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Controlar el Clima de la Tierra con rayos de microondas desde el Espacio para impedir heladas catastróficas, debilitar huracanes o desviar los vientos y dirigir las nubes a zonas que necesiten lluvia.

Creada24-06-2008
Modificada25-07-2015
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Diciembre4

Combatir el Cambio Climático

Como iba diciendo, ¿qué más podríamos hacer?.

Bueno, si se tratara de mi casa, después de pintar las paredes de blanco, plantar árboles alrededor de la casa y hacer una pequeña laguna para refrescar el ambiente, si aún no fuera suficiente siempre puedo instalar unas persianas que den sombra a la casa.

Persianas para la Tierra.

Puede parecer fantasioso, pero no es descabellado ni imposible colocar unas persianas a la Tierra con las que podamos graduar la cantidad de radiación solar que recibimos del Sol.

En mi página Ciudades en el Espacio, expongo un proyecto del Profesor Gerard K. O'Neill que en el año 1975 planteó para marcar el futuro de la exploración espacial. El proyecto tendría un coste similar al del proyecto Apolo más el de la Estación Espacial Internacional, se desarrollaría en unos 25 años al término de los cuales la Tierra estaría rodeada de paneles solares que captarían la energía solar y la transmitirían en forma de rayos de microondas a la Tierra, para su uso en las ciudades.

Un pequeño resumen de dicho proyecto sería como sigue:

  1. Instalación de una base orbital permanente en el espacio.
  2. Instalación de una base lunar con capacidad para ser habitada por seis personas.
  3. Construcción en la Luna de un acelerador de masas para enviar material lunar al espacio en forma de paquetes de uno o dos kilos de tierra lunar a razón de varios paquetes por minuto.
  4. Una nave con motores iónicos interceptará estos paquetes en el espacio y los trasladará a...
  5. Una factoría espacial, donde del material lunar recibido se extraerían aluminio, hierro, silicio, oxígeno y otros materiales.
  6. En la factoría se fabricarían vigas de aluminio y hierro, piezas de fibra de vidrio, placas de silicio para captación de energía solar.
  7. Se fabricarán placas de 100 Km² (10 X 10 Km) que captarán energía solar y la convertirán en energía eléctrica.
  8. La energía eléctrica se envía a la Tierra en forma de un rayo de Microondas.
  9. Una antena en la superficie terrestre capta ese rayo de microondas y lo reconvierte en energía eléctrica que abastece a una o varias ciudades.
  10. El proceso se amplía exponencialmente, se envían más trabajadores, se amplía la factoría y su capacidad de producción para fabricar dos o tres placas de 100 Km² al año.
  11. Una vez que tengamos 60 placas en órbita geoestacionaria alrededor de la Tierra, la cantidad de energía recibida es suficiente para abastecer todas las necesidades energéticas del planeta.

Podéis ver el proyecto en más detalle en Ciudades en el Espacio, pero para los efectos de este artículo sobre el cambio climático, eso es lo fundamental. Y su realización es perfectamente factible desde el punto de vista técnico. La tecnología para llevar a cabo este proyecto ya la tenemos, lo único que se necesita es dinero y voluntad política. Por desgracia los políticos no gustan de hacer planes a largo plazo, e iniciar un proyecto semejante supondría hacer unas inversiones que tardarían más de diez años en comenzar a dar beneficios y 25 ó 30 en completarse. Y ¿qué político se preocupa de hacer planes a tan largo plazo?. ¿Qué político se preocupa de planes que no vayan a dar beneficios antes de su siguiente reelección?.

Una salvedad. El Protocolo de Kioto que han firmado numerosos países del mundo no dará resultados apreciables, si los llega a dar, antes de que pase un siglo, pero al crear un mercado de Derechos de Emisión han inventado un producto inexistente que las nuevas empresas deberán comprar antes de empezar a producir y con el que numerosas empresas ya existentes podrán conseguir un beneficio económico inmediato bastante importante, sencillamente renunciando a actividades industriales.

