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El Descubrimiento y la Conquista de América ¿Fueron grandes gestas o el inicio de un Genocidio? ¿Fuimos los españoles más crueles y malvados que otros colonizadores?

Creada11-02-2020
Modificada11-02-2020
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Junio25

Mentiras sobre la Conquista de América

Cristóbal Colón descubrió América en 1492 y abrió las puertas del continente a la colonización y la civilización. Menos de un siglo más tarde, la mayor parte de América estaba bajo el dominio del imperio español.

Durante mucho tiempo en las escuelas españolas se ha enseñado que aquello fue una gran gesta de los Conquistadores, gesta de la que los españoles modernos podíamos sentirnos orgullosos.

Pero desde hace tiempo se está dando una versión distinta, según la cual los españoles fuimos más bárbaros, codiciosos y criminales que otros pueblos colonizadores y provocamos la muerte de millones de indígenas. No es algo de lo que podamos enorgullecernos, sino que deberíamos avergonzarnos y pedir perdón a los pueblos hispanoamericanos.

¿Son ciertas estas acusaciones?

La Feliz América Precolombina

Se dice que antes de la llegada de Colón los pueblos americanos vivían felices en una idílica Arcadia.

Algunos sí.

Aztecas y Mexicas, Mayas e Incas, vivían muy felices en los imperios que habían formado gracias a sus ejércitos, que invadían los pueblos vecinos, los conquistaban, expoliaban y esclavizaban, y de los que luego cogían cientos de personas cada día, en algunas festividades miles, para llevarlos a los altares de sus pirámides, abrirles el pecho, sacarles el corazón, cortarles la cabeza y arrojarla rodando por las escalinatas hasta el pie de las pirámides, donde el pueblo celebraba feliz cada víctima sacrificada a sus dioses.

Ni que decir tiene que los pueblos conquistados y vecinos con tal destino a la vista, como los Tlaxcaltecas, Olmecas, Nahuas y Otomíes no vivían tan felices.

El Poderío Militar de los Conquistadores

Las expediciones militares de los conquistadores españoles, sobre todo al principio de la conquista, eran muy reducidas, de cientos de soldados, no miles.

Hernán Cortés inició su campaña en Yucatán con unos 600 soldados. Al llegar a Méjico apenas disponía de 200.

Contra los ejércitos aztecas de decenas o centenas de miles de soldados, los españoles no tenían nada que hacer.

Pero Cortés no atacó directamente a los aztecas, sino que se alió con los tlaxcaltecas y varios pueblos oprimidos y esclavizados que formaron un gran ejército, y con la ayuda de unos quince mosquetes y tácticas de combate desconocidas por los americanos consiguieron la victoria contra un enemigo mucho más numeroso.

Quien ganó la guerra no fue Cortés, sino los tlaxcaltecas, aunque en las cartas que Cortés escribió a los reyes se atribuyó mucho más mérito del que realmente merecía.

Francisco Pizarro, con similares tácticas, consiguió importantes victorias contra los incas en Perú. Y también sus fuerzas eran mínimas, pero había sabido hacerse buenos aliados entre los pueblos conquistados y oprimidos.

Los pueblos que se habían aliado con los españoles, o más bien al revés, los pueblos con los que se habían aliado los españoles, quedaron como gobernantes de los imperios caídos y durante siglos consideraron a los españoles como Libertadores, más que como Conquistadores. No fue hasta un par de siglos más tarde, cuando algunos gobernantes de países hispanoamericanos quisieron independizarse, que empezaron a llamar Exterminadores a los españoles.

La Explotación de los Indios

Los primeros colonos que vinieron a cultivar las tierras de Cuba y el Caribe, pensaban que podrían hacer que las trabajaran los indios, una vez convertidos en esclavos. Cuando la reina Isabel prohibió que los indios fuesen esclavizados, las autoridades españolas establecieron un sistema de Encomiendas por el cual ciertas cantidades de indios eran encomendados a los propietarios de haciendas, supuestamente para educarlos y cristianizarlos, en realidad para explotarlos.

