Ciencia y Futuro

Bienvenidos a MasLibertad

Torrejón de Ardoz

Areas de Ciencias

Ciencia y Futuro

Los Orígenes de Todo

Vida y Evolución

Evolución, Ciencia y Religión

Los Umbrales de la Vida

El Imperio de los Sentidos

La Probabilidad de la Vida en la Galaxia

Elegir el Sexo de los Hijos

La Evolución del Ojo

¿Por qué Morimos?

La Evolución Social

El Cambio Climático de la Tierra

Física y Relatividad

La Energía

La Energía Nuclear y el Accidente de Chernobil

Ciudades en el Espacio

Teoría de La Gran Onda

Lansi: Idioma Universal

Vida Natural

Utilidades y Herramientas

Documentales y Libros

Áreas de Religión

Economía y Política

La Última Página

Datos de Usuario

AnónimoEntrar
IP3.214.184.124

Datos de Pagina

La Evolución, Ciencia y Religión Propuesta para un Debate Imposible

Creada11-11-2019
Modificada11-11-2019
Total Visitas8
Diciembre3

Evolución, Ciencia y Religión
El Debate Imposible

Desde hace mucho tiempo existe un intenso debate entre la Ciencia y la Religión sobre la naturaleza de nuestra existencia.

¿Hemos sido creados tal como somos? ¿Descendemos los humanos de seres distintos que a lo largo de millones de años han ido evolucionando desde seres diferentes a nosotros?

A menudo se han reunido miembros del mundo científico y del mundo religioso para debatir, sin que estos debates hayan llevado a ninguna conclusión ni conciliación de posturas. Sencillamente, ambos bandos utilizan argumentos distintos, radicalmente incompatibles, lo que hace que los debates se conviertan en largas diatribas y a veces en inquinas dialécticas y personales.

Es un debate imposible.

Con este artículo intento aportar una posibilidad de racionalizar el debate, no con el fin de cerrarlo, pues no creo que nunca pueda cerrarse, pero sí de aclarar sus términos, para dejar a la Ciencia y la Religión el terreno que les corresponde.

¿De Dónde Venimos?

Durante miles de años la Religión ha intentado responder a esta pregunta. Diversas religiones, diversos pueblos, han descrito a seres y fenómenos sobrenaturales para explicar nuestra existencia. Todas, en su momento, afirmaban haber sido Reveladas por dioses o mensajeros a los que se les ha supuesto en contacto directo con dioses. Hoy en día casi todas esas religiones han decaído hasta desaparecer, ya no quedan creyentes de la mayoría de ellas.

Pero otras religiones siguen existiendo, y todas siguen afirmando lo que consideran Verdades Reveladas por uno o más dioses a través de uno o más mensajeros, que explican cómo han sido creados el Mundo y la Humanidad.

En la actualidad sigue habiendo creyentes que creen esas Verdades Reveladas, y la mayoría pertenecen a unas pocas de esas religiones que han sobrevivido hasta nuestros días.

El Origen de la Ciencia

Desde hace tiempo, al menos 2.500 años, han habido personas que han querido encontrar explicaciones que no se apoyen en seres sobrenaturales, sino que buscan una explicación natural, basada en las leyes naturales.

Esta nueva forma de estudiar el origen de nuestra existencia y, en general, las causas de todos los fenómenos naturales, ha dado lugar a la creación de la Ciencia.

La Ciencia se basa en la observación del Mundo Natural, no en Verdades Reveladas. A partir de las observaciones imagina posibles explicaciones, pero éstas no se consideran Verdades Absolutas, sino hipótesis que deben ser confirmadas o refutadas.

Por norma, todas las hipótesis científicas deben ser puestas en duda, y para confirmarlas se deben hacer pruebas y experimentos, predecir resultados y verificar si las nuevas observaciones se ajustan a las hipótesis o las contradicen. Y si lo hacen, las hipótesis deben ser corregidas.

Ciencia y Religión

La Ciencia no da respuestas absolutas, no da certezas, sino hipótesis. Pero la acumulación de muchas observaciones pueden convertirse en casi certezas, no totalmente absolutas pero sí con grandes dosis de ella.

La Religión no admite dudas. Cualquier conocimiento expuesto por las religiones se considera una Verdad Revelada, Palabra de Dios, y cualquier opinión en contra es considerada herejía. Y si la evidencia muestra la falsedad de una Verdad Revelada, ésta nunca es puesta en duda, sino que las evidencias se achacan a falsificaciones, hechas por personas malvadas que quieren desacreditar la Religión o, peor aún, por otros seres sobrenaturales, rivales del que ha hecho la revelación.

