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Las frecuentes e infructuosas expediciones al Monte Ararat para intentar localizar la mítica Arca de Noé.

Creada30-03-2015
Modificada22-11-2016
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Noviembre1

Reseña del Documental En Busca del Arca de Noé de la serie Mitos y Leyendas

La Búsqueda del Arca de Noé

Documental de la serie Mitos y Leyendas producido el año 2.012, en el que se narran las frecuentes e infructuosas expediciones al Monte Ararat para intentar localizar la mítica Arca de Noé.

El Astronauta Converso

En 1.971, el astronauta James Irwin, viajando en el Apolo XV, fue la octava persona que pisó la superficie de la Luna.

Durante los tres días que pasó allí tuvo varias experiencias que le convencieron de que había una presencia que les acompañaba y les ayudaba en su misión.

Al regresar a la Tierra quiso compartir su experiencia y se convirtió en un predicador convencido de que todo lo que decía la Biblia era verdad, incluyendo el hecho de que la Tierra fue creada hace 6.000 años, tal como afirmaba la Biblia, y a pesar de que él mismo trajo rocas lunares que demostraban que la Luna se formó hace miles de millones de años.

Creó una fundación bíblica literalista y dedicó el resto de su vida a demostrar que cada palabra de la Biblia era una Verdad inspirada por Dios. La Tierra fue creada por Dios hace 6.000 años y la Evolución de las Especies era una falsedad.

Con este afán, un día decidió buscar pruebas de que la historia bíblica del Arca de Noé era verdadera.

Testimonios sobre el Diluvio

La Biblia afirmaba que, después del Diluvio, el Arca se posó en el monte Ararat.

No sólo se afirmaba en la Biblia. También Josefo, historiador judío del siglo I, decía que los habitantes de los alrededores vendían trozos de madera del arca.

San Isidoro de Sevilla, en el siglo VII, decía que aún se podían encontrar restos del arca en el monte Ararat.

Incluso Marco Polo, en el siglo XIV, pasó por Ararat y la llamó la Montaña del Arca de Noé.

La verdad es que no le doy ningún valor a estos testimonios.

Aparte del relato de la Biblia que, aunque aquí no se menciona, es una copia de la mucho más antigua Epopeya de Gilgamés, todos los demás testimonios son de personas que no hacen más que copiar la información leída en la Biblia, aderezada con algunas informaciones que parecen apoyar la historia pero sin ningún valor histórico.

No hay varias fuentes de esta historia, sino una sola fuente, la Biblia, que ni siquiera es original sino copia de una fuente anterior, y varios autores como Josefo, San Isidoro o el casi seguramente ficticio Marco Polo, que no hacen más que copiar la copia de la historia de Gilgamés.

En Busca del Arca de Noé

En 1.950 un explorador francés encontró trozos de madera en el monte y supuso que correspondían al arca, pero los análisis con Carbono 14 revelaron que eran del siglo VI aC, muy posteriores a la época del Diluvio.

Sin embargo había muchos testimonios de que existía una estructura similar al Arca en la ladera norte de la montaña, a más de 4.000 metros de altura.

Ahí es donde James Irwin decidió buscar.

En 1.982 emprendieron la expedición. Pernoctaron en un campamento y al amanecer vieron que estaba lloviendo y en el cielo se veía un arco iris que llegaba justo hasta el campamento. Ya que el Arco Iris apareció justo después del Diluvio lo consideraron un buen presagio.

Científicamente es absurdo, así que supongo que el narrador manipuló la verdad para hacerla más espectacular.

Si estás en un campamento, el Arco Iris no puede llegar hasta el campamento.

El Arco Iris, que no existe, sino que es un espejismo, un efecto de luces y reflejos, aparece siempre alrededor de la sombra de tu cabeza, y siempre con el mismo ángulo de 42º. Dos personas situadas a un Km de distancia podrán ver DOS Arco Iris similares, pero en dos lugares diferentes, ambos centrados a 42º de la sombra de sus respectivas cabezas.

NUNCA se puede ver un Arco Iris con uno de sus extremos en el lugar desde el que estás observando. De hecho, los extremos del Arco Iris son el horizonte de la tierra o el lugar donde la lluvia deja de caer. Aunque si estás en lo alto de una montaña puedes ver el Arco Iris por debajo del horizonte.

Podéis ver un Arco Iris siempre que queráis, mientras haya sol, con una manguera que deje caer agua en aspersión alrededor de la zona donde esté la sombra de vuestra cabeza.

Pero los presagios no se cumplieron y tras una infructuosa búsqueda, Irwin tuvo un accidente en el que a punto estuvo de morir.

Volvió a intentarlo más veces en los años siguientes, pero todos sus intentos se tradujeron en fracasos.

Esto no impidió que otros exploradores creacionistas intentaran continuar la búsqueda.

Sigue la Búsqueda

David Fasold y Ron Wyatt se dieron cuenta de que la Biblia no mencionaba el Monte Ararat, sino Los Montes de Ararat, y pensaron que el Arca podría estar en una zona más extensa en sus alrededores.

