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Los cambios climáticos del pasado han provocado hambrunas, revoluciones, guerras y migraciones que han hecho caer imperios del pasado.

Creada12-09-2016
Modificada10-09-2017
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Reseña del Documental Cómo el Clima Determinó la Historia

Cómo el Clima Determinó la Historia

Desde su formación, hace 4'5 Ga, el clima de la Tierra no ha sido constante, sino que ha cambiado continuamente, a veces de forma lenta, otras abrupta, sometiendo a los seres vivos a dramáticos cambios que han puesto a prueba su supervivencia.

A veces los cambios han sido debidos a variaciones de la intensidad del Sol, que desde su formación ha ido aumentando su temperatura pero que también experimenta calentamientos y enfriamientos cíclicos. Otras veces los cambios fueron debidos a variaciones en la órbita terrestre. En ocasiones se han producido eventos catastróficos, como impactos de asteroides gigantes o supererupciones volcánicas que han emitido a la atmósfera tal cantidad de gases que han provocado calentamientos letales o períodos glaciales de larga duración.

El Nacimiento de la Humanidad

Hace 65 Ma el mundo estaba habitado por dinosaurios que llevaban reinando en la Tierra desde 150 Ma antes. Un asteroide de 10 Km caído en Yucatán, Centroamérica, inició una serie de sucesos que llevaron a su extinción, dejando como supervivientes a los pocos animales que pudieron encontrar refugio bajo tierra, entre ellos los pequeños mamíferos de los que nosotros descendemos.

La evolución de esos mamíferos llevó a que hace 6 Ma aparecieran las primeras especies de homínidos. Desde entonces han aparecido unas veinte especies homínidas diferentes, de las cuales hoy en día sólo ha sobrevivido una, el Homo Sapiens, la especie a la que pertenecemos.

Aparecida hace unos 150.000 años, nuestra especie ha compartido el planeta con varias especies homínidas, pero todas ellas se han ido extinguiendo, incapaces de adaptarse a los bruscos cambios climáticos que se han seguido produciendo.

La última especie homínida con la que compartimos el planeta fue la de los Neandertales, extinguidos hace unos 30.000 años.

Favorecidos por el Desastre

Hace 60.000 años, la temperatura media de la Tierra era unos 5 grados más fría que la actual. Las capas de hielo árticas llegaron a ser tan gruesas que absorbieron gran cantidad de agua de los océanos, haciendo que el nivel de éstos fuera unos 100 metros por debajo del actual. Tierras que hoy son islas, como Inglaterra, estaban unidas al continente.

Donde terminaban los glaciares, muy al Sur en Europa, el terreno estaba formado por tundras y taigas, con temperaturas máximas, en pleno verano, de unos diez grados. Sólo en zonas tropicales existía un clima más o menos cálido.

Ni aún en esa época el clima era estable. Había períodos frecuentes de calor o frío extremos que sometían a las especies a fuertes necesidades de adaptación.

El Hombre NeandertalLos Neandertales de aquella época eran capaces de adaptarse con rapidez a estos cambios extremos de temperatura y gracias a ello prosperaron en Europa. Por su estructura corporal estaban mejor adaptados al frío que al calor, pero podían sobrevivir en ambos climas.

Entonces el clima empezó a cambiar y hacerse más cálido.

Factores del Cambio Climático

Ciclo Orbital de la TierraLa órbita de la Tierra no es estable. Aunque gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, hay veces que la órbita es bastante circular y otras bastante excéntrica. Este ciclo se repite aproximadamente cada 100.000 años. También la inclinación del Eje de la Tierra oscila en un ciclo de 40.000 años. Estas oscilaciones cíclicas provocan cambios periódicos en el clima de la Tierra, haciéndola pasar por períodos más cálidos o más fríos.

Otros factores que influyen en el clima son variaciones más irregulares, como los cambios de la circulación de las corrientes marinas al ir desplazándose los continentes. La corriente del golfo, por ejemplo, transporta las aguas cálidas del trópico hacia las costas europeas. Si se detiene o ralentiza esta corriente, el clima de Europa podría enfriarse, y así lo ha hecho en ocasiones, hasta en seis u ocho grados.

Escrito en el Fondo de los Lagos

Los paleoclimatólogos utilizan diversos métodos para descubrir cuál era el clima de la Tierra en épocas lejanas del pasado. En los lagos formados por cráteres de volcanes extintos toman muestras del fondo del lago, donde durante decenas de miles de años se van sedimentando partículas de polvo y polen de plantas. Analizando la composición de esos sedimentos son capaces de determinar la temperatura que existía en determinadas épocas.

A razón de un milímetro de sedimentos por año, las muestras de barro extraídas a 40 metros por debajo del fondo del lago permiten descubrir el clima existente hace 40.000 años, en la época en la que vivían los Neandertales.

Gracias a estos registros se ha podido descubrir cómo cambió el clima de Europa en los últimos 60.000 años.

