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Caifás, Herodes, Pilatos, Judas,... ¿Quién traicionó a Jesús?

Creada04-05-2015
Modificada04-05-2015
Total Visitas2089
Agosto55

Reseña del Documental Quién Traicionó a Jesús?

¿Quién traicionó a Jesús?

Documental producido en 2.010 por Renegade Pictures y Discovery Channel en el que se enumeran los diversos sospechosos de ser los instigadores de la muerte de Jesús.

Domingo de Ramos

Según las leyes religiosas, todos los judíos debían acudir todos los años, durante la semana de Pascua, a Jerusalén y hacer las ofrendas al Templo.

Allí llegó Jesús con sus apóstoles con la misión de anunciar el inicio del nuevo Reino de Dios.

Antes de entrar en Jerusalén Jesús ordenó a dos de sus discípulos que trajeran un burro que había atado en la entrada de la ciudad. Entró en Jerusalén montado en él, tal como anunciaba Zacarías 9:9, mientras sus discípulos anunciaban la llegada del Mesías, el Rey de los Judíos.

La escena no pasó desapercibida para diversas autoridades que por un motivo u otro se encontraban en Jerusalén.

Caifás, el Sumo Sacerdote, miembro de la familia de sacerdotes saduceos que controlaron el Templo y la vida religiosa durante todo el siglo I. Durante la semana de Pascua intentaba mantener calmados los ánimos del pueblo para evitar un levantamiento que pudiera provocar las represalias de Pilatos.

La otra secta mayoritaria era la de los fariseos, que llevaban meses vigilando a Jesús, a quien habían intentado tender varias trampas en forma de preguntas comprometedoras de cuya respuesta se podría deducir un motivo para detenerlo, bien sea por motivos religiosos o políticos.

También Pilatos vino desde Cesárea con más de 3.000 soldados para aplacar cualquier conato de desorden.

Y Herodes Antipas, el hijo de Herodes el Grande, gobernante de Galilea y que había viajado a Jerusalén para la Pascua. Como gobernante de Galilea debía estar informado del grupo de discípulos, cada vez más numeroso, que había estado siguiendo a Jesús.

Y dentro de este mismo grupo de discípulos, sin duda había celotes y sicarios que deseaban iniciar acciones más violentas para provocar un enfrentamiento con las fuerzas ocupantes.

Los Mercaderes del Templo

Los devotos que acudían al templo debían ofrecer sacrificios animales. Estos animales debían ser puros y sólo se podían adquirir en el atrio del templo, donde había numerosos mercaderes que vendían palomas, corderos y otros animales expiatorios para el sacrificio. Y estos animales sólo podían comprarse con monedas judías, por lo que también había gran cantidad de cambistas que cambiaban las monedas romanas o griegas por las hebreas.

Todos estos mercaderes tenían permisos de los sacerdotes del templo, para los que suponía una extraordinaria fuente de ingresos. Los mismos mercaderes, gozando y abusando del monopolio sobre esas mercancías, pactaban precios abusivos.

El lunes, Jesús visita el templo con sus discípulos, e indignado por el gran número de cambistas y mercaderes que abusan de los devotos, inicia una algarada derribando las mesas de los cambistas y soltando a los animales expiatorios.

Los devotos se unen a la algarada y se produce el caos.

Según Juan 2:13-16, esto ocurrió en una visita anterior de Jesús a Jerusalén, quizás dos o tres años antes de su muerte. Pero el evangelio de Juan es el más tardío, fue escrito al menos 60 años después de los hechos narrados por lo que es posible que también sea el menos fiable.

Esto alerta a las autoridades del templo que deciden tomar medidas contra Jesús, pero no quieren hacerlo cuando está rodeado de muchos discípulos para evitar disturbios. Prefieren esperar a que Jesús esté en un lugar solitario con el mínimo de seguidores.

Por la noche, van a Betania, donde cenan y descansan. Una mujer se presenta para ungirle los pies con un caro perfume y Judas protesta por este dispendio, ya que el precio del perfume podría bastar para alimentar a muchos hermanos pobres. Jesús le recrimina y afirma que a los pobres siempre los tendrán, pero que a él lo perderán pronto.

No se sabe si por ser reprendido, o quizás porque tras tan largo ministerio estaba desilusionado de la falta de resultados, Judas decide traicionarle.

Los motivos de la traición no están claros. No parece que fuera por dinero, ya que Judas era el tesorero de la comunidad. Quizás fue que se sintió molesto por la reprensión de Jesús, pero también es posible que quisiera forzar la situación, que las autoridades le prendieran para que sus discípulos y seguidores se alzaran en una rebelión que elevara a Jesús al puesto que le correspondía como Mesías y Rey de los Judíos.

