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El Mito de Caín y Abel y otros mitos similares en Persia y Egipto

Creada15-06-2014
Modificada27-09-2016
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Mayo13

Reseña del Documental Caín y Abel de la serie Enigmas de la Biblia

Caín y Abel

Tras ser expulsados del Paraíso, Adán y Eva tuvieron dos hijos: Caín y Abel

Caín se hizo granjero. Abel pastor.

Ambos ofrecían sacrificios de sus mejores frutos a Dios, pero Dios rechazaba los de Caín y aceptaba los de Abel.

Caín, celoso, mata a su hermano.

Dios le condena a vagar sin rumbo por la tierra y le pone una marca para que nadie que lo encuentre le mate.

En el Corán 5,30 se narra la misma historia pero añade que cuando Caín fue a matarlo, Abel no se resistió prefiriendo morir antes que usar la violencia.

Guerras entre Hermanos

La primera lucha fratricida contrasta con la primera reconciliación entre hermanos protagonizada por Esaú y Jacob.

Jacob engañó a su padre Isaac para que le bendijera en vez de a su hermano y Esaú juró matarle, por lo que Jacob huyó del país. Veinte años más tarde quiso volver y su hermano le recibió con un ejército dispuesto a vengarse, pero al ver a su hermano lo abrazó y lo perdonó.

Al final del Génesis se narra la historia de José, el menor de los doce hijos de Jacob, ahora llamado Israel, y su preferido.

Los hermanos, celosos, lo venden a unos esclavistas y le dicen a Israel que ha muerto.
Años después José es rico y poderoso mientras sus hermanos están en la pobreza. José tiene la ocasión de vengarse pero perdona a los que le hicieron mal.

El Pueblo Maldito

Agustín de Hipona, en el año 400, escribió en La Ciudad de Dios, que el pueblo Judío estaba maldito con el pecado de Caín mientras que Jesús y los cristianos representaban la bondad de Abel. Igual que Caín fue condenado a vagar por la tierra sin encontrar donde asentarse, el mismo destino debía sufrir el pueblo judío.

En el siglo XIII, el Papa Inocencio III ordenó que los judíos que vivieran en tierras cristianas debían llevar una marca en sus ropas que los identificaran como judíos. Un siglo más tarde, Alfonso X de España promulgó un edicto similar.

En el siglo XVII los comerciantes de esclavos justificaban la esclavitud diciendo que los negros llevaban la marca de Caín.

Brigham Young, sucesor de José Smith, el fundador de la Iglesia de los Mormones decía en 1.852: "Yo os digo que esos pueblos a los que solemos llamar negros son los hijos del antiguo Caín".

En 1.941, cuando los nazis ordenaron a todos los judíos que se identificaran con una marca en la ropa, Goebels la llamaba "la Marca de Caín".

En todos estos casos la historia de Caín y su marca ha sido interpretada de forma retorcida, pues Dios no marcó a Caín como una maldición, sino como un signo protector, para que nadie le hiciera daño.

El Arrepentimiento de Caín

Según eruditos rabínicos, el acto de Caín no fue un asesinato, porque al no haber muerto nadie antes, Caín no sabía lo que iba a ocurrir al golpear a su hermano con la piedra. Fue un homicidio.

También sugieren que la rivalidad entre Caín y Abel pudo surgir por el amor que ambos sentían por una hermana.

La frase pronunciada por Caín: "Mi castigo es demasiado terrible para soportarlo" usa una palabra hebrea que puede significar "castigo", pero también "iniquidad". Es posible que Caín no se lamentara del castigo que Dios le impuso, sino de su propia iniquidad, de la enormidad del pecado que había cometido.

Caín se arrepintió.

El Mito Egipcio: Osiris y Seth

Tras establecerse en Egipto, José y sus hermanos prosperaron y sus descendientes acumularon grandes riquezas. 400 años más tarde, el Faraón, temeroso de su fuerza, los esclavizó e intentó impedir que tuvieran más hijos. Moisés fue encontrado en el Nilo por la hija del Faraón que lo crió en palacio y cuando sacó a su pueblo de Egipto se llevó también algunas de las tradiciones, creencias y leyendas del pueblo egipcio.

En el interior de las tumbas egipcias, labradas en las paredes, se encuentran numerosos escritos de leyendas, historias y oraciones. Muchos de esos escritos tienen paralelos en las historias narradas en el Génesis.

