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Las aportaciones de la cultura árabe a la civilización moderna.

Creada26-09-2017
Modificada26-09-2017
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Reseña del Documental Los Arabes de la serie Grandes Civilizaciones

Los Árabes

El antiguo pueblo árabe estaba formado por una heterogénea combinación de tribus y aldeas extendidas por la península arábica que sobrevivían gracias a la agricultura, el pastoreo y el comercio.

Mapa de ArabiaSu territorio era en su mayor parte desértico con unas pocas zonas fértiles en el Sudoeste donde los vientos de los monzones índicos traían lluvias a los valles y las montañas.

Los romanos dieron a esta zona el nombre de Arabia Feliz, ya que era la única en la que se podían establecer ciudades agrícolas. Casi toda la península recibía el nombre de Arabia Desértica y, al Norte, Arabia Pétrea, por sus ciudades construidas, más bien talladas, en roca.

Los pueblos que ambulaban por estas zonas eran nómadas, dedicados principalmente al pastoreo y el comercio, y sus ciudades fueron construidas en los escasos oasis que afloraban en medio del árido desierto, convertidos en centros y encrucijadas de caravanas comerciales.

El nombre de Árabe probablemente procediera de la palabra Abra, Errante.

Aunque de diversos orígenes étnicos, los continuos viajes y matrimonios a lo largo de miles de años conformaron una cultura y una lengua homogéneas.

Las ciudades más importantes de la Arabia Pétrea fueron Petra, en la actual Jordania, y Palmira, en Siria. En la Arabia Desértica floreció la importante ciudad de La Meca, donde destacaba un templo en el que se alojaba la Kaaba, una piedra negra, probablemente un meteorito, que era adorado por los pueblos árabes como representación del dios Jubal. En el mismo templo se exhibían ídolos y representaciones de otros muchos dioses árabes.

Entremezclados con los árabes también convivían numerosos judíos y cristianos, emigrados desde Palestina por las persecuciones religiosas y que contribuían a la cultura y al comercio árabe.

Mahoma y el Islam

Mahoma Predicando el CoránEn el año 570 nació en La Meca Mahoma. Huérfano desde niño, fue criado por una nodriza y sus parientes le llevaron en frecuentes caravanas comerciales.

Influido por las doctrinas judías y cristianas, se dice que durante un retiro recibió una revelación de Dios, a través de su arcángel Gabriel, que le encargó predicar una nueva religión, o más bien mostrar una antigua religión, enseñada por antiguos profetas que con el paso de los siglos se había desvirtuado.

Esta religión afirmaba que sólo existía un único dios, el mismo de Abraham, Moisés y Jesús, pero que entre los árabes recibió el nombre de Alá.

Los creyentes debían someterse a la voluntad de Alá, lo que dio el nombre de Islam, Sumisión, a este nuevo movimiento.

Era una religión muy simple, sin complicaciones teológicas, y predicaba una doctrina basada fundamentalmente en la comunidad, la hermandad de los creyentes. Todos los musulmanes debían apoyarse y ayudarse entre sí, independientemente de su lugar de procedencia.

Su doctrina no fue bien vista por las autoridades de La Meca, que recibía grandes beneficios por la afluencia de peregrinos que acudían todos los años a adorar a la Kaaba y a los muchos dioses de su panteón politeísta.

En el año 622, Mahoma y sus seguidores tuvieron que huir de la Meca hacia una ciudad más al Norte donde su doctrina fue mejor recibida. Muchos árabes se convirtieron al Islam que se fue difundiendo por numerosas ciudades árabes.

Mahoma regresó por fin a La Meca, donde implantó el Islam y destruyó los ídolos de los muchos dioses antiguos, si bien conservó la Kaaba, convirtiéndola en un altar donde se adoraba a Alá, y afirmando que había sido erigido por Adán y posteriormente por Abraham. Para conservar la tradición de las peregrinaciones a La Meca, también estableció como uno de los pilares del Islam que todos los musulmanes debían peregrinar, al menos una vez en la vida, a La Meca.

Muchas tribus, la mayoría de forma pacífica, en ocasiones por la fuerza, se adhirieron al Islam y tras la muerte de Mahoma siguió expandiéndose con rapidez por todas las tierras que rodeaban Arabia.

El Islam se extendió por Persia hasta la India, por Turquía hasta Bizancio y por el Norte de África hasta Marruecos, llegando a dominar un territorio mayor que el imperio Romano.

La Cultura Árabe

Por sus contactos con países lejanos, los árabes adquirieron gran cantidad de conocimientos que trasladaron por sus rutas comerciales a todas las tierras del Islam.

El Califa Al-Mamun hizo construir junto al río Tigris la ciudad de Bagdag, que en una época fue la ciudad más populosa del imperio árabe. Con una planta circular, las calles y edificios estaban dispuestas alrededor de un frondoso jardín, en cuyo centro estaba el palacio del Califa y una imponente mezquita.

También allí estaba la Casa de la Sabiduría, una enorme biblioteca en la que cientos de escribas tradujeron al árabe las grandes obras de la antigüedad, traídas desde Grecia, Egipto y la India. De los chinos aprendieron a fabricar un papel recio y más barato que los antiguos pergaminos hechos con pieles de animales.

