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La Leyenda Negra, inventada por rivales de España para desprestigiarla e insultarla, que también apoyan intelectuales españoles

Creada04-02-2020
Modificada04-02-2020
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Febrero17

La Leyenda Negra
España y sus Fantasmas

Programa de Radio Nacional de España, 27-05-2017    , en el que varios historiadores hablan sobre la Leyenda Negra, una campaña propagandística iniciada por países protestantes de Europa para desprestigiar a España y los españoles, y cuyas mentiras y exageraciones han pervivido hasta la actualidad, incluso entre miembros de la intelectualidad española.

La Leyenda Negra es un fenómeno producido por una propaganda que deforma la historia de España minimizando las gestas más importantes y positivas y exagerando, muy a menudo mintiendo, sobre los aspectos más negativos de su historia.

Según esta leyenda los españoles han sido más bárbaros, ignorantes, intolerantes y atrasados que otras naciones de nuestro entorno.

Todas las naciones y países que han sido grandes tienen enemigos, y España, siendo la primera nación que construyó un imperio de ámbito global, también ha recibido las críticas, algunas veces justificadas, la mayoría inventadas, por parte de las naciones vecinas y a menudo rivales.

Aunque sea triste confesarlo, culpa principalísima de la formación de la Leyenda Negra la tenemos nosotros mismos.

La tenemos por dos razones. La primera porque no hemos estudiado lo nuestro con el interés, la atención y el cariño que los extranjeros lo suyo. Y la segunda porque hemos sido siempre pródigos en informaciones desfavorables y en críticas acerbas.

Julián Juderías, La Leyenda Negra de España, 1914

La expresión Leyenda Negra ya había sido utilizada en este contexto por Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibañez en sendas conferencias en París y Buenos Aires, pero quién la popularizó fue Julián Juderías, que responsabilizaba no sólo a los extranjeros que querían difamar y desprestigiar a los españoles, sino también a los mismos españoles que a menudo repetían las críticas extranjeras y no defendían los aspectos positivos que se podían encontrar en nuestra historia.

El Origen de la Leyenda Negra

Aunque la Leyenda Negra se extendió principalmente a partir del siglo XVI, cuando España se convirtió en la mayor fuerza hegemónica de Europa, algunos historiadores opinan que realmente empezó varios siglos antes, en el siglo XIII, cuando la corona de Aragón comenzó su expansión comercial y militar por el Mediterráneo, cuando los escritores italianos tachaban de incultos, avaros y astutos a los catalanes de la época.

En Italia había dos familias rivales que en el último siglo se habían disputado el papado. La llegada de la familia valenciana de los Borgia inició una campaña de difamación contra los españoles.

Se les acusaba principalmente de que muchos españoles eran judíos conversos. Mientras en Italia y otros países europeos los judíos habían sido expulsados siglos antes, en España, en los siglos XIII y XIV aún existían muchos judíos, cosa que los italianos utilizaron para acusar a los españoles de ser malos cristianos y llamarlos, despectivamente, los marrani, marranos.

A partir de Carlos V, la política española ya no es nacional sino internacional. El Imperio Europeo que Carlos V quería construir chocó con los intereses de otros países europeos que usaron la religión como excusa para su oposición a ser absorbidos por el imperio español.

Ya que no podían competir en el campo de batalla, combatieron por medio de la propaganda, y lo hicieron de forma muy eficaz, acusando a los españoles de ser unos fanáticos católicos, responsables de la Inquisición.

La Inquisición Española

A la Inquisición Española se la ha acusado de ser la más cruel y mortífera institución del fanatismo religioso de todos los tiempos, pero recientes estudios de historiadores han constatado que en realidad el número de víctimas de la Inquisición Española ha sido sistemáticamente exagerado, y haciendo la comparación con otros tribunales religiosos de Europa, hubo muchísimas más víctimas por las persecuciones religiosas protestantes y calvinistas que por las inquisiciones católicas.

