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El Origen del Mito del Dorado, el Pueblo Muisca, sus tesoros de oro y la riqueza que les arrebataron

Creada08-12-2014
Modificada21-05-2017
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Septiembre2

Reseña del Documental La Balsa de Eldorado de la serie Tesoros al Descubierto

El Dorado

Documental de la serie Tesoros al Descubierto en el que se revela el origen y la explicación del mito de El Dorado.

La Balsa de Eldorado

En 1.969, tres granjeros encontraron una pieza de oro en una cueva cerca del pueblo de Pasca, 80 Km al Sur de Bogotá.

La Balsa MuiscaLa pieza, de 25 cm de largo, representa una balsa de oro sobre la que se encuentran las figuras de un jefe indio rodeado por doce miembros de su pueblo.

Alicia Villegas, la directora del Museo del Oro, ha invitado a un equipo multidisciplinar para estudiarla y averiguar cuánto sea posible sobre ella.

Aparentemente fue fabricada entre el año 1.000 y el 1.500. La figura central, más grande que las que la rodean, está ornamentada con un anillo en la nariz y adornos en las orejas, lo que revela que era un jefe de la tribu de los Muiscas.

Los Muiscas no han dejado documentos escritos y tenemos que basarnos en los escritos dejados por los sacerdotes, soldados y colonos españoles.

En 1.536, Gonzalo Jiménez de Quesada, de 27 años, al frente de 800 soldados, viaja por el río Magdalena adentrándose en las tierras de Colombia. Se encontraron con unos indios que llevaban telas y sal y decidieron acompañarlos a las tierras del Este.

Allí encontraron un pueblo en el que sus habitantes, incluso los más humildes, tenían oro en sus casas, lo trataban de la forma más indiferente e incluso lo regalaban cuando se lo pedían.

Quesada consiguió hacerse con 770 Kg de oro y más de 2.000 esmeraldas.

Pero aún quería más.

El jefe de la tribu, Sajipa, hizo un trato para llenar una habitación de oro en 20 días, pero Sajipa se echó atrás. Al no recibir el oro, Quesada lo apresó y torturó para que confesara dónde estaba el oro, pero Sajipa no cedió y murió tras cuatro días de torturas.

En las décadas siguientes se encontraron varios pequeños alijos de oro y los españoles imaginaron que en algún lugar existía un lugar que era la fuente de todas esas riquezas.

El Mito de Eldorado

Gonzalo Fernández de Oviedo escribió en 1.547 la Historia General y Natural de Las Indias en la que describe a un jefe indio que todas las mañanas se lavaba y se untaba con un líquido resinoso sobre el que uno de sus súbditos soplaba oro en polvo con una caña.

Su relato fue el nacimiento del mito de El Dorado y atrajo numerosos buscadores de fortunas que supusieron la destrucción de la cultura Muisca.

A partir del estudio de sus huesos, los antropólogos forenses han detectado que todos los muiscas tenían una dieta similar, suficiente y equilibrada, sin distinción entre ricos y pobres. También en sus tumbas se suelen encontrar piezas y ornamentos de oro.

La Laguna Guatavita

A principios del siglo XVII se escribió la Crónica de Juan Rodríguez Freyle. En ella se reúnen varios relatos sobre El Dorado y se añade que, después de cubrir de oro y coronar al nuevo jefe de los moiscas, éste subió a una balsa de juncos ricamente ornamentada, sus hombres remaron hasta el centro de la laguna Guatavita y allí arrojaron gran cantidad de piezas de oro y esmeraldas.

A 3.100 metros de altitud, la laguna Guatavita mide 800 m de diámetro y tiene hasta 45 m de profundidad. Está rodeada de escarpadas rocas cubiertas de vegetación que la aíslan de las laderas de las montañas.

En 1.572, el español Antonio de Sepúlveda obligó a los indios a abrir un canal por el que la laguna se vaciara. Taló la vegetación circundante y en diez años consiguió que el nivel de la laguna descendiera unos 20 metros.

Encontró numerosas piezas de oro y esmeraldas, pero cuando aún quedaban bastantes metros de agua los muros del canal se derrumbaron matando a centenares de muiscas y acabando con la excavación.

