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La Conquista musulmana de España El auge de la próspera Al-Ándalus La decadencia y la Reconquista

Creada29-01-2018
Modificada12-02-2018
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Reseña del Documental La Caída de la España Islámica

La Caída de la España Islámica

Hace 1.000 años judíos, cristianos y musulmanes convivían pacíficamente en el Sur de España.

Su colaboración cultural permitió la conservación de la cultura antigua de muchos países y su transmisión a Europa, lo que contribuyó a la gran expansión cultural del Renacimiento.

Pero la intolerancia y la violencia destruyeron esa fructífera colaboración.

Los Invasores Visigodos

En el siglo V, el imperio romano fue destruido por las invasiones bárbaras. Tribus visigodas invadieron el corazón del imperio saqueando la ciudad de Roma, matando a muchos de sus habitantes y destruyendo un importante patrimonio cultural.

Abandonadas por las legiones romanas, las provincias occidentales, Francia Inglaterra y España, fueron las primeras en caer bajo el dominio de los visigodos.

Al llegar a España encontraron una población cristiana con muchos judíos viviendo en ciudades como Córdoba, Granada y Toledo.

Algunos judíos afirman, aunque es algo que aún no ha podido demostrarse, que Toledo fue fundada por Judíos en el siglo I, tras las Guerras Judías del año 70 y la disolución de Judea, y que su nombre procede de Tolatola, Exilio.

Es poco probable.

En el año 193 aC los romanos conquistaron una ciudad carpetana sobre el Tajo, la reconstruyeron al estilo romano y la llamaron Toletum. En tiempos árabes, éstos la llamaron Tulaitula, la Alegre. Y después los españoles la llamaron Toledo.

En cualquier caso ya existían Judíos en España en el siglo I, aún antes de que hubiera cristianos.

En realidad ya existían colonias judías desde muchos siglos antes, y no sólo en España, también en Francia, Italia y en lugares tan alejados como la India. Prácticamente en cualquier ciudad costera y en las más pobladas de interior donde se practicara abundante comercio había colonias de comerciantes y artesanos judíos y de otras muchas nacionalidades.

En los cien primeros años del dominio visigodo, los judíos disfrutaron de una relativa libertad, aunque sin derechos políticos, que quedaban reservados a los nobles visigodos.

Pero cuando los visigodos se convirtieron al cristianismo se iniciaron campañas religiosas contra los judíos, a los que acusaban de haber matado a Jesús.

Se dictaron numerosos decretos de reyes visigodos restringiendo las libertades de los judíos, obligándoles a menudo a convertirse al cristianismo o a ser esclavizados.

La Expansión del Islam

A 7.000 Km de distancia, en la Meca, nació una nueva religión. Según sus creencias, el Arcángel Gabriel se apareció a Mahoma y le encargó predicar su mensaje. Y su mensaje era que su dios, el mismo dios de Adán, Abraham y Jesús, quería que los Verdaderos Creyentes practicaran su religión y la extendieran por todo el mundo a partir de las enseñanzas de Mahoma, el último profeta.

En el Corán se refieren a Judíos y Cristianos como a La Gente de las Escrituras, o del Libro, y las tres religiones comparten las mismas raíces, pero sólo el Islam ha culminado su acercamiento a Dios.

El Islam inició una serie de conquistas extendiéndose con rapidez por todo Oriente Próximo y situando su capital en Damasco, Siria. Después se extendió por todo el Norte de África, convirtiendo a un gran número de las tribus indígenas, los imazigen, a los que los griegos llamaban Bereberes.

En el año 711, un joven bereber, Tariq ibn Ziyad, al mando de una tropa de 7.000 bereberes, invade la península iberica.

No se indica en el documental, pero ya desde unos 60 años antes los bereberes habían realizado varias expediciones de rapiña a ciudades del Sur de la Península.