Algunos historiadores, dejándose llevar por la propaganda, han llegado a hablar de más de 300.000 víctimas en España, pero la Inquisición estaba muy burocratizada y documentaba todos los procesos y ejecuciones, y según los registros la cantidad de víctimas de la Inquisición Española apenas llegan a las 10.000 ejecuciones en cuatro siglos de historia. Y no sólo se trataban casos de herejías o disidencias religiosas, la Inquisición también actuaba en casos de crímenes como pederastia, parricidios y otros crímenes de índole moral.

A partir de la documentación que se conserva se ha podido comprobar que la Inquisición Española inició unos 100.000 autos por crímenes contra la fe y las ejecuciones no llegaron más que a unos pocos miles.

Si tenemos en cuenta que en Francia, durante la noche de San Bartolomé, en una sola noche, hubo 3.000 hugonotes muertos, tendríamos que poner las cosas en perspectiva.

Juderías, para demostrar las exageraciones de la propaganda contra España, menciona el hecho de que un juez de Lorena, uno solo, se jactaba de que había hecho ejecutar en la hoguera a más de 800 brujas.

Sobre la Caza de Brujas en Europa, se estima que la Inquisición Española condenó a la hoguera a 300 personas, la mayoría mujeres, por brujería. En Alemania fueron 25.000, en Polonia 10.000, en Francia 4.000, y podemos seguir.

España y Portugal fueron los países en los que hubo menos condenas por brujería de toda Europa.

La Leyenda Negra de Felipe II

El rey Felipe II envió al Duque de Alba a gobernar los Países Bajos, que entonces formaban parte del imperio español.

El Príncipe Guillermo de Orange, estatúder de los Países Bajos, encabezó una revuelta contra Felipe II. Éste lo acusó de traición y puso precio a su cabeza. Como respuesta, Guillermo escribió lo siguiente:

¡Él, que se ha desposado con su propia sobrina, se atreve a reprocharme mis esponsales! ¡Aquél que para consumar tal matrimonio ha asesinado cruelmente a su esposa, hija y hermana de reyes de Francia!

Ha matado el padre, inhumanamente, a su hijo y heredero, a fin de permitirle al Papa dispensarle de este execrable incesto. Por lo que si rechazamos el gobierno de un rey incestuoso, parricida y asesino de su mujer ¿quién podría acusarnos con justicia?

Guillermo de Orange, Apología, 1580

Además, acusaba al Duque de Alba de ser un monstruo asesino.

La Apología fue traducida a varias lenguas y se publicó en Colonia, desde donde se difundió por diversos países protestantes.

No importó que las acusaciones fueran infundadas. Los historiadores han intentado encontrar documentos históricos que avalen estas acusaciones y no lo han conseguido.

Pero la propaganda de Guillermo de Orange se difundió y unos 70 años después de la muerte del príncipe Carlos aparecieron escritos, de autores protestantes, en los que se afirmaba que Carlos había confabulado con protestantes flamencos y que había mantenido unas relaciones incestuosas con su madrastra, Isabel de Valois.

Muchos protestantes creyeron estas historias, y el mismo Giuseppe Verdi las teatralizó en su famosa ópera Don Carlo.

Antonio Pérez, secretario de Felipe II, que huyó de España tras el asesinato de Escobedo, secretario de Juan de Austria, publicó en 1594 un tratado titulado Relaciones en el que mostraba la peor imagen del monarca.

Según lo sabido por la historia, Antonio Pérez, mientras era secretario de Felipe II, conspiró con Juan de Austria contra el rey, pero en un acto de doble traición participó en el asesinato de Escobedo que estaba tramando una confabulación al servicio de Juan de Austria con el Papa Gregorio XIII.

Unos meses después del asesinato de Escobedo, también murió Juan de Austria en circunstancias muy sospechosas que aún no se han aclarado.

Antonio Pérez huyó a Francia y después a Inglaterra, que le acogió apoyando sus escritos en los que criticaba a Felipe II.

