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Motivos por los que el nudismo es mejor, más sano, higiénico, ecológico y agradable que el vestidismo.

Creada15-06-2015
Modificada30-09-2016
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El Gusto del Nudismo

Habíamos cogido un apartamento para pasar unos días del verano en la playa, mi mujer, mi cuñada y yo.

Un día que ellas decidieron quedarse a cocinar, visto que me iba a aburrir como una ostra, pensé irme yo solo a la playa, y ya puestos ir a una playa nudista que había cerca.

Alzando la nariz y frunciendo los labios, mi cuñada comentó:

— No sé qué gusto le sacas tú a ir a playas nudistas.

Al cabo de tantos años de haber disfrutado peleándome por defender mis opiniones sobre religión, política, ciencia, historia y otros temas que me han interesado a lo largo de mi vida, por fin he llegado a la conclusión de que no vale la pena discutir casi por ninguno de ellos. La mayoría de la gente no se convence por razonamientos, sino por emociones, como muy bien saben todos los predicadores, vendedores y políticos que se ganan la vida manipulando las emociones de los demás.

Pero el comentario de mi cuñada hizo que me planteara: ¿Por qué prefiero las playas nudistas antes que las textiles?

El Nudismo y yo

La primera vez que fui a una playa nudista fue con 20 años. Desde entonces he vuelto siempre que tengo la oportunidad, y una vez pasé todo un mes en un apartamento junto a una playa nudista.

He estado solo, con amigos, con compañeros de mili, en pandillas, con una de mis hermanas y su familia y, desde que tengo mi propia familia, con mi mujer y mis hijos.

El caso es que a los 55 años aún sigo prefiriendo las playas nudistas y nunca me he planteado por qué, qué gusto le saco yo a ir a una playa nudista.

¿Es por ver mujeres desnudas? La verdad, quizás fuese ese el motivo que tuve a los 20 años, cuando no tenía la menor idea de lo que iba a experimentar, pero dejando aparte aquella primera vez no creo que haya sido ese el motivo de que siguiera yendo.

A veces he entrado en páginas de asociaciones nudistas para informarme de dónde se encuentran las playas nudistas cercanas a los lugares donde voy a ir de vacaciones y de paso he leído artículos donde se defiende el nudismo y se habla de su historia. Y es una historia sorprendente, al menos para quien ha sido criado en un ambiente más o menos mojigato y puritano como el que se vivía en la Sevilla de la época final del franquismo.

En esas páginas he visto que los nudistas, que prefieren llamarse naturistas, consideran el naturismo como "Una Forma de Vida en Armonia con la Naturaleza".

La verdad, yo nunca lo he sentido de esa forma. A mí me encanta estar en contacto con la Naturaleza, pero si voy al campo prefiero tenderme sobre una manta antes que sobre la hierba y los hormigueros, y si voy a la playa prefiero sentarme en una toalla antes que en la arena. Lo cual no quita que a veces me encante rebozarme en la arena.

Y el nudismo también se puede practicar en otras circunstancias en las que no hay Naturaleza de por medio.

Así que si tengo que buscar una razón, o varias, para ser nudista ¿cuáles serían?

Comodidad

Estar desnudo es más cómodo que estar vestido.

No hay ropas, ni cinturones que opriman y restrinjan la circulación de la sangre en ninguna parte de tu cuerpo.

Te sientes más libre.

Esto, que en mi opinión es un hecho indiscutible, es discutido sin embargo por gente que dice que no se siente cómoda estando desnuda. Pero esa incomodidad no es física, sino cultural, yo no la llamo incomodidad, sino pudor, y no viene a consecuencia de algo físico y objetivo sino de un sentimiento subjetivo provocado por el miedo a la opinión de los demás.

Imagina que estás en una isla desierta. ¿Habría motivos para tener pudor?

No, desde luego.

A no ser que creas en seres sobrenaturales que te están observando en todo momento y lugar y creas que esos seres se podrían sentir ofendidos por tu desnudez.

¿Eres de esos? ¿Crees en un ser sobrenatural que ha creado tu cuerpo y no le gusta ver lo que ha creado? ¿Y crees que ese ser no puede ver a través de tus ropas? ¿Piensas que estás a salvo de sus miradas debajo de tus ropas o tras la puerta cerrada del dormitorio o la ducha? Pues mal lo llevas.

Yo no creo en seres ni fenómenos sobrenaturales así que eso es algo que no me preocupa, pero sé que sí hay gente así, que piensa que el cuerpo humano ha sido creado o diseñado por un ser sobrenatural y que ese ser odia la visión del cuerpo que ha creado. Lo cual me parece una idea absurda, masoquista o esquizofrénica.

