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La historia de los movimientos pronucleares y antinucleares en el uso de la Energía Nuclear

Creada28-05-2019
Modificada28-05-2019
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Junio4

Reseña del Documental El Átomo y Nosotros

El Átomo y Nosotros

Documental producido por Tenner Films en 2.019 en el que narra la historia de los movimientos pronucleares y antinucleares y cómo la opinión pública ha ido cambiando según la propaganda de gobiernos y empresas eléctricas y los accidentes ocurridos en Harrisburg, Chernobil y Fukushima.

Después de la 2ª Guerra Mundial el mundo estaba asombrado y aterrorizado por el enorme potencial del poder del átomo.

En 1.953, el presidente de USA, Ike Eisenhower, pronunció un discurso en las Naciones Unidas. Su título Átomos para la Paz.

Empezó pronunciando un discurso muy sombrío para luego darle la vuelta hablando de las bondades de la Energía Atómica y cómo traería salud y prosperidad para todo el mundo.

La campaña propagandística se difundió en todo el mundo, y varios se adhirieron pronto a esta corriente.

El Auge de las Centrales Nucleares

Inglaterra construyó la primera central nuclear con el objetivo de producir Energía Eléctrica, seguida con rapidez por Francia.

En ambas centrales se publicitó la Energía barata que se produciría en ellas, pero en realidad el objetivo primordial del gobierno era la obtención de Plutonio para usarlo en armamento nuclear.

Algunas centrales se convirtieron en atracciones turísticas, la gente iba de excursión hasta las cercanías para contemplar la maravilla tecnológica de la que se sentían muy orgullosos. Y los más orgullosos eran los trabajadores de la central, que recalcaban la modernidad y la limpieza que no se daban en ninguna otra de las centrales antiguas, especialmente las de carbón.

La Fiebre Nuclear se extendió por todo el mundo, y muchas empresas eléctricas construyeron centrales nucleares.

El Auge de las Antinucleares

Aunque no todo el mundo estaba tan entusiasmado con ellas. En Bodega Bay, California, se planificó la construcción de una central pero los vecinos se manifestaron en contra, al principio por las consecuencias que tendría en el paisaje, después por el temor a la radiactividad que podría expulsar la central en su funcionamiento normal. A pesar de las garantías que les ofrecieron, la presión pública obligó a la compañía eléctrica a cancelar sus planes.

Los movimientos antinucleares fueron organizándose en USA y consiguieron evitar que se iniciaran muchas plantas, incluso obligaron a cerrar plantas que ya estaban en construcción o funcionamiento.

Pero aunque la opinión pública estaba cada vez más en contra de las nucleares, la crisis energética provocada por la OPEP, Organización de Países Exportadores de Petróleo, hicieron que los combustibles fósiles fueran cada vez más caros, lo que hizo más atractiva la Energía Nuclear.

El gobierno USA siguió promoviendo la construcción de Centrales Nucleares, con un problema añadido: Las centrales eran cada vez más caras de construir. En pocos años el coste de una central se duplicó, y luego se cuadruplicó.

En Francia, el gobierno encargó la construcción de varias centrales nucleares.

En USA la industria estaba muy fragmentada, había 2.800 empresas que producían electricidad. De 108 reactores nucleares, sólo 3 eran idénticos. En los demás los ingenieros iban cambiando los diseños en un intento de mejorar las centrales de los competidores. Con tantos cambios, los costes se dispararon.

En las dos siguientes décadas Francia construyó 58 reactores, mientras que en USA se tuvieron que cancelar 200 proyectos.

Los movimientos antinucleares se hicieron bastante activos en Francia, y más cuando corrieron rumores de que alrededor de las centrales nucleares de Alemania se estaban registrando enfermedades debidas a la radiación.

Varios emplazamientos en los que se preveía construir una central fueron invadidos por miles de manifestantes para impedirlo. La policía les obligó a desalojar el lugar de las obras, en ocasiones de forma violenta.

Los Accidentes Nucleares

En Marzo de 1.979 se produjo el accidente de Three Mile Island, una bombona de agua refrigerante explotó provocando el pánico. El congresista Mike McCormack, miembro de la Comisión de Enegía Atómica, afirma que recorrió toda la central con un contador de radiaciones y se dio cuenta de que ni los responsables de la central ni los operadores tenían la preparación necesaria.

Aunque no se había detectado radiación en el exterior de la central, los informativos mostraron las chimeneas de la central y los presentadores afirmaron que tenían miedo. Y el miedo se extendió, haciendo creer que la situación era mucho más grave de lo que era en realidad.

Según Greenpeace, Windscale vertía a diario 9 Ml de material contaminado al fondo del Mar de Irlanda, y se denunció de que las playas cercanas estaban contaminadas y de que se habían producido al menos dos escapes de material radiactivo. Para contrarrestar la publicidad negativa, el gobierno cambió el nombre de la central de Windscale por el de Sellafield, el nombre del antiguo pueblo en el que se construyó la central, y se abrió un centro en el que recibir a visitantes a los que se les enseñaban las instalaciones.

Durante mucho tiempo las centrales nucleares habían estado envueltas en el misterio y el secretismo. Aquella apertura pareció calmar las cosas, pero entonces se produjo el accidente de Chernobil.

