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¿Viajó Jesús a Inglaterra? ¿Aprendió de los druidas la ciencia de las curaciones?

Creada04-05-2015
Modificada22-05-2017
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Diciembre1

Reseña del Documental Los Misterios de Jesús

Los Misterios de Jesús

La Natividad

La historia de la Navidad es relatada en la actualidad con muchos elementos que la rodean, pero con el paso de los siglos hemos ido perdiendo el conocimiento de los significados ocultos de esos símbolos.

La historia comienza con la aparición de una estrella que es observada por unos magos de oriente y que les anuncia que en Israel va a nacer un importante rey. Emprenden el viaje y le llevan tres regalos como símbolo de su triple ser. Oro para el Rey, Incienso para el Dios y Mirra para el Hombre.

La Mirra es un ungüento que se usaba para embalsamar los cuerpos tras su muerte, y al hacer este regalo querían simbolizar que Jesús moriría.

No sólo eso, al dárselo cuando era un recién nacido querían indicar que Jesús estaba en inmediato peligro de muerte, e irónicamente habían sido ellos mismos los que le habían puesto en tal peligro al informar a Herodes del nacimiento de un nuevo Rey de los Judíos.

Herodes quiso eliminar el peligro que representaba este posible rival y por eso ordenó la matanza de todos los niños menores de dos años de Belén.

Sólo el aviso de los magos hizo que los padres de Jesús huyeran de Belén a tiempo para evitar su muerte.

En el nacimiento también se muestra un cordero, y hoy en día hemos olvidado lo que este representa.

En Belén y en otros pueblos cercanos se criaban muchos corderos y ovejas, no sólo por su lana, su leche o su carne, sino también para ser vendidos como sacrificios para el templo de Jerusalén. Con su presencia en la escena del nacimiento se quería significar que Jesús también sería entregado para el sacrificio.

Los Milagros de Jesús

Cuando Jesús comenzó su ministerio solía realizar todo tipo de milagros. Algunos de ellos eran bastante espectaculares, como caminar sobre las aguas, calmar las tormentas o dar de comer a miles de personas con unos pocos panes y peces. Pero la mayoría de sus milagros eran la curación de enfermos y lisiados.

En aquella época, en todas las culturas, se consideraba que las enfermedades eran de procedencia sobrenatural, voluntad de dioses o demonios. No sólo la sociedad discriminaba a los enfermos y lisiados, sino también la religión, que los consideraba impuros, así como a cualquiera que entrase en contacto con ellos.

Cuando Jesús se acercaba a ellos, los tocaba y los curaba, estaba entrando en contacto con personas consideradas impuras y exponiéndose a su impureza.

Además, Jesús curaba a los endemoniados, expulsaba a los demonios que poseían a algunas personas, y para sus enemigos eso significaba que Jesús tenía poder sobre los demonios porque era un príncipe de los demonios.

Para los creyentes, Jesús podía hacer todos estos milagros y curaciones porque era el Hijo de Dios, pero otros piensan que si podía curar enfermos fue porque antes de comenzar su ministerio había adquirido ciertos conocimientos que le capacitaron para ello.

Jesús en Inglaterra

En el siglo I, Israel estaba dominada por el Imperio Romano que había creado varias ciudades y centros comerciales de gran importancia. El comercio marítimo con otros países del Mediterráneo era bastante frecuente y la ciudad de Séforis, a pocos Kilómetros de Nazaret, era un enclave comercial de bastante importancia.

Desde los doce años en que se narra su visita al Templo de Jerusalén, hasta los 30, en que empieza su ministerio, no se menciona nada de la vida de Jesús, pero es muy probable que visitara con frecuencia la ciudad de Séforis.

También es posible que allí entrara en contacto con un rico comerciante que tenía importantes negocios con varios centros comerciales de ultramar: José de Arimatea.

A José de Arimatea sólo se le menciona al final de los Evangelios, cuando reclama a Pilatos el cuerpo de Jesús. Hay quien sugiere que si se lo concedieron era porque era pariente, posiblemente su tío abuelo.

