes años permaneció a salvo de la Inquisición Romana manteniéndose lejos de Italia, pero en 1.591 un rico mecenas le convenció para viajar a Venecia. Y le traicionó.

Bruno fue encarcelado y su juicio duró siete años. Los inquisidores prácticamente le rogaron que se retractara para salvarse de una condena, pero Giordano Bruno rehusó traicionar sus ideas.

El Papa Clemente VIII le condenó a muerte, y el 8 (Según Wikipedia, el 17) de Febrero de 1.600 Giordano Bruno fue quemado en la hoguera.

GalileoOtra víctima de la Inquisición Romana fue Galileo. En 1.609, cuando fabricó su primer telescopio, ya era un físico y matemático de fama mundial. En 1.613 publicó los libros Mensajero Celestial y Manchas Solares, en los que defendía la teoría de Copérnico de que la Tierra gira sobre sí misma cada día y daba una vuelta cada año alrededor del Sol.

Ministros de la Iglesia extrajeron numerosas citas bíblicas para demostrar la falsedad de sus teorías, y para evitar ser juzgado Galileo se comprometió a no enseñarlas ni divulgarlas.

Pero 16 años más tarde, tras la subida al papado de su amigo y admirador Urbano VIII, volvió a publicar un manifiesto en el que se ratificaba en sus ideas. Su mismo amigo fue el que sintió esa publicación como una afrenta personal contra él y contra la Iglesia, e incitó al Santo Oficio a juzgarlo por herejía.

En Enero de 1.633, el sabio de 68 años viajó a Roma para someterse al interrogatorio de la Inquisición.

Tras tres meses de interrogatorio, Galileo aceptó abjurar de sus ideas para librarse de las acusaciones más graves, que podían haberle llevado a la hoguera.

Su sentencia fue la de someterse a arresto domiciliario durante el resto de su vida en Venecia, donde moriría 9 años más tarde.

El Declive de la Inquisición

Durante los siglos XVII y XVIII todas las inquisiciones europeas fueron declinando en sus actividades centrándose sólo en casos de prácticas homosexuales, matrimonios bígamos y delitos contra las costumbres religiosas. A partir de 1.730 sus actividades cesaron por completo.

Los Santos Oficios se ilegalizaron y en Portugal se eliminó y prohibió la diferenciación entre Cristianos Viejos y Cristianos Nuevos.

La llegada de Napoleón a España en 1.808 supuso la disolución de lo que quedaba de la Inquisición Española y el embargo de todos sus bienes y archivos. En Italia fue más radical, pues tomó preso al Papa. Tras la caída del Imperio Napoleónico, en 1.814, el Papa Pío VII volvió a Roma.

Las inquisiciones española y romana fueron restauradas. La española por poco tiempo, pues fue abolida definitivamente en 1.820. La romana siguió existiendo, aunque ya no detenía, torturaba ni ejecutaba, sino que sólo mantenía el Índex de libros prohibidos y sólo sentenciaba la excomunión de los herejes.

En 1.965, el Papa Pablo VI reorganizó el Santo Oficio llamándolo la Congregación para la Doctrina de la Fe.

De la que en 1.981 fue elegido prefecto el cardenal Ratzinger, que en el año 2.005 se convertiría en Papa Benedicto XVI.

Conclusión

Con la apertura de los archivos se ha podido comprobar que las víctimas de la Inquisición fueron muchas menos de las que se pensaba. A menudo los archivos de la Iglesia indican que en un Santo Oficio fueron ejecutadas tres personas pero en documentos oficiales de ayuntamientos y reyes se exageraban hasta el centenar para demostrar la fidelidad del pueblo a la Iglesia Católica.

La Inquisición fue una institución religiosa que, declarando buenas intenciones, se convirtió en una organización criminal en la que las personas más malvadas y fanáticas de la Iglesia dieron rienda suelta a su insania provocando un gran sufrimiento y, con frecuencia, la tortura y la muerte de muchos inocentes.

