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Dificultades y problemas para la salud que pueden sufrir los astronautas en sus viajes al espacio.

Creada12-05-2015
Modificada12-08-2016
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Julio4

Reseña del Documental Sobrevivir en el Espacio de la serie El Universo Conocido

Sobrevivir en el Espacio

Documental de la serie El Universo Conocido producido el año 2.011, en el que se describen las dificultades y problemas para la salud que pueden sufrir los astronautas en sus viajes al espacio.

La Gravedad del Despegue

Para viajar de la Tierra al Espacio los cohetes tienen que acelerar hasta varias veces la fuerza de la gravedad terrestre.

Durante varios minutos el cuerpo está sometido a fuerzas de 3G, por lo que cada parte de nuestro cuerpo multiplica su peso por tres, haciendo que resulte muy difícil soportar el peso de nuestra propia cabeza o de levantar los brazos para hacer el menor gesto.

Incluso las mejillas tiran de la cara y los órganos internos se desplazan en el interior de nuestros cuerpos. La sangre fluye hacia las partes más bajas del cuerpo y el corazón tiene que trabajar el triple para hacerla circular la sangre de regreso al resto del cuerpo. Y también cuesta mucho más trabajo elevar el diafragma y el pecho para la simple respiración.

La mayoría de las personas soportan una gravedad 3G durante unos pocos minutos, pero no todo el mundo, algunos pueden verse tan afectados por esa aceleración que podrían ser incapaces de emprender semejante viaje.

Los Efectos de la Ingravidez

Solemos pensar que una vez salgamos al espacio y estemos sometidos a la ingravidez, todos los problemas físicos se aliviarán, pero surgen otros inesperados.

El oído interno no es capaz de sentir el equilibrio, sentiremos como si estuviésemos cayendo, lo que provocará mareos. La mayoría de las personas superan este mareo al cabo de unos minutos u horas, pero algunas personas no son capaces de hacerlo.

Los cartílagos entre las vértebras de la columna, al no luchar contra la gravedad, se harán más gruesos, haciendo que nuestra talla aumente en varios centímetros. Los órganos internos flotarán y se desplazarán hacia arriba, contra los pulmones.

Si permanecemos en un ambiente ingrávido durante varios meses, los huesos se descalcificarán, los músculos se debilitarán, algunos incluso podrían atrofiarse por falta de uso. Para evitarlo deberemos realizar varias horas de intenso ejercicio todos los días.

La Enfermedad Espacial

Llega repentinamente.

Estamos trabajando, concentrados en cualquier tarea rutinaria, y de repente vemos a un compañero flotando en dirección invertida. Nuestra vista nos da informaciones contradictorias. Nuestros oídos aumentan el desconcierto.

En el interior de nuestros oídos hay una cápsula llena de líquido en cuyo interior hay unos pequeños huesos, los otolitos, que en condiciones normales se hunden en el líquido hacia la parte inferior de la cápsula. En las paredes de ésta hay unos sensores que informan al cerebro de dónde está arriba y dónde está abajo.

En la ingravidez los otolitos no se mueven hacia abajo, sino que flotan en el líquido interno. Y cuando movemos la cabeza en cualquier dirección los otolitos se desplazan en dirección contraria haciendo que, sea cual sea nuestro movimiento, el cerebro entienda que nos estamos moviendo hacia arriba. Y al detener la cabeza los otolitos, llevados por la inercia, flotan al extremo opuesto e informan al cerebro de que acabamos de dar la vuelta de forma instantánea y lo que antes era arriba ahora es abajo.

Toda esta información errónea acaba mareando al astronauta más aguerrido y produce uno de los efectos más desagradables que se pueden experimentar en la ingravidez: Las náuseas y el vómito.

Vomitar en una cabina espacial no es nada divertido. En la Tierra el vómito iría a parar al suelo de donde se podría limpiar con facilidad, pero en el espacio el vómito se proyectaría en línea recta hasta dar en las paredes y las salpicaduras rebotarían en todas direcciones quedando muchas de ellas flotando en mitad de la cabina, expuesta a ser aspirada por la respiración de los astronautas.

Las paredes, TODAS las paredes, se tendrían que limpiar con esponjas y paños, pero lo que no se podría limpiar sería el olor.

La Letrina Espacial

Letrina de la Estación Espacial InternacionalLas excreciones líquidas y sólidas del organismo deben ser incorporadas al colector de residuos de la forma más segura posible y procurando que no queden partículas de heces ni gotas de orina flotando en la cabina.

Para la orina se dispone de un tubo acoplado a un aspirador de aire que absorberá el líquido desde el extremo opuesto. En él se acopla un embudo de plástico transparente de distinta forma para hombres y para mujeres. Hay que acoplar el embudo correspondiente, que no se comparte con los demás compañeros de viaje, conectar el aspirador y aplicar el embudo al pene o la vagina del astronauta. Orinar y esperar que toda la orina sea aspirada por el sistema.