Es decir, los estados pagarán a las empresas por no contaminar y de hecho ya hay varias empresas, propiedad de personas asociadas a gobernantes y grupos ecologistas que ven mucho más rentable vender sus Derechos de Emisión que mantener abiertas sus fábricas.
Mención especial para Al Gore, adalid de la lucha contra el cambio climático, promotor del Protocolo de Kioto y autor del documental "Una Verdad Incómoda", en cuya mansión se consume diez veces más energía que en cualquier hogar medio de USA, cuya familia posee unas minas de Zinc que han sido denunciadas varias veces por contaminación, aunque todas las denuncias han sido sobreseídas por la intercesión de su querido pariente político, y que es el principal accionista de una de las primeras empresas que se han creado para comerciar con los Derechos de Emisión, por lo que se va a hacer indecentemente rico gracias a un mercado innecesario y perjudicial que él y otros como él se han encargado de inventar.

Por cierto, los paganos, los que van a salir perdiendo, como siempre, son los ciudadanos que pagamos impuestos y los habitantes de los países más pobres a los que se les van a poner cientos de obstáculos para impedir que se industrialicen y que puedan salir por fin de la pobreza.

Dejémoslo pues en que los políticos no hacen planes a largo plazo, a no ser que vayan a recibir un beneficio más inmediato.

Satélite de Energía Solar

Una cadena de PowerSats (Satélites de Energía Solar) abastecen de energía a la Tierra

Pero si el proyecto de Gerard K. O'Neill para la construcción de Estaciones de Energía Solar en el Espacio se llevara a cabo, en un plazo de 25 años tendríamos energía eléctrica suficiente para todas las necesidades humanas.

En la Tierra dejarían de ser necesarias las centrales eléctricas que producen electricidad a partir de quemar carbón, gas, petróleo o combustible nuclear.

La energía eléctrica sería entonces tan barata que competiría muy ventajosamente con el petróleo, y los fabricantes de automóviles promoverían la investigación y el desarrollo de motores eléctricos con pilas de combustible, alimentadas por hidrógeno, que sería mucho más barato que el petróleo.

Al cerrar todas esas centrales, la cantidad de CO2 que las industrias expulsan al aire sería mucho menor que la actual, con lo que sin duda aliviaríamos en gran medida el stress al que actualmente está sometido el medio ambiente, reduciendo también el efecto invernadero, pero aún podemos conseguir mucho más.

Hábitat Espacial

Sección de una Ciudad Espacial

Para llevar a cabo este plan se habrán enviado cientos de personas al espacio, que al principio vivirán en condiciones bastante incómodas, pero una de las facetas de este proyecto es que al mismo tiempo que se aumenta el número de trabajadores espaciales se construyen estaciones de varios cientos de metros de diámetro en rotación, en cuyo interior se puede acondicionar un habitáculo, sometido a una fuerza centrífuga similar a la gravedad terrestre y donde sus habitantes puedan vivir con todas las comodidades a las que pudieran aspirar.

También se habrán construido laboratorios de investigación para empresas y universidades, y hoteles para atraer turismo espacial, y observatorios astronómicos, y laboratorios que muchas empresas de química, medicina, electrónica, etc, estarán deseando alquilar para la investigación con nuevos materiales.

En un plazo mucho más corto del que imaginamos, la cantidad de habitantes espaciales puede llegar a miles de personas, los beneficios para la Tierra serán enormes, no solo por la energía más barata, también por los nuevos descubrimientos, la reducción de la contaminación y emisiones de CO2 que se habrá producido en la Tierra al reducir tan drásticamente el consumo de combustibles fósiles.

Pero esto planteará a su vez un nuevo problema.

Desde los PowerSats se estará enviando a la Tierra toda la energía que la Humanidad pueda necesitar, pero esa energía era energía destinada a pasar de largo desde el Sol a las lejanas estrellas. De repente, la Tierra estará recibiendo más radiación de la que ha estado recibiendo hasta ahora desde el Sol, y esto provocaría a la larga una elevación de la temperatura global de la Tierra.

Hay que compensar este incremento. ¿Cómo?. Pues es sencillo: Reduciendo la cantidad de radiación que la Tierra recibe desde el Sol. Y esa reducción tiene que ser equivalente a la cantidad de energía que los PowerSats envían a la Tierra.

Y con todos los medios disponibles para entonces tendremos una solución sumamente sencilla. A medio camino entre el Sol y la Tierra instalaremos unas pantallas opacas o espejos que reflejen parte de la luz del Sol hacia él impidiendo que alcancen la Tierra.

