Reseñas de Documentales y Libros

Bienvenidos a MasLibertad

Torrejón de Ardoz

Areas de Ciencias

Documentales y Libros

Las Ciencias del Universo

Las Mejores Series

Nuestro Planeta

Documentales de Stephen Hawking

Hubble: Explorando el Universo

Cosmos 2014

En Medio de La Vía Láctea

Lo que hacen las Moléculas

Cuando el Conocimiento Conquistó al Miedo

Escondido en la Luz

Un Cielo Repleto de Fantasmas

Lejos, aún más Lejos

La Habitación Limpia

Hermanas del Sol

El Niño Eléctrico

Los Mundos Perdidos de La Tierra

Los Inmortales

El Mundo Liberado

Sin Miedo a la Oscuridad

Secretos del Universo con Morgan Freeman

El Universo

La Historia del Universo

Desmontando el Cosmos

Curiosity

El Universo Conocido

Física de lo Imposible con Michio Kaku

Ciencia al Desnudo

Sci-Trek

Pioneros del Espacio

La Conquista del Universo

Universo Maligno

Colisiones Cósmicas

Física y Espacio

Viajes en el Tiempo

El Universo

El Sistema Solar

Vida Extraterrestre

La Tierra

Vida y Evolución

Salud y Medicina

Tecnología

Documentales de Historia

Documentales de Religión

Misterios Fantásticos

Áreas de Religión

Economía y Política

La Última Página

Datos de Usuario

AnónimoEntrar
IP54.209.227.199

Datos de Pagina

Una inmersión al mundo microscópico y atómico donde se nos muestra cómo funcionan los átomos

Creada23-06-2014
Modificada10-11-2016
Total Visitas1353
Junio5

Reseña del Documental Lejos, aún más Lejos de la serie Cosmos

Lejos, aún más Lejos

Documental de la serie Cosmos 2014

Existen muchos niveles de existencia, desde lo infinitesimal a lo infinito.

En el interior de nuestro ojo hay más átomos que estrellas en todo el Universo conocido.

En nuestro cuerpo hay más de 3.000 cuatrillones de átomos.

El Cosmos en una Gota de Rocío

En una pequeña gota de rocío hay millones de seres microscópicos, algunos unicelulares, como el paramecio, otros pluricelulares, como el dileptus o el tardígrado, también llamado oso de agua. Estos son uno de los organismos más antiguos y resistentes de todos los seres vivos. Y abundantes. Por cada ser humano hay miles de millones de ellos, viviendo en los lugares más inhóspitos, desde las gélidas cumbres de las montañas hasta los ardientes cráteres de volcanes. Son tan resistentes que existen desde hace 500 mega·años y han sobrevivido a las cinco extinciones masivas que han acabado con otras millones de especies.

En el interior de una gota de rocío también hay plantas. Sus células son verdes, el color de la clorofila, y en el interior de ellas están los cloroplastos.

CloroplastosLos cloroplastos utilizan la luz del sol para romper las moléculas de agua en átomos de hidrógeno y oxígeno. El hidrógeno lo combina con dióxido de carbono para fabricar azúcar y el oxígeno lo libera como desecho.

Los cloroplastos aparecieron por primera vez hace 3 giga·años. Estas baterías solares son las que fabrican el alimento que ellas mismas utilizan para crecer y vivir, y también sirven de alimento a todos los animales que se alimentan de plantas.

Las plantas de nuestro planeta procesan seis veces más energía que toda nuestra civilización. Si pudiéramos descubrir cómo funciona la fotosíntesis y pudiéramos emularla, todas las demás fuentes energéticas dejarían de ser necesarias.

Las plantas cubrieron la superficie de la Tierra durante cientos de millones de años antes de que apareciera la primera flor, hace sólo 100 mega·años. Las orquídeas son las primeras flores que aparecieron.

El Sentido del Olfato

Las plantas, y muchos objetos de la naturaleza, emiten moléculas de diversas sustancias. Esas moléculas tienen unas formas determinadas. Cuando inhalamos aire, muchas de las moléculas que flotan en el aire entran en nuestra nariz y estimulan diversas zonas sensoriales en nuestras papilas olfativas. La presencia de una molécula no activa cualquier receptor sino sólo los receptores que tengan la misma forma que esas moléculas, como un montón de cerraduras esperando una nube de llaves en la que cada llave solo entra y activa determinadas cerraduras.