La Colonización de América

La Leyenda Negra de la Colonización de América se apoya inicialmente en la Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias, de Fray Bartolomé de las Casas, escrita y enviada al rey en 1552 para denunciar el maltrato que los colonizadores españoles infligían a los indios.

Veinticinco años más tarde, Guillermo de Orange afirmaba en su Apología, que los españoles habían matado a 20 millones de americanos. Y siglos más tarde se ha usado para demostrar el genocidio que España había provocado en América.

Bartolomé de las Casas calculaba que habían muerto entre 12 y 24 millones de indios, pero es una cantidad que en aquel momento era imposible de calcular o siquiera ser real.

Por la documentación histórica sabemos con bastante exactitud cuántos españoles habían viajado a América en cada expedición hasta 1550. Para que esos españoles hubieran podido realizar esa matanza, cada español, hombre, mujer o niño, tendría que haber matado a un indio cada día, y tres los domingos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de la gente no estaba acostumbrada a manejar cifras tan altas, y es muy probable que el recuento de las poblaciones fuese muy exagerado.

Por otro lado, aunque muchos españoles iban a colonizar, había otros que iban a conquistar, pero las fuerzas conquistadoras no eran tropas del ejército enviadas por los reyes, sino particulares que llevaron tropas a sueldo, mercenarios. Y, efectivamente, cometieron expolios y matanzas, pero la corona, prácticamente desde el principio del descubrimiento, promulgó diversas leyes para intentar evitarlo.

Precisamente por las denuncias de Bartolomé de las Casas y otros, en 1550 se ordenó detener la conquista y varios humanistas se reunieron en Valladolid para decidir cuál era el trato que había que dar a los americanos.

Sus conclusiones fueron una serie de leyes que protegían los derechos humanos de los indígenas.

No se indica, pero fue Isabel la Católica la primera que estableció que los indios americanos no debían ser esclavizados, y que la misión de los conquistadores debía ser convertirlos en buenos cristianos.

El libro de Bartolomé de las Casas fue impreso en Holanda con inserciones y cifras exageradas y acompañado de dibujos en los que se representaba a los soldados españoles cortando cabezas de indígenas y quemando y masacrando a mujeres y niños.

La impresión que quedaba a los lectores de esos libros es que América, antes del Descubrimiento, había sido una Arcadia feliz, un paraíso que los españoles destruyeron y conquistaron a sangre y fuego.

No es cierto.

América estaba poblada por muchas poblaciones muy diversas, algunas más pacíficas y otras más salvajes. Y entre ellas hubo varias que formaron imperios invadiendo, masacrando y esclavizando a otras poblaciones. Los Aztecas y los Mexicas en Méjico, los Mayas en Centroamérica, los Incas en Sudamérica, conquistaron y esclavizaron a numerosas tribus vecinas a las que expoliaron y a las que a menudo llevaban a los altares aztecas, mayas e incas para realizar sangrientos sacrificios a sus dioses.

El motivo de que los españoles conquistaran a esos imperios no fue porque se enfrentaran directamente con ellos, sino porque se aliaron con los pueblos oprimidos para ayudarlos a liberarse de sus opresores.

Y ni siquiera tenían unas fuerzas impresionantes, sino que no eran más que unos pocos cientos dentro de un ejército de cientos de miles de indígenas que luchaban por su libertad.

El Triunfo de la Propaganda

La verdad se acaba sabiendo, pero las mentiras, si no se combaten de inmediato, pueden hacer un gran daño.

Mientras en los países protestantes la Leyenda Negra se iba haciendo cada vez más negra y popular, en España hubo muy pocas personas que luchasen contra ella, y lo hicieron de una forma muy ineficaz.

Un militar de Flandes, Pedro Cornejo, escribió en 1581 una Antiapología, rebatiendo las mentiras de la Apología de Guillermo de Orange. No se publicó.