José de Arimatea se había hecho rico comerciando con metales, y aunque el oro y la plata eran los metales más preciados, también el plomo, el cobre y el estaño eran muy importantes en la antigüedad.

Uno de los lugares más ricos en estaño era Inglaterra, especialmente la costa Suroeste, Devon y Cornualles.

Es posible que Jesús acompañara a su tío en algunos de esos viajes a Inglaterra.

Más al norte podían conseguirse otros metales como hierro y plomo.

En Glastonbury existía una secta pagana de druidas.

Los druidas actuaban como sacerdotes, maestros y curanderos. Conocían muchas hierbas y minerales que permitían sanar numerosas enfermedades.

En el entorno de Glastonbury se cuenta la leyenda de que Jesús conoció a los druidas y aprendió de ellos ciertos conocimientos medicinales.

Según la profesora Kate Cooper, de la Universidad de Manchester, esa leyenda nació en la Edad Media como un intento de atribuir a Inglaterra parte del mérito de los poderes de Jesús.

En el siglo VI, un monje británico llamado Gildas afirmaba que los primeros cristianos llegaron a Inglaterra sólo cinco años después de la crucifixión. Tertuliano era más modesto y pensaba que los primeros cristianos llegaron a principios del siglo III.

Aparte de estos comentarios escritos no hay ninguna prueba arqueológica de actividades cristianas en Inglaterra hasta el siglo IV.

A principios del siglo XII, William de Malmesbury escribió la historia de la Abadía de Glastonbury. Ésta era por aquel entonces una abadía rica y próspera, pero para serlo aún más tenía que atraer peregrinos. William afirmó que la primera abadía fue construida por los discípulos de Jesús, y los habitantes de la zona, deseosos de tener un papel tan importante en el pasado, aceptaron la historia como cierta.

Unos años más tarde, los monjes de la abadía comenzaron a afirmar que los primeros discípulos habían sido llevados allí por José de Arimatea, y que también había traído consigo la copa en la que había recogido su sangre en la crucifixión.

Todo esto pueden ser invenciones, pero supusieron una excelente campaña de marketing, que atrajo monjes y peregrinos de toda Inglaterra.

María Magdalena

Durante muchos siglos se pensó que la palabra Magdalena indicaba la procedencia de la ciudad de Magdala, en las orillas del Lago Tiberíades.

Pero una reciente teoría afirma que la palabra proviene del griego Migdal, Torre, y que no indica la procedencia, sino la importancia de María en la historia de Jesús y del cristianismo primitivo.

Lucas menciona a varias mujeres que atendían las necesidades económicas de Jesús y sus discípulos y la primera mujer mencionada es María Magdalena.

También Juan afirma que María Magdalena permaneció junto a la cruz y que fue la primera en ver a Jesús resucitado. Siendo la primera persona que anunció la resurrección, hay quien la considera la verdadera madre del cristianismo.

En los primeros tiempos del cristianismo las mujeres estaban en un plano de igualdad con los hombres, muchas mujeres eran apóstoles, predicadoras e incluso oficiaban ceremonias religiosas.

Con el tiempo los hombres comenzaron a ser mayoría y relegaron a las mujeres a papeles secundarios de menor importancia y sin responsabilidades religiosas.

Este proceso culminó a finales del siglo VI, cuando Europa estaba siendo afectada por una serie de calamidades. El Papa Gregorio el Grande afirmó que el fin de esas calamidades sólo vendría por el arrepentimiento de los cristianos y para cristalizar esa creencia usó la imagen de la pecadora arrepentida que ungió los pies de Jesús con el caro perfume que traía en un jarro de alabastro.

Los evangelios sólo la mencionan como una pecadora, pero Gregorio afirmó que su pecado era la prostitución y, aún peor, que era María Magdalena.