Hubo colonos que abusaron con gran crueldad de los indios, otros no tanto. La explotación fue muy intensa en las haciendas agrícolas del Caribe, Cuba y la Española. En el continente la explotación fue menos intensa y, con las denuncias de los monjes, los reyes de España establecieron una serie de leyes que protegían los derechos humanos de los indios.

Los terratenientes vieron pronto que la explotación causaba más problemas que ventajas, las fugas eran abundantes y los colonos no disponían de medios legales para retenerlos. Y los métodos ilegales fueron duramente reprimidos y condenados por sacerdotes y jueces.

Aún así, cuando se descubrieron ricas minas de oro y plata en Potosí y otros emplazamientos del continente, el abuso y la explotación, prácticamente esclavitud de los indios fueron inhumanos.

Peor destino sufrieron en Brasil, colonizada por Portugal. Allí no se prohibió la esclavitud de los indígenas y cientos de miles de ellos fueron esclavizados.

Al final, viendo que era prácticamente imposible retenerlos y conseguir que trabajaran, pues podían escapar a las selvas con bastante facilidad, los hacendados empezaron a importar esclavos de África.

La Esclavitud en Hispanoamérica

La mayoría de los esclavos africanos eran capturados por bandas de esclavistas negros, que efectuaban razias a sus aldeas vecinas, las saqueaban y los esclavizaban. Venían haciéndolo así desde épocas muy remotas, aún antes del imperio romano, y aunque los esclavistas redujeron su actividad durante varios siglos, volvieron a aumentarla desde mediados del siglo VIII.

Los esclavos eran trasladados por los mismos esclavistas o los vendían a traficantes, negros o árabes. Estos últimos los llevaban a varias ciudades esclavistas fundadas con este fin al Sur del desierto del Sahara, la más importante de ellas Tombuctú, donde se subastaban y eran trasladados a Europa o los países árabes. Más de 17 millones de esclavos africanos siguieron este camino.

Otros traficantes llevaban esclavos a la costa de África, donde los portugueses habían construido varios puertos fortificados a los que acudían barcos negreros ingleses, holandeses, franceses, portugueses y españoles.

Más de un millón y medio de negros fueron enviados a Hispanoamérica por barcos negreros españoles, pero la mayor parte viajaron en barcos ingleses y portugueses.

De 12'5 M de negros embarcados, murieron 1'5 M durante el viaje. La mayoría desembarcó en el Caribe y Brasil donde fueron brutalmente explotados hasta la extenuación y la muerte, lo que obligaba a traer continuas remesas de esclavos. Algunos consiguieron escapar, refugiándose en selvas y tribus indias con las que se mezclaron o en islas, como Haití, en las que pudieron rebelarse y hacerse fuertes.

Los ingleses, en sus colonias, llevaron al principio esclavos blancos con Contrato de Servidumbre (Indentured servitude), la mayoría de forma voluntaria, aunque también hubo muchos, sobre todo de Irlanda, durante la época de Oliver Cromwell, capturados por la fuerza. Pero los esclavos blancos debían ser liberados al cabo de un plazo determinado, normalmente 7 ó 10 años, y a partir del siglo XVII empezaron a traer esclavos de África, más caros pero que serían esclavos de por vida, y también sus hijos. Desde los puertos portugueses de la costa de África trajeron a unos 400.000 negros, y otros 200.000 desde los mercados esclavistas del Caribe.

En vez de someterlos a una inhumana explotación que les obligaría a reponer los esclavos cada año, los propietarios les trataban con suficiente crueldad para que trabajaran sin rebelarse pero con la suficiente manga ancha para que estuvieran bien alimentados y pudieran formar familias cuyos hijos serían también propiedad de sus amos.