Entre Dioses y Demonios, la Religión reprime la investigación científica. Pero a pesar de Dioses y Demonios, la Ciencia sigue avanzando, y cada vez encuentra más respuestas a los enigmas del Mundo Natural.

El progreso de la Ciencia a menudo ha contradicho las creencias de las religiones. Mientras éstas han tenido poder, su respuesta ha sido represiva, condenando a los herejes a la hoguera.

Actualmente, en la mayoría de los países modernos, las religiones ya no tienen el poder represivo que tenían antaño, lo que ha permitido que las Ciencias avancen mucho más en la comprensión del Mundo Natural y en las tecnologías capaces de aprovechar las leyes del Mundo Natural para el beneficio de toda la Humanidad.

La Medicina, la Mecánica, las Telecomunicaciones, los Ordenadores, el Transporte, la Astronomía, la Astronáutica y otras muchas disciplinas científicas, han cambiado en unos pocos siglos la forma en que entendemos el mundo y la forma en que vivimos. Y lo han hecho para mejorar.

Hoy vivimos mejor, durante más años, con más salud, con más conocimientos, más comodidades, posibilidades y libertad que la que disfrutaban los más poderosos reyes de hace apenas dos siglos.

La Religión no ha tenido más remedio que aceptar algunas evidencias, admitir que sus Verdades Reveladas no siempre eran Verdades Absolutas.

Pero no en todos los temas. En algunos temas la Religión sigue defendiendo dogmas que se contradicen con las evidencias.

La Edad de la Creación

Uno de esos temas es la Creación del Mundo.

La Ciencia ha revelado que el Universo existe desde hace 13.800 Millones de Años, la Tierra se formó hace 4.500 Ma y nuestra especie, el Homo Sapiens, comenzó su existencia hace algo menos de 200.000 años.

La Religión afirma que el Mundo fue creado hace unos pocos miles de años.

La Religión se basa en las fechas, las genealogías y las edades de los patriarcas mencionados en la Biblia, los primeros de los cuales, Adán y Eva, fueron creados en el año 4.004 aC, según los cálculos del arzobispo James Ussher, del siglo XVII. La Tierra y el Universo, siempre según la Biblia, fueron creados unos días antes.

La Ciencia se basa, para datar la Tierra, en las proporciones de elementos radiactivos y los productos resultantes de su radiactividad, y para datar el Universo, en las velocidades y distancias a las que se encuentran las galaxias.

Y para datar la Humanidad y a los demás seres vivos, la Ciencia ha recurrido a diversas herramientas, desde la Arqueología, la Geología, la Anatomía y la Lógica. Y en las últimas décadas la Radiología y la Genética.

Con todas esas herramientas los científicos han podido llegar a una serie de conclusiones.

La Evidencia Natural

Los naturalistas de hace siglos hicieron un estudio general de todos los seres vivos conocidos y los clasificaron (simplificando mucho) en Reinos, Órdenes, Géneros y Especies. Las especies clasificadas en el mismo género, como perros, lobos y coyotes, son parecidas, tienen características similares. Las pertenecientes a dos géneros diferentes, como perros y tigres, son más diferentes entre sí. Y aún lo son más si comparamos especies de distintos órdenes, como perros y cocodrilos o peces.

La Especie Humana no está sola en esta clasificación, ni aparte de las demás, sino que está acompañada de varias especies del género de los primates, con claras diferencias y claras similitudes con los humanos.

Una persona se parece bastante a un chimpancé, bastante menos a un tigre, y mucho menos a un pez, pero todos tenemos un esqueleto interno y una columna vertebral: somos vertebrados.

La Evidencia Arqueológica

Además, en sus estudios y en la exploración del terreno, los naturalistas encontraron a menudo esqueletos, restos fósiles de animales. La mayoría correspondían a animales modernos, pero otros muchos correspondían a animales prehistóricos, de los que hoy en día no queda ningún ejemplar vivo.

Decenas de miles de hallazgos han permitido reconstruir los esqueletos completos de animales extintos, y el estudio de la geología permitió dividir el interior de la tierra en estratos. Los restos encontrados más cerca de la superficie correspondían a animales más modernos. Los enterrados en capas más profundas eran más antiguos.

Hace un siglo no se conocían medios radiológicos para datar estos restos, pero las estimaciones de geólogos y naturalistas era que los períodos de tiempo necesarios para que se hubieran formado esos estratos debían haber sido, no de miles, sino de millones de años.

