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Evangelio de Nicodemo: Jesús Muere en la Cruz

Creada09-06-2013
Modificada28-07-2015
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Abril13

El Evangelio de Nicodemo

XI Muerte de Jesús

  1. Era entonces como la hora de sexta del día y grandes tinieblas se esparcieron por toda la tierra hasta la hora de nona. El sol se oscureció, y he aquí que el velo del templo se rasgó en dos partes de alto abajo.
  2. Y hacia la hora de nona, Jesús clamó a gran voz:
    — Hely, Hely, lama zabathani —
    lo que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
  3. Y en seguida murmuró:
    — Padre mío, encomiendo mi espíritu entre tus manos.
    Y, dicho esto, entregó el espíritu.
  4. Y el centurión, al ver lo que había pasado, glorificó a Dios, diciendo:
    — Este hombre era justo.
    Y todos los espectadores, turbados por lo que habían visto, volvieron a sus casas, golpeando sus pechos.
  5. Y el centurión refirió lo que había ocurrido al gobernador, el cual se llenó de aflicción extrema y ni el uno, ni el otro comieron, ni bebieron, aquel día.
  6. Y Pilatos, convocando a los judíos, les preguntó:
    — ¿Habéis sido testigos de lo que ha sucedido?
    Y ellos respondieron al gobernador:
    — El sol se ha eclipsado de la manera habitual.
  7. Y todos los que amaban a Jesús se mantenían a lo lejos, así como las mujeres que lo habían seguido desde Galilea.
  8. Y he aquí que un hombre llamado José, varón bueno y justo, que no había tomado parte en las acusaciones y en las maldades de los judíos, que era de Arimatea, ciudad de Judea, y que esperaba el reino de Dios, pidió a Pilatos el cuerpo de Jesús.
  9. Y, bajándolo de la cruz, lo envolvió en un lienzo muy blanco, y lo depositó en una tumba completamente nueva, que había hecho construir para sí mismo, y en la cual ninguna persona había sido sepultada.
 

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