Su población aumentó y en 1860, antes de la guerra civil que los liberó, eran ya unos 4 millones, propiedad de unos 400.000 hacendados. Unas diez mil grandes haciendas poseían la mitad de todos los esclavos, dedicándose también a la cría y la venta. El resto estaba repartido en menor número entre las demás haciendas.

El Mestizaje Hispanoamericano

La colonización de Hispanoamérica se realizó al principio, casi de forma exclusiva, con hombres. Éstos se casaron con mujeres americanas y tuvieron hijos mestizos. Los gobernantes y virreyes de Méjico y Perú fueron, algunos americanos, otros españoles, y la mayoría hispanoamericanos.

Posteriormente los reyes de España mandaron nuevos gobernantes y muchos viajaron con sus esposas.

Durante un tiempo, los nobles españoles de raza pura, especialmente las damas de la nobleza, despreciaban a los mestizos, a los que daban nombres despectivos. Pero esa actitud y su obligada convivencia las hacía amargadas infelices, a ellas mismas y a sus maridos. Muchas damas acabaron volviéndose a la civilizada y pura España, dejando felices a sus maridos.

Conforme los matrimonios mixtos y los mestizos eran cada vez más abundantes, las actitudes racistas fueron desapareciendo de la sociedad.

Durante un tiempo.

Cada vez iban llegando a Nueva España más nobles españoles para asumir cargos gobernantes, y siendo las ciudades más civilizadas y modernas, con viviendas, palacios y teatros de estilos europeos, las mujeres nobles volvieron, y también el racismo. La sociedad se fue dividiendo en castas con más o menos pureza de sangre, y según el grado de españolidad las diferencias entre las castas se fueron haciendo cada vez más insalvables.

Los españoles, que habían sido libertadores, aliados, amigos y familia, y sus descendientes, los hispanoamericanos, poco a poco fueron sustituidos por nuevos gobernantes españoles, llegados de la Vieja España, arrogantes que venían a gobernar, o más bien a enriquecerse lo más posible antes de su pronto regreso a España, y que sentían desprecio por la chusma a la que gobernaban.

La Cultura Americana

La cultura española se impuso a la americana, en parte por la fuerza y en parte por voluntaria aceptación.

Los españoles prohibieron varias costumbres americanas, como la esclavitud de americanos, el canibalismo y los sacrificios humanos. Se prohibieron las religiones que los practicaban.

Kipu Inca, escritura con nudosLa escritura en América estaba limitada a glifos y bajorelieves de piedra o, en Perú, los Quipus, cuerdas con nudos de diferentes clases que usaban varios pueblos incas para transmitir mensajes.

Algunos monjes españoles estudiaron este peculiar sistema de escritura y compusieron el esbozo de un diccionario Quipu-Español. Otros sacerdotes posteriores, más fanáticos, hicieron una quema general de todo lo que encontraban, destruyendo un importante acervo documental.

La lengua española, con la posibilidad de una escritura fácil de aprender, fue adoptada por la mayoría de los pueblos americanos, y muchos idiomas, de las cientos de lenguas de aquella babel americana, quedaron en desuso, y al no disponer de escritura acabaron en el olvido.

La Cultura Hispanoamericana

Desde Isabel la Católica, todos los reyes españoles encomendaron a los conquistadores y colonizadores la misión de evangelizar a los americanos. Muchos monjes españoles viajaron a América y lo primero que hicieron fue construir iglesias y misiones. Y lo segundo, escuelas donde acudían los americanos, niños y adultos, a aprender la lengua española y la religión cristiana.

Tal como los paganos españoles al cristianizarse disfrazaron sus viejas creencias convirtiendo a Zeus en Dios, la Diosa Isis en la Virgen María, y las fiestas paganas de los Equinoccios en Navidad y San Juan, los americanos adaptaron varias de sus festividades a las costumbres de la iglesia y adoptaron la imagen de la Virgen de Guadalupe, aplastando una serpiente, identificándola con su antigua diosa Coatlicue, la de la falda de serpientes.