Y cuando las tropas de Tariq iniciaron la invasión fue a petición del conde Iulian, gobernador de Ceuta, que quería enfrentarse al rey Rodrigo.

En las orillas del río Guadalete se enfrentó con el ejército visigodo, al que derrotó estrepitosamente.

Según varios historiadores las fuerzas enfrentadas eran de 12.000 musulmanes contra 100.000 visigodos, pero lo cierto es que no se sabe con seguridad cómo se produjo esa aplastante derrota.

La Fundación de Al-Ándalus

Una vez conquistada España, los musulmanes implantaron su cultura basada en el Islam.

Los judíos, que habían sido muy perseguidos por los gobernantes visigodos, no vieron mal la llegada de los musulmanes, al contrario, según algunos historiadores colaboraron con ellos.

Los musulmanes eran aún muy pocos para controlar todo el territorio, así que cuando conquistaban una ciudad armaban a los judíos y los dejaban al cargo del gobierno para controlar a los visigodos cristianos mientras ellos continuaban sus campañas de conquista.

Al-Andalus, año 732En el 732 los musulmanes controlan casi toda la península y llaman a sus conquistas Al-Andalus.

Los colonos árabes y bereberes llegaron a una tierra con una población mayoritariamente cristiana y judía. Éstos eran considerados por las leyes islámicas como Dimmíes, protegidos. Siendo miembros de las religiones del Libro, cristianos y judíos no son perseguidos pero deben someterse a la autoridad islámica y pagar un impuesto a cambio de su protección.

Con la llegada de cada vez más colonos árabes, éstos asumieron el mando religioso y político de Al-Andalus en detrimento de los bereberes, a los que relegaron a un puesto de musulmanes de segunda categoría, a menudo despreciados por los gobernantes árabes.

Eso provocó varias revueltas bereberes que se tradujeron en violentos enfrentamientos.

El Emir Abderramán

En el resto de las tierras musulmanes tampoco abundaba la paz. Diversas facciones árabes se enfrentaron en cruentas batallas en la misma capital del Islam.

Huyendo de las represiones en Damasco, el joven Abderramán tuvo que huir para salvar su vida y lo hizo hacia el Norte de África, la tierra de su familia materna.

Desde allí saltó a Al-Ándalus, a donde llegó en medio de las revueltas bereberes.

Hijo de una bereber y un árabe, consigue rebajar las tensiones entre ambas facciones musulmanas y las une y dirige en la campaña del Guadalquivir contra el gobernador Yusuf.

Tras la victoria, Abderramán se nombra a sí mismo Emir, Guía, y establece la nueva capital de Al-Ándalus en Córdoba.

Catedral de CórdobaInspirándose en los palacios de su familia árabe en Damasco, ordena construir una impresionante mezquita sobre los restos destruidos de una iglesia cristiana visigoda.

En contra de la costumbre habitual, la mezquita no se construyó orientada hacia La Meca, sino hacia el Sur.

Para su construcción se trajeron obreros bizantinos y, desde Constantinopla, un maestro de obras trajo gran cantidad de teselas, piezas de vidrio que no se fabricaban aún en la península, y que sirvieron para ornamentar muchos elementos de la mezquita.

La Cultura Andalusí

Con la consolidación de su dominio sobre Al-Ándalus, la dinastía de Abderramán gobernó durante siglos, convirtiéndola en un emporio comercial y cultural de gran importancia, tanto en el mundo islámico como en el Europeo.

Barcos vikingos del Mar del Norte y mercaderes de la nueva capital islámica de Bagdag acudían a Córdoba con sus mercancías y culturas.

En el 822 llegó desde Bagdag a Córdoba el músico Ziryab, creando el que se considera el primer conservatorio de música del mundo.

Solía cantar acompañado de la música de un laúd cuyas cuerdas punteaba con una garra de águila.

Sus enseñanzas sirvieron de origen e inspiración para la creación de la música típica andaluza así como las trovas de los juglares.