En las paredes de la pirámide de Unás hay escritos cientos de oraciones e historias y una de ellas es una historia casi idéntica a la de Caín y Abel.

Dos hermanos, Osiris, dios de la agricultura, y Seth, dios de la guerra y el conflicto. Seth sintió celos por el amor que ambos sentían por una hermana y mató a Osiris. Le despedazó en 42 trozos y los esparció por el mundo. Osiris después resucita y funda la primera ciudad, Heliópolis. Fomenta la agricultura y el sedentarismo, en detrimento de la ganadería y el nomadismo. Casi todas las acciones atribuidas a Osiris, fueron atribuidas a Caín en el Génesis.

El Mito Sumerio: Dumuzi y Enkidu

Algunos sociólogos apuntan que el conflicto entre Caín y Abel es un símbolo del conflicto eterno entre agricultores y ganaderos. Por sus diferentes e incompatibles formas de conseguir alimentos, los conflictos siempre han sido violentos entre ambos grupos.

Los sumerios dejaron escritos relatos de hace más de 6.000 años contando estas historias y para transmitirlas inventaron el mito del dios pastor Dumuzi y su hermano el dios granjero Enkidu en un relato muy similar a la historia de Caín y Abel, también enamorados ambos de una hermana, la diosa Inanna.

El relato se transmitió oralmente entre los pueblos nómadas de los que miles de años más tarde surgirían Abraham y sus descendientes.

El Jardín del Edén

Eden Junto al Mar CaspioA partir de la descripción del Génesis, David Rohl, un investigador bíblico cree haber localizado el lugar donde estaba el Edén, en las cabeceras de los ríos Tigris y Éufrates, al norte de Irán, al Oeste del mar Caspio. Los dos ríos mencionados en la Biblia, el Gijón y el Pisón, serían dos ríos caudalosos en aquella época, hoy más bien arroyos, que desembocan en el Caspio.

Eden en el Golfo PersicoOtros investigadores sitúan el Edén en el golfo Pérsico, cuando hace 7.000 años el nivel del mar era más bajo y los ríos regaban el terreno, pero que al ascender el nivel del mar inundó toda la zona.

Según la tradición islámica, cuando Caín se sentía abrumado por haber matado a su hermano, decidió enterrarlo. De ahí surgió la costumbre de enterrar a los difuntos.

En mi opinión

El documental es más sociológico que histórico, pero contiene varias informaciones interesantes.

El conflicto entre agricultores y ganaderos es eterno, y hay que recordar que los patriarcas eran ganaderos nómadas, por eso presumían de que a Dios le gustaban más sus ofrendas y su forma de vida que las de los agricultores, habitantes de ciudades, como se revela también en la historia de Lot y Sodoma, donde se demuestran los prejuicios que tienen a la vida en las ciudades, fuente de pecado y perversión.

Sobre el Jardín del Edén

Toda la zona al norte de Irán, entre el Mar Negro y el Mar Caspio, Azerbaiján, Armenia, Georgia, fueron hace miles de años mucho más fértiles de lo que son ahora. No veo descabellado que allí estuviera el Edén.

También es cierto, al menos así lo he visto en otros documentales, que hace ocho o diez mil años el nivel de los mares era menor que hoy en día y fue subiendo conforme iba terminando la última glaciación, por lo que también es cierto que el Golfo Pérsico hace 8.000 años era tierra fértil bañada por muchos ríos que confluían en uno solo, y conforme iba terminando la glaciación los mares fueron subiendo y anegando toda la zona del Golfo Pérsico.

Quiero añadir aquí dos posibles emplazamientos más.

Durante la glaciación, cuando el nivel del Mediterráneo era bastante más bajo, el Mar Negro estaba separado de él. Turquía estaba unida a Grecia por Estambul y el Mar Negro era una cuenca con el nivel del mar muy inferior al Mediterráneo. También fue una zona muy fértil y poblada por un próspero pueblo agrícola.

Cuando las aguas del Mediterráneo, al subir, se desbordaron y anegaron el mar Negro, toda la población que allí vivía tuvo que emigrar a toda prisa a tierras más altas, esparciéndose hacia Europa, Armenia y Turquía. Esa Gran Inundación producida unos 3.000 años antes de Abraham, pudo dar origen a los mitos de la pérdida del Edén y de la inundación de Noé, que anegó toda la Tierra.