Hubo diez fases cálidas y frías en poco tiempo, con cambios abruptos en pocos años. El paisaje y la vegetación cambiaron con rapidez pasando de una época de bosques a estepas sin dar tiempo a que la flora y la fauna se adaptasen a esos cambios.

De vivir en frondosos bosques, los Neandertales vieron en apenas 10 años cómo los bosques se agostaban y el paisaje se convertía en estepa. Las especies animales de las que se alimentaban emigraron y la población de Neandertales se redujo dramáticamente.

La Nueva Especie

El Homo SapiensHace unos 45.000 años comenzó a llegar a Europa un nuevo competidor: el Homo Sapiens. Evolucionado y adaptado al clima más cálido de África, el Homo Sapiens era más alto y esbelto, por lo que estaba peor adaptado a los climas fríos, pero lo compensaba con ropas mejores y una mayor inteligencia, tecnología y aptitudes sociales.

Además, si observamos los esqueletos de un Neardental y un Sapiens observamos una diferencia fundamental: El diseño de los hombros era distinto.

Los Neandertales tenían brazos más fuertes, pero no podían lanzar, por lo que el uso que hacían de las lanzas era, necesariamente, a corta distancia. Ellos clavaban las lanzas en las presas desde cerca.

Los Sapiens, en cambio, podían realizar un movimiento circular de todo el brazo alrededor del hombro, lo que les permitía lanzar piedras o lanzas desde larga distancia. Para ellos la caza podía realizarse de forma más segura desde lejos de la presa.

Ambas especies homínidas compartieron los mismos terrenos de caza en Europa, pero mientras los Sapiens acaparaban casi toda la caza, los Neandertales iban perdiendo terreno continuamente. El último Neandertal europeo murió hace 24.000 años en las grutas que rodean el peñón de Gibraltar.

Migración del Homo Sapiens a todo el PlanetaMientras tanto, el Homo Sapiens siguió extendiéndose por todos los continentes. Desde África y Europa entraron en Asia y desde allí hasta Australia y América, del Norte y del Sur, ocupando y adaptándose a todos los climas, a todos los paisajes y entornos naturales que encontraron.

Hace 16.000 años ya existían asentamientos de Homo Sapiens en todos los continentes de la Tierra.

El Fin de la Edad de Hielo

La Edad de Hielo comenzó a terminar hace unos 19.000 años debido a las variaciones periódicas de la órbita terrestre. El cambio climático no fue repentino, sino gradual, tardando varios miles de años en alcanzar unas temperaturas cálidas. Los glaciares árticos y antárticos fueron derritiéndose, los océanos ascendieron, la corriente del Golfo se reanudó enviando aguas cálidas a Europa. El ambiente se hizo más húmedo lo que provocó lluvias que hicieron crecer grandes bosques y selvas.

Todos esos nuevos paisajes fueron poblados por animales de miles de especies aumentando extraordinariamente la biodiversidad.

En algunas zonas especialmente feraces, los humanos podían conseguir alimentos, vegetales y animales, con muy poco esfuerzo, prosperaron y fundaron las primeras ciudades y civilizaciones.

La ciudad de Gobekli Tepe, cerca del río Eufrates, es hasta ahora la ciudad más antigua que hemos encontrado, y en ella se ha descubierto un conjunto de estelas de piedra con tallas de numerosos animales que vivían en aquella, por aquel entonces, fértil tierra.

Durante toda la historia anterior, el Hombre había sido una especie nómada, de cazadores y recolectores, obligada a viajar continuamente en busca de la caza y el alimento.

Las Primeras Ciudades del Creciente FértilEn las ricas tierras del Creciente Fértil, entre los ríos mesopotámicos y la costa Este del Mediterráneo, la Humanidad aprendió a producir alimentos, inventando la agricultura y la ganadería. Al dejar de ser nómadas se establecieron y crearon algunas de las primeras ciudades importantes de la Historia.

Mientras tanto, en América, se estaba gestando una catástrofe.

La Gran Inundación

Lago Agassiz hace 10.000 añosLa placa de Hielo de varios Km de grosor que cubría gran parte de Norteamérica se estaba derritiendo y las aguas formaron un lago gigantesco, el Lago Agassiz, de 440.000 Km², en medio de los glaciares. Al principio el lago estaba retenido dentro de las barreras de hielo, pero hace 8.200 años las barreras se redujeron tanto que se acabaron por derrumbar y todas las aguas de aquel gigantesco lago se derramaron sobre el continente, arrasándolo por completo. Al llegar las aguas al Atlántico alteraron, prácticamente detuvieron, la corriente del Golfo, y ésta dejó de enviar aguas cálidas hacia Europa. (Ver Edad de Hielo o Fuego Infernal)

Las temperaturas en Europa descendieron abruptamente y el clima en el Creciente Fértil se hizo más frío y seco. Las sequías agostaron las cosechas y las civilizaciones que allí habitaban se quedaron sin alimento.