No sólo en la música, sus costumbres también influyeron en otros aspectos culturales como la Moda, la Gastronomía y la Higiene.

La Rebelión de los Conversos

En el Norte de Al-Ándalus, en los alrededores de Zaragoza, muchos visigodos se habían convertido al Islam para poder acceder a cargos reservados sólo para musulmanes. Los conversos, sin embargo, no veían con buenos ojos que los cristianos no conversos disfrutaran de sus mismos privilegios y en varias ocasiones protagonizaron diversas rebeliones.

¿Rebeliones de las dirigentes conversos al islam contra el populacho cristiano? ¿Por una cuestión de "Yo he traicionado la religión de mis padres, por eso tengo más derechos que tú"?

Es la primera vez que oigo esto, me gustaría confirmarlo antes de darlo por cierto.

Los gobernantes cordobeses se vieron obligados a enviar tropas para detener varias guerras civiles que asolaron Al-Ándalus durante el siglo IX.

El Califato Independiente de Córdoba

En el año 912 Abderramán III consigue pacificar Al-Ándalus y da inicio a una época de paz y prosperidad para todas las comunidades.

En ese siglo X el mundo islámico está dividido en reinos rivales, entre el Califato de Bagdag y el Califato de África. En el año 929 Abderramán III declara la independencia del Califato de Córdoba y se nombra a sí mismo Califa, sucesor del profeta Mahoma.

Su palacio de Medina Azahara era un paraíso para él y para todos sus visitantes. Embajadores cristianos acostumbrados a los fríos y oscuros castillos del Norte quedaban asombrados de los espacios abiertos y frondosos jardines habitados por pájaros cantores y estanques con peces.

Abderramán III también enviaba embajadores al extranjero y para que fueran mejor recibidos los elegía entre los cristianos. Como en el año 955, cuando envió a un clérigo cristiano a la corte del Emperador Otón I de Germania para firmar un tratado de paz.

Baños ÁrabesSegún sus descripciones, en las ciudades islámicas había baños públicos para que viajeros y campesinos pudieran asearse al regreso de sus labores en el campo. Y las ciudades estaban iluminadas, así como el camino de Córdoba a Medina Azahara.

En la corte de Abderramán III se encuentra el erudito judío Hasday Ben Saprut, que actúa como embajador y es el médico personal del Califa.

Numerosos textos científicos de todo el mundo islámico fueron traídos a Córdoba donde otros científicos andalusíes los estudiaban, traducían al árabe y realizaban experimentos y observaciones sobre la naturaleza o la astronomía.

Una de estas obras fue un libro de Dioscórides, un médico griego del siglo I, que en sus viajes con las legiones romanas hizo muchas observaciones sobre plantas medicinales.

La civilización islámica hizo numerosos esfuerzos para recopilar todo el saber antiguo y traducirlo al árabe, contando con la colaboración de muchos eruditos judíos, cristianos y bizantinos.

Trayendo a Al-Ándalus gran cantidad de libros ya traducidos desde la biblioteca de Bagdag, aquí se acumuló el saber de mil años de historia de muchos pueblos tan alejados como hasta la India.

Los Reinos de Taifas

En el año 976, tras la muerte del sucesor de Abderramán III, estallan las hostilidades y las luchas por el poder en Al-Ándalus.

En 1.013 la ciudad de Córdoba fue tomada en medio de una sangrienta batalla.

Los españoles musulmanes se enfrentaron a los bereberes, y los judíos y cristianos se hacen más vulnerables.

Al-Ándalus, unida por el liderazgo de Abderramán III, se divide en pequeños reinos de taifas gobernados por reyes mezquinos que no dudaron en destruir los grandes logros del pasado.

La biblioteca de Córdoba fue destruida. Sus eruditos muertos. La paz rota. La prosperidad desaparecida.

Pero parte de los conocimientos sobrevive.