De una forma sistemática se fueron ordenando los animales extintos y dividiendo los estratos subterráneos, y por consiguiente la historia natural, en eras geológicas, cada una representada por los fósiles de los seres que solían encontrarse en ellos. Y se constató un hecho inesperado.

Los estratos geológicos más antiguos contenían restos fósiles de muchos animales extintos, pero no contenían restos de la mayoría de los animales modernos.

Los restos humanos podían encontrarse en los estratos más recientes, correspondientes a los últimos 200.000 años, y aún en estratos más antiguos, hasta unos 5 Ma se encontraban restos humanoides, parecidos pero con muchas características que los hacían parecerse más a los esqueletos de simios. Y eran especímenes que hoy en día ya no existen.

La conclusión obvia era que hace millones de años, cuando la Tierra estaba poblada por especies extrañas, muchas de ellas extintas, no existía la Humanidad.

Si Dios creó la Humanidad, no lo hizo al mismo tiempo que los demás animales, sino muchos millones de años más tarde. Y muchos de los animales que creó, hace millones de años, hoy ya no existen.

Para defender sus creencias, la religión arguyó que esos animales, creados por Dios, eran tan grandes que no cabían en el Arca de Noé, por lo que murieron durante el Diluvio Universal. Y los llamaron Antediluvianos.

Pero la evidencia arqueológica demuestra que vivieron y se extinguieron muchos millones de años antes del Diluvio, antes incluso de que siquiera hubieran vivido Adán y Eva.

Estas evidencias hicieron pensar, incluso desde antes de Darwin, que parecía haber una semejanza, quizás parentesco, quizás hasta una posible evolución.

La Evolución de la Teoría

El concepto de Evolución es muy anterior a Darwin, y se aplicaba principalmente a elementos culturales, como los idiomas, la escritura, la tecnología o las civilizaciones. Todo lo que forma parte de nuestra cultura cambia, evoluciona. La evolución se manifiesta en todas las culturas, en todas las civilizaciones.

También, de una forma más tímida y limitada, los naturalistas aplicaron ese concepto al mundo natural.

Algunas ideas difundidas por Lamark postulaban que los individuos se adaptaban a su entorno y sus hijos heredaban esas características adquiridas.

Las jirafas, por ejemplo, estiraban el cuello para alcanzar las hojas más altas de los árboles, y sus crías nacerían con los cuellos más largos.

Así, las especies iban evolucionando para adaptarse a su entorno.

Cuando Darwin publicó El Origen de las Especies, en 1.859, descartaba parte de esa idea. Él no creía que las capacidades mejoradas de un individuo se heredaran, sino que en cada generación había jirafas con cuellos más cortos y más largos. Las que tenían el cuello más largo tenían acceso a más alimento y más probabilidades de sobrevivir hasta la edad de procrear, con lo que esas características se transmitirían a un porcentaje cada vez mayor de la población.

Sorprendentemente, Darwin no mencionó en las cinco primeras ediciones de su libro el concepto de Evolución, pero sí el concepto de Selección Natural.

En sus frecuentes contactos con criadores de ganado, agricultores y cultivadores de flores, frutas y hortalizas, y en su propia experiencia como criador de palomas, aprendió que los criadores solían seleccionar los mejores ejemplares para la procreación y los peores los descartaban. Esta Selección Artificial hacía que en varias generaciones se pudieran conseguir ejemplares con las mejores características deseadas.

En la Naturaleza no hay nadie que decida conscientemente, pero sí existe un factor de selección: La propia Naturaleza.

Los depredadores cazan a los animales más débiles, torpes y lentos, y son los más fuertes, hábiles y rápidos los que crecen hasta la edad adulta y tienen hijos con las capacidades que ayudaron a sobrevivir a sus padres, pero sin las características que hicieron morir a sus tíos.

A menudo la selección no se produce sobre características tan visibles, sino sobre otras mucho menos evidentes. Garras curvadas, glándulas sudoríparas, producción de determinas hormonas o enzimas, capacidad de digerir determinados alimentos. Cualquier variación de las características externas o internas de un organismo es susceptible de ser ventajosa o perjudicial, afectar a la capacidad de supervivencia ante depredadores, escasez de alimentos, cambios del clima o enfermedades, y hacer que las probabilidades de sobrevivir y procrear sean mayores en unos individuos que en otros.

La Velocidad de la Evolución

La Selección Natural hace que las especies evolucionen, haciendo que cada cien o mil generaciones los individuos estén mejor adaptados a su entorno que sus ancestros.

