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Los genes no determinan sólo la forma y el funcionamiento de nuestros cuerpos, sino también de nuestra psicología y nuestro comportamiento.

Creada10-06-2014
Modificada02-06-2015
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Julio4

Evolución y Selección Natural

En la evolución de las especies influyen dos factores, uno caótico y otro organizador.

El caótico es el que provoca las variaciones individuales, sea por combinación aleatoria de los genes progenitores o por mutaciones provocadas por el entorno (radiactividad natural, contaminación, falta de alimentos, etc.)

Un ser vivo nace con determinadas diferencias respecto a sus progenitores, y a partir de su nacimiento comienza a funcionar el segundo factor evolutivo: la adaptación al medio.

La adaptación no es un fenómeno que se produzca en las especies, sino en los individuos. Si un individuo tiene unas características genéticas que le permiten crecer, desarrollarse y reproducirse en un medio ambiente concreto, estupendo, transmitirá esos genes a sus descendientes. Si la combinación genética del individuo no es viable, el individuo morirá sin descendencia.

Incluso entre los muchos individuos capaces de dejar descendientes, algunos tendrán más ventajas que otros, así que tendrán más hijos. Los que estén en desventaja tendrán menos. Si un animal tiene dos hijos, es muy probable que diez generaciones más tarde haya más descendientes de uno que del otro, y si la ventaja dada por su dotación genética es muy acusada el porcentaje puede ser bastante elevado. Pero eso no significa que los que están en desventaja se tengan que extinguir.

Tengamos en cuenta que el medio ambiente cambia continuamente, tal como el clima global. Durante una glaciación algunas especies se vuelven más peludas, bajas, gruesas, fuertes y blancas mientras que durante una época con climas más tropicales esa misma especie se vuelve más alta, delgada, ágil y morena.

Por simplificar solemos decir que la especie evolucionó para adaptarse al medio ambiente, lo cual nos lleva a la errónea impresión de que hay una finalidad, una intención, una inteligencia que dirige la evolución.

No la hay, sencillamente el medio ambiente cambia y los individuos capaces de tener más hijos en ese nuevo entorno serán los antepasados de las futuras especies. Los que no sean capaces de adaptarse y/o dejar descendencia, serán recordados como especies extinguidas.
Y no hay ninguna inteligencia que decida las mutaciones que se van a producir, ni las que van a sobrevivir hasta poder reproducirse.

De hecho, una misma característica genética puede suponer una ventaja en un clima o ambiente concreto y un inconveniente en otro entorno.

La única inteligencia que interviene en la evolución es la inteligencia de los individuos que intentan usar sus genes recién estrenados para adaptarse mejor a su entorno. Aquellos que lo consiguieron son nuestros antepasados y los de todos los seres vivos actuales. Los que no lo consiguieron son las especies extinguidas.

Pero en ningún caso hubo una decisión inteligente y premeditada. Solo la ciega e involuntaria fuerza que dirige la evolución:

Probar muchas cosas y descartar las que no sirvan

La Evolución del Comportamiento Social

El comportamiento animal (tengamos claro lo que somos) depende de tres factores: La genética, la educación y la experiencia.

La educación y la experiencia no requieren mucha explicación. Un cachorro ve actuar a sus padres y a los adultos de la manada e imita su comportamiento. Y si comete errores aprende de la experiencia.

Pero la genética también es un factor importante, y aunque el mundo científico aún no se ha puesto de acuerdo de en qué grado, lo que sí está claro es que el componente genético del comportamiento también está sometido a las leyes de la mutación y la selección.

Una combinación genética determinada es una máquina bioquímica compleja que reacciona a la presencia de determinadas moléculas produciendo otras moléculas. Qué sustancias activan qué partes del ADN para producir qué moléculas es algo que la ciencia está aún estudiando, pero lo que sí sabemos es que muchas de esas sustancias son capaces de provocar en el animal diversas sensaciones como tranquilidad, nerviosismo, temor, hambre, curiosidad, etc. 

Es revelador, así como aterrador, el caso de soldados USA que en la Guerra del Golfo fueron expuestos a residuos de varias sustancias químicas. En los dos años siguientes a su regreso, varios docenas de soldados empezaron a presentar neurosis que afectaron a su comportamiento. Se volvieron paranoicos y violentos y algunos de ellos incluso asesinaron a sus esposas.

Los síntomas se pasaron, pero las consecuencias para muchos de ellos fueron irreparables.

Ante una situación determinada, los órganos sensoriales del animal son estimulados para producir determinadas reacciones, y estas reacciones provocan otras que hacen que determinadas glándulas produzcan determinadas sustancias que hacen que el animal actúe con cautela o con audacia, con curiosidad o con hambre, con calma o con furia.

Una reacción correcta aumenta las probabilidades de supervivencia del animal, una reacción incorrecta las disminuye, de ahí que un animal que reaccione con calma ante la presencia de otras fieras es probable que acabe en su panza, mientras que si reacciona con cautela tendrá muchos hijos.

Así que la evolución de las especies afecta no sólo a la forma física, a la fuerza, a la rapidez o a la inteligencia de los animales, también afecta a su comportamiento innato. Los animales que tienen un comportamiento que aumenta sus probabilidades de morir jóvenes, tienen menos descendencia mientras que los comportamientos que aumentan la probabilidad de tener descendientes serán heredados por un número elevado de miembros de la especie.

Un animal que se deje llevar por la rabia y ataque a otros más fuertes, probablemente morirá sin hijos. Uno que sólo ataque a los más débiles o que sea capaz de colaborar con otros vivirá mucho tiempo y tendrá muchos hijos a los que transmitirá la combinación genética que ha propiciado su comportamiento.

Y siendo el comportamiento un factor que también influye en la supervivencia, también el comportamiento de los animales ha estado sometido a las leyes evolutivas y en cada especie se han seleccionado aquellos comportamientos que aumentan las probabilidades de tener descendencia.

Las especies humanas sólo existen desde hace un par de millones de años, pero el comportamiento animal de los primates y de los mamíferos y de los lagartos de los que descendemos lleva evolucionando desde hace cientos de millones de años y ha llegado a desarrollar reglas de comportamiento sumamente complicadas que han permitido que los primates nos relacionemos en una estructura social compleja regida por unas reglas que aumentan las probabilidades de supervivencia de la especie.

No ha habido nadie que escribiera esas reglas, igual que no ha habido nadie que diseñara nuestros cuerpos. Sencillamente surgieron de forma espontánea gracias a la forma en que funciona la evolución: 

Probarlo todo y descartar lo que no funcione

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

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