Samuel ibn Nagrella

El estudiante judío Samuel ibn Nagrella huyó de Córdoba al pequeño reino de taifa de Málaga, donde consiguió trabajo en una tienda de comestibles.

Allí existía una importante cantidad de eruditos, árabes, judíos y cristianos, que colaboraban en proteger y extender la cultura.

Su erudición atrajo la fama y fue conocido en la corte de Granada, a donde fue llamado para trabajar como escribano del califa.

Aunque su trabajo era escribir en árabe, en su tiempo libre escribió en hebreo numerosas obras poéticas y filosóficas.

Su prestigio llegó a ser tanto que en 1.057 le ofrecieron el mando del ejército granadino, cargo que ostentó el resto de su vida.

Ibn Hassan

El estudiante musulmán Ibn Hassan recorre los caminos de la Al-Ándalus dividida. Siendo joven escribió un libro muy relevante titulado El Collar de la Paloma.

Durante varios años intentó seguir una carrera política, entrevistándose con muchos generales buscando uno que quisiera restaurar el califato unido de Al-Ándalus. En vano.

Desencantado, se estableció en su casa familiar en el reino de taifa de Sevilla, donde dedicó su tiempo a escribir sobre sus ideas religiosas y políticas.

Dentro de la comunidad musulmana existían numerosas corrientes religiosas, a menudo en franca hostilidad, y sus opiniones fueron calificadas como heréticas, sufriendo la prisión y el exilio.

Tras cumplir sus condenas, Ibn Hassan abandonó sus intentos y se dedicó al estudio y la escritura.

Escribió un tratado sobre las tres religiones del Libro, el primer estudio comparativo entre religiones. Pero los sinsabores de su vida le volvieron amargado, y más su decepción porque sus escritos no sirvieran de puente entre las tres culturas. Al contrario, quedó sorprendido cuando tanto cristianos como judíos criticaron con gran acritud su obra.

Sus libros posteriores muestran una actitud cada vez más rencorosa, especialmente contra los judíos.

Alianzas con los Cristianos

La rivalidad entre los distintos reinos de taifas llevó a numerosos enfrentamientos. Los califas de Sevilla y Granada, que competían por la supremacía, se aliaron para atacar al califato de Toledo. Su califa envió emisarios a los reinos cristianos para pedir su ayuda y durante un tiempo se formaron extrañas alianzas en las que reinos cristianos y musulmanes se enfrentaban a otras alianzas de reinos de taifas.

En Roma, en el año 1.063, el Papa Alejandro II condenó estas alianzas de reinos cristianos con musulmanes, que veía como una contaminación intolerable en la cristiandad y abogaba por la destrucción y el exilio de todos los que no fueran cristianos en Europa.

También en Granada se inició un movimiento de intolerancia por parte de Abu Ishaq, que afirmaba que ningún judío ni cristiano podía tener autoridad sobre ningún musulmán.

Sus poemas criticando al rey, que tenía un visir judío, José, hijo de Ben Nagrella, hizo que muchos musulmanes se soliviantaran produciéndose ataques violentos contra los judíos. En los ataques fue muerto el visir, así como unos 300 ó 400 judíos.

Según diversas fuentes, José era un corrupto y un traidor, que abusaba de su autoridad para extorsionar a los comerciantes y que había cometido más de un asesinato y traición contra el rey.

La indignación del pueblo por los abusos del visir estaba justificada, pero Abu Ishaq escribió unas críticas que incitaban a la violencia y el asesinato, no por sus abusos, sino por ser judío.

En la matanza de Granada del 31 de Diciembre de 1.066, murieron, según algunas fuentes, más de 5.000 judíos, según otras no más de 3.000. Ninguna apunta a una cantidad tan baja como afirma el documental.

La Era del Fanatismo

En los reinos cristianos del Norte de España, el rey Alfonso VI conquista en 1.085 la ciudad de Toledo.