No es un proceso rápido, sino lento, que se produce a lo largo de muchas generaciones. En el caso de las jirafas debieron pasar decenas de miles de generaciones hasta que llegaron a tener los cuellos tan largos que tienen hoy en día.

En el transcurso de una vida, la evolución es inapreciable.

Pero no en el transcurso de la Historia.

La Selección Artificial

Hace 10.000 años la mayoría de las plantas que nos sirven de alimento, los ganados que criaban los pastores y los animales domésticos con los que convivimos, no existían en las variedades que existen hoy en día.

El trigo crecía en espigas pequeñas, con apenas unos 10 ó 20 granos que al madurar caían al suelo, donde germinaban para dar nacimiento a nuevas plantas.

Cuando los primeros agricultores empezaron a cultivarlo, vieron que había espigas con más y con menos granos. Uno de ellos observó que si apartaba las espigas con más granos y las reservaba para plantarlas al año siguiente, la nueva cosecha tenía un porcentaje mayor de espigas con más que con menos granos.

Fue, sin duda, el primer Ingeniero Genético de la Historia.

Siglos más tarde un agricultor encontró una espiga que al madurar no desprendía sus granos, con lo que se podía recoger la espiga entera, sin recoger del suelo los granos, uno a uno.

En condiciones normales, naturales, esas semillas no hubieran dado lugar a nuevas plantas, pero los ingenieros genéticos de esa época las reservaron para la siguiente siembra, consiguieron decenas de espigas similares y en sucesivas generaciones llegaron a reemplazar las variedades antiguas que al madurar tiraban sus granos al suelo.

Tras miles de años de cultivo y Selección Artificial, las espigas de trigo actuales son grandes, con unos 100 granos, y resistentes, por lo que pueden ser cosechadas con mucha más facilidad que las variedades de hace 10.000 años.

La Selección Artificial ha hecho evolucionar al trigo.

Del mismo modo, la Selección Artificial ha hecho evolucionar a los lobos domésticos, eliminando a los más salvajes e irascibles y permitiendo procrear a los más amigables, creando una nueva especie, el Perro, el Mejor Amigo del Hombre.

Las gallinas de hace 10.000 años ponían 3 ó 4 huevos al año, y eran esquivas y agresivas. La Selección Artificial las ha hecho evolucionar para que sean más gregarias, huidizas y que pongan 200 huevos al año.

Los Jabalíes evolucionaron hasta convertirse en Cerdos, los Uros en Vacas, y otros animales, como cabras y ovejas, evolucionaron para darnos más carne, leche, lana o piel, aquellas características que sus criadores más desearan acentuar.

La Evolución Demostrada

Hace unos 50 años, unos científicos quisieron comprobar si la Evolución se podía producir con más rapidez. Criaron millones de bacterias en placas de Petri a las que cada día les daban una pequeña cantidad de alimento, en forma de azucares y otras substancias. Era una cantidad pequeña, calculada para que al cabo de 24 horas, unas 20 generaciones en la vida de las bacterias, sólo pudiesen sobrevivir un pequeño porcentaje de ellas.

Cada día, durante muchos años, repitieron el proceso seleccionando a las supervivientes, y con el tiempo las bacterias evolucionaron, siendo cada vez más eficientes en el procesamiento del azúcar, y apareció una variedad que no solo se alimentaba del azúcar, sino de uno de los varios aditivos que, hasta entonces, nunca había servido de alimento a sus ancestros.

Las bacterias habían evolucionado.

Entre estas y otras observaciones y experimentos, al cabo de 160 años desde la publicación de Darwin, la Evolución ha dejado de ser una Teoría.

La Evolución es un Hecho.

Fijismo y Evolución

A pesar de todas estas evidencias, la Religión siempre se ha mantenido firme en sus creencias de que Dios creó el mundo tal como es hoy en día, que fue creado hace apenas 6.000 años y que la Evolución es sólo una teoría.

Y los más fanáticos añaden aún que la Evolución no es más que un mito inventado por ateos y malvados que odian a Dios, y que por ello serán condenados al infierno: Allí será el llanto y el crujir de dientes.

Pero desde el punto de vista racional es imposible negar las evidencias. Si todo en nuestro entorno cambia, evoluciona, ¿cómo no va a hacerlo el Mundo Natural?

Y sin embargo, hay un punto en el que los creacionistas no reparan, y es que, aún desde el punto de vista creyente, es más lógico y fácil creer en la Evolución que en el Creacionismo.

¿Hizo Dios una fotografía fija en la que nada se moviera?

