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Los creadores del mito del Santo Grial ¿se inspiraron en el Cáliz del Mesías, custodiado por templarios en Aragón?

Creada21-12-2016
Modificada21-12-2016
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Diciembre1

Reseña del Documental El Santo Grial de la serie Enigmas de Nuestra Historia

El Santo Grial

En el Siglo XII, el poeta francés Chrétien de Troyes, autor de varias obras de caballeros, comenzó a escribir Perceval, el Cuento del Grial. No llegó a terminarlo, pues murió antes, pero su obra inacabada fue la primera en la que se menciona un objeto conocido como El Grial.

Troyes describe el Grial como un objeto resplandeciente, de oro fino y piedras preciosas, en forma de plato o bandeja. La palabra Grial no se usa como nombre propio, sino como nombre común. El objeto es un grial o graal, palabra ya en desuso pero que en aquella época era corriente y designaba una bandeja honda para llevar alimentos a la mesa. Según el relato, lo importante del Grial no era ni el oro ni las piedras preciosas de los que estaba hecho, sino su contenido, que siempre que aparece lo hace en medio de un intenso resplandor y tiene propiedades curativas.

La idea original del objeto que contenía el grial probablemente procediera de los mitos celtas, en los que se describe un caldero de oro capaz de proporcionar riquezas sin fin y devolver la vida a los muertos.

En la época en la que escribió el relato, Troyes era huésped de la Condesa de Champagne y Leonor de Aquitania, en la Bretaña Francesa, y es posible que el interés que ambas tenían en las leyendas celtas influyeran en su relato, así como en incluir en el mismo varios comentarios a favor de las mujeres.

Algunos de esos comentarios y otros sobre los mitos paganos celtas, fueron censurados por monjes que consideraban que se apartaban de la moral cristiana.

Al no terminar el relato, posteriores escritores como Robert de Boron, lo interpretaron de forma diferente, más asociada al cristianismo, identificando el Grial con el Cáliz que usó Jesús en la Última Cena.

Según el mito, el Cáliz de Jesús fue guardado por José de Arimatea que lo usó para recoger unas gotas de la sangre de Jesús durante su crucifixión. Posteriormente se llevó el Cáliz a Occidente y en el año 63 lo ocultó en una cripta en Glastonbury, Inglaterra, donde más adelante se levantaría el reino de Avalon y el Rey Arturo, uniendo así tradiciones y leyendas cristianas y celtas.

Otro autor, Wolfram von Eschenbach, extiende el relato, pero en esta ocasión el Grial no es una bandeja ni una copa, sino una piedra mágica que se halla en el castillo de Montsalvage, custodiada por templarios por orden del rey Amfortas.

La Conexión Templaria

Poco antes de escribirse estas historias, desde toda Europa habían viajado miles de cruzados a Tierra Santa con el fin de rescatarla de las manos de los musulmanes.

Durante esas cruentas expediciones, nueve caballeros fundaron una orden religioso-militar con el fin de proteger a los viajeros y peregrinos que viajaran a aquellas peligrosas tierras, aunque hay quien sugiere que su verdadero propósito era buscar el Santo Grial y los tesoros de Salomón en las galerías subterráneas que horadan el subsuelo de Jerusalén.

Según algunas leyendas lo encontraron y lo llevaron a Europa, donde lo custodiaron durante siglos, aún después de que la orden fuera disuelta.

Los mitos despertaron el interés de muchos investigadores e historiadores que pretendieron encontrarlo sin éxito. Y durante la Segunda Guerra Mundial los nazis encargaron su búsqueda al arqueólogo Otto Rhan (ver Heinrich Himmler y el Santo Grial).

Éste centró su búsqueda en el castillo de Montsegur, en el Languedoc francés, sede de la antigua orden de los cátaros, que se supone eran aliados de los templarios, y que en alguna ocasión pudieron albergar el Grial.

Pero al igual que sus predecesores, su búsqueda fue un fracaso.

El Cáliz de la Última Cena

¿Es el Grial un objeto que puede ser encontrado? O ¿es algo más misterioso?

Algunos autores han imaginado que la forma en que en francés antiguo se referían al Santo Grial (San Grial) podría ser una transliteración de Sang Rial, y no hacía referencia a una copa, sino al contenido, la Sangre Real del linaje de Jesucristo y María Magdalena.

En cualquier caso la Iglesia ha representado durante casi 2.000 años el rito de la Eucaristía, en el que se ofrece y se bendice un cáliz con el cuerpo y la sangre de Cristo, y las interpretaciones que se han hecho del Grial a partir del siglo XII lo han identificado de forma inseparable con el Cáliz de la Última Cena.

Desde la Última Cena no hay constancia de que el Cáliz fuera guardado ni venerado, pero un par de siglos más tarde se indica que está expuesto y venerado en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén. Más tarde llegó a Roma, donde los Papas lo usaron en algunas ceremonias. Después, las guerras obligaron a ocultarlo y en el año 267, Sixto II lo entregó al diácono Lorenzo que lo llevó a su casa paterna en Loreto, Huesca, para luego llevarlo a la catedral de Huesca donde permaneció los siguientes 450 años.

La verdad es que Sixto II sólo fue Papa, en la clandestinidad, durante poco más de un año, fue capturado y martirizado en el 268 y sólo cuatro días después San Lorenzo fue asado en una parrilla. Si la historia del traslado del Cáliz de Roma a Huesca es cierta, todo debió ocurrir con bastante rapidez al comienzo del papado de Sixto II.