Judas habla con las autoridades y se ofrece a informarles del lugar y momento idóneos para arrestarle a cambio de 30 monedas de plata.

La Última Cena

Por la tarde Jesús está reunido con sus discípulos para celebrar la cena de Pascua, que conmemora la salida de los judíos de Egipto.

La fecha tradicional para la Pascua Judía es el Jueves, pero la Última Cena se celebró el Miércoles. Hay quien opina que Jesús pertenecía a una secta esenia que seguía un calendario distinto para las celebraciones de la Pascua. De todas formas hay que recordar que según el calendario judío, cada día empezaba a la puesta del sol, por lo que después de la tarde del miércoles venía la noche del jueves. Fuera ese u otro el motivo, Jesús celebró la Última Cena un día antes de que el resto de los judíos celebraran la Cena Pascual. O tal vez no estaba celebrando la Cena Pascual, sino que era una cena normal y resultó ser su Última Cena.

Además, de otra forma no se entiende que, en una sola noche sucedieran TODOS los acontecimientos de la pasión: Getsemaní, Jesús se retira a orar y al regresar encuentra a los apóstoles dormidos ¡tres veces! Es prendido, llevado ante Caifás, éste lo envía a Pilatos, que lo envía a Herodes que lo devuelve a Pilatos, que le hace dar latigazos, que libera a Barrabás, que lo entrega a los verdugos, que reparten su ropa, que le dan el madero, que recorre el calvario, que llega al Gólgota, donde lo clavan al madero y lo izan hasta la cruz.

Sencillamente, es imposible que Jesús cenara el Jueves y estuviera crucificado el Viernes por la mañana.

Durante la cena les dice que uno de ellos le va a traicionar, aquél al que en ese momento le hace entrega de un trozo de pan.

Siempre me ha extrañado la incongruencia de esta escena. Jesús dice que entre ellos hay un traidor y lo señala explícitamente entregándole un trozo de pan. Después Judas se va en mitad de la cena y los discípulos que han sido advertidos de la traición ¿no saben a dónde va?

Es evidente que esta escena no es fiel a la realidad sino que ha sido compuesta a partir de varios relatos inconexos y contradictorios. El narrador intenta compaginar los relatos de algún testigo presencial, tal vez Pedro o Juan, y ha construido una historia en la que la lógica brilla por su ausencia.

Jesús y sus discípulos se retiran al Huerto de Getsemaní mientras Judas acude a avisar a las autoridades del templo. Éstas van a Getsemaní con soldados y Judas se acerca a Jesús y le besa para señalarlo.

La Demonización de Judas

Si leemos los evangelios por el orden en que fueron escritos podemos apreciar que cada uno es más infamante que el anterior. Marcos (65-70) y Mateo (70-80) lo describen como traidor, pero Lucas (75-80) y Juan (90-110) lo describen como un demonio.

Esto hace evidente de que la verdadera historia de Judas y su traición se fue fraguando durante décadas tomando un aspecto cada vez más maligno.

Tengamos en cuenta que el cristianismo primitivo, para ser mejor aceptado por los romanos, tenía que lavar la imagen de Pilatos y de los romanos, y esto lo hicieron ensuciando la imagen de los judíos y, muy especialmente, la de Judas.

Algunos historiadores incluso opinan que el personaje de Judas no era real, sino que fue inventado por los primeros evangelistas para que la historia tuviera un protagonista y un antagonista, lo que permitía construir una historia más épica y emotiva. Queriendo significar que Jesús fue traicionado por los judíos, el nombre de Judas fue elegido para representar a todo el pueblo judío.

La Secta de los Fariseos

La de los fariseos era la secta más seguida por los judíos. Predicaban un judaísmo estricto basado en el cumplimiento íntegro de las normas de la Torá. Eso significaba que el Sabat era tan sagrado que no se permitía ningún trabajo, ni siquiera en casos de extrema necesidad como curar enfermos o recolectar frutos para alimentarse.

Jesús criticaba mucho el fariseismo afirmando que el Sabat había sido establecido para el Hombre, no el Hombre para el Sabat.

Celosos del éxito que Jesús estaba teniendo entre el pueblo, los fariseos intentaron tenderle trampas en forma de preguntas comprometedoras para procurar que Jesús hiciera o dijera algo que justificara detenerlo y condenarlo por herejía o por algún delito contra los ocupantes romanos.

Pero aunque los fariseos formaban una secta mayoritaria, no tenían poder político pues su fanatismo resultaba incómodo para los romanos que preferían tener, dirigiendo el templo, a una secta más moderada y complaciente como la de los saduceos.

Caifás, Sumo Sacerdote

Caifás intentaba mantener la calma en el pueblo, evitar rebeliones o sediciones que pudieran provocar represalias romanas.