Las Primeras Universidades de América se fundaron en Perú y Méjico, y posteriormente en otras muchas ciudades americanas, llegando a haber 19 universidades hispanoamericanas antes de que los ingleses llegaran a fundar la Universidad de Harvard.

Las escuelas y universidades hispanoamericanas estaban abiertas a todos los que quisieran asistir, americanos, españoles o hispanoamericanos. No así las angloamericanas, de uso exclusivo de los ingleses y prohibidas a los americanos.

El Genocidio Americano

En la segunda expedición de Colón, con 17 barcos y miles de colonos que llevaron cerdos, gallinas y otros animales de granja a América, los virus de la gripe que llevaban algunos de estos animales atacaron a los indios, que no estaban inmunizados contra ellos.

Murieron millones de indígenas quedando muy reducidas sus poblaciones. Los monjes españoles construyeron gran cantidad de hospitales en los que se atendía a los enfermos, pero con los escasos medios de los que se disponía en aquella época la epidemia era imparable y fatal.

La mortandad duró varios años pero, ya inmunizados, comenzó a remitir y la población se recuperó. Cincuenta años más tarde la población de Méjico era superior a la que tenía antes de la llegada de los españoles.

No fue la única epidemia, varias enfermedades europeas, algunas muy leves en Europa, fueron fatales en América. Otras más fuertes, como la Viruela, atacaba de forma mucho más letal a los indígenas.

Pero la población indígena y, sobre todo, mestiza, siguió aumentando.

¿Se puede esto considerar un genocidio provocado por los españoles?

Mortandad sí, pero para poder calificarlo como genocidio haría falta intencionalidad, y los españoles no tenían ni intención ni conocimiento de que esto pudiera ocurrir.

Y si en vez de por españoles, América hubiera sido descubierta y colonizada por franceses, italianos, portugueses o ingleses, el resultado hubiera sido el mismo.

Con una posible diferencia: ¿Habrían creado esos colonos hospitales en los que tratar a los americanos enfermos?

No lo hicieron.

El Genocidio Inglés en América

Los franceses habían establecido colonias en Canadá y pronto iniciaron un genocidio, pagando a bandas de mercenarios una cantidad por cada indio que mataran. Para no tener que transportar los cuerpos de los indios muertos, los cazadores de indios les arrancaban la cabellera y las llevaban a los fuertes militares donde les pagaban.

Los ingleses, siendo al principio numéricamente inferiores, utilizaron otras tácticas para debilitar a los americanos, entre ellas pagarles sus mercancías y servicios con fuertes licores, desconocidos hasta entonces para ellos, que convirtieron a muchos en adictos al alcohol y que acabaron por destruir sus sociedades.

En Fort Pitt, los ingleses dieron a los indios mantas del hospital infectadas con virus de la viruela. La viruela es una enfermedad bastante grave entre los europeos y deja todo la piel cubierta de granos y agujeros, pero el porcentaje de muertes en Europa, tras siglos de sufrirla e ir acumulando anticuerpos, era bastante reducido.

Pero entre los indios, que no disponían de anticuerpos para la viruela, las víctimas mortales fueron muy numerosas.

Un militar inglés, Jeffrey Amherst, recomendaba.

Haríais bien en intentar infectar a los indios con mantas, o por cualquier otro método tendente a extirpar a esta raza execrable.

Eso SÍ fue genocidio, el asesinato intencionado y masivo de grupos de personas por su raza. Según el mismo Amherst, por ese procedimiento habían conseguido acabar con más de 100.000 indios.

Al independizarse de los ingleses, el nuevo ejército USA prosiguió la tarea del genocidio de americanos. Primero los arrojaban de sus tierras, les obligaban a viajar al Oeste, pero conforme USA iba creciendo al Oeste, los metieron en reservas, en las peores tierras, las que no querían los colonos. A los americanos, que siempre habían sido nómadas en pos de las grandes manadas de bisontes, se les prohibió salir de sus reservas. Y para culminar sus planes genocidas, se promovió la caza indiscriminada de millones de bisontes, quedando los americanos sin medios de subsistir.