Es importante hacerlo con cuidado por dos razones. Primera, para que no queden gotas de orina flotando en el aire o pegadas a las paredes. Segunda, porque toda esa orina será filtrada, hervida, depurada y vuelta a depurar para que unas horas más tarde la podamos beber con la siguiente comida.

En el espacio, toda gota de orina vale su peso en oro.

El colector de heces es un poco más complicado.

Hay un asiento ergonómico con un agujero bastante reducido, por lo que es importante sentarse correctamente, con el ano justo en el centro del agujero.

Para conseguirlo, bajo el asiento hay una cámara de video y ante nuestra vista hay una pantalla en la que podremos ver un primer plano de nuestro ano. Una vez con el ano en el centro del agujero colocamos unas abrazaderas sobre los muslos para que mantengan sujetos los glúteos al asiento, y evitar salir flotando con dramáticas consecuencias.

Entonces conectamos los aspiradores y ya podemos defecar, esperando que todas las partículas de heces acaben donde deben.

Al terminar nos limpiamos con papel higiénico que metemos en una bolsa de plástico que cuando esté llena cerraremos herméticamente y la guardaremos hasta el regreso a la Tierra.

El Sexo en el Espacio

Para la práctica del sexo, la ingravidez tiene ventajas e inconvenientes.

La principal ventaja es que las posturas sexuales pueden ser mucho más variadas que las expuestas en el Kama Sutra. La principal desventaja es que cualquier movimiento tiende a separar a los practicantes, haciendo que la práctica de sexo enérgico resulte prácticamente imposible, como no sea que estén atados por cintas elásticas que los vuelvan a unir después de cada movimiento.

Pero practicar sexo lento puede ser una experiencia inolvidable.

Que se sepa, nadie ha practicado aún sexo espacial, aunque en 1.992 una pareja, marido y mujer, viajaron en la misma misión en un transbordador espacial, pero estando el tiempo y el espacio tan limitados es dudoso que hubieran tenido ocasión de mantener una relación sexual. Ni ellos ni la NASA han informado sobre ello.

De cualquier forma, la ingravidez reduce la tensión sanguínea, lo que haría más difícil la erección. También disminuye el flujo de calor de dentro del cuerpo hacia la piel, lo que hace que se sude más. El tacto, el sabor y el olor del sudor en la piel, aparte del desconcierto de los demás sentidos de orientación, pueden no ser muy apropiados para conseguir una relación sexual placentera.

La Reproducción en el Espacio

Todas las especies animales hemos evolucionado en un entorno en el que existe una fuerza gravitatoria que señala dos direcciones fundamentales: Arriba y Abajo.

Probablemente no habrá dificultades para que un óvulo pueda ser fecundado por un espermatozoide, pero las células del embrión necesitan saber dónde están arriba y abajo para diferenciarse según su posición. Sin fuerza de gravedad es posible que los embriones se desarrollen de formas erróneas, con malformaciones incompatibles con la vida.

Tengo entendido que en algunas misiones espaciales se han enviado embriones de insectos para ver si nacían correctamente formados. Lamentablemente este documental no menciona esos experimentos, pero por lo que creo recordar, se produjeron muchas malformaciones en los insectos.

Gravedad Artificial

Toro de StanfordMuchos de estos problemas podrían solventarse si en el espacio construyésemos una estación espacial rotatoria, con forma de torre, anillo, esfera o cilindro. La fuerza centrífuga haría la misma función que la gravedad.

La forma más simple para conseguir fuerza centrífuga serían dos cápsulas separadas un centenar de metros y unidas por un cable, ambas girando alrededor del centro del cable. La rotación generaría fuerza centrífuga, muy similar a la gravedad, en ambas estructuras.

Un diseño más avanzado sería el Toro de Stanford, un anillo de 1'5 Km de diámetro girando alrededor de su eje. En la cara interna del anillo, de varios centenares de metros de ancho y casi 5 de largo, se podrían construir viviendas suficientes para varios miles de personas.

La Fuerza del Aire

Todos los seres vivos en la Tierra estamos sometidos a la presión del aire que hay sobre nuestras cabezas, una columna que llega hasta unos 80 Km de altura.

Por desgracia, los científicos que presentan el documental utilizan las arcaicas medidas USA, basadas en libras y pulgadas. Y por desgracia, los traductores se han tomado la molestia de traducir algunos números y medidas pero no otros, por lo que encontramos comentarios que despistan más que aclaran. Como no es necesario poner números para entender el concepto, voy a prescindir de ellos.