En todos los cuerpos en órbita alrededor de otro cuerpo mayor, hay cinco puntos de equilibrio donde las fuerzas gravitacionales y orbitales se equilibran permitiendo una órbita estable. Uno de esos puntos es el punto de Lagrange Interno, que está situado entre ambos cuerpos a una distancia tal que la atracción gravitatoria de ambos cuerpos sea la misma. En el caso de la Tierra y el Sol, ese punto de Lagrange Interno se encuentra a unos 1'6 MM de Km de distancia de la Tierra, como cinco veces más lejos que la Luna, pero en dirección al Sol. Si las pantallas que fabriquemos para desviar la energía solar las construyéramos en dicho punto (llamémosle, por ejemplo, T1), estaríamos construyendo una celosía, unas persianas que evitarían que una gran parte de esa energía llegara a la Tierra, consiguiendo graduar con precisión la cantidad de calor que queremos recibir directamente del Sol.

El proceso de fabricación de los espejos se realizaría en el espacio, a partir del material lunar procesado en las factorías espaciales. De hecho, con el fin de maximizar la eficiencia, lo mejor es trasladar el material lunar en bruto hasta T1 y allí construir una factoría espacial que del material lunar extraiga sus componentes, silicio, aluminio, hierro, etc. Con estos materiales se fundirán y fabricarán las placas de aluminio o cristal y cuerdas o cables de fibra de vidrio para mantenerlas unidas y en posición perpendicular al Sol.

Pantallas entre la Tierra y el SolEl tamaño y cantidad de placas necesarias se podrá decidir según el material disponible o las posibilidades de la factoría, pero el objetivo será conseguir una superficie reflectante equivalente a la superficie de los PowerSats que se hayan dispuesto alrededor de la Tierra para el abastecimiento energético.

A una distancia de 1'6 MM de Km, contra el deslumbrante fondo de la superficie solar, las pantallas serían invisibles al ojo humano, pero detendrán un cierto porcentaje de la radiación solar, inapreciable desde el punto de vista humano, pero importante desde el punto de vista climatológico, ya que sería suficiente para que la cantidad de radiación solar recibida por la Tierra quedara reducida en una proporción similar al excedente de energía que la Tierra hubiese recibido desde el espacio, con lo cual evitaremos un sobrecalentamiento innecesario y perjudicial del medio ambiente.

Centro de Gravedad del Sistema Tierra-LunaLos únicos que podrían lamentar esta posición serían los astrónomos que estudian el Sol, ya que estas pantallas ocultarían una pequeña pero para ellos apreciable zona de la superficie solar.

Esta pega tiene dos posibles respuestas: Las pantallas estarían situadas en T1, a 1'6 MM de Km de la Tierra en la línea que une el Sol con la Tierra, pero no exactamente con el centro de la Tierra, sino con el centro de gravedad del sistema Tierra-Luna. Debido a la diferencia de masas, dicho centro de gravedad se encuentra en la línea que va del Centro de la Tierra al Centro de la Luna, pero a una distancia de 4.500 Km del centro de la Tierra. Dicho centro se encuentra aún dentro de la superficie de la Tierra, pero provoca un movimiento poco conocido de nuestro planeta. Tanto la Luna como la Tierra, giran alrededor de ese punto en un período de 27 días, y eso hace que la Tierra se encuentre a veces 4.500 Km por delante del eje que une el Sol con el sistema Tierra-Luna y otras veces a 4.500 Km por detrás, exactamente al contrario que la Luna, que en el primer caso se encontrará 380.000 Km por detrás de dicho eje y por delante en el segundo. Es decir, que desde la Tierra veríamos las pantallas en el centro del Sol sólo cada catorce días, mientras que el resto del tiempo estaría situado a la izquierda o a la derecha, dentro del disco solar, y unas veces por encima del ecuador solar y otras por debajo, correspondiendo su posición aparente en el disco solar a la fase orbital en la que se encuentre la Luna.

La segunda respuesta es que los medios técnicos permitirán perfectamente situar en T1 un observatorio astronómico para la observación solar, libre de la rotación terrestre, de la interferencia de otros satélites y de posibles eclipses. Cosa que de hecho ya es cierta, pues precisamente en ese punto se encuentra desde Mayo de 1996 el Observatorio Solar Heliosférico (SOHO) que está desde entonces enviando importantes cantidades de información sobre el Sol a la Tierra.