En el 711, tras la invasión musulmana, el Cáliz fue trasladado a los Pirineos donde recorrió varias ermitas hasta que en el siglo IX fue llevado al monasterio de Siresa, en el valle de Hecho, donde fue oculto en una hornacina y tapiado.

Posteriormente fue trasladado a la Ermita de San Adrián de Sasabe, a la recién construida catedral de Jaca, donde sólo estuvo unos meses, y al monasterio excavado en la roca de San Juan de la Peña, donde permaneció durante cuatro siglos hasta que en 1.399 fue enviado a Zaragoza, luego a Barcelona y, en 1.417, se trasladó a su morada definitiva, en la Catedral de Valencia.

El Cáliz de Valencia

En 1.960 se encargó un estudio del Cáliz de Valencia que fue realizado por Antonio Beltrán, catedrático de la Universidad de Zaragoza y especialista en minerales.

Cáliz de ValenciaSus conclusiones fueron que la copa fue tallada, a partir de una pieza de Cornalina, en Oriente, entre los siglos I aC y I dC. Las asas y el nudo que sustenta el cáliz fueron fabricados en un taller orfebre gótico en el siglo XII, mientras que la base es una naveta tallada en piedra semipreciosa y engarzada en orfebrería de un taller fatimita cordobés del siglo X ú XI.

La naveta de piedra tiene una inscripción árabe

Para el que da la Luz.

¿Cómo era posible que una reliquia de la cristiandad tuviera una base fabricada en tierras y por orfebres musulmanes?

Dejando aparte este sorprendente enigma, todo indicaba que la copa de cornalina de la parte superior era original de la época y las tierras de Jesús, mientras que los ornamentos de orfebrería y la peana fueron añadidos mil y mil doscientos años más tarde.

El Cáliz de León

El enigma del Cáliz de Valencia parecía resuelto hasta que en 2.015 salió a la luz un estudio e inventario de documentos y objetos antiguos de la Real Colegiata de San Isidro, en León.

En ella se encontró una pequeña arqueta de plata de factura fatimita del siglo XI. Una investigación en documentos antiguos de El Cairo localizó un relato en el que el Califa del Cairo pide ayuda a todo el Islam para superar una hambruna que estaban sufriendo desde el año 1.054, y el Emir de Denia, España, le envía varios barcos de ayuda y le pide a cambio Cáliz de Doña Urraca, Catedral de LeonEl Cáliz de la Última Cena, que poco tiempo antes había sido arrebatado a los cristianos en Jerusalén, para obsequiárselo al rey Fernando. Éste posteriormente, lo hizo montar en una peana de orfebrería y lo regaló a su hija Doña Urraca.

Más extensamente explicado en La Búsqueda del Santo Grial

En otro documento se describe cómo Saladino el Grande intenta recuperar la esquirla del borde de la copa que se rompió durante su traslado a España. Y, efectivamente, el Cáliz conservado en León tiene una mella en el borde.

Desprovistos de sus ornamentos de orfebrería, el Cáliz de León es similar al de Valencia, una pequeña vasija en forma de tazón de Ágata Cornalina.

Igual que el Cáliz de Valencia, el Cáliz de Doña Urraca tenía en el pie una naveta de piedra, pero ésta ha desaparecido. ¿Cómo pudo ocurrir?

Es posible que su esposo, Alfonso el Batallador, Rey de Aragón, que la hizo encarcelar y saqueó muchos de los tesoros de León para llevárselos a su Reino de Aragón, tuviera algo que ver en el asunto.

Es posible que Alfonso extrajera la peana de piedra del Cáliz de León, para añadírsela al Cáliz de Valencia, que en aquella época se encontraba aún su reino, en San Juan de la Peña.

Muchos "es posible", pero ¿hay alguna prueba?

Es posible.

El Rey de los Templarios

Según el relato de Eschembach, escrito unos 100 años después de Alfonso el Batallador, el Grial se encuentra en un castillo entre las montañas de los Pirineos, al Norte de España, custodiado por templarios por orden de su rey Amfortas.

Lo cierto es que los nombres de muchas ciudades mencionadas en los mitos artúricos tienen gran similitud con nombres de ciudades del Norte de España, por lo que varios historiadores e investigadores artúricos sospechan que algunas aventuras de los caballeros del Grial tuvieron lugar, no en Inglaterra ni en la Bretaña Francesa, sino en el Norte de España.

Alfonso el Batallador, después de saquear los tesoros de su esposa, Doña Urraca, los trasladó a Aragón, de donde era Rey, hizo franco, es decir, libre de impuestos, el Camino de Santiago a su paso por sus reinos de Aragón y Pamplona, incluyendo San Juan de la Peña, donde se encontraba el Cáliz que 300 años más tarde había de ir a Valencia.

Y el nombre de Alfonso, en Occitano, es Amfortas.

Todo parece indicar que en aquella época, antes de que se comenzara a usar el Paso de Roncesvalles, el Camino de Santiago pasaba por San Juan de la Peña, y por ese mismo camino los relatos regresaron a Languedoc y fueron cantados por los trovadores de la Edad Media inspirando a los escritores que crearon el mito del Santo Grial.

Ver Ficha de El Santo Grial de la serie Enigmas de Nuestra Historia

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