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Dos mil cristianos enterrados en muy poco tiempo, en las catacumbas romanas. ¿Quiénes eran y cómo murieron?

Creada13-03-2017
Modificada13-03-2017
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Reseña del Documental El Misterio de las Catacumbas

El Misterio de las Catacumbas

En el verano de 2.003, la rotura de una cañería puso en peligro las catacumbas de San Marcelino y San Pedro en Roma. Mientras intentaban minimizar los daños, los arqueólogos encontraron una cueva tapiada y nunca explorada en la que yacían los restos óseos de varias decenas de personas.

Al principio se pensó que podía tratarse de mártires del cristianismo, lo que pareció confirmarse al encontrar sobre los restos una moneda de oro del año 60.

El hallazgo de varias dependencias adicionales repletas de cuerpos elevó la cantidad de víctimas a cientos, tal vez más de mil.

Las primeras excavaciones para recuperar huesos mostraron que éstos estaban en un ambiente muy húmedo y al tocar los huesos se desintegraban. Los restos orgánicos estaban tan deteriorados que era imposible datarlos por Carbono 14.

Lo que sí pudo determinarse es que los cuerpos habían sido amontonados unos sobre otros en varias capas, y al descomponerse fueron asentándose hasta quedar todos los huesos amontonados en un pequeño grosor del terreno, pero con los esqueletos intactos, sin haber sido removidos los huesos inferiores. Eso significaba que todos los cuerpos habían sido amontonados en un período breve de tiempo, cuando los inferiores no habían tenido tiempo aún para descomponerse.

¿Ocurrió algo en la historia del cristianismo primitivo que causara la muerte de más de mil personas de forma tan repentina? Todo parecía indicar que pudieron ser algunas de las primeras matanzas de cristianos bajo el reinado de Nerón.

Las Mártires Cristianas

La excavación fue interrumpida por un repentino desprendimiento que estuvo a punto de enterrar a los arqueólogos. Gracias a ese desprendimiento, sin embargo, se descubrió una nueva sala en la que a pesar de su reducido tamaño pudieron contabilizarse varios centenares de cuerpos.

Los huesos de esta nueva cámara están más secos y mejor conservados, lo que permite un estudio antropológico más completo de las víctimas. Y el primer descubrimiento resulta sorprendente: Más del 75% de los esqueletos son de mujeres. ¿Por qué?

La explicación podría ser que en los primeros años del cristianismo en Roma eran más las mujeres que los hombres los que se convertían al cristianismo.

Moneda romana del año 238 encontrada en Catacumbas romanasEl hallazgo de una nueva moneda romana, ésta del año 238, desbarató las teorías que se habían mantenido hasta entonces. Los cuerpos no podían ser víctimas de Nerón, muerto más de un siglo antes.

Se postula que el responsable podría ser Decio, nombrado emperador en el 249, tras vencer al anterior emperador, Filipo.

En aquél tiempo las avanzadillas godas estaban atacando el Este del imperio. Para ser favorecidos por los dioses, Decio ordenó que todos los romanos les ofrecieran sacrificios, a lo que los cristianos se negaron, y esto hizo que Decio tomara represalias contra ellos.

Podría ser, pero no hay pruebas históricas que confirmen que Decio hiciera matar a más de dos mil cristianos.

Una inspección forense de los huesos no encuentra ningún indicio de heridas, fracturas ni traumatismos. Las víctimas no murieron violentamente.

En las siguientes semanas se hicieron varios nuevos y desconcertantes hallazgos. En torno a algunos esqueletos se pudieron recuperar fragmentos de tela de los sudarios, finos hilos de oro y trozos de ámbar báltico. El ámbar era muy apreciado en aquella época y era más caro que el oro. Y también se usaba con frecuencia para ahuyentar los demonios y las enfermedades. Todo ello sugiere que algunos de los difuntos no eran cristianos pobres, sino adinerados.

Lo que cuentan los Huesos

Al catalogar los 82 esqueletos de una pequeña cámara se puede reproducir la forma en que fueron enterrados.

Sobre el suelo de la cámara se depositaron tres cuerpos boca arriba pegados hombro con hombro. Sobre ellos se colocaron otras diez capas de cuerpos. Y la capa superior está formada por cuatro cuerpos, también cuidadosamente colocados.

Cuerpos arrojados a las catacumbas romanasPero las capas intermedias fueron arrojadas sin cuidado y están en posiciones retorcidas y amontonadas.

Esta pauta se ha observado también en fosas comunes usadas para enterrar a víctimas de epidemias. Cuando una plaga empieza a extenderse, las víctimas de los primeros días son pocas y reciben un enterramiento cuidadoso. Conforme avanza la plaga acaba habiendo decenas o centenas de muertos diarios y no hay tiempo más que para arrojarlos a la fosa. Al ir remitiendo la plaga, las víctimas de los últimos días son menos numerosas y de nuevo pueden recibir un trato más cuidadoso.

Se sabe que en el año 165 hubo una plaga de peste que asoló el imperio romano. Fue conocida como la Peste Antonina, porque mató al emperador Marco Aurelio Antonino.

La misma plaga, esta vez conocida como Peste de Cipriano, volvió a propagarse en el año 251, traída por los soldados que regresaban de las campañas en el Este y que la extendieron por todo el imperio, incluso Bretaña. Duró 15 años, y durante los períodos más letales llegó a matar cinco mil personas diarias. Al terminar la peste habían muerto más de seis millones de personas, un tercio de la población del imperio romano de la época.

Aún no se sabe qué patógeno propagó esas plagas, pero se supone que podría ser sarampión o cólera, que en algunas de sus cepas más virulentas causan más muertes entre las mujeres que entre los hombres. Si es posible localizar el patógeno asesino podremos analizar su genoma y averiguar cómo ha evolucionado desde entonces, lo que podría servir de ayuda para salvar vidas la próxima vez que se produzca una epidemia semejante.

Ver Ficha de El Misterio de las Catacumbas

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