¿No es pues el mejor emplazamiento posible para un observatorio solar, más cerca y sin ningún objeto que pueda entorpecer la visión del Sol?. Incluso para observar el resto del universo, un observatorio en dicho punto solo tendría como obstáculos el Sol y la Tierra y la Luna, pero éstas últimas serían tan pequeñas a esa distancia que solo taparían algunas pocas estrellas durante unos escasos minutos al año. Cualquier otro punto alrededor de la Tierra (excepto T2, a 1'6 MM de Km de la Tierra, en la misma línea Sol-Tierra pero en dirección opuesta al Sol) tendría muchos más obstáculos a la hora de observar el Universo.


Pero quedarse ahí es quedarse sólo a la mitad del camino. Ya hemos dicho que además de instalar las pantallas, podemos instalar también allí una factoría donde se fabriquen dichas pantallas y el material de soporte, sean vigas o cables de aluminio o fibra de vidrio. Para abastecer de energía a ambas instalaremos allí uno o varios PowerSats. A 1'6 MM de Km de la Tierra y 148'4 MM del Sol, la cantidad de energía recibida por metro cuadrado sería algo mayor que en la Tierra.

Pero además de esto, hay otras cosas más que aún podríamos conseguir.

Bien sea en T1, o bien en la órbita geosincrónica donde se instalarían los PowerSats para abastecer todas las necesidades energéticas de la Tierra, se podrían instalar más PowerSats, pongamos que diez o veinte, con las cuales podríamos conseguir un excedente de energía. 

Y ¿para qué querríamos esa energía extra?.

La Tierra es un planeta donde de vez en cuando se producen catástrofes, algunas naturales y otras causadas por la mano del Hombre. Para ayudar a los supervivientes de un terremoto, una inundación o un huracán los equipos de rescate tienen que realizar tareas arduas y peligrosas, y por la noche estas tareas se pueden volver mucho más peligrosas.

Pues bien, igual que los PowerSats envían energía a la Tierra en forma de rayos de microondas a las antenas receptoras de energía, también podrían funcionar como un espejo o una linterna, enviando radiación lumínica, luz visible, a las zonas afectadas.

La energía captada por los 100 Km² de un PowerSat puede enviarse a cualquier punto de la Tierra en forma de rayo de luz que cubra unos 30 Km de diámetro con una intensidad superior a la de la Luna Llena, facilitando las tareas de rescate y auxilio en casos en los que se requiera ayuda humanitaria.

Pero aún hay una posible utilidad mucho más prometedora:

El Control del Clima

Cuando los climatólogos detectaran la formación de un huracán, podrían dirigirse rayos IR hacia una zona de bajas presiones atmosféricas. El rayo calorífico tendrá una amplitud de unos 10.000 Km², como unos 120 Km de diámetro. En esa zona la intensidad del rayo sería tan leve como unos 100 w/m², apenas un 7 u 8 por ciento de la radiación solar, pero esto bastaría para aumentar la temperatura de la atmósfera en esa zona y debilitar el huracán antes de que llegue a conformarse.

Con rayos IR enviados a determinadas zonas de la atmósfera, y tras un período de prudentes pruebas y aprendizaje por parte de los climatólogos, el control global del clima estaría plenamente a nuestro alcance. Si al principio nos centramos únicamente en debilitar huracanes, tornados y tormentas tropicales, el siguiente objetivo podría ser suavizar los inviernos, controlar las lluvias más intensas y, a largo plazo, incluso cambiar la dirección de los vientos dominantes y conseguir que llueva en los desiertos.

La climatología no sería ya una ciencia teórica, sino una ciencia aplicada, y los climatólogos no serían simples vaticinadores del clima, sino gestores cuyo trabajo consistiría en garantizar las mejores condiciones climatológicas del planeta.

Quien tenga la idea de que la ciencia solo trae problemas y nos hace más inhumanos alejándonos de la naturaleza, y a pesar de mi anterior aviso haya seguido leyendo hasta aquí, pensará que todo esto no son más que fantasías de ciencia ficción.

Pero quien piense así, que mire a su alrededor y vea todo lo que la ciencia nos ha dado.

Todo.

Desde las paredes de la casa hasta la conexión a Internet, todo lo que vemos existe porque alguien tuvo la idea y el ingenio para crearlo.

Quien aún así siga pensando que la ciencia trae más perjuicios que beneficios, bien, tiene una solución, Que corte su conexión a Internet, que apague su ordenador, que corte la electricidad de su casa, salga a la calle y coja su coche, se dirija a un campo solitario, abandone su coche, haga una última llamada con el móvil para despedirse de este inhumano mundo y se vaya a vivir a una cueva, viviendo de los frutos de la naturaleza.