Sus alrededores se volvieron inhabitables y las ciudades cercanas fueron desalojadas. La nube de radiación fue arrastrada por los vientos hacia el Oeste, hacia Europa.

La gente se agrupó en asociaciones, llegando a crear cooperativas de producción eléctrica que no fueran nucleares.

Se pidió el desmantelamiento de las centrales nucleares ya operativas, pero el coste era tan elevado que, sencillamente, las centrales no podían asumirlo.

En los años 1.990 la industria nuclear estaba desacreditada, se dejaron de construir nuevas centrales y el negocio eléctrico se resintió. Los gobiernos tuvieron que gastar ingentes cantidades de dinero para mantener una industria en declive.

En 1.998, la irrupción de grupos antinucleares en el gobierno de Alemania les permitió plantear y negociar un cierre gradual de las centrales.

Nucleares contra el Calentamiento Global

En la década del 2.000 la gente comenzó a concienciarse del problema del Calentamiento Global, y uno de los argumentos que utilizó la industria nuclear fue que las centrales de Carbón producían gases de efecto invernadero, por lo que para evitar el Calentamiento Global eran más seguras las Centrales Nucleares.

El gobierno USA, primero con el presidente Bush, luego con Obama, fomentó la construcción de nuevas centrales nucleares, después de 30 años de pausa.

Trece empresas planificaron la construcción de 25 nuevos reactores. También en UK comenzaban a cambiar de opinión. En 2.008 se aprobó la construcción de 8 nuevas centrales nucleares. También Alemania se retractó de sus planes de cerrar las centrales y se iniciaron otras nuevas.

En Francia, casi el 80% de la electricidad era producida por centrales nucleares.

De nuevo, la corriente había cambiado y cada vez más gobiernos y ciudadanos apoyaban la Energía Nuclear.

El Declive Nuclear

En 2.011 se produjo un terremoto seguido de un gran tsunami en Japón, provocando el accidente nuclear de Fukushima.

De nuevo la opinión pública se manifestó en contra de las centrales nucleares, y de nuevo los gobiernos siguieron apoyando a la industria nuclear, con la única excepción de Alemania, que decidió que todas sus centrales se cerrarían en 2.022.

Y arrastrados por la corriente de la opinión pública, todos los partidos políticos se fueron pasando al bando antinuclear.

Desde hace algunos años las energías de origen Solar y Eólica están creciendo y sus costes se están reduciendo, por lo que cada vez hay menos incentivos para construir centrales nucleares. Al contrario, empresas eléctricas privadas están cerrando las que poseen y desarrollando nuevas centrales de Gas Natural, más sencillas de gestionar.

Mientras, otras empresas están apostando por nuevos tipos de centrales nucleares que sean más seguras y no generen tantos residuos radiactivos.

Actualmente China es el único gran país que está construyendo reactores nucleares en territorio nacional, y vendiendo su experiencia y conocimiento a otros países. Sólo el tiempo dirá si los productores chinos podrán eludir las presiones políticas que han sufrido los productores occidentales.

En mi opinión

Muy poca Ciencia y mucha Política. Un documental más propagandístico que informativo. Aunque se muestran las opiniones de ambos bandos, partidarios y detractores, el documental desmiente varias de las opiniones de los partidarios y no desmiente las de los detractores, cuando en varias ocasiones se divulgan evidentes mentiras.

La central de Sellafield, en Inglaterra, no vierte 9 Millones de litros de material contaminado al Mar de Irlanda cada día. Los residuos nucleares y materiales contaminados los procesa, reutiliza el 97%, y el 3% restante, el más peligroso, lo convierten en bloques vitrificados y los almacenan en un lugar bastante seguro.

Las playas cercanas no están contaminadas, y la denuncia de que se han producido dos escapes de material radiactivo, si es cierto, que no lo sé, habrá sido tan insignificante que no ha tenido consecuencias en el entorno ni en la salud de sus trabajadores o vecinos. Si eso hubiera ocurrido ¡anda que no se hubieran publicado reportajes y entrevistas en los medios!

Y no se menciona en ningún momento que los sobrecostes de las centrales nucleares fueron debidos a que cada vez se implantaban más medidas y controles de seguridad para solucionar los problemas que se iban detectando. Ni que la industria nuclear ha pasado ya por tres generaciones de reactores. La primera y la segunda generación eran intrínsecamente peligrosas y con bastantes probabilidades de sufrir accidentes. Por eso exigían más controles de seguridad.

La tercera generación de reactores es mucho más eficiente y segura, recicla y consume los residuos de las centrales más antiguas e incluso están reciclando el material radiactivo de muchas bombas atómicas que se han desmantelado por los tratados internacionales de control de armas atómicas.

Y se están desarrollando nuevos reactores, una posible cuarta generación, en los que es, dicen, prácticamente imposible que se produzcan accidentes. ¡Ojalá!

No estoy intentando defender, sino que se conozcan los hechos ciertos. Y si el documental desmiente a unos y no a los otros, entonces resulta que el documental es tendencioso.

Personalmente, para aquellos a los que les interese la Ciencia, y más concretamente la Nuclear, no vale la pena verlo.

Ver Ficha de El Átomo y Nosotros

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