Durante las Guerras Indias, cuando los americanos intentaron salir de las reservas que les habían asignado en busca del alimento que necesitaban, el General Sheridan afirmó:

El único indio bueno es el indio muerto.

Frase de la que se hicieron eco muchos militares y useños.

El General Custer, al mando del 7º de Caballería, masacró una aldea india en la que sólo había mujeres, niños y ancianos porque los hombres habían salido de caza. Cuando volvieron de caza y encontraron a sus familias asesinadas, los indios llamaron a varias tribus vecinas y persiguieron a los soldados de Custer. Al alcanzarlos, éstos perdieron las botas, huyeron bajo los disparos de los indios dejando un reguero de un kilómetro y medio de restos hasta la muerte del último.

Lo de Murieron con las Botas Puestas, era mentira.

Las Huellas del Genocidio

En Hispanoamérica, la población americana se redujo bastante durante las epidemias iniciales, pero pronto comenzó a recuperarse y sabemos que a partir de 1550 la población de Méjico era mayor que a la llegada de Hernán Cortés.

En la actualidad, en los países americanos podemos hacer un recuento de descendientes de americanos, de europeos y de ambos.

Sin hacer una búsqueda exhaustiva de datos exactos, sólo por estimación de los datos más fácilmente accesibles, podemos calcular que en los países hispanoamericanos la mayor parte de la población, el 60~80% según países, es descendiente de españoles y americanos, mestizados desde hace entre uno y cinco siglos.

En algunos países hay un 10~15% de descendientes de americanos sin antepasados españoles. Y quizás haya un 2~5% de descendientes de españoles sin sangre americana.

No parece que en Hispanoamérica se haya producido un genocidio, sino más bien un mestizaje de americanos y españoles.

En los territorios de USA, donde hace 500 años vivían varias decenas de millones de americanos, la población se redujo hasta menos de 2 millones. Posteriormente se ha recuperado y en la actualidad hay 4 millones de americanos en una población de 310 millones de Euroamericanos. Un 1'3%.

Eso sí que parece el resultado de un genocidio.

La Expedición de la Vacuna

Si algo puede remarcar las enormes diferencias que hubo entre las colonizaciones de españoles e ingleses es lo que hicieron los españoles para salvar la vida de millones de americanos.

En el año 1800, el rey Carlos IV de España había perdido un hijo, víctima de la Viruela. Informado por sus médicos de que en Inglaterra un médico inglés había conseguido inmunizar a los pacientes por medio de una enfermedad más leve que se transmitía de las vacas a los granjeros, la Vacuna, Carlos IV inició una campaña para inocular la vacuna a toda la población española.

Al saberlo, los gobernantes de ultramar pidieron al rey que, si había algún medio para ello, se intentara llevar la vacuna a Nueva España.

En 1803 zarpó de La Coruña un barco en un viaje que lograría llevar la vacuna a América. Bajo la dirección del Dr Balmis, la vacuna se repartió desde varios puertos hacia todas las ciudades y desde allí hasta las más recónditas aldeas.

Fueron vacunadas millones de personas, sin distinción de que fueran españoles, americanos o hispanoamericanos.

Tras pasar la vacuna, todos los que habían sido inoculados quedaron inmunizados contra la viruela.

Millones de personas se salvaron.

Es posible que esta haya sido la gesta humanitaria más noble y grandiosa que se haya podido ejecutar en toda la historia de la humanidad, en todas las épocas, en todo el mundo.

El Expolio de Hispanoamérica

Durante los dos primeros siglos de la colonización, los reyes de España propiciaron una economía principalmente extractiva, expoliando los recursos naturales y mineros de América.

Aunque algunos reyes dictaron leyes para proteger a los americanos de los abusos y de un trato inhumano, otros no lo hicieron, y al descubrirse ricos yacimientos de plata, oro y piedras preciosas las autoridades permitieron que los propietarios de las minas abusaran con crueldad de los pueblos indígenas.