La comodidad física de la desnudez es indiscutible. La comodidad emocional de los creyentes no depende de elementos lógicos, sino religiosos (o supersticiosos), y eso es algo sobre lo que no vale la pena discutir.

Yo me siento más cómodo desnudo que vestido, desde hace más de 40 años duermo desnudo y me siento mucho más a gusto que si durmiera con prendas que me oprimieran, aunque fuera un simple pijama. Y si tengo que ir al baño, a la ducha o a la cocina no veo ninguna necesidad de vestirme para ello.

Y en la playa, desde luego, es mucho más cómodo bañarse desnudo que vestido.

Higiene

Sobre nuestro cuerpo viven varios miles de millones de bacterias. Desde hace cientos de millones de años los primeros animales que surgieron de los mares, e incluso desde antes, tenían el interior de sus cuerpos y también la piel externa, cubierta de minúsculos animales y bacterias.

No os alarméis, todos esos microscópicos animales y bacterias están perfectamente adaptados a vivir en nuestro cuerpo, tanto por dentro como por fuera. Han evolucionado adaptándose a los seres vivos que les servían de hábitat natural. Aquellos animales que perjudican al organismo en el que viven, lo acaban matando, y al destruir su hábitat, mueren, por lo que se han extinguido desde hace millones de años o si algunos siguen existiendo, se mantienen a raya a unos niveles tolerables gracias a la higiene y a la acción de otros organismos y bacterias.

Sólo sobreviven los ácaros y bacterias que no hacen daño a su huésped, y mejor aún si son capaces de beneficiarlo de alguna forma.

Hay bacterias en nuestros intestinos que se alimentan de lo que comemos y sus desechos resultan ser alimento para nosotros. Si no fuera por ellos habría muchos alimentos que no podríamos procesar, tendríamos que comer muchísimas más cantidades y la mayor parte recorrerían nuestro cuerpo sin sernos de ninguna utilidad.

Incluso hay bacterias que protegen el esmalte dental contra la caries, por lo que si tienes problemas de caries y tu pareja no, conviene que la beses a menudo para que comparta contigo sus bacterias protectoras.

También en cada centímetro de nuestra piel pueden vivir cientos o miles de animales microscópicos y millones de bacterias que se encargan de mantener nuestra piel protegida y sana. Están adaptados a nosotros y nosotros estamos adaptados a ellos.

Los necesitamos, pero podrían llegar a perjudicarnos si algunos proliferasen por encima de ciertas cantidades o si los eliminamos de forma radical y completa.

Para evitar su excesiva proliferación es conveniente mantener unas reglas de higiene bastante sencillas.

Hay que evitar que se acumule la suciedad en nuestro cuerpo, para ello lo mejor es el agua y jabones que no sean demasiado ácidos o alcalinos.

No hay que pasarse, no es conveniente usar jabones excesivamente fuertes o lavarse con excesiva frecuencia. Una ducha al día es perfectamente adecuada, y en general siempre que hayamos sudado después del ejercicio, pero en ocasiones basta una ducha con muy poco jabón. Vosotros mismos podéis juzgar la conveniencia de usar más o menos cantidad según vuestras circunstancias.

Y después de la ducha y de secarse con la toalla no interesa vestirse de inmediato. Es conveniente que la piel se termine de secar al aire, durante al menos diez minutos o media hora.

En nuestra piel hay zonas, los sobacos, las ingles y entre los dedos de los pies, que conservan con mucha facilidad la humedad. Después de una ducha es conveniente esperar un rato antes de vestirse. Darse un baño de aire.

En la playa ocurre lo mismo. Después de darse un baño, lo mejor es secarse al aire. O secarse con una toalla y luego terminar de secarse al aire.

Si nos bañamos usando prendas de vestir, éstas impedirán que las partes cubiertas de la piel se sequen y mantendrán la humedad durante más tiempo del que resulta conveniente.

Así que, concluyendo, es más higiénico bañarse desnudo que vestido.

Salud

La luz del Sol demasiado intensa es perjudicial. Conviene evitar el Sol durante las horas en que es más intenso, a mediodía, cuando está bastante alto y hay poca atmósfera para filtrar los dañinos rayos ultravioleta, pero en las primeras horas de la mañana o en las últimas de la tarde, cuando el Sol está cerca del horizonte, tiene que atravesar muchos más Km de aire y queda bastante filtrado de sus efectos dañinos.

