Los Evangelios Apócrifos

Bienvenidos a MasLibertad

Torrejón de Ardoz

Areas de Ciencias

Documentales y Libros

Áreas de Religión

Las Religiones de Adán

La Biblia Apócrifa

Los Evangelios Apócrifos

Evangelios Gnósticos

El Evangelio de Tomás

Evangelio de Felipe

Doctrina de los Doce Apóstoles

Evangelio de María (Fragmento copto)

Evangelio de María (Fragmento griego)

Evangelio de Valentín

El Evangelio de La Verdad

El Evangelio de la Paz

Evangelio de Judas

Evangelio Apócrifo Musulmán

Apócrifos de la Infancia

Apócrifos de la Pasión

Fragmentos y Citas

Los Manuscritos del Mar Muerto

Historia del Cristianismo

Ideario de Religión

Economía y Política

La Última Página

Datos de Usuario

AnónimoEntrar
IP3.227.249.234

Datos de Pagina

Evangelio Apócrifo Gnóstico de María Magdalena. Traducción de un códice copto encontrado en Nag Hammadi

Creada08-12-2014
Modificada08-12-2014
Total Visitas290
Octubre17

Evangelio de María
(Fragmento copto)

[Faltan las páginas 1-6]

Palabras de Jesús

La materia y el mundo

7 [...] entonces, ¿será destruida o no la materia?

El Salvador dijo:

— Todas las naturalezas, todas las producciones y todas las criaturas se hallan implicadas entre sí, y se disolverán otra vez en su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche.

La materia y el pecado

Pedro le dijo:

— Puesto que nos lo has explicado todo, explícanos también esto: ¿cuál es el pecado del mundo?.

El Salvador dijo:

— No hay pecado, sin embargo vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio denominada «pecado». Por esto el bien vino entre vosotros, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz.

Prosiguió todavía y dijo:

— Por esto enfermáis y morís, puesto que 8 [practicáis lo que os extravía. Que quien pueda comprender] comprenda. [La materia engendró] una pasión carente de la semejanza, puesto que procedió de un acto contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: «Estad en armonía [con la naturaleza], y si no estáis en armonía, sí que estáis en armonía ante las diversas semejanzas de la naturaleza». Quien tenga oídos para escuchar, que escuche.

Últimos preceptos

Después de decir todo esto, el Bienaventurado se despidió de todos ellos diciendo:

— La paz sea con vosotros, que mi paz surja entre vosotros. Vigilad para que nadie os extravíe diciendo: «Helo aquí, helo aquí», pues el hijo del hombre está dentro de vosotros; seguidlo. Los que lo busquen lo hallarán. Id y proclamad el evangelio del reino. No 9 impongáis más preceptos que los que yo he establecido para vosotros, y no deis ninguna ley, como el legislador, para que no seáis atenazados por ella.

Dicho esto, partió.

Intermedio

Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo:

— ¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?

Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos:

— No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres.

Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].

10 Pedro dijo:

— Mariam, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado.

Mariam respondió diciendo:

— Lo que está escondido para vosotros os lo anunciaré.

Entonces comenzó el siguiente relato:

Palabras de María Magdalena

Visión de María

«Yo —dijo— vi al Señor en una visión y le dije:

— Señor, hoy te he visto en una visión.

Él respondió y me dijo:

— Bienaventurada eres, pues no te has turbado al verme, pues allí donde está el Intelecto, allí está el tesoro.

Yo le dije:

— Señor, ahora, el que ve la visión ¿la ve en alma o en espíritu?

El Salvador respondió y dijo:

— No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que es el Intelecto que se halla en medio de ellos el que ve la visión, y él es el que [...].

[Laguna: faltan las páginas 11-14]

La ascensión del alma

15 [...] a él, y la Concupiscencia dijo:

— No te he visto bajar y ahora te veo subir. ¿Por qué mientes, si me perteneces?

El alma respondió diciendo:

— Yo te he visto, pero tú no me has visto ni me has reconocido. Por la vestimenta, que era tuya, y no me reconociste.

Una vez dicho esto, (el alma) se apartó con gran alegría y seguidamente cayó en manos de la tercera potestad, la llamada Ignorancia. Esta interrogó al alma diciendo:

— ¿A dónde vas? En maldad estás atenazada; puesto que estás dominada, no juzgues.

El alma dijo:

— ¿Por qué me juzgas tú a mí, si yo no te he juzgado? Yo he sido dominada, pero no he dominado. No he sido reconocida, pero he sabido que el universo está siendo disuelto, tanto en las cosas terrenales 16 como en las cosas celestiales.

Una vez el alma hubo sobrepasado la tercera potestad, continuó ascendiendo y divisó la cuarta potestad, la de siete formas.

La primera forma es la tiniebla; la segunda, la concupiscencia; la tercera, la ignorancia; la cuarta, la envidia de muerte; la quinta, el reino de la carne; la sexta, la loca inteligencia de la carne; la séptima, la sabiduría irascible.

Estas son las siete potestades de la ira, las cuales preguntan al alma:

— ¿De dónde vienes, homicida? ¿A dónde vas, dueña del espacio?.

El alma respondió diciendo:

— Lo que me ata ha sido matado y lo que me atenaza ha sido aniquilado, y mi concupiscencia se ha disipado y mi ignorancia ha perecido. A un mundo he sido precipitada 17 desde un mundo, y a una imagen desde una imagen celestial. La ligadura del olvido dura un instante. En adelante alcanzaré el reposo del tiempo (kairós), del tiempo (chrónos), (el reposo) de la eternidad, en silencio.

EPÍLOGO

María Magdalena reveladora de Jesús

Después de decir todo esto, Mariam permaneció en silencio, dado que el Salvador había hablado con ella hasta aquí. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos:

— Decid lo que os parece acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas.

Pedro respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador:

— ¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros?

18 Entonces Mariam se echó a llorar y dijo a Pedro:

— Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador?

Entonces Leví habló y dijo a Pedro:

— Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador.

Luego que 19 [Leví hubo dicho estas palabras], se pusieron en camino para anunciar y predicar

el evangelio según Mariam. 

Fuente: Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi II, por Antonio Piñero.

Nota: Los números indicados corresponden a las páginas del manuscrito.

 

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

Aviso Legal

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Si lo desea, puede Ampliar Información

Aceptar Cookies

Bienvenidos a MasLibertad | ¿Quién soy yo? | Cartas al Autor | Aviso Legal sobre Cookies