Pero conforme las ciudades crecían en población los campesinos, que producían los alimentos necesarios para esas ciudades, fueron prosperando.

A partir del siglo XVIII la economía se fue haciendo cada vez más productiva y comercial, se crearon empresas, dirigidas por españoles e hispanoamericanos y durante todo el siglo fue creciendo la riqueza, no solo de los propietarios de haciendas y empresas, sino también de agricultores y asalariados.

Con gobernantes españoles o hispanoamericanos y población mayoritariamente hispanoamericana, las ciudades crecieron y prosperaron. Se construyeron edificios de estilo europeo, palacios, escuelas y hospitales.

Muchos indígenas en las ciudades se convirtieron en artesanos, alfareros, carpinteros, sastres, constructores y comerciantes.

Los Reinos de Nueva España abarcaban toda Sudamérica, menos Brasil, y más de la mitad de Norteamérica, extendiéndose al Norte de Méjico hasta los territorios de Tejas, Arizona, Nevada, Utah y, por la costa del Pacífico, California y Oregón.

Allí se establecieron misiones y se fundaron ciudades como San Antonio, El Paso, Sacramento, San Diego, Los Ángeles y San Francisco.

En 1800, con la mayor parte de las minas ya agotadas o a punto de agotarse, los habitantes de las aldeas vivían aún en condiciones muy precarias y pobres, similares a las que habían tenido antes de la llegada de los españoles.

Pero los habitantes de las ciudades más importantes y sus alrededores eran más ricos, prósperos y cultos que la población de las ciudades de USA y Canadá de la misma época.

La Independencia de las Américas

Desde mediados del siglo XVIII varios grupos de hispanoamericanos abogaron por conseguir la independencia de la lejana España. Se produjeron intentonas golpistas en varios países, que fueron duramente reprimidas.

A principios del siglo XIX, cuando España fue invadida por las tropas francesas al mando de Napoleón, las intentonas se multiplicaron y uno detrás de otro, Venezuela, Méjico, Perú, Chile y Argentina fueron declarando su independencia.

Cuando Napoleón fue derrotado en España, Fernando VII envió tropas para combatir algunos de estos alzamientos, pero un pronunciamiento militar en España inició el trienio liberal, durante el cual se hicieron volver a las tropas y se aceptó la independencia de Méjico y otros países.

La corriente de la historia iba claramente en contra de las colonias, y tras varios intentos infructuosos, en 1836 España renunció por fin a todas sus posesiones en la América Continental. Sólo quedó Cuba como parte de la corona española en América, pero los movimientos independentistas, cada vez más apoyados por la población, consiguieron por fin, en 1899, declarar la independencia de la última colonia española en América.

La Recolonización Angloamericana

La expansión de los estados angloamericanos llegó hasta las fronteras de Tejas y las autoridades españolas permitieron que muchos colonos ingleses se establecieran en Tejas.

Cuando Méjico se independizó de España, la población de Tejas era principalmente americana, con pocos hispanoamericanos y aún menos españoles. Y unos pocos miles de ingleses.

Las autoridades de Méjico se desentendieron bastante de los territorios demasiado lejanos, al Norte de Río Grande, y los colonos ingleses de Tejas se rebelaron contra las autoridades mejicanas. Con la ayuda del ejército USA, los ingleses tejanos tomaron el poder y declararon la independencia de Tejas. Pocos años más tarde se integraron como un nuevo estado de USA.

La población tejana, que hasta entonces había sido en un 90% americana, empezó a ser relegada, discriminada y exiliada. No se reconoció la propiedad de sus tierras que acabaron expropiadas y dadas a colonos ingleses.

Méjico se desentendió de todas las tierras, las ciudades y la población al Norte de Río Grande, desde Arizona hasta California, y de forma similar todas ellas fueron invadidas y ocupadas por los ejércitos y colonos USA.