Amante de la cultura, el rey ordenó que todos los libros árabes que se recuperasen se trasladaran a monasterios cristianos donde los monjes los tradujeran al latín.

Amenazado el reino de Sevilla, su rey trajo tropas del Norte de África con consecuencias desastrosas.

Los musulmanes sevillanos disfrutan de la vida de una forma mucho más liberal que los magrebíes, que quedan escandalizados por sus costumbres licenciosas, especialmente cuando los ven beber alcohol y mezclarse con cristianos y judíos.

Los magrebíes aprisionan al rey, lo envían a Marruecos y toman el control del reino, sumiéndolo en un período de discriminación e intolerancia.

En su afán purificador quemaron en la hoguera todos los libros que consideraban que no se ajustaban a los estrictos códigos del Islam. Muchos de esos libros sólo los conocemos por catálogos y listas de libros, y sabemos de escritores que escribieron más de cien obras y de los que apenas han sobrevivido un par de ellas.

Durante el siguiente siglo llegaron a Al-Ándalus varias oleadas de tribus norteafricanas. Primero los Almorávides, luego los Almohades, aún más puritanos, que pretendían extirpar del Islam todo signo de cultura cristiana o judía. Incluyendo las personas.

Bajo los almohades, en 1.145 muchos judíos y cristianos son deportados y despojados de sus pertenencias. Incluso algunos musulmanes andalusíes prefirieron autoexiliarse en reinos cristianos antes de soportar las duras costumbres impuestas por los almohades.

Los judíos deportados a Castilla trajeron con ellos sus conocimientos y colaboraron en la traducción al latín de los escritos árabes. Durante un siglo gozaron de tranquilidad en los reinos cristianos, pudiendo practicar su religión con libertad.

Maimónides y Averroes

Mientras la Al-Ándalus almohade desata su guerra religiosa, también los cristianos europeos desatan la guerra enviando varias cruzadas a conquistar Tierra Santa y expulsar de ella a los musulmanes.

Los pueblos musulmanes respondieron con más violencia e intolerancia.

Las deportaciones de Al-Ándalus continúan y uno de los que huyeron con su familia fue el judío Moisés Ben Maimón, más conocido como Maimónides, uno de los filósofos más importantes de la cultura judía.

Su viaje por el Norte de África llegó hasta Egipto, donde es acogido en la corte del Sultán Saladino en 1.165.

Dedicó muchos años a estudiar las traducciones al árabe del filósofo Aristóteles. Su trabajo causa polémica, porque la filosofía aristotélica entra en conflicto con la religión.

Por la misma época, en Córdoba, el erudito musulmán Averroes realizaba estudios similares, pero intentando demostrar que la filosofía aristotélica podía ser compatible con las tres religiones. Sus obras fueron traducidas al latín y divulgadas en Europa, dando inicio a un creciente interés por parte de los filósofos europeos que sentó las bases de los primeros pasos del Renacimiento.

En todas las escuelas religiosas cristianas se habla mucho de Tomás de Aquino, pero se suele ignorar que él basó su Summa Teológica en la filosofía aristotélica que llegó a conocer gracias a las obras de Averroes.

Las grandes obras de Maimónides y Averroes entraron en Occidente a través de la ya cristiana ciudad de Toledo, donde su arzobispo había promovido la traducción de todas las grandes obras árabes al latín.

A Toledo acudieron muchos judíos y cristianos, y también musulmanes, huyendo del fanatismo e intolerancia de los almohades.

Atraídos por el gran acervo cultural de Toledo, muchos eruditos europeos acudían a Toledo para conocer mejor las grandes obras de los clásicos.

También acudían eruditos de toda Europa a estudiar sus obras.

El italiano Gerardo de Cremona viaja a Toledo para estudiar los escritos árabes y hace amistad con un erudito musulmán llamado Galib. Galib traducía textos del árabe al castellano, y Gerardo los traducía al latín.

