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Los más destructivos terremotos y volcanes que podrían poner en peligro a la Humanidad

Creada02-06-2015
Modificada12-09-2016
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Diciembre3

Reseña del Documental Furia Cósmica de la serie El Universo Conocido

Furia Cósmica

Reemitido con el título: Bombas de Relojería

Documental de la serie El Universo Conocido producido el año 2.011, en el que se describen los más destructivos terremotos y volcanes que podrían poner en peligro la supervivencia de la Humanidad.

La Tierra está sometida a frecuentes terremotos y volcanes.

La mayoría de los terremotos pasan desapercibidos pero de vez en cuando se produce uno de alta intensidad que puede causar graves daños en la superficie terrestre, incluyendo la destrucción de edificios, puentes y todo tipo de estructuras.

Medimos la intensidad de los terremotos usando la escala Richter, que puede ir de cero a diez, y en la que cada número indica una intensidad diez veces mayor que el anterior.

Por la metodología usada, la escala Richter deja de ser precisa a partir de la magnitud 8, por lo que actualmente se usa otra escala más precisa, la Magnitud del Momento. Por regla general los sismólogos usan la nueva escala pero los periodistas la siguen llamando Escala Richter.

El Interior de la Tierra

Para entender cómo se producen esos terremotos debemos comprender cómo funciona el interior de la Tierra.

Interior de la TierraEn el centro hay un núcleo sólido de Níquel y Hierro de 1.200 Km de radio. Sobre él existe una densa capa de metal y rocas fundidas a temperaturas que alcanzan unos 1.900 grados.

Sobre este manto está la corteza, una fina capa de entre seis y veinte Km de grosor, que es sobre la que vivimos.

La corteza apenas representa el 1% del radio de la Tierra y, aunque nos parece firme y rígida en realidad está sometida a las fuerzas del movimiento del manto fluido que hay bajo ella.

El Manto fundido está más caliente en el interior y más frío en la superior. Los materiales más fríos son más densos y tienden a hundirse en el manto, lo cual provoca unas corrientes circulares de convección, con puntos del manto en el que el magma tiende a hundirse mientras en otras partes hay corrientes ascendentes.

En la capa más alta del manto las corrientes van horizontalmente desde las plumas ascendentes hacia las descendentes, y eso ejerce una fuerza de arrastre sobre la corteza sólida que rodea el manto. Los continentes que se encuentran sobre una zona de manto ascendente sufren una fuerza que hace que las partes del continente se separen, provocando grietas que separan los continentes en placas. Los situados sobre una zona de magma descendente chocan entre sí, plegándose y fracturándose y, eventualmente haciendo que una placa se hunda bajo la otra.

Los movimientos de los continentes son muy lentos, apenas unos centímetros al año, la velocidad a la que crecen las uñas, y la mayor parte del tiempo las placas continentales van acumulando tensión, una tensión gigantesca, y cuando esa tensión llega a ser tan fuerte que es capaz de romper las rocas es cuando se produce un terremoto. En unos segundos las rocas de dos placas en tensión se sacuden la una sobre la otra desplazándose varios metros, tantos como la velocidad de las placas multiplicada por los años en que han estado enganchadas entre sí.

La Deriva de los Continentes

El Continente de Pangea, hace 250 MaLos continentes se mueven, y lo han estado haciendo durante toda la historia de la Tierra. Hace 400 Ma todos los continentes estaban unidos en una sola masa continental, Pangea. A partir de diversas grietas varios fragmentos de Pangea se fueron separando y hace 200 Ma se abrió una grieta en la que se formó el Océano Atlántico, separándose los continentes actuales de América de los de África y Eurasia.

Esto ha sido confirmado por los geólogos que han encontrado los mismos tipos de rocas en zonas costeras de América y África indicando que en su momento estaban en contacto, aunque hoy en día están a varios miles de Km de distancia.

Aún hoy se siguen moviendo. África se está desplazando hacia el Noreste y se unirá a Europa y Oriente Medio en unos 30 Ma. Australia chocará con China. Norteamérica seguirá derivando hacia el Oeste, mientras que Sudamérica quedará rezagada, rompiéndose el corredor de Centroamérica. Y la Antártida derivará hacia el Norte, en dirección al Pacífico Sur.