El receptor activado transmite un impulso nervioso al cerebro, al nervio olfatorio. Este nervio está muy cerca de la amígdala, donde se gestionan las emociones, y ésta está junto al hipocampo, donde se gestionan los recuerdos.

Por eso cuando captamos determinados olores se despiertan vívidos recuerdos capaces de llenarnos de emoción.

El mecanismo del olfato ha evolucionado a lo largo de cientos de mega·años.

Los Átomos, Ladrillos de la Vida

Hace 2.500 años, en las islas mediterráneas entre Grecia y Turquía y en sus ciudades costeras, los primeros filósofos naturales, como Tales de Mileto llegaron al convencimiento de que los sucesos que ocurrían en nuestro entorno no se debían a la acción de seres sobrenaturales, sino de fuerzas naturales. Apenas 100 años más tarde vivió Demócrito de Abdera, que llegó a la conclusión, usando sólo el poder del razonamiento y la lógica, que todos los objetos, incluidos los seres vivos, estaban constituidos por partículas elementales e indivisibles a las que llamó Átomos que se movían dentro de un espacio vacío y que distintas combinaciones de átomos daban lugar a los diferentes elementos y materias de las que se componían todos los seres, vivos o inertes.

Un grano de cuarzo es una combinación de tres átomos que se repiten una y otra vez para formar una estructura regular y cristalina.

Incluso un mineral más complejo, como el topacio, está formado por la repetición de una misma estructura formada por diez átomos diferentes.

Para crear estructuras más complejas hace falta un átomo que sea capaz de conectarse con otros átomos distintos en estructuras tridimensionales.

Un átomo de Carbono puede hacer eso. Tiene cuatro "ganchos" que forman las esquinas de un tetraedro y en cada una de esas esquinas puede enlazarse con otros átomos de Carbono, Nitrógeno, Fósforo, Oxígeno, Hidrógeno y muchos otros. Puede formar cadenas de átomos de carbono con distintas configuraciones espaciales. También puede formar anillos y una inmensa cantidad de moléculas complejas. El carbono también podría combinarse SÓLO con otros átomos de Carbono y formaría estructuras laminares como el grafito o sólidos cristalinos como el diamante, pero su mayor potencial lo consigue al formar estructuras moleculares muy complejas, que son los ladrillos con los que se fabrica la Vida.

Una proteína no es más que una molécula muy compleja formada por cientos de miles de átomos que se mantienen unidos por largas cadenas y anillos de átomos de Carbono.

Esa es la diferencia entre las estructuras minerales y las orgánicas.

Cuando los Átomos NO Chocan

A nivel atómico, los cuerpos no se tocan. Cuando dos objetos, como dos piedras, se acercan, las nubes de electrones que se acercan demasiado son repelidas por una fuerza electromagnética y los átomos no llegan a entrar en contacto. Si aplicamos más fuerza los átomos se acercarán pero la intensidad de la fuerza de repulsión será aún mayor. Podemos apretar aún con más fuerza, pero ni aún así los átomos de una piedra llegarán a estar en contacto con los de la otra piedra. De hecho, los átomos de una piedra ni siquiera están en contacto con sus vecinos de la misma piedra, simplemente están siendo atraídos por una fuerza y repelidos por otra, manteniéndose a una distancia en la que ambas fuerzas se equilibran. Si seguimos presionando una piedra contra la otra, lo único que ocurrirá es que la fuerza de repulsión entre los átomos será superior a la fuerza de atracción entre ellos y los enlaces entre los átomos de una misma piedra acabarán rompiéndose, quedando la roca reducida a añicos, pero ni en el momento de máxima presión los átomos han llegado a estar en contacto.

Aunque tiremos una barra de acero desde lo alto de un rascacielos hacia el asfalto, o disparemos una bala de cañón contra un muro, cuando los átomos estén a la distancia de unos pocos átomos empezarán a sufrir la fuerza de repulsión y a frenar, la barra de acero podrá doblarse y romper la acera, la bala de cañón podrá deformarse y romper el muro, pero en ningún momento habrá habido contacto entre los átomos.

Cuando los Átomos Chocan

Para que dos átomos lleguen a entrar en contacto es preciso lanzarlos a tal velocidad que sólo puede conseguirse en un colisionador de partículas, cosa que hacen los físicos para romper átomos y estudiar sus partículas componentes.

El núcleo atómico es una partícula muchísimo más pequeña que el átomo. Si un átomo tuviese el tamaño de una catedral, el núcleo tendría el tamaño de una mota de polvo.