Pero en cantidades moderadas, produce efectos beneficiosos para la salud.

Al llegar a nuestra piel ayuda a que nuestro organismo fije la vitamina D, vitamina que se puede encontrar en varios alimentos, pero que se asimila mejor cuando procede de los rayos del sol.

Tomar baños de sol es conveniente y sano, tomándolos con las debidas precauciones.

Al nivel del mar, tomarlo sólo en las tres horas después de amanecer o antes de atardecer. Seguid una regla bien sencilla: Si tu sombra es más larga que tú, puedes tomar el Sol. Si tu sombra es más corta que tú, ¡a la sombra!

En la montaña, al tener menos atmósfera que filtre los rayos solares, reducir la exposición a la mitad de tiempo que en la playa. El resto del tiempo protegeos con ropas cómodas y sombrero.

Si visitáis el Mar Muerto, en Israel, a 400 metros bajo el nivel del mar, podéis tomar el sol todo el día, incluso al medio día, pues los 400 metros añadidos al grosor de la atmósfera sirven como un filtro muy eficaz. Es casi imposible quemarse la piel en las orillas del Mar Muerto.

Y si los baños de sol son sanos ¿por qué privar de ese beneficio a determinadas partes de nuestra piel?

Porque no sólo son sanos para nosotros, también lo son para los organismos beneficiosos que viven en nuestra piel.

Por todo ello, tomar baños de sol es más sano desnudo que vestido.

Ecología

La Ecología es, como la llamaba Darwin, la Economía de la Naturaleza.

Nosotros, los humanos, suponemos una grave carga para la ecología del planeta. Extraemos recursos de la tierra, los transformamos, elaboramos y creamos numerosos objetos que nos facilitan la vida, nos la hacen más cómoda y productiva.

Pero también perjudicamos al Medio Ambiente.

Si queremos cuidar del Medio Ambiente debemos moderar y reducir nuestro consumo de productos innecesarios. Producir lo imprescindible, pero dejar de producir lo accesorio.

Si un producto genera más beneficios que el daño que su producción causa a la Naturaleza, adelante, produzcámoslo pero con la conciencia de que de alguna forma debemos compensar a la Naturaleza por el daño que le estamos haciendo.

Pero si un producto es innecesario ¿por qué debemos producirlo ni consumirlo?

Las ropas son necesarias cuando hacen falta, por abrigo o por protección. Incluso por higiene, nunca es conveniente sentarse desnudo en un asiento usado por otros. Ni siquiera en tu propia casa es higiénico sentarte desnudo en una silla o tumbarte en un sofá, a no ser que cubras los asientos con toallas para facilitar su limpieza.

Pero en ocasiones las ropas son algo prescindible. Como cuando te duchas. A nadie se le ocurriría ducharse con la ropa puesta. ¿Te imaginas si en las tiendas vendieran 'Trajes de Ducha'?

O cuando te bañas. La única ocasión en que un traje de baño es útil es cuando te bañas en aguas frías, en arrecifes de coral o donde hay peces o moluscos que puedan picarte. Pero no bastaría con un bañador, haría falta un traje que te proteja la mayor parte del cuerpo.

El uso de bañadores, bikinis y similares es algo completamente accesorio y prescindible. Y la expresión 'Traje de Baño' debería ser tan ridícula como 'Traje de Ducha'.

La Naturaleza nos lo agradecería si dejáramos de consumir recursos en fabricar un producto innecesario y contaminante.

Es más ecológico bañarse desnudo que vestido.

Economía

Lo que cuesta un bañador es lo mismo, o más, que lo que cuesta un libro, o unas cervezas, o unas entradas al teatro, o una cena.

Si nos vamos de vacaciones y no tenemos que gastarnos el dinero en bañadores, tendremos más dinero para gastarlo en otras cosas que nos puedan apetecer, o que tal vez necesitemos más.

Es más económico bañarse desnudo que vestido.

Conclusión

Si te gusta discutir, argumentar y razonar, espero que estos motivos te parezcan adecuados para defender el nudismo, pero realmente, no te lo recomiendo.

La mayoría de la gente tiene ya sus propias ideas y cuando las exponen levantando la nariz significa que se sienten moralmente superiores, por lo que, como dirían los Borg, toda resistencia es fútil.

Así que la respuesta que tengo ya preparada para las preguntas impertinentes es quizás la menos importante pero, sin duda, la que menos se esperan.

— No sé qué gusto le sacas tú a ir a playas nudistas.

— Es más barato.

Y eso es indiscutible.

Perdón por la interrupción

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