Los Volcanes

Dorsal AtlánticaEn los lugares donde las placas tectónicas se separan, el Manto de magma llega a aflorar a la superficie, produciéndose volcanes. Esto ocurre principalmente en la Dorsal Atlántica, donde se están separando las placas americanas y europeas, pero a bastante profundidad bajo el océano, por lo que pocas veces se producen erupciones que podamos llegar a ver.

Islandia, la única tierra que sobresale del mar en la Dorsal Atlántica, sufre frecuentes erupciones volcánicas.

Zona de Subducción y Formación de VolcanesTambién se pueden producir volcanes en las zonas donde dos placas chocan y una de ellas se hunde bajo la otra. La placa superior se pliega formando elevadas cordilleras. La placa inferior, normalmente en zonas costeras, se hunde bajo esas cordilleras y va arrastrando materiales del fondo marino que, al alcanzar determinadas profundidades se funden en el magma. Los materiales arrastrados por la placa de subducción incluyen gran cantidad de agua, la cual reacciona con los minerales fundidos del manto haciendo que se vuelva más fluido y forma plumas de magma fundido que se van abriendo camino hacia arriba a través de las capas superiores.

En el fondo marino también hay muchas rocas silíceas y calcitas, restos de esqueletos de animales marinos, que incorporan gran cantidad de elementos, normalmente gases pero formando parte de los compuestos de calcio y silicatos de la corteza terrestre. Esos gases quedan liberados por el calor y van ascendiendo con las plumas del magma, y conforme ascienden, al disminuir la presión se expanden y empiezan a formar burbujas como en una botella de refresco.

Las burbujas hacen que la lava ascienda con mayor rapidez, y el ascenso hace que las burbujas sean cada vez más abundantes acelerándose el proceso de tal forma que al llegar a la superficie se produce una erupción explosiva.

Esto suele ocurrir a unos cien Km del lugar donde la placa inferior comienza a hundirse bajo la superior, y normalmente coincide con el lugar donde la placa superior se ha plegado en cordilleras, de ahí que la mayoría de los volcanes se encuentren en cordilleras junto a zonas de subducción, encontrándose montañas formadas por plegamientos de la corteza terrestre y montañas formadas por antiguos volcanes, aparte de los que aún estén activos.

Volcanes en el Sistema Solar

Si la actividad volcánica de la Tierra es medianamente intensa, en otros lugares del Sistema Solar lo es mucho más.

En la superficie de Venus se han detectado más de 1.600 volcanes de tamaño significativo y unos cien mil de menor tamaño.

La estructura interna de Venus es similar a la de la Tierra, pero no hay placas tectónicas que se desplacen sobre el manto, por lo que la corteza es mucho más gruesa. Esto la hace actuar como una olla a presión. Mientras que en la Tierra la presión interior se libera poco a poco debido a los movimientos de los continentes, la presión de Venus se va acumulando durante millones de años hasta que llega un punto en que no puede soportar la presión y la corteza se resquebraja en miles de fragmentos que, por su peso se hunden en el manto renovándose toda la superficie del planeta.

Pero aunque Venus es el planeta con más volcanes, el mayor del Sistema Solar es el Monte Olimpo, en Marte.

La corteza de Marte, como la de Venus, es bastante gruesa y no tiene placas continentales que se desplacen sobre el manto. En algún momento del pasado la presión del manto se abrió camino en un punto de la superficie y formó un volcán. Y como la corteza no se desplazaba el volcán continuó erupcionando siempre en el mismo sitio durante millones de años construyendo, capa a capa, erupción tras erupción, el volcán más grande del Sistema Solar.

Supervolcanes

Algunos volcanes de la Tierra son muy grandes, pero hay una magnitud a la que nunca hemos llegado durante la Historia de la Humanidad.

Como hemos dicho, la mayor parte de los volcanes se producen cerca de las zonas de subducción o en las grietas de separación de los continentes, con magma que asciende desde varios cientos de Km de profundidad.