No es algo exclusivo de la Iglesia. A menudo la política también ha actuado de la misma forma reprimiendo, apresando y ejecutando a personas que discrepaban de sus gobiernos.

Es una característica de la condición humana. Siempre ha habido y siempre habrá personas que quieran reprimir a cualquiera que piense o actúe de forma diferente a la mayoría de la sociedad.

En mi opinión

El documental es bastante bueno, pero algunos de los colaboradores manifiestan una clara intención de excusar y lavar la cara a una institución que nunca debería haber existido.

Las Buenas Intenciones ¿cuáles eran?: Reprimir las libertades religiosas, de pensamiento, palabra y costumbres, por medio de la coerción, las amenazas, la tortura y la muerte.

Francamente, creo que esas Buenas Intenciones eran las mismas que tenía Hitler para asesinar a seis millones de judíos, homosexuales y gitanos. Intentar lavar la cara a la Inquisición es lo mismo que justificar a Hitler.

Ni siquiera el hecho de que la Inquisición fue la primera en crear la institución del Abogado de Oficio justifica ni una sola de las muertes que causó.

Por otro lado echo en falta una enumeración más precisa de cuántas personas fueron acusadas, declaradas inocentes o condenadas a penas leves o a morir en la hoguera en las distintas inquisiciones que se formaron en Europa.

¿Es merecida la mala fama de la Inquisición Española, como más cruel y mortífera que otras inquisiciones europeas? A la vista de lo expuesto en el documental, no lo parece.

Datos más o menos precisos son que durante toda la época de la Inquisición Española murieron en la hoguera 300 mujeres condenadas por brujería. Durante los 20 años de Torquemada se ejecutaron 2.000 personas, y fue el período más sangriento de la Inquisición.

Los más recientes estudios sugieren que en España pudieron morir alrededor de 10.000 personas a manos de la Inquisición. Algunos escritores extranjeros han hinchado esas cifras asegurando que fueron más de 30.000, pero estudios más rigurosos desmienten esa información.

Una información recién publicada afirma que desde su inicio en España hasta el año 1.700 sólo murieron 1.300 personas a manos de la Inquisición. Al parecer se basa en el libro Imperiofobia y Leyenda Negra, de Maria Elvira Roca Barea.

Contradice a varios libros y páginas de historia que he leído, pero no tengo medios para confirmar o descartar ninguna de esas cifras.

Más información en varios artículos de Internet:

Wiki: El Número de Víctimas de la Inquisición

ABC: El Mito de la Inquisición Española

Desmontando las Mentiras de Llorente sobre las Víctimas de la Inquisición

Las Inquisiciones Protestantes

Y, por último, ¿qué pasa con las inquisiciones protestantes? Según tengo entendido las autoridades religiosas protestantes también crearon tribunales similares a la Inquisición en las que fueron condenadas muchas personas. En ocasiones muchísimas.

Por ejemplo, 25.000 mujeres quemadas por brujería en Alemania. Las 300 quemadas en España por el mismo motivo no tienen ni pizca de comparación.

La Inquisición Protestante

El mismo Calvino, mientras gobernó la ciudad de Ginebra, juzgó, condenó, exilió o ejecutó por decapitación u hoguera a más de 400 personas, lo que es una cantidad MUY importante para una población de sólo 20.000 personas. El 2% de la población de Ginebra fue condenada a muerte por diversos delitos religiosos durante el gobierno de Calvino.

En España, por contraste, a lo largo de tres siglos se juzgó a menos de un 0'01% de la población, menos de una de cada diez mil personas, y de ellas se ejecutó a menos del 2%.

El hecho de que el documental no mencione las persecuciones religiosas de los países Protestantes durante la misma época en que la Inquisición actuó en los países Católicos me hace sospechar que los productores del documental son protestantes y no han querido mostrar sus propias vergüenzas.

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