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Las polémicas y enfrentamientos entre las facciones religiosas y laicas que lucharon por el control de los Manuscritos del Mar Muerto

Creada12-09-2013
Modificada23-05-2017
Total Visitas1272
Junio2

El Escándalo de los Manuscritos del Mar Muerto
Las Revelaciones que hacen temblar al Vaticano

Titulo Original The Dead Sea Scrolls Deception
Traducción La Decepción de los Rollos del Mar Muerto 
Autores Michael Baigent y Richard Leigh
Publicación 1991

El libro describe los conflictos, polémicas y enfrentamientos que han protagonizado las diversas facciones de eruditos a los que se les encomendó la traducción y publicación de los manuscritos encontrados en 1947 en las cuevas de Qumran.

Se centra principalmente en el hecho de que los primeros traductores a los que se les encomendó esta misión eran sacerdotes católicos, muy relacionados con la Iglesia Católica y, desde que se encargaron de los manuscritos, con la Congregación para la Doctrina de la Fé, la antes conocida como Inquisición.

Los autores explican cómo el padre De Vaux procuró rodearse de sacerdotes y fieles católicos que eran los primeros que se encargaban de examinar todos los fragmentos y, según su contenido fuese más o menos polémico asignárselo a uno u otro especialista. Así, los que resultaban fragmentos de copias ya conocidas de textos bíblicos se los asignaban a los traductores no católicos mientras que los fragmentos 'sectarios', los dedicados a la secta que aparentemente los escribió y guardó, y que podían entrar en conflicto con la doctrina católica, eran examinados por el círculo interno más cercano a la Iglesia.

A pesar de las numerosas evidencias que sugerían una relación muy estrecha entre la secta de Qumran y el cristianismo primitivo, el padre De Vaux y su círculo más cercano atribuyeron los escritos a una secta minoritaria anterior, en casi doscientos años, al cristianismo, y para justificar la evidencia indudable de que algunos escritos hacían referencia a la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70, afirmaron que salvo esos pocos manuscritos, todos los demás escritos narraban hechos ocurridos doscientos años atrás, en los tiempos de los macabeos.

A pesar de todo, algunos fragmentos que cayeron bajo la vista de los traductores no católicos les llevó a discrepar de la versión oficial, pero estos fueron expulsados del grupo y desacreditados.

También se describe cómo la Iglesia creó la Escuela Bíblica y la Revista de Arquelología Bíblica, y los fines que perseguía, no buscar la verdad a través de la arqueología, sino buscar pruebas de SU verdad. Los autores insinúan que si los hallazgos encontrados entraran en contradicción con la doctrina católica, tal vez esos hallazgos no salieran a la luz.

Como colofón, se describen algunas actuaciones y escritos de la Congregación para la Doctrina de la Fé escritas por su director, el cardenal Ratzinger (quien quince años después de este libro sería nombrado Papa Benedicto XVI) condenando a varios sacerdotes que se atrevieron a discrepar de la interpretación católica de las Escrituras y que llegó a afirmar que la libertad del acto de fe no indica libertad respecto a la verdad, sino a aceptar la verdad establecida por la Iglesia Católica.

Es decir, según Ratzinger, el teólogo católico no debe buscar la verdad, sino que su misión es buscar pruebas de la verdad establecida por la iglesia y rebatir las pruebas que contradigan su doctrina.

En la segunda parte del libro se comentan las dos versiones creadas para explicar el origen y el contexto de los manuscritos encontrados, la versión ortodoxa, defendida por el padre De Vaux y sus correligionarios, y la versión defendida por otros estudiosos de los manuscritos y que al parecer podría encajar mejor con la realidad histórica. Para una visión más detallada de ambas versiones, ver Los Manuscritos del Mar Muerto.

Por último, es de agradecer la información sobre otros hallazgos más antiguos, y acompaño a los autores en el lamento de que, desde que se aprobó una ley por la que se prohibía ¡con carácter retroactivo! la exportación de manuscritos hallados en territorio israelí y se ordenaba el retorno de todos los que se hubieran sacado de Israel, no han salido a la luz más nuevos descubrimientos, y no porque no los haya habido sino porque todos los nuevos hallazgos han ido a parar directamente al mercado clandestino.

Datos de Interés

Sobre el lado occidental del mar Muerto, pero fuera del alcance de las nocivas emanaciones de la costa, está la solitaria tribu de los esenios, que es más notable que cualquier otra tribu del mundo, pues no tiene mujeres y ha renunciado a todo deseo sexual, carece de dinero y no tiene otra compañía que las palmeras. Día a día se nivela la multitud de refugiados mediante la llegada de numerosas personas cansadas de la vida y arrastradas hasta allí por los vaivenes de la fortuna para adoptar esas costumbres.

Plinio el Viejo(*), Historia Natural V, XV.

Flavio Josefo, en el año 67, fue comandante en la ciudad de Yodefat, cerca de Séforis, y habiendo sido vencidos por tropas romanas al mando de Vespesiano, huyeron refugiándose en cuevas cercanas. Josefo acabó en una cueva con otros cuarenta soldados y antes de aceptar la derrota decidieron suicidarse. Echaron a suertes y Josefo y otro soldado fueron designados para matar a todos los demás. Cuando ambos quedaron solos, Josefo convenció al otro soldado para que no se suicidasen y se rindiesen a los romanos.

Según Eusebio, Orígenes encontró, durante el reinado de Antonino (211-217), numerosos documentos antiguos, entre ellos varias versiones bastante diferentes de Salmos y otros libros del Antiguo Testamento.

En 1878, Moses Milliam Shapira adquirió un gran número de documentos y los llevó a Londres, atrayendo un gran interés. Expuso sus hallazgos pero un arqueólogo rival afirmó que los documentos eran falsificaciones y Shapira fue desacreditado. Acabó suicidándose y los documentos los compró un librero londinense por diez libras esterlinas. Hoy en día se piensa que los documentos eran, muy probablemente, verdaderos, pero nadie sabe dónde se encuentran o si aún existen.

En mi opinión

El libro me parece muy interesante en sus dos partes, la primera por exponer la "guerra" por controlar los conocimientos que pudieran extraerse de los manuscritos. La segunda por la forma clara y exhaustiva en que se describen los hechos históricos de los primeros años del cristianismo y cómo los manuscritos parecen encajar casi perfectamente con ellos.

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