Pero en ocasiones se produce una pluma del manto que asciende desde miles de kilómetros de profundidad. Conforme asciende forma una cámara magmática gigantesca bajo la corteza terrestre y va acumulando presión durante millones de años hasta que estalla, provocando un supervolcán cuyo cráter puede tener cientos de Km de diámetro y emitir a la atmósfera cientos de Km³ de magma y cenizas.

Una pluma del manto así fue la que produjo un supervolcán en Siberia hace 250 Ma, que emitió más de 380 Km³ de lava, cenizas y gases tóxicos durante casi dos millones de años, provocando una extinción en masa en la que desapareció el 95% de las especies vivas de la Tierra y dejando muy mermadas las poblaciones de las pocas especies que sobrevivieron.

El documental primero afirma que las trampas siberianas emitieron cientos de miles de Km³ de lava y cenizas. Es una clara exageración. Un minuto más tarde se indica que fueron sólo 380 Km³, lo cual es una cifra más creíble.

El Próximo Supervolcán

En el centro de USA existe un supervolcán que ha entrado en erupción más de cien veces en los últimos 16 Ma, la última hace 640.000 años y se estima que volverá a hacerlo, pero nadie se aventura a predecir cuándo.

Bajo el Parque Nacional de Yellowstone se encuentra una cámara magmática de más de 70 Km de diámetro.

Esa cámara es la que provoca las fumarolas y géiseres que abundan el el parque, y se encuentra a muy poca profundidad.

Según las investigaciones que desde hace años se realizan en el parque, se han detectado abombamientos del terreno que han hecho que las orillas de los lagos y ríos cambien, zonas en las que las plantas están muriendo por el calor del terreno y otros varios síntomas que parecen anunciar una catástrofe inminente, pero las investigaciones son muy recientes y aún no sabemos si estos fenómenos son indicativos de que la erupción va a ser en breve, o si ocurren de forma más o menos habitual y aún podemos estar tranquilos durante los próximos mil años.

Cuando se produzca, si se produce, se generarán terremotos mucho más potentes que todos los que hemos experimentado en la Historia de la Humanidad y se lanzarán a la atmósfera cientos de Km³ de lava y cenizas que saldrán disparados en flujos piroclásticos que arrasarán incinerándolas todas las ciudades del Medio Oeste en cientos de Km a la redonda. Enterrarán toda Norteamérica bajo una capa de varios metros de ceniza y la atmósfera de todo el planeta quedará oscurecida provocando una completa oscuridad de varios años de duración. Las temperaturas de todo el planeta descenderán unos 30 ó 40 grados y muchas especies animales, incluida la nuestra, estarán en un grave peligro de extinción.

Supervolcanes en el Sistema Solar

Nunca hemos tenido la oportunidad (y espero que nunca la tengamos) de observar una supererupción en la Tierra, pero bastante cerca tenemos a Ío, un satélite de Júpiter del tamaño de nuestra Luna cubierto de volcanes, ríos de lava y lagos de azufre fundido que se encuentra a unos 1.600 grados.

Existen más de 300 volcanes activos en Ío que entran en erupción con frecuencia y sus eyecciones de lava y cenizas, debido a la baja gravedad, alcanzan alturas de cientos de Km.

El mayor volcán de Ío es Loki, de 160 Km de diámetro, más del doble que el supervolcán de Yellowstone.

La fuente de todo ese calor es la fuerza de las mareas de Júpiter, que hace que el terreno más cercano a Júpiter se eleve unos cien metros para luego volver a descender.

Lamentablemente, la explicación dada es incompleta y los gráficos que la ilustran son erróneos, por lo que pueden dar lugar a error.

Para que quede claro: Ío tiene la rotación capturada por Júpiter, es decir, tal como la Luna, da siempre la misma cara al planeta, por lo que no se pueden producir las mareas tal como se describe e ilustra en el documental.