No solo traducían la ciencia de pueblos más antiguos, también alojaron numerosos científicos que desarrollaron las ciencias en muy diversas facetas. Los hermanos Baumusa inventaron varias ingeniosas máquinas, entre ellas un abrevadero que se llenaba automáticamente cada vez que se vaciaba.

Uno de sus sabios más famosos fue Al-Juarismi, un matemático que adoptó el sistema de numeración decimal de los hindúes, incluyendo un signo para el valor Cero. Hasta entonces las cantidades se escribían al estilo romano, pero las operaciones de sumas y restas resultaban bastante laboriosas. Con el sistema decimal las operaciones resultaron mucho más fáciles y rápidas de hacer.

Al-Juarismi describió los pasos que había que seguir para realizar las sumas, y prueba de la importancia de tan genial matemático es que nos ha legado conceptos tan comunes hoy en día como Guarismos, Algoritmos y otros.

Incluso la palabra Cifra, que hoy usamos para nombrar a cada uno de los signos de numeración arábigos, originalmente sólo designaba al valor Cero.

Los Árabes en España

En el año 711 los árabes y otros pueblos del Norte de África, como los bereberes, entraron en España y en sólo 8 años la conquistaron por completo, derrotando a los divididos pueblos visigodos. Poco después establecieron un califato independiente al mando de la familia de los Omeyas.

En España establecieron la capital en la ciudad de Córdoba y allí crearon centros de cultura donde se estudiaban y difundían los conocimientos recopilados de los grandes sabios de la antigüedad así como las aportaciones realizadas por otros sabios más modernos.

No sólo aportaron conocimientos, también introdujeron árboles frutales y cultivos que hasta entonces no existían en España. Los cítricos, limones y naranjas, las alcachofas, el algodón y el arroz.

También implantaron nuevos sistemas de cultivo, los regadíos, y construyeron los primeros molinos de viento con el fin de alimentar los regadíos y moler cereales.

Entre las personas más destacadas de Córdoba estaba Alí Ibn Nafi, nacido en Bagdag pero que en el 822 se estableció en Córdoba. Era músico y cantor, y tenía una magnífica voz que le hizo ser conocido como Ziryab, Mirlo. Sus poemas cantados, acompañados con la música de laúd, sirvieron de inspiración a los trovadores de la Edad Media y a la música andaluza.

También era un célebre esteta que introdujo la costumbre de la moda, usar vestidos diferentes según los lugares donde se fuera a asistir.

Entre sus aportaciones culturales se incluyen costumbres de higiene y alimentación, beber en copas de cristal y hacer menús de tres platos. Quizás no parezcan cosas muy importantes, pero toda la cultura occidental actual sigue costumbres que él fue el primero en introducir en Europa.

Las traducciones de las obras de Galeno e Hipócrates, y todas las obras persas e hindúes, permitieron que los médicos árabes fueran los más adelantados del mundo en su época. En Córdoba se practicaba la cirugía, la odontología, el uso de fármacos y la anestesia con derivados del opio. Incluso se operaban las cataratas, devolviendo la visión a los ancianos. Muchas de las herramientas quirúrgicas desarrolladas y usadas por los médicos cordobeses se han seguido usando sin apenas variaciones hasta nuestros días.

La Cultura Árabe en Europa

Conforme los reinos cristianos del Norte de España fueron avanzando en la Reconquista, los reyes no quisieron destruir el legado cultural árabe. Tras la toma de Toledo en el año 1.085 una gran cantidad de monjes amanuenses, ayudados por judíos, se dedicaron a traducir del árabe al latín todos los textos que recuperaron en sus conquistas.

Los monjes europeos fueron los primeros que inventaron las gafas, corrigiendo los problemas de visión provocados por la vejez.

Para entonces el latín era conocido sólo por los monjes y las personas cultas de Europa. Los distintos pueblos de Europa hablaban lenguas derivadas del latín.

El rey Alfonso X el Sabio fue el primero que hizo que las obras se tradujeran al Español, haciendo accesible el conocimiento a cualquier español que supiera leer, aunque no conociera el latín.

Pero el latín se siguió utilizando como lengua común de todos los estudiosos de Europa.

De forma similar a la Casa de la Sabiduría de Bagdag, en Europa se crearon numerosas universidades donde se reunieron libros antiguos, traducidos del árabe, haciéndolos accesibles para todos los que quisieran estudiar, usar la sabiduría de los antiguos y ampliarla con nuevos descubrimientos.

La mayoría de las grandes obras de los filósofos griegos, latinos y egipcios han llegado hasta nuestra época gracias a sus traducciones al árabe, y posteriormente al latín.

Por desgracia, muchas de las obras que aún se conservaban en la Casa de la Sabiduría de Bagdag, fueron destruidos en 1.258 por las tropas mongolas de Gengis Khan. Los 400.000 libros allí guardados fueron arrojados al río Tigris, tiñendo las aguas de negro.

Es imposible saber cuánto saber se perdió en aquella destrucción sin sentido.

Ver Ficha de Los Arabes de la serie Grandes Civilizaciones

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