Durante muchos siglos la reputación de María Magdalena quedó manchada, pero a partir de 1.969 la Iglesia ha intentado restaurarla, devolviéndole incluso el título que había tenido en los comienzos del cristianismo: Apóstol de los Apóstoles.

La Crucifixión

En Jerusalén, todos los años al principio de la primavera se celebraba la Pascua Judía. En ella se conmemora la liberación del pueblo judío de la esclavitud en Egipto.

El hecho de celebrar la liberación del yugo egipcio cuando Israel estaba sometida al yugo romano causaba una gran frustración en los judíos que se saldaba con frecuentes conflictos y desórdenes. Los sacerdotes del templo intentaban calmar esos conatos de rebelión para evitar unas represalias de los romanos que sabían que podían destruir el precario equilibrio de poder que mantenían.

También los romanos eran conscientes de estos sentimientos exacerbados y todos los años, durante la Pascua, traían a los alrededores de Jerusalén a varios destacamentos de refuerzo para sofocar cualquier intento de rebelión.

La sedición era cruelmente castigada con una crucifixión dolorosa y humillante que se exhibía en las puertas de la ciudad para escarmiento y disuasión de los sediciosos.

Mientras Jesús estuvo predicando en el Norte de Israel, en Galilea, sus actos no provocaron problemas con la autoridad, pero al viajar al Jerusalén realizó varios actos que suponían un desafío a las autoridades del templo y de la ciudad.

Su entrada en Jerusalén, montado en un asno, tal como las profecías decían que entraría el Mesías libertador, eran ya de por sí un abierto desafío a las autoridades religiosas.

Su visita al templo y su condena del sistema de intercambio de monedas y la venta de animales expiatorios que provocó una algarada en la misma entrada del templo, convencieron a las autoridades religiosas judías de que se enfrentaban con un sedicioso que pretendía soliviantar al pueblo.

Con el fin de evitar la intervención de las autoridades romanas, los sacerdotes del templo intentaron neutralizar a Jesús y su movimiento. Le tendieron varias trampas en forma de preguntas en cuya respuesta Jesús podría incurrir en un delito religioso que ellos podrían justificar para condenarlo a la muerte por lapidación, pero al no caer en ninguna de esas trampas decidieron denunciarlo a Pilatos como alborotador y sedicioso.

En mi opinión

La verdad es que sobre Jesús se han inventado numerosas historias y teorías de los más variopintas. Una vez leí que Jesús aprendió las artes de la curación de los lamas tibetanos, y otra de los terapeutas griegos. O de los médicos egipcios. Pero para creer cualquiera de estas teorías habría que creer que las curaciones milagrosas de Jesús ocurrieron realmente y, por desgracia, aparte de los evangelios y de algunos escritos muy posteriores, no existe ninguna prueba histórica de que Jesús ni siquiera existiese.

Yo CREO que existió. Probablemente perteneció, como varios miembros de su familia, a una secta similar a la esenia en la que se practicaban las artes de la sanación por hierbas. Y probablemente tenía una personalidad fuerte y magnética capaz de calmar y ¿por qué no? curar enfermedades psicosomáticas, histerias, hipocondrías y similares. Aún hoy es posible ver milagros similares en sectas fanáticas, que las hay, y muchas.

Pero es evidente que lo que pudiera hacer Jesús fue MUY exagerado por sus discípulos, que se encargaron de multiplicar sus milagros más que los cinco panes y dos peces de la historia.

Y también CREO que Jesús no era como nos lo muestra la Iglesia, sino que ésta fue invadida casi desde el principio por diversas sectas gnósticas, paganas, paulinas y mistéricas que convirtieron el cristianismo original en una amalgama de creencias absurdas.

Y al final, casi 300 años más tarde, fueron los paulinos, que habían tenido la astucia de infiltrarse en el funcionariado y las estructuras de poder del Imperio Romano, los elegidos por Constantino para constituirse en el único cristianismo verdadero.

Ver Ficha de Los Misterios de Jesús

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