El último emplazamiento, que considero poco probable pero que ahí está, hay quien lo defiende, es en la costa sur de la península arábiga, en el Golfo de Adén. A una cierta distancia de la costa, mar adentro, se han encontrado numerosos manantiales de agua dulce que viene de la península a través del subsuelo.

Cuando las aguas de mares y océanos eran más bajas, durante la Glaciación, la costa estaba mucho más lejos y esos manantiales manarían en tierra firme regando el terreno costero con numerosos arroyos.

Según los creadores de esta teoría el Edén estaba en el Golfo de Adén. Yo no lo creo, pero...

Al Este del Edén

No puedo dejar pasar la oportunidad de comentar una gran novela de John Steimbeck, Al Este del Edén. Quien haya visto la película de James Dean verá el paralelismo de la historia de un hijo despreciado por su padre y los celos que siente de su hermano. Pero en la novela hay una historia que, en mi opinión es mucho más hermosa y que lamento que no hayan incluido en la película.

Cuando sus hijos acababan de nacer, la madre, una mujer desalmada y sin entrañas, tras recuperarse del parto los fue a abandonar. Adam Trask, el marido, intentó detenerla pero ella le disparó al pecho y huyó.

Un año después, recuperado de su herida pero no de su dolor, aún no había dado nombre a sus hijos y un vecino tuvo una conversación con él para convencerle de que les diera nombre. En el transcurso de la conversación, Samuel, el vecino, saca una Biblia que ha traído para elegir los nombres y Adam le pide que lea la historia de los hijos de Adán. Samuel lee los 16 versículos del Génesis donde se narra la historia de Caín y Abel.

Por fin, en parte recomendado por Samuel, y en parte por propia elección, Adam pone a sus hijos los nombres de Cal y Aron. No sé si Steimbeck lo hizo a propósito, elegir las mismas iniciales que Caín y Abel.

Un criado chino, que no aparece en la película pero tiene un importante papel en el libro, fue testigo y partícipe de esa conversación y por curiosidad lo consultó en su propia Biblia, pero encontró que la traducción era ligeramente diferente.

En la versión que leyó Samuel, cuando Caín preguntó a Dios, antes de matar a Abel, por qué despreciaba sus sacrificios, Dios le contestó: "El pecado llama a tu puerta, pero tú PODRÁS dominarlo". Pero en la versión de su Biblia decía: "DEBES dominarlo".

Intrigado por esa diferencia lo consultó con unos ancianos chinos de la ciudad de San Francisco, y éstos, también intrigados, quisieron saber cuál de las dos traducciones era la correcta.

No se conformaron con consultar a un rabino para que les diera la respuesta, sino que contrataron a un maestro judío para que les enseñase hebreo y cuando dominaron ese idioma acudieron a las escrituras en su lengua original.

Su recompensa fue la palabra Timshel, que había sido traducida incorrectamente en ambas versiones de la Biblia.

Timshel: PUEDES. Tú PUEDES dominarlo.

Habían dedicado años de estudio para conocer el verdadero mensaje que Dios le transmitió a Caín y sintieron que todos esos años de estudio habían valido la pena porque revelaban una Verdad superior a la que se reflejaba en las dos traducciones erróneas de la Biblia.

La primera expresión era una promesa divina: Caín no podía, pero algún día podría hacerlo.

La segunda expresión era una orden divina: Caín tenía la obligación de dominar la tentación del pecado.

La tercera, la verdadera significación de la palabra Timshel era una revelación. Caín PUEDE dominar el pecado. Hacerlo o no, no depende de una orden divina o del cumplimiento de una promesa o limitación divina o humana sino de una LIBERTAD. Caín era libre para dominar el pecado, y para ello no dependía de una orden o promesa divinas, sólo dependía de su propia voluntad, de su propia libertad.

Lee, el criado chino, explicó años más tarde a Adam Trask y a Samuel lo que los sabios chinos habían descubierto, y Adam no le dio mucha importancia, pero cuando años más tarde Cal para vengarse de su hermano, mató su espíritu revelándole que su madre era una prostituta, Adam, postrado en la cama por una aplopejía, incapaz de comunicarse y viendo el sufrimiento y el arrepentimiento de su hijo Cal por el mal que les había causado, pronunció con gran esfuerzo una sola palabra.

¡Timshel!

Ver Ficha de Caín y Abel de la serie Enigmas de la Biblia

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