Si veis el documental y os liáis con los números, podéis encontrar una herramienta de conversión Muy Buena (la he hecho yo) en la página Calculadoras USA

Nosotros no notamos esta presión porque dentro de nuestro cuerpo todos los gases están comprimidos ejerciendo una fuerza hacia el exterior que se equilibra con la fuerza del aire exterior. Sólo notamos esa presión cuando subimos o bajamos varios pisos en un ascensor de gran velocidad, o cuando despegamos o aterrizamos en un avión. También si viajamos en coche bajando de una montaña. En esos momentos notamos cómo se nos taponan los oídos y para destaponarlos tenemos que bostezar, lo que abre las Trompas de Eustaquio entre el oído interno y nuestra garganta volviendo a equilibrar ambas presiones.

No notamos esa fuerza, pero es mucho más intensa de lo que imaginamos.

Si viajáramos a la densa atmósfera de Venus sin haber equilibrado las presiones del interior de nuestro cuerpo, tendríamos una muerte rápida y dolorosa. La presión rompería de inmediato nuestros tímpanos y aplastaría los globos oculares hacia dentro de las órbitas. La presión en nuestro cuerpo sería tan intensa que todos los órganos se reducirían de tamaño a la mitad, los pulmones colapsarían, e incluso las costillas podrían romperse debido a la fuerza de la presión atmosférica de Venus.

En el espacio vacío la situación es la inversa. Nuestro cuerpo empuja hacia el exterior, pero en el vacío no hay una presión atmosférica que lo compense. Los tímpanos se romperían, los globos oculares se saldrían de las órbitas y reventarían, los pulmones y todos los órganos internos se expandirían duplicando o triplicando su tamaño rompiendo las costillas hacia el exterior, la sangre y todos los líquidos de nuestro cuerpo hervirían manando por todos los orificios de nuestro cuerpo y por las rasgaduras de la piel provocadas por las costillas rotas.

En los años 60 un piloto se lanzó en paracaídas desde un globo de Helio a una altura de 30 Km. Tenía un traje presurizado para evitar los daños de la presión, pero una rasgadura en el guante hizo que el aire escapara del interior.

Cuando llegó al suelo su mano se había hinchado hasta duplicar su volumen. Afortunadamente, la manga ceñida impidió que le ocurriera lo mismo en todo el cuerpo.

Peligro: Micrometeoritos

Un traje espacial que fuera perforado por un micrometeorito iniciaría un escape de aire y descenso de la presión interna. Si seguimos respirando, la presión interna del cuerpo disminuirá con rapidez, el oxígeno transportado por los glóbulos rojos se expandirá y provocará burbujas de aire en el corazón que provocarán un infarto en menos de medio minuto. Si aguantamos la respiración podremos retardar el infarto hasta un minuto y medio, pero perderíamos la consciencia a los 30 segundos.

La saliva de nuestra boca empezará a hervir, no por calor, sino por falta de presión. Podremos retrasar el efecto si mantenemos la boca cerrada, pero a través de las fosas nasales se producirán los mismos efectos. Sin posibilidad de bostezar, la presión interna reventará los tímpanos, así como las venas de las córneas oculares.

Si en el plazo de un minuto se consigue sellar el traje y restaurar la presión, podríamos esperar sobrevivir, pero si pasa un minuto y medio la muerte sería inevitable.

Radiaciones Cósmicas

En la Tierra estamos protegidos de las radiaciones cósmicas por una densa capa atmosférica y un intenso campo magnético que rodea el planeta.

La radiación se mide en mS, milisieverts. Un mS es equivalente a tres radiografías del pecho. La radiación natural que llega a nuestros cuerpos es aproximadamente de unos 150 mS al cabo de toda nuestra vida.

En el espacio recibimos toda esa radiación en sólo seis meses.

Si viviéramos en Marte, sin campo magnético significativo y con una atmósfera cien veces más tenue que la terrestre, recibiríamos tantas radiaciones cósmicas que envejeceríamos diez veces más rápido que en la Tierra.

Las paredes intestinales se resecarían y atrofiarían, reduciendo nuestra capacidad de extraer proteínas de los alimentos. La médula ósea dejaría de producir glóbulos rojos y, lo peor de todo, la destrucción de neuronas haría que sufriésemos un deterioro cognitivo muy rápido. En un par de años podríamos padecer alzheimer y varios tipos de cáncer, osteoporosis y enfermedades de los riñones.

No es una perspectiva muy alentadora para los futuros colonos de Marte.

Actualmente se está estudiando cuáles son los mejores materiales para detener las radiaciones cósmicas y, paradójicamente se está comprobando que el plástico de las bolsas de basura o los líquidos, como el agua o el combustible de los cohetes, es un blindaje antiradiaciones más eficaz que el aluminio o el titanio, por lo que se están diseñando las nuevas naves y cápsulas espaciales para proteger mejor a los tripulantes.

Ver Ficha de Sobrevivir en el Espacio de la serie El Universo Conocido

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