Los altercados del Templo debieron ponerle sobre aviso y eso le decidió a procurar su arresto, pero esperó a que Jesús pudiera ser apresado cuando no estuviera rodeado por la multitud. Y esto ocurrió en la noche del Miércoles al Jueves, cuando después de la Última Cena Jesús y sus discípulos se retiraron a orar al Huerto de Getsemaní.

El Juicio de Jesús

Los cuatro evangelios narran el arresto y el juicio de Jesús, pero hay entre ellos numerosas contradicciones.

Tras su arresto, según Marcos, Mateo y Lucas, Jesús fue golpeado por los guardias. Según Juan no hubo maltrato.

Después lo llevaron ante Caifás y el Sanedrín.

Según Marcos y Mateo, el juicio tuvo lugar durante la noche, pero Lucas dice que fue por la mañana. Según Juan, no hubo juicio ante el sanedrín, sino sólo una entrevista privada entre Jesús y Caifás.

En Marcos y Mateo hay testigos que presentan pruebas contra Jesús. En Lucas no hay testigos.

Caifás le preguntó: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?

Según Marcos, Jesús respondió: Yo soy.

Pero según Lucas y Mateo responde: Tú lo dices.

Lo cierto es que si hubo realmente un juicio, no hubo ningún testigo cristiano, ya que los apóstoles habían huido para no ser presos.

Hay historiadores que opinan que no pudo celebrarse ningún juicio del Sanedrín, ya que iría contra las leyes judías. No se podía celebrar un juicio por la noche, tampoco la víspera del día de Pascua. Sería como si el Tribunal Supremo se reuniera la Nochebuena para juzgar una multa de tráfico.

Haya habido juicio o no, lo cierto es que Caifás no podía condenar a Jesús a muerte. Al menos eso afirman los historiadores del siglo I, Filón y Josefo.

Por ese motivo Jesús fue llevado por Caifás, los sacerdotes y numerosos asistentes ante Pilatos para que lo sentenciara a muerte.

De nuevo se observa que mientras más tardío es el evangelio, la multitud es más violenta y numerosa. Mientras Marcos, 35 años después de los hechos, afirma que eran muchos, Juan, 60 ó 70 años después dice que era TODO el pueblo. Mateo, escrito probablemente en el año 80, afirma que los asistentes eran TODOS los judíos y exigían la muerte de Jesús: Y que su sangre caiga sobre nosotros y nuestros hijos.

Esta aparente autoinculpación de los judíos sirvió de pretexto para que los cristianos, sobre todo a partir de la Edad Media, aborrecieran y persiguieran a los judíos durante generaciones como los asesinos del Hijo de Dios.

Poncio Pilatos

Pilatos se resiste a condenarlo y, atendiendo una tradición judía, ofrece liberarlo a cambio de ajusticiar a un sedicioso homicida, Barrabás, pero los asistentes prefieren liberar al asesino y exigen a Pilatos la crucifixión de Jesús.

Pero el carácter de Pilatos, acreditado por la bien conocida historia de su gobernación, no se corresponde en absoluto con la escena descrita.

Pilatos era, como la mayoría de los gobernadores romanos, un aristócrata prepotente y cruel, obligado a ejercer durante algunos años como gobernador en territorios ocupados para relanzar su carrera militar y política. En los diez años, del 26 al 36, en que fue gobernador de Judea no desperdició ninguna ocasión para manifestar su desprecio por los judíos y, sobre todo, por la jerarquía del templo.

Filón lo describía como 'inflexible, terco y cruel, con una mezcla de obstinación e implacabilidad'.

Josefo narra, entre otras historias, que Pilatos hizo construir un acueducto de 30 Km para suministrar agua a Jerusalén, pero lo hizo con fondos del Templo, por lo que un numeroso grupo de judíos se manifestaron en su contra. Pilatos infiltró a sus soldados disfrazados entre la multitud y, a una señal, éstos se desprendieron de sus vestimentas judías y blandiendo las espadas atacaron a la multitud causando numerosos muertos.

Tanto es así que Pilatos fue uno de los pocos gobernadores romanos que fueron destituidos de su cargo por su excesiva crueldad con el pueblo al que gobernaba.

Pilatos, que estaba en Jerusalén para mantener el orden en una festividad multitudinaria en la que los judíos celebraban su liberación del yugo de la esclavitud en Egipto, mientras estaban sometidos al yugo del Imperio Romano, hubiera sido el primero en atajar cualquier intento de sedición. La presencia de un judío que afirmaba ser el Rey de los Judíos supondría una amenaza tal al orden que Pilatos lo habría sentenciado a muerte de inmediato.

De haber dudado en crucificar a Jesús no hubiera sido porque tuviera dudas de su inocencia, sino por rechazar las pretensiones de Caifás, a quien despreciaba tanto como a todos los demás judíos.