Lo que ocurre es que la órbita de Ío alrededor de Júpiter es ligeramente excéntrica y en cada revolución se acerca y se aleja de Júpiter. Cuando está por la parte más lejana de la órbita la fuerza de la marea es más débil y Ío adquiere una forma casi redonda. Pero cuando está por la parte más cercana a Júpiter, la fuerza de la marea hace que Ío se abombe en dirección al planeta. Ese efecto de 'amasamiento' que se produce en cada revolución orbital es el que provoca el extremo calor del interior de Ío.

ESA es la explicación oficial, de la que tengo ciertas dudas ya que la órbita de Ío es en realidad muy poco excéntrica, de menos de un 1%, de 420 a 423'4 Mm. La órbita de la Luna en torno a la Tierra es muchísimo más excéntrica, de 356 a 406 Mm, un 14% de diferencia.

Por mi parte sospecho que el hecho de que Ío orbite por dentro del intenso y gigantesco campo magnético de Júpiter hace que Ío se caliente aún más, tal como una caja de tornillos en un microondas, pero esa es una idea mía, que de momento no está confirmada.

La Falla de San Andreas

Los geólogos están estudiando la falla de San Andreas, donde se producen cientos de pequeños terremotos diarios para intentar encontrar una pauta que les permita anticipar cuándo se va a producir una erupción intensa.

La falla de San Andreas se produce porque la placa del Pacífico se está deslizando hacia el Sur mientras que la placa de América se desplaza al Norte. Las irregularidades de ambas placas se enganchan de tal manera que, aunque ambas placas se desplazan de forma uniforme, en las cercanías de la falla están sujetas la una a la otra.

Pero están acumulando tensión y tarde o temprano la tensión será más fuerte que las rocas que las enganchan, y cuando eso ocurra ambos lados de la falla se desplazarán en direcciones contrarias con una sacudida que generará un terremoto fracturando el terreno.

Atravesando la falla, los geólogos clavaron hace años varias hileras de hitos en líneas rectas para detectar si se producen movimientos. Desde entonces las hileras se han curvado de forma significativa. Cuando se produzca un gran terremoto las hileras volverán a estar en línea recta, pero las de un lado de la falla desplazadas varios metros respecto a las del otro lado.

Esto se vio de forma muy significativa en el Terremoto de San Francisco, de 1.908. Muchas vallas vecinales e incluso algunas calles quedaron escalonadas con respecto a su posición previa al terremoto. Incluso en plantaciones donde las vides estaban en disposiciones rectilíneas se pudo apreciar cómo las hileras quedaron desplazadas a ambos lados de la falla.

Terremotos en la Vía Láctea

En la Vía Láctea hemos localizado hasta ahora unas diez magnetoestrellas.

Una magnetoestrella es una estrella de neutrones, tan pesada como el Sol pero del tamaño de una ciudad. Y también tiene una corteza de neutronio cristalizado que actúa como un escudo conteniendo la intensa energía de su interior.

De vez en cuando esa corteza se agrieta y desplaza. Apenas se mueve unos milímetros, pero es tanta la densidad estelar que se produce un terremoto de una magnitud 32 en la escala de Richter, billones de veces más intenso que el mayor producido en la Tierra.

Podría parecer que la Tierra está a salvo de esos lejanísimos terremotos, pero son tan intensos que se ven acompañados de una intensa radiación de rayos superenergéticos, en el rango de los Rayos Gamma.

En el año 2.004 una magnetoestrella cercana al corazón de la Vía Láctea sufrió un gigantesco terremoto (un par de milímetros) que lanzó al espacio una llamarada de rayos gamma tan intensa que cuando llegó hasta la Tierra, aún desde 50.000 años luz de distancia tuvo la fuerza suficiente para deformar el campo magnético de la Tierra.

Si una magnetoestrella estuviera a sólo 100 años luz y sufriera un terremoto similar, la radiación podría eliminar temporalmente el campo magnético de la Tierra, ionizaría la mayor parte de la atmósfera y destruiría la capa de ozono, dejando la Tierra expuesta a las radiaciones cósmicas y a los peligrosos rayos ultravioleta del Sol.

Podría suponer la extinción de toda forma de vida en la Tierra.

Ver Ficha de Furia Cósmica de la serie El Universo Conocido

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