Ginés de Sepúlveda, publicó un informe donde denunciaba las mentiras de la propaganda antiespañola, pero su escrito no se difundió.

En el siglo XVII España entra en decadencia y deja de ser una hegemonía. En el siglo XVIII es Francia la que toma el relevo alimentando de nuevo la Leyenda Negra con más calumnias, exageraciones e infundios para perjudicar el prestigio de España.

Los españoles, al no poder conservar fieles a las naciones vencidas, tomaron la decisión de exterminarlas y mandar desde España a poblaciones fieles. Nunca un plan tan horrible fue ejecutado tan puntualmente.

Se vio un pueblo tan numeroso como todos los europeos juntos desaparecer de la Tierra con la llegada de estos bárbaros que, al descubrir las Indias, no parecían pensar sino en descubrir a la humanidad cuál era el nivel más alto de la crueldad.

Montesquieu, Cartas Persas

Los ilustrados franceses recogen el estandarte de la Leyenda Negra y critican la obra de España en América. Montesquieu distingue entre una colonización muy destructiva, la española, y una colonización de comercio mucho más racional y justa, como la que hicieron los anglosajones en América del Norte.

Pero la realidad desmiente por completo esas valoraciones.

La colonización española no tenía tintes racistas, puesto que se tendió al mestizaje y la colaboración con los pueblos conquistados.

Muchos virreyes y gobernantes fueron indios o descendientes de indios y españoles.

En las colonias españolas se construyeron iglesias, hospitales y universidades y escuelas en las que se transmitía el conocimiento a los descendientes de españoles e indígenas.

Quizás el mayor error de la colonización española es que durante los primeros siglos se fomentó una economía extractiva, basada en la explotación de recursos mineros, oro, plata y diamantes, sin fomentar el comercio y otras actividades productivas.

En el siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, se fomentó un colonialismo más basado en el comercio y el progreso. Pero la Leyenda Negra, propalada ahora principalmente por los franceses, incide en el fanatismo religioso, y sobre todo en los actos de crueldad de la Inquisición Española.

El Auto de Fe de Olavide fue utilizado por la prensa francesa y europea para acusar del regreso de la época más negra de la Inquisición. Pero Olavide, acusado por herejía, por tenencia y distribución de libros prohibidos, no fue condenado a la hoguera ni a tortura, sino que fue desterrado.

En las mismas fechas, un caballero francés que no se quitó el sombrero ante una procesión religiosa y que al ser recriminado pronunció una blasfemia, fue acusado, torturado, decapitado y quemado. Así se las gastaban en Europa. Pero la prensa francesa calló sobre esto y estuvo 5 años criticando la crueldad de la Inquisición Española con el caso de Olavide.

La llegada de los reyes borbones hizo que la Leyenda Negra entrara en España y muchos intelectuales de la corte asumieron como ciertas las acusaciones más viscerales.

Un fenómeno que desazonaba a Ortega y Gaset: Mientras los intelectuales franceses elogiaban a Francia, los intelectuales españoles criticaban a España.

El mismo Voltaire, que estuvo casi toda su vida en el exilio, nunca escribió una crítica a su propio país. Ni prácticamente ningún intelectual francés. Pero los intelectuales españoles de la misma época se extendían en críticas a España, negaban lo positivo y exageraban lo negativo.

La Independencia de las Colonias

En el siglo XIX comienza la descolonización y la independencia de las provincias de ultramar.

Los gobernantes criollos querían independizarse de España y para ello apelaron a la Leyenda Negra fomentando el odio a lo español.

Amparándose en los escritos de Bartolomé de las Casas, Simón Bolívar llamó a los españoles "Raza de Exterminadores".

Y, una vez conseguida la independencia, fueron los nuevos gobernantes de Venezuela, Argentina y Méjico los que promovieron y ejecutaron políticas racistas y genocidas en sus países, lo que nunca habían hecho los gobernantes españoles.