Pero los evangelios, que intentaban aligerar la responsabilidad de los romanos mientras cargaban las tintas contra los propios judíos, retratan, Marcos, a un Pilatos indeciso, pero mientras más tardío es el evangelio Pilatos se va volviendo cada vez más magnánimo hasta llegar al Evangelio de Juan, en que Pilatos es prácticamente un cristiano obligado muy a su pesar a condenar a Jesús por el recalcitrante dogmatismo de los cada vez más malvados judíos.

Herodes Antipas

Según Lucas, y es el único evangelista que lo menciona, cuando Pilatos supo que Jesús era de Galilea, y estando Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, en Jerusalén, se lo envió a él para que lo juzgara. Éste se mofó de Jesús pidiéndole que hiciera algún milagro y lo vistió como si se tratara de un rey, tras lo que se lo remitió a Pilatos para que hiciera con él lo que quisiera.

Herodes Antipas era el hijo del rey Herodes el Grande, pero aunque de sangre real no ostentaba el título de rey, sino de tetrarca.

Originalmente, en tiempos griegos, tetrarca era cada uno de los cuatro reyes que compartían un reino, pero los romanos daban el título de tetrarca a los reyes menores de oriente, los que gobernaban un territorio menor que un reino.

En la narración del relato de la muerte de Juan Bautista, Marcos lo retrata como un hedonista, disoluto y corrupto que solo se preocupa por complacer a los romanos para conservar su puesto. Casado con una cuñada, Juan Bautista lo denunciaba por incestuoso y Herodes Antipas lo hizo detener y, tras la famosa escena del baile de su hijastra Salomé, decapitar.

Marcos y Mateo afirman que cuando Herodes supo de la existencia de Jesús temió que fuera una reencarnación de Juan Bautista.

Lucas también sugiere que Herodes desconfiaba de Jesús porque éste se oponía a los recaudadores de impuestos que abusaban de su poder empobreciendo a los más débiles, hasta el punto de convertir a un recaudador, Mateo, en uno de sus más fieles seguidores.

Si Herodes deseaba librarse de tan molesto personaje, sin temer la reacción del pueblo que lo odiaba por haber matado a Juan Bautista, para él era una excelente oportunidad pedirle a Pilatos que lo librara de Jesús, ahorrándole problemas con su pueblo. De hecho, Lucas afirma que a partir de la muerte de Jesús, Herodes y Pilatos se hicieron grandes amigos.

Hay una prueba que parece sustentar esta teoría.

En 1.886 se encontró en la tumba de un monje en Egipto un fragmento de un evangelio perdido: El Evangelio de Pedro.

En él se afirma que no es Pilatos, sino Herodes, quien ordena la muerte de Jesús y que Pilatos accedió para mejorar sus relaciones con él.

Jesús, el Cordero para el Sacrificio

Cuando buscamos encontrar al verdadero responsable de la muerte de Jesús, a nadie se le ocurre buscar en el lugar más insospechado de todos: el propio Jesús.

Pero lo cierto es que en los evangelios hay muchos indicios que parecen indicar que fue el mismo Jesús quien planeó muchos de los acontecimientos previos a su muerte.

En el camino a Jerusalén, Jesús revela a sus discípulos que morirá en Jerusalén.

Antes de llegar, Jesús envía a dos discípulos a recoger un burro que hay junto a la puerta. ¿Sabía que estaba allí por su don para la profecía o porque él mismo lo había preparado con algún discípulo?

¿Fue su entrada triunfal en Jerusalén planeada para provocar la reacción de las autoridades romanas?

Incluso el incidente con los mercaderes del templo parece hecho, ex profeso, para provocar esa reacción.

Sus comentarios, normalmente pacíficos y moderados, se vuelven agresivos y violentos contra los fariseos, a los que dedica constantes epítetos insultantes.

Él había dispuesto previamente el lugar donde habían de reunirse para la Última Cena, y envió a dos discípulos (Marcos 14:13) para reunirse con el dueño de la casa y que prepararan la cena en el piso superior.

Y cuando estaban en la cena envió a Judas a una misión desconocida para los demás: Lo que vas a hacer, hazlo pronto. (Juan 13:27). Judas se fue, pero sabía que Jesús y sus apóstoles irían luego a Getsemaní donde debía entregarlo a las autoridades.

En el El Evangelio de Judas, encontrado en 1.983, parece confirmarse esta teoría pues sugiere que Judas era el único que estaba al corriente de los planes de Jesús y que, cuando lo entregó, lo hizo, aún a su pesar, obedeciendo sus instrucciones.

En mi opinión

Sobre muchas de estas incongruencias entre los evangelios, en Marzo de 2.017 escribí una  Guía para Comprender los Evangelios.

Creo que os interesará bastante.

Ver Ficha de Quién Traicionó a Jesús?

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