La Caída de Al-Ándalus

En 1.195 los almohades derrotan al ejército de Alfonso VIII en la batalla de Alarcos y les obligan a aceptar una tregua que duraría diez años.

En 1.207 el Papa declara España tierra de Cruzadas y llama a los reyes de Europa para rescatarla del dominio musulmán.

En 1.212 Alfonso VIII, con el apoyo de muchas tropas europeas, consigue la victoria en Las Navas de Tolosa, matando, según él, a más de 100.000 almohades y sufriendo menos de un centenar de bajas cristianas.

En las siguientes décadas las tropas cristianas consiguieron victoria tras victoria y en el 1.236 tomaron la ciudad de Córdoba.

La Mezquita fue consagrada como Iglesia Católica, que en el siglo XVI se ampliaría para convertirse en Catedral.

Tras esto, la España musulmana sólo conserva las tierras del Sur, Cádiz, Sevilla, Málaga, Granada y Almería.

En 1.238, el caudillo musulmán Mohamed Ben Naser convirtió Granada en un reino independiente que en adelante sería la sede de los nazaríes.

Su economía principal estaba basada en la Seda y otras industrias textiles.

Tras la toma de Sevilla, en 1.248, los cristianos permitieron quedarse a los musulmanes que practicaran ciertos oficios como ceramistas, carpinteros, curtidores y en general aquellos que tuvieran que ver con la construcción y la arquitectura, dando nacimiento al estilo arquitectónico del Mudéjar, de factura cristiana pero con estilos árabes.

A los demás los deportaron permitiéndoles llevar sólo los bienes que pudieran llevar en sus brazos.

Los más ricos emigraron a Marruecos o a Arabia, pero la mayoría emigró a Granada, el último reino musulmán de España, que en aquella época llegó a estar superpoblada.

Los judíos fueron aceptados por los nuevos gobernantes cristianos como valiosos conocedores de la administración territorial y los negocios, los sistemas de regadío y su conocimiento de la lengua árabe para comunicarse con la aún abundante población musulmana.

Pero conforme los cristianos fueron adquiriendo esos conocimientos, empezaron a ver a judíos y musulmanes cada vez con más animosidad.

España en el año 1252En 1.252, Alfonso X es coronado Rey de Castilla y León, configurando el mayor reino cristiano de la península.

La situación legal de judíos y musulmanes en la España cristiana era contradictoria, casi esquizofrénica. Mientras se dictan leyes que condenan a muerte a los cristianos que se conviertan en judíos o musulmanes, o que expropian los bienes de judíos o los obligan a vestir de forma que los identifique, también se dictan otras leyes que los protegen y les otorgan algunos privilegios.

Alfonso X permite que judíos y mudéjares se rijan por sus propias leyes, siempre que éstas no entren en conflicto con las leyes cristianas. Y ordena a los cristianos que no molesten a judíos ni musulmanes en sus fiestas y celebraciones religiosas.

Admirador de la cultura y la poesía árabe, Alfonso X tradujo varios libros árabes sobre el ajedrez, fomentando ese juego entre la nobleza cristiana.

El Reino de Granada

En 1.348 Europa fue asolada por la Peste Negra, que causó la muerte de casi la mitad de la población europea. Los reinos cristianos y musulmanes de España corrieron la misma suerte.

El miedo exacerba los más bajos instintos de la sociedad y los judíos se convierten en el principal chivo expiatorio.

Los sacerdotes cristianos achacaban la plaga y, en general, cualquier daño provocado por el clima, a los judíos, ya fuera por sus propias acciones o por el castigo divino causado por su presencia en tierras cristianas. Muchos de ellos fueron arrancados de sus casas y llevados a la hoguera.

En el reino musulmán de Granada la peste también asoló a la población, pero dio pié a que los diezmados ejércitos cristianos detuvieran sus hostigamientos y durante las siguientes décadas Granada gozó de una paz que les permitió prosperar y construir una de las mayores maravillas de la arquitectura: La Alhambra.

