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La exploración de las selvas hondureñas  han sacado a la luz, por fin, ciudades  perdidas y abandonadas desde mucho  antes del Descubrimiento de América

Creada28-03-2016
Modificada19-07-2016
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Reseña del Documental La Ciudad Perdida del Dios Mono de la serie National Geographic Explorer

La Ciudad Perdida del Dios Mono

La Ciudad Blanca

La Mosquitia, en Honduras, es la selva más extensa y desconocida de Centroamérica. Cinco millones de hectáreas, surcadas por varios ríos con numerosos meandros y plagada de mosquitos, parásitos y serpientes.

En ella se han internado muchos exploradores en busca de ciudades perdidas.

Entre los indígenas hondureños se ha transmitido durante generaciones la leyenda de una Ciudad Blanca perdida en la selva.

Charles Lindberg sobrevoló Honduras en 1.927 y afirmó haber visto una ciudad blanca.

La Ciudad del Dios Mono

En 1.940, el periodista Theodore Morde realizó una expedición en busca de la Ciudad Blanca. Durante el camino, sus guías indígenas le hablaron de las leyendas narradas por sus abuelos acerca de una ciudad blanca a la que se accedía por unas escalinatas flanqueadas de estatuas de monos y que llegaban a una plaza en la que se hallaría una gran estatua del Dios Mono. Tras varias semanas de vagar por la selva sin resultado, los guías decidieron volver y Morde y sus acompañantes continuaron el viaje solos. Encontraron varios artefactos, rocas esculpidas con formas de animales y rostros.

Tras varios meses perdidos, Morde consiguió regresar a la civilización y en una rueda de prensa informó que había encontrado la Ciudad Blanca a la que rebautizó como la Ciudad Perdida del Dios Mono.

No traía fotografías ni planos ni una descripción de la ubicación que permitiera encontrarla, pero dijo que pensaba volver al año siguiente para completar la documentación del hallazgo. La guerra se interpuso y Morde se alistó como espía para la inteligencia americana.

Al terminar la guerra su historia era considerada por la comunidad arqueológica como un fraude. En 1.954 se suicidó.

La Ciudad en la Selva

Antes de 1.839 sólo se conocían las ciudades mayas y aztecas construidas en campo abierto o en montañas. Se pensaba que en las selvas sólo vivirían salvajes, incapaces de construir ciudades, pero en esa fecha, tras una ardua exploración, fue encontrada la ciudad de Copan.

Con grandes edificios de piedra, pirámides, estatuas y estelas, encontrada sólo por una feliz casualidad en medio de una impenetrable selva.

Su descubridor, John L Stephens, acompañado de un pintor que ilustró magníficamente sus hallazgos, descubrieron una ciudad compleja construida por los Mayas y que revolucionó los conocimientos que se creía tener sobre las culturas precolombinas.

Al haberse descifrado su escritura, ha sido posible conocer bastante de su cultura e historia, y hoy sabemos que algunas ciudades mayas fueron construidas en tiempos de Jesús y florecieron durante la época en la que Europa estaba sumida en las tinieblas de la Edad Media. Aunque aún se ignora por qué desapareció esa cultura o por qué todas las ciudades mayas fueron abandonadas poco antes de la llegada de Colón.

La Ciudad Perdida

En 1.994, Steve Elkins realizó una exploración de la selva en busca de la Ciudad Perdida. Encontraron algunas estatuas y rocas talladas, pero ninguna ciudad.

Años más tarde, en 2.012, le propusieron repetir la búsqueda, pero esta vez con equipos tecnológicos que podrían aumentar las probabilidades de éxito, entre ellos el LIDAR, un radar de infrarrojos que, a bordo de una avioneta podría barrer extensas zonas de selva localizando construcciones de piedra por debajo de la frondosa vegetación.

Como no era posible barrer TODA la selva, Elkins estableció varios objetivos que, por lo que sabía, no habían sido nunca explorados.

Tras varias semanas de búsqueda, cuando ya estaban agotando su presupuesto y pensaban que iban a fracasar de nuevo, unas fotografías de infrarrojos revelaron unas construcciones rectangulares bajo la espesa selva.

Lo habían conseguido, pero aún tardaron tres años en poder visitar el lugar.

A principios de 2.015 llevaron en varios viajes un equipo de arqueólogos y exploradores a un claro de la selva, a pocos cientos de metros de las construcciones. Desde allí recorrieron la floresta hasta encontrar los restos de una antigua ciudad con numerosas construcciones, edificios, pirámides de barro y numerosos artefactos semienterrados.

NO ERA la famosa Ciudad Blanca, ni la Ciudad del Dios Mono, que probablemente sólo sean leyendas y exageraciones, pero sí una ciudad perdida construida por un pueblo poco conocido y lejanamente emparentado con los mayas que vivieron en la zona hace unos mil años. En su tiempo debió estar despejada de vegetación y rodeada de campos de maíz pero tras ser abandonada la selva invadió el terreno creciendo los árboles entre las calles y edificios y cubriendo la ciudad con los restos de las hojas y troncos caídos a lo largo de siglos.

La historia no concluye aquí, el gobierno de Honduras se ha implicado y próximamente se espera que haya más expediciones, esta vez con medios suficientes para excavar el terreno y recuperar un trozo, hasta ahora desconocido, de la historia precolombina de Honduras.

Ver Ficha de La Ciudad Perdida del Dios Mono de la serie National Geographic Explorer

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