Los átomos también pueden chocar en el corazón de las estrellas, empujados por la ingente presión gravitatoria de cientos de miles de Km de gas. Allí los átomos de Hidrógeno chocan entre sí y se fusionan en átomos de Helio.

El corazón de nuestro Sol está a 10 millones de grados, suficientes para fusionar el Hidrógeno en Helio, pero no lo bastante para fusionar el Helio en átomos más pesados.

Pero en estrellas mayores que nuestro Sol, la temperatura y la presión del núcleo llegan a tal extremo que los átomos de Helio se fusionan en otros más pesados, hasta alcanzar el Hierro. Y cuando el núcleo de hierro alcanza un determinado tamaño, sus átomos no son capaces de resistir la presión gravitatoria y se fusionan en los demás elementos de la tabla periódica, hasta el uranio y más allá. Pero en ese momento la estrella no puede mantenerse estable y estalla en una gigantesca explosión conocida como Supernova.

Los Esquivos Neutrinos 

En la Vía Láctea estalla una supernova cada cien años, y cuando lo hace emite un resplandor tan grande como la luz de toda la galaxia. Pero ese resplandor es apenas un uno por ciento de toda la energía que libera la supernova. La mayor parte de la energía liberada lo hace en forma de neutrinos.

Los neutrinos son las partículas más pequeñas, abundantes y esquivas del Universo. No reaccionan casi con nada. Son capaces de atravesar un muro de plomo de un millón de Km sin chocar con ningún átomo en su camino.

Para capturar neutrinos se construyen grandes detectores subterráneos, a cientos de metros de profundidad, donde ninguna otra partícula, ni electrones, ni rayos cósmicos, ni NADA, pueda llegar.

Muy de tarde en tarde, quizás cada varios meses, uno de los trillones de neutrinos que atraviesan la Tierra continuamente acaban siendo detectados.

Pero en 1.987, el detector de neutrinos de Tokio empezó a detectar gran cantidad de neutrinos cada pocos segundos.

Se comprobó que había estallado una supernova en la galaxia vecina, Magallanes, y su luz era tan intensa que impedía ver el resto de la galaxia.

Pero la sorpresa fue que los neutrinos habían llegado a la Tierra tres horas antes que la luz de la explosión.

El motivo es que la estrella se convirtió en supernova en su núcleo, iniciando una ingente emisión de neutrinos, pero la reacción tardó varias horas en alcanzar la superficie de la estrella y hacerla estallar.

En condiciones normales, la energía que se genera en el núcleo de una estrella lo hace en forma de fotones, pero los fotones chocan con los átomos que encuentra en su camino y son rebotados en direcciones aleatorias de forma continua durante millones de años. Millones de años, este es el tiempo que por término medio tarda un fotón en llegar desde el núcleo hasta la superficie.

En mi opinión

Tiendo a ser cuidadoso cuando en un documental hablan de trillones y cuatrillones pues los useños pasan de millón a billón, trillón, etc. multiplicando por mil mientras que los europeos lo hacemos multiplicando por millón. Un billón useño es mil veces más pequeño que un billón español, pero un trillón useño es un millón de veces más pequeño que el español. Hay que tener cuidado con las traducciones.

En este caso la traducción es correcta. Efectivamente, nuestro cuerpo contiene 3.000 cuatrillones de átomos. Para expresar cantidades MUY grandes yo suelo usar los múltiplos que se suelen usar en Informática: Kilo, Mega, Giga, Tera, Peta, Exa, Zetta y Yotta, donde cada uno es mil veces el anterior. Y aún así nos quedamos cortos para expresar una cantidad tan grande. En este caso es mejor usar la notación exponencial: Tres mil cuatrillones serían 3·10^27 o, abreviado, 3e27, un 3 seguido de 27 ceros.

Creo que Tyson se queda corto cuando dice que el olfato ha evolucionado a lo largo de cientos de millones de años. Estoy convencido de que los primeros organismos pluricelulares, e incluso las células existentes en los dos giga·años anteriores, ya tenían mecanismos para captar y reconocer los productos químicos de su entorno, mucho antes de que aparecieran los demás sentidos, como la vista, el oído o el tacto.

Ver Ficha de Lejos, aún más Lejos de la serie Cosmos

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

Aviso Legal

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Si lo desea, puede Ampliar Información

Aceptar Cookies

Bienvenidos a MasLibertad | ¿Quién soy yo? | Cartas al Autor | Aviso Legal sobre Cookies