La mayor parte de la población americana o hispanoamericana fue expulsada de las ciudades y, aunque conservaron el nombre español que habían tenido, se convirtieron en extranjeros discriminados y perseguidos casi hasta el exterminio en la tierra que había pertenecido a sus padres.

Ojalá pudiéramos decir que este fue el último acto genocida vivido en América. Pero no lo fue.

Lo que Nunca Hicieron los Españoles

Simón Bolívar, en los discursos con los que buscaba apoyos para su rebelión, acusaba a los españoles de ser una Raza de Exterminadores.

Tras conseguir la independencia de Venezuela inició varias campañas para expropiar tierras de tribus indígenas y dárselas a campesinos.

Algo similar ocurrió en Argentina, Chile o Perú, donde las autoridades lanzaron campañas militares para masacrar a diversas poblaciones indígenas por el simple delito de querer vivir como siempre habían vivido sus antepasados.

En Haití, tras la rebelión de los esclavos y su toma del poder, se inició un genocidio contra la población criolla, medio francesa y medio americana. Prácticamente fue masacrada casi toda la población blanca.

En Méjico, en la ciudad de Sonora, las autoridades ofrecían recompensas por los apaches muertos, "100 pesos por guerreros, 50 por mujer y 25 por niños". Y entre 1847 y 1901, la Guerra de Castas en Yucatán acabó con la vida de 200.000 yucatecos, la mayoría descendientes de españoles y americanos.

Verdades y Mentiras

La Leyenda Negra ha acusado a los españoles de numerosas crueldades en América, y sobre todo de un dantesco genocidio que acabó con la vida de millones de americanos.

Algunas de esas acusaciones son ciertas. Otras no.

Los conquistadores ayudaron a pueblos oprimidos a liberarse de la tiranía de los grandes imperios aztecas, mayas e incas. Las leyes españolas prohibieron el canibalismo, los sacrificios humanos y la esclavitud de los pueblos americanos.

Hubo muchos españoles que con la fuerza de las armas, y sorteando las leyes, abusaron de los indígenas, los explotaron y les robaron.

Pero también hubo otros muchos españoles que convivieron pacíficamente con los americanos y contribuyeron a un mestizaje que había de enriquecer a ambos pueblos.

Los españoles, en general, no fueron una Raza de Exterminadores, no promovieron genocidios, y cuando dejaron de gobernar los países hispanoamericanos, estos quedaron con una población mayoritariamente mestiza y más próspera y libre que la que había habido antes de la colonización. En cambio, en los territorios colonizados por ingleses sí hubo un genocidio deliberado, y el resultado, a la vista está, es que la población americana en USA fue casi exterminada por completo. 

¿Deberíamos estar avergonzados? De lo que hicieron algunos españoles, sí. De lo que hicieron otros podemos enorgullecernos.

¿Deberíamos pedir perdón? No, desde luego. Por dos razones.

En primer lugar, los hijos no heredan los pecados de los padres, ni tienen que pedir perdón por lo que hicieron sus padres, sus abuelos o sus antepasados de hace 500 años. Podrán sentirse orgullosos de las cosas buenas que hicieron y avergonzados de las malas, pero en ningún caso tienen culpa ni mérito, y no tienen por qué pedir perdón ni recompensa por lo malo o bueno que hicieron algunos de nuestros antepasados.

En segundo lugar, nosotros, los españoles, en su gran mayoría, NO somos descendientes de los conquistadores. Los conquistadores conquistaron América, tuvieron hijos con americanas y la mayoría murió allí, no volvieron a España. Los descendientes de los conquistadores están en América, son TODOS los hispanoamericanos, y se les reconoce fácilmente porque hablan español, tienen nombres españoles y apellidos españoles como López, Obrador o Gutiérrez.