¿O hizo una película en movimiento, creando un mundo capaz de cambiar, mejorar, evolucionar, para ofrecernos en cada momento nuevas y sorprendentes maravillas?

Negar la Evolución es insultar a Dios.

Decir que Dios creó un mundo limitado, estático e inmutable es lo mismo que decir que Dios es también un ser limitado, estático e inmutable.

No solo eso, también supone llamar mentiroso a Dios.

Si el Universo fue creado hace sólo 6.000 años ¿cómo es que vemos galaxias cuya luz fue emitida hace millones de años? ¿Es que Dios creó también los fotones que desde cada una de ellas han llegado, llegan y llegarán hasta nuestros ojos y telescopios?

Si la Tierra fue creada hace sólo 6.000 años ¿cómo es que existen fósiles en estratos geológicos que, según los materiales radiactivos que contienen pueden datarse en millones de años? ¿Los creó Dios para engañarnos, para hacer creer a los científicos que la Tierra en realidad existe desde hace millones de años?

Si la Humanidad y todos los seres vivos fueron creados hace sólo 6.000 años ¿cómo es que existen restos fósiles de humanoides primitivos, más parecidos a simios que a humanos? ¿Los creó Dios para engañarnos, para hacernos creer que la Humanidad ha evolucionado desde seres primitivos hasta seres más modernos?

¿O es que, además de Dios, existen otros seres que han sembrado todas esas falsas evidencias para engañarnos? Y esos seres ¿han sido creados por Dios?

 Desde cualquier punto de vista que elijamos, la idea de que Dios creó el Mundo y la Humanidad hace unos pocos miles de años nos lleva a conclusiones absurdas, fantásticas y que atentan contra la razón.

Si los creyentes de las religiones quieren seguir creyendo en seres sobrenaturales sin entrar en contradicción con las evidencias que nos rodean no tienen más que una explicación posible.

Y Dios Creó la Evolución

Dios creó el Universo hace 13.800 Ma, y no lo creó tal como es hoy en día, sino que lo creó a partir de un ¿Big Bang?, ¿Huevo Cósmico? que desde entonces se ha estado expandiendo, ha estado evolucionando, y en él se han formado estrellas y galaxias.

Dios creó la Tierra hace 4.500 Ma, y no la hizo tal como es hoy en día, sino como una esfera de materiales diversos, fundidos por el calor, con una superficie que era un mar de lava cubriendo todo el planeta y constantemente bombardeada por meteoritos que le aportaron todos los ingredientes que habría de necesitar en el futuro.

Después, la Tierra evolucionó, se enfrió, se formaron continentes, llovió, se formaron océanos, mares, nubes, lluvia y ríos, hasta que tuvo las condiciones necesarias para ser un mundo habitable.

Dios creó la Vida hace 4.000 Ma, y no como existe actualmente, sino como un esbozo, y la ha hecho evolucionar, eliminando de vez en cuando determinadas especies y permitiendo que las supervivientes siguieran evolucionando hasta alcanzar la maravillosa variabilidad del mundo natural que rodea a su última obra evolutiva: La Humanidad.

En mi opinión

Soy ateo, y como tal, no creo en seres ni fenómenos sobrenaturales.

Yo CREO que todo lo que existe ha llegado a existir por causas naturales.

Yo CREO que todo lo que ocurre puede explicarse por medios naturales.

Y cuando vemos cosas o sucesos a los que no encontramos explicación, no hay que inventar seres o fuerzas sobrenaturales, sino investigar para descubrir las causas naturales que los provoquen.

No conocemos todas las leyes naturales, pero podemos investigarlas, probar su validez, corregirlas si es necesario y seguir investigando. Pero lo que no debemos hacer nunca es inventar causas ni seres sobrenaturales, pues eso nos dejaría estancados en un punto que nunca podría acercarse a La Verdad.

En los dos últimos siglos la Evolución ha dejado de ser una Teoría para convertirse en un Hecho demostrado por cada vez más evidencias. Sigue habiendo teorías sobre cómo funciona, pero no hay ninguna duda de que funciona.

El debate entre la Ciencia y la Religión puede centrarse en las causas últimas, el Primer Motor que impulsa el Universo y la Evolución, pero no puede negar las evidencias pues tendría que contradecir la misma naturaleza y las posibles intenciones de Dios.

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

Aviso Legal

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Si lo desea, puede Ampliar Información

Aceptar Cookies

Bienvenidos a MasLibertad | ¿Quién soy yo? | Cartas al Autor | Aviso Legal sobre Cookies