Los demás, pensad en las posibilidades. Dentro de cien años no habrá problemas de cambio climático, porque el clima estará totalmente controlado. Lloverá en cada sitio con la regularidad que sea más conveniente para las cosechas, se mantendrán zonas del planeta cubiertas de nieves perpetuas y mantendremos algunos desiertos que permitan la supervivencia de los animales que vivan en esas zonas. Las zonas climáticas se mantendrán en su diversidad, pero en unas condiciones controladas, evitando las sequías extremas y las lluvias torrenciales, los huracanes y las canículas. Mantendremos el ciclo estacional, para que las aves continúen realizando su migración anual, y de vez en cuando soltaremos un poco la mano para que la Naturaleza se desfogue un poco.

BSO de la película Camelot

The climate must be perfect all the year.

El clima debe ser perfecto todo el año.

A law was made a distant moon ago here:

Una ley fue hecha aquí hace tiempo:

July and August cannot be too hot.

Julio y Agosto no serán demasiado calurosos.

And there's a legal limit to the snow here

Y hay un límite legal a la nieve aquí,

In Camelot.

En Camelot.

 

The winter is forbidden till December

El Invierno está prohibido hasta Diciembre.

And exits March the second on the dot.

y termina puntualmente el dos de Marzo.

By order, summer lingers through September

Por ley, el verano dura hasta Septiembre.

In Camelot.

En Camelot.

No creo que el control del clima sea tan preciso como para que podamos hacer que llueva sólo hasta el amanecer, y que la niebla se desvanezca a las ocho en punto, tal como Richard Harris, en su papel de Rey Arturo, presumía que ocurría en Camelot, pero sí para mantener una media anual de días de lluvia convenientemente espaciados para garantizar las mejores cosechas, y acorde con las condiciones climáticas habituales hoy en día.

Por supuesto, habrá muchos agricultores que querrán más o menos lluvias, según los productos que cultiven, pero la labor de los climatólogos no debe ser satisfacer los deseos de los agricultores, sería imposible satisfacer a todos, sino garantizar que haya una variedad climatológica suficiente como para que cualquier agricultor, antes de realizar la siembra, sepa cuales serán las semillas más adecuadas para el clima habitual de la zona en la que se establezca. Y como el clima es algo lo bastante complejo y delicado como para no hacer experimentos imprudentes, si un agricultor desea sembrar determinados productos deberá buscar un terreno con el clima adecuado antes de proceder a la siembra de sus productos.

Si la tendencia al calentamiento global continúa, instalaremos más pantallas entre la Tierra y el Sol. Si, como supongo, dentro de algunos años el ciclo se revierte y empezamos a recibir menos radiación solar, quitaremos pantallas para seguir recibiendo la radiación solar óptima para la Tierra.

Dentro de mil millones de años la radiación solar será un diez por ciento más elevada, los mares se evaporarán por completo acabando con la posibilidad de que sigamos viviendo en nuestro planeta.

Pero si aún estamos aquí y hemos hecho lo posible para controlar el clima, podremos evitarlo: sencillamente instalaremos las pantallas que sean necesarias para que la radiación recibida por la Tierra siga siendo la misma, conservando intacto el hermoso planeta que ha sido la cuna de la humanidad.

Si la Tierra realmente se enfrenta a un calentamiento global "irreversible" producido por el aumento de la radiación solar emitida por el Sol éste es el único medio de que podamos "revertir" este calentamiento, controlarlo y dejar un mundo mejor a nuestros descendientes.
Si, en cambio, son ciertas las predicciones de otros científicos que dicen que en los próximos años el Sol va a entrar en un período de "hibernación" y esto provocará un enfriamiento global que llevará la Tierra a una nueva glaciación que cubrirá de glaciares todo el norte de Europa, Asia, Canadá y parte de USA, este es también el medio de que podamos evitarlo.

Si no progresamos en ese sentido seguiremos estando voluntariamente inermes, indefensos y expuestos a la extinción ante fenómenos de tal magnitud que quedarían por completo fuera de nuestras posibilidades de control.

Sinceramente, ¿piensa alguien que hay una solución mejor?.

Si aún estáis pensando que van a ser los políticos los que nos salven, despertad.

¿Qué hacéis que no estáis comprando ya una lata de pintura reflectante para los tejados de vuestras casas?

Ver también Espejos en el Cielo, Persianas en el Sol

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

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