Los artesanos granadinos son los mejores del mundo y reyes cristianos, como Pedro I de Castilla los contratan para remodelar su lujoso palacio, el Alcázar de Sevilla.

El tesorero judío del rey, admirado por su arte, también contrata a obreros granadinos para construir la Sinagoga del Tránsito, en Toledo.

Al remitir la peste en Europa, Granada, al abrigo de su sierra, goza de una época de paz y prosperidad, donde judíos y musulmanes conviven pacíficamente sin más trabas que el pago de tributos a los reyes cristianos para impedir su invasión.

La Conquista de Granada

En 1.453 los turcos otomanos toman la antigua ciudad de Constantinopla. La pérdida de la capital de lo que quedaba del Imperio Romano de Oriente induce a los reyes y papas cristianos a reaccionar contra la invasión musulmana.

En 1.469 los reinos de Castilla-León y Aragón se unen con el matrimonio de sus monarcas. Con una fuerte monarquía dispuesta a terminar la reconquista, el Papa encomienda a la Inquisición para que investigue y castigue los que ellos consideraban delitos religiosos.

Hasta entonces la Inquisición sólo se ocupaba de los delitos religiosos cometidos por cristianos, no por judíos o musulmanes, pero ahora investiga también los ritos y costumbres privadas de judíos conversos y de los moriscos, los musulmanes que al ser invadidas sus tierras se convirtieron al cristianismo.

La Reina Isabel nombra a Inquisidor General al clérigo Tomás de Torquemada, conocido como Martillo de Herejes. Torquemada está decidido a juzgar y castigar a cualquiera que, habiéndose convertido al cristianismo, continúe practicando su religión.

En 1.487, las rivalidades entre las familias reales granadinas permiten que los ejércitos cristianos conquisten las ciudades y territorios de lo que queda de Al-Ándalus, dejando sólo la ciudad de Granada como último bastión musulmán.

Boabdil, hijo de un líder granadino, se rebela contra su padre y se alía con los ejércitos cristianos para enfrentarse en una guerra civil por el dominio de la ciudad. Boabdil cambió de bando varias veces, traicionó los tratados firmados con Castilla y fue preso. Fue liberado al comprometerse en nuevos tratados, pero volvió a traicionarlos. Dos veces.

Tras ello, el rey Fernando pone sitio a la ciudad de Granada y en Enero de 1.492 la última ciudad musulmana de España se entrega al ejército cristiano.

La Expulsión de Judíos y Moriscos

El mismo año de la toma de Granada, los reyes Isabel y Fernando ordenan que los judíos se conviertan al cristianismo o abandonen España.

Los judíos que decidieron conservar su religión debieron abandonar España, pero se llevaron su cultura andalusí a ciudades de Italia, del Norte de África o del Imperio Otomano.

Los que se quedaron renunciaron nominalmente a la religión judía, pero aún conservaron durante mucho tiempo sus costumbres religiosas en privado. Las mujeres judías preparaban el Viernes las comidas del Sábado, y en las festividades judías más importantes, como el Yon Kipur, se reunían para celebrar sus ancestrales ritos, aún bajo el riesgo de la Inquisición.

En el siglo XVI a los musulmanes se les da la misma alternativa, convertirse o ser deportados. Muchos musulmanes se convirtieron, aunque en privado, en sus familias, intentaban conservar lo poco que podían de su religión y sus costumbres.

En vano. En 1.609 todos los moriscos, incluso aquellos que se habían convertido, alrededor de medio millón, fueron expulsados de España.

Los descendientes de judíos y musulmanes exiliados aún transmiten de generación en generación la añoranza por la tierra perdida en la que las tres culturas, judía, cristiana y musulmana, encontraron una forma pacífica y tolerante de convivir y sus intereses comunes aportaron algunos de los más importantes conocimientos y valores del mundo moderno.

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