Basándose en unas fotografías aéreas del año 59, viajaron hasta allí en 1.985 y observaron una estructura con forma de embarcación y de unos 150 metros de largo, la longitud del Arca según la Biblia, 300 codos egipcios.

Con detectores de metales comprobaron que bajo esa estructura había una cierta cantidad de hierro, por lo que pensaron que habían identificado el Arca.

Su exploración fue interrumpida al ser secuestrados por un grupo paramilitar. Tras tres semanas fueron liberados y a su regreso a USA Wyatt publicó sus hallazgos y aventuras consiguiendo gran fama y fortuna.

Pero Fasold decidió continuar la búsqueda, aunque se encontró con mucho escepticismo por parte de la comunidad científica, incluso de varios que le habían acompañado en su viaje.

Aducían que el Arca no tenía forma de barco, sino de caja.

Puedo atestiguarlo. Mi abuela tenía un arca el pie de la cama, que no era más que una caja grande con tapa plana para guardar sábanas y mantas.

Y, desde luego, las instrucciones que Dios le da a Noé son la descripción exacta de un arca, es decir, una caja, no un barco con casco curvado, quilla y una sólida casa de madera en mitad de la cubierta.

Igualmente, el Arca fue construida antes de la Edad de Hierro, por lo que el hierro detectado no podía corresponder a una embarcación de hace más de 4.000 años.

Estudios geológicos más científicos demostraron que la formación con forma de embarcación era una falla natural en la que la erosión había mostrado los bordes de un estrato rocoso.

Desengañado, Fasold volvió a USA donde falleció pocos años más tarde.

Y sigue

Richard Bright era soldado en Vietnam cuando tuvo una experiencia que le cambió la vida.

Estaba con un compañero haciendo guardia junto a un muro cuando sintió una presencia y una voz que le conminaban a irse de donde estaba. Preguntó a su compañero si había hablado pero éste le dijo que no. La voz se volvió a oír, y a la tercera vez le dijo a su compañero que abandonaran la posición. Un minuto después de irse un mortero cayó justo en el lugar en el que habían estado.

Se convirtió en un fiel creyente bíblico y, tras participar en tres de los viajes de James Irwin, a su muerte continuó la búsqueda en el Monte Ararat.

Escaló la montaña más de veinte veces en treinta años. Al final pensaba que fracasaría como sus predecesores, pero en 2.003 unas fotos satélite mostraron una estructura que parecía la proa de un barco, y un pastor curdo le dijo que cuando era mucho más joven había visto el Arca en la cima de la montaña.

Pero al subir a la montaña no pudieron localizar nada. El pastor insistía en que decía la verdad, y Bright le creyó por lo que intentó organizar una expedición definitiva.

Se le adelantaron dos expediciones, una japonesa, la otra china.

Los japoneses afirmaron haber encontrado madera petrificada, pero los geólogos los desengañaron al afirmar que eran rocas porosas de origen volcánico.

Los chinos presentaron una película en la que se les veía, en el fondo de una cueva, encontrar tablones y fragmentos de madera indicando la presencia de un compartimiento similar a los que se supone que había en el interior del Arca. Pero el hermetismo de los chinos, negándose a que otros exploradores repitieran la visita, convenció a muchos de que habían representado una farsa.

Y seguirá

Llega el verano y la ciudad que hay al pie del Monte Ararat se llena de esperanza.

Pronto llegarán los turistas y creyentes bíblicos cargados de dinero para gastar en guías y alimentos, emprender nuevas exploraciones que permitan que las familias curdas que viven allí puedan tener suficientes ingresos para sobrevivir al duro invierno hasta el año siguiente.

Y su mayor deseo es que el Arca de Noé nunca sea encontrada.

En mi opinión

Partiendo del hecho científico de que es imposible que ninguna inundación pueda cubrir las más altas montañas de la Tierra, la idea de que un barco pueda encallar en una montaña de 5.000 metros de altura es absurda.

La Biblia narra una historia basada en un relato babilónico muy anterior, la Epopeya de Gilgamés.

Es perfectamente posible, y hasta seguro, que a lo largo de la historia se han producido inundaciones locales, algunas cubriendo grandes extensiones de tierra. Y es posible que alguien se escapara en una balsa con su familia y los animales de su granja. Después la historia se exageró hasta darle las dimensiones épicas de un Diluvio Universal de 40 días. Todo lo que rodea a una pequeña historia se ha magnificado y exagerado, pero los creyentes bíblicos literalistas son capaces de creer hasta que los borricos hablan. Porque lo dice la Biblia (Números 22,30).

Sin embargo, las anécdotas de Irwin y Bright que sintieron una presencia angelical que les guardaba, me han parecido bastante interesantes, no por lo creíbles sino porque hay una razón neurocientífica para ese tipo de experiencias. Podéis verlo en el documental Los Ángeles y la Ciencia.

Ver Ficha de En Busca del Arca de Noé de la serie Mitos y Leyendas

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