¿Le tendrían que pedir perdón los descendientes de los aztecas a los descendientes de los tlaxcaltecas por la esclavitud, los sacrificios humanos y el canibalismo? Pero si una persona es descendiente de aztecas y tlaxcaltecas ¿qué parte de sus genes, qué mano, tiene que pedir perdón a qué otra parte de sus genes o de su cuerpo?

¿Hasta qué ridículos extremos llegaríamos?

Glosario

He preferido usar determinadas palabras con un sentido ligeramente distinto al común y habitual, principalmente porque algunas me parecen peyorativas o parecen asumir ideas y prejuicios con las que no estoy de acuerdo. Para evitar esos prejuicios os indico aquí el sentido que le doy a esas palabras.

Americanos: Habitantes de la América precolombina y sus descendientes actuales.

Indios: Nombre que Colón le dio erróneamente a los americanos, creyendo que había llegado a la India.

Hispanoamericanos: Descendientes de españoles y americanos.

Angloamericanos: Descendientes de colonos ingleses, pero no de americanos, a los que exterminaron o arrojaron de sus tierras.

Euroamericanos: Descendientes de Europeos y Americanos. Esto incluye, por supuesto, a Hispanoamericanos y Angloamericanos.

USA: Los colonos ingleses, al independizarse, no dieron nombre propio a su nación. En su lugar usaron, usurparon más bien, el nombre del continente, haciéndose llamar Estados Unidos de América. De igual modo podían haberse llamado Estados Unidos de la Tierra, o Estados Unidos del Universo. A la espera de que algún día decidan darle un nombre a su país, yo me refiero a ellos como USA: Estados Unidos de Angloamérica.

Useños: Habitantes de USA, la mayoría descendientes de colonos Ingleses y de otros países Europeos.

Negros: Personas de raza negra. Actualmente se ha impuesto la opinión de que la palabra Negro tiene connotaciones despectivas, por lo que los borregos de lo Políticamente Correcto prefieren usar la palabra Afroamericanos. Por la misma razón, también debería ser proscrito el uso de la palabra Blancos, y usar en su lugar la palabra Euroamericanos. Las personas que se definen como WASP (Blanco, Anglosajón y Protestante) demuestran ser racistas y discriminan a la gente por su raza, su origen de algunos países del Norte de Europa (no de todos) y su religión, creyéndose diferentes y mejores que las personas que no cumplan esos tres requisitos.

Mestizos: Persona con ascendientes de dos o más razas. Actualmente, tras miles de años de migraciones, casi toda la población mundial son, somos, mestizos de varias razas en muy diferentes proporciones, pero en todas partes hay racistas que se creen de sangre pura de una raza específica, se creen superiores y consideran inferiores a los demás.

Conclusión

He intentado exponer todo lo positivo y lo negativo que hicieron los españoles en América. No es un estudio completo, ningún estudio lo sería, y tampoco he querido perder el tiempo con detalles demasiado específicos, sino dar una visión general de toda la historia, según mis conocimientos (que no son completos ni absolutos) y lo que he podido documentarme en diversas páginas gracias a San Google (que tampoco lo son).

Por eso no os creáis, porque sí, todo lo que aquí se ha dicho. Confirmadlo. Investigadlo. Buscad diversas fuentes y documentos.

Para facilitaros el trabajo he incluido enlaces a artículos relacionados, alojados en Wikipedia, revistas de Historia o periódicos. Lo mismo, si queréis más certeza, no os conforméis con eso. Buscad, contrastad, comparad, y si encontráis algo mejor, quedáoslo. Si no, razonad vosotros mismos lo que parece más probable.

Quizás no lleguéis a las mismas conclusiones que yo, pero espero que algunas de las cosas que explico os hayan, por lo menos, despertado la curiosidad.

20 de Marzo de 2020: En plena expansión de la pandemia de El Coronavirus COVID-19, el colaborador de Libertad Digital, Iván Vélez, responde a una interesante entrevista sobre su libro Nuebas Mentirosas, en la que enumera y rebate muchas Mentiras de la Leyenda Negra sobre la Conquista de América.

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