A mediados del siglo XX se volvió a intentar la aventura, pero sólo se encontraron piezas por valor de unos 20.000 $ y la empresa acabó en bancarrota.

El Origen del Oro

Aún quedaba un misterio. Si los Muiscas tiraban el oro en la laguna Guatavita ¿de dónde lo sacaban?

Con las técnicas más modernas de la actualidad, estudios del terreno, análisis sísmicos e imágenes por satélite se ha podido determinar que en todo el territorio Muisca no existe ninguna mina ni veta de oro o plata.

El doctor Marcos Martinon Torres somete la balsa de oro a un análisis de fluorescencia por Rayos X. Con ello descubre que el oro está mezclado con plata y cobre para modificar el color del metal. Las proporciones encontradas son similares a las de otros artefactos de oro encontrados en el lago Guatavita.

También se encuentran otras impurezas que permiten acotar la zona donde podría haberse extraído el oro, en las orillas del río Magdalena, en la frontera de las tierras muiscas.

Los primeros españoles que encontraron a los Muiscas en el río Magdalena se equivocaron por completo al suponer que el oro procedía de sus tierras.

El Tesoro Perdido de los Muiscas

Los Muiscas comerciaban con los pueblos de las orillas del río y algunas veces les daban telas, pero otras les pagaban con oro.

¿Con qué comerciaban?

El Profesor Roberto Lleras cree haber encontrado la respuesta.

En las tierras Muiscas existen varios pozos de agua salada. La sal es necesaria para la vida, es una sustancia muy apreciada por todos los pueblos de los alrededores, y los muiscas poseían las únicas fuentes de agua salada en 500 Km a la redonda.

Los cosechadores de sal hervían agua de los manantiales en vasijas de barro y conforme el agua se evaporaba añadían más hasta conseguir un bloque de sal que luego llevaban a los pueblos de alrededor para intercambiarla por otras mercancías.

Los españoles no se dieron cuenta de que la sal era el verdadero tesoro de los muiscas.

La intercambiaban con los pueblos vecinos por telas, alimentos y oro.

El oro no lo usaban como moneda ni como reserva de riqueza, sino que fabricaban elaborados ornamentos de oro para usarlos como altares y ofrendas a los dioses.

Los muiscas no tiraban el oro, sino que lo ofrecían a los dioses como agradecimiento por la riqueza que los dioses les habían dado en forma de fuentes de sal, el mayor tesoro que se podía encontrar en aquellas montañas tan lejos del mar.

El Precio de la Ambición

De los 800 hombres de la expedición de Quesada, más de 600 murieron de malnutrición y penurias por el camino. Sólo 179 españoles llegaron al territorio Muisca. Allí se acabaron sus penurias. La tierra muisca daba suficientes alimentos para todos. Los que se establecieron allí tuvieron una vida más pacífica, sana y prolongada que la que hubieran tenido en España. Pero los que, cegados por la ambición, buscaron el oro y regresaron a España con grandes riquezas acabaron muriendo en guerras estúpidas o en la miseria.

Los españoles también destruyeron a los muiscas de una forma que en aquella época no se entendió. Trajeron con ellos virus de decenas de enfermedades contra los que los americanos no tenían anticuerpos.

Antes de las llegada de los españoles había más de un millón de habitantes en los territorios muiscas. Apenas 50 años más tarde la población se había reducido a la décima parte. Y los supervivientes vieron destruida su forma de vida, sus creencias, sus altares.

Los españoles no encontraron minas de oro, sin embargo se llevaron más de 80 Toneladas a Europa. Pero el mayor daño lo hicieron al destruir la forma de vida de los muiscas.

En Julio de 1.575, el fraile agustino Vicente de Requejada escribió sus últimas voluntades y testamento.

Requejada fue cura en el pueblo muisca de Coromoro y admite que cometió muchos errores.

Para tranquilizarme la conciencia ordeno que a cada indio de Coromoro se le pague una compensación de 100 pesos de oro.

Medio kilo de oro. Para los indios muiscas eso representaba muchísimo menos que todo lo que les habían arrebatado.

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