La gran masacre de los pueblos americanos de los que se había acusado a los conquistadores españoles, hoy sabemos que fue debida, no a una voluntad de exterminio, sino a enfermedades que fueron transmitidas de forma involuntaria e inconsciente a la población indígena, enfermedades a las que los europeos ya estaban inmunizados pero a las que no lo estaban los americanos.

Si en vez de por españoles, América hubiera sido descubierta por franceses, italianos, portugueses, holandeses o ingleses, las enfermedades europeas que acabaron con millones de indígenas hubieran sido las mismas.

Pero a pesar de la evidencia, los pueblos hispanoamericanos siguen insistiendo en que todos sus males actuales, el hecho de que sus países sean en su mayor parte mucho más pobres que los europeos o los que fueron colonizados por ingleses, es por culpa de los colonizadores españoles.

Basta estudiar un poco la historia para comprobar que en el año 1800 la América Hispana era mucho más rica que la América Anglosajona. Había más ciudades, más pobladas, más hospitales y universidades, mejores salarios, más comercio y prosperidad que la que existía en los territorios colonizados por los ingleses.

Fue al conseguir la independencia cuando unos detrás de otros, todos los pueblos hispanoamericanos empezaron a tener gobernantes que arruinaron sus países. 

La Persistencia de la Leyenda Negra

No digamos, como dicen en Europa y repiten algunos españoles, que fuimos y seguimos siendo el país de la Inquisición y la intolerancia.

No repitamos que nuestras represiones fueron más crueles y despiadadas que las de otros pueblos.

No copiemos aquello de que nuestra colonización fue una serie de crueldades y de codicias.

Estas afirmaciones y otras parecidas no responden a la verdad histórica.

Digamos que fuimos, sí, un país intolerante y fanático en una época en que todos los pueblos eran intolerantes y fanáticos.

Quemábamos herejes cuando los quemaban en Francia, cuando Lutero azuzaba los nobles contra los campesinos sublevados, cuando Calvino denunciaba a Servet a la Inquisición Católica y luego le quemaba por hereje.

Impusimos nuestro criterio a sangre y fuego cuando no se conocían otros procedimientos para la dominación. Y colonizamos nuestras posesiones con más miramientos que los extranjeros las suyas.

Julián Juderías

Durante la dictadura de Primo de Rivera, éste intentó contrarrestar la Leyenda Negra acusando a los países extranjeros de retratar a España con tintes muy sombríos, propalando mentiras y exageraciones para dañar el prestigio de España.

También durante la dictadura de Franco se acusó de lo mismo a los extranjeros, en la forma de un supuesto "Contubernio Judeomasónico".

Esto también ha hecho mucho daño a la defensa de la verdad histórica, ya que para algunos el intentar combatir la Leyenda Negra se ha identificado con el franquismo, lo que hace que muchos historiadores se inhiban en sus estudios y publicaciones.

Los españoles somos un pueblo que ha protagonizado grandes gestas y grandes miserias, ni más ni menos, sino como todos los pueblos que en algún momento han querido expandir sus territorios por medio de la conquista.

Pero nos diferenciamos de los demás pueblos en que ellos se enorgullecen de su historia, la defienden, presumen de sus grandes gestas y dejan a un lado o minimizan sus propias miserias.

Los españoles, en cambio, no defendemos nuestra historia, ni siquiera de las más flagrantes mentiras, sino que las aceptamos como si nos las creyéramos. Y tal como describía Juderías, somos los mayores enemigos de nuestra propia historia.

En mi opinión

No puedo más que recordar un pequeño poema que leí cuando iba a la escuela.

Oyendo hablar a un hombre, fácil es
Acertar dónde vio la luz del Sol.
Si os alaba Inglaterra, será inglés.
Si os habla mal de Prusia, es un francés.
Y si habla mal de España, es español.

Joaquín Bartrina, 1850-1880

Y tras escribir esta reseña, he investigado un poco para saber cuántas verdades y mentiras hay en la Leyenda Negra.

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