Muchos tuvieron que emigrar buscando zonas más fértiles, y allí donde viajaron se llevaron sus granos para cultivarlos en las tierras a donde fuesen.

La Gran Inundación en EuropaEl nivel de los mares ascendió hasta 120 metros con respecto a la Edad de Hielo, separando las tierras, antes continentales, de Inglaterra e Irlanda del continente Europeo y anegando gran cantidad de terreno en lo que hoy son el Mar del Norte y el Báltico.

Las tierras más fértiles en las costas y los deltas de los ríos de todo el mundo fueron inundadas. Todas esas grandes inundaciones en todo el mundo dieron origen a muchas leyendas que fueron narradas durante generaciones convirtiéndose en los mitos del Diluvio Universal y el Arca de Noé.

En Norteamérica aparecieron la Bahía de Hudson y los Grandes Lagos.

En el Mediterráneo se abrió el Mar Adriático.

El Mar Negro, que era mucho más pequeño, separado del Mediterráneo por las tierras de Turquía y Grecia, que antes estaban unidas, estaba rodeado de grandes poblaciones agrícolas. Al subir el nivel del Mediterráneo y superar la barrera del Bósforo, se formó una gigantesca catarata que, en un período de uno o dos años hizo subir el nivel del Mar Negro expulsando a los pueblos que vivían en sus fértiles costas. (Ver La Gran Inundación)

Japón, Indonesia y Australia se convirtieron en islas.

Igualmente, todo el actual Golfo de Adén, al Norte de Arabia, eran tierras fértiles regadas por el Tigris, el Éufrates y otros muchos ríos que regaban una Arabia y un Irán muy fértiles. Hoy ese valle está inundado y los ríos de Arabia e Irán están enterrados bajo las arenas del desierto. (Ver El Jardín del Edén)

El Jardín del Sahara

El Jardín del SaharaMientras todas las zonas costeras del mundo antiguo se inundaban, la catástrofe no fue tal en el desierto del Sahara. Allí se formaron extensas praderas que fueron pobladas con gran cantidad de animales y muchos asentamientos humanos que vivían en las orillas de una gran red de ríos y lagos.

Durante varios miles de años, entre el 10.000 y el 3.500 aC, el Sahara era fértil. Después, en un periodo de tiempo extraordinariamente corto, dejaron de llegar las lluvias, las praderas se agostaron, los ríos y lagos desaparecieron, los animales murieron o emigraron.

La población humana se desperdigó hacia las costas de África, y una parte encontró la supervivencia en las costas del río Nilo, dando origen a la civilización de Egipto.

En otras zonas del mundo también aparecieron grandes desiertos. En Asia Central, en Australia, en Sudamérica y Sudáfrica.

Una simple y pequeña variación en la inclinación del eje de la Tierra hizo que las lluvias dejaran de regar esas antiguamente fértiles tierras convirtiéndolas en desiertos. (Ver El Jardín del Sahara)

Las Orillas de la Civilización

Los refugiados climáticos del Sahara que se establecieron en las orillas del Nilo descubrieron con rapidez que a veces las orillas se inundaban con crecidas regulares. Siendo unas inundaciones que se producían regularmente todos los años, pronto aprendieron a aprovecharlas construyendo canales para controlar el riego de sus campos de cultivo.

De forma similar, en todo el mundo, allí donde hubiese ríos que fluyeran de forma regular, se formaron las primeras civilizaciones e imperios de la antigüedad, desde los imperios aztecas y mayas hasta China, pasando por Persia, la India y muchos otros.

La Caída de las Civilizaciones

Hacia el 1.200 aC muchas de estas civilizaciones cayeron, una tras otra. Las fuentes históricas hablan de un pueblo procedente del mar que desembarcaron en las costas mediterráneas y atacaron y destruyeron muchos imperios.

No se sabe aún de dónde procedían, pero su llegada provocó la caída de muchos imperios que se habían formado y prosperado durante la Edad del Bronce.

El Paleoclimatólogo Dominik Fleitmann ha investigado los registros climáticos del pasado que se pueden encontrar en los sedimentos de lagos subterráneos al sur de Turquía, así como en los anillos de deposición calcárea de las estalactitas de las cuevas.

En estos registros se ha comprobado que desde el 3.200 al 1.200 aC el nivel de lluvias fue disminuyendo de una forma lenta pero constante. A partir de esa fecha el clima se había vuelto tan frío y seco que muchos pueblos del Norte del Mediterráneo huyeron de una tierra cada vez más inhóspita y acudieron a las costas Egipcias y Palestinas, donde esperaban encontrar unas tierras más fértiles y ricas.

Al final, Ramsés III consiguió rechazar a los saqueadores, conocidos como Los Pueblos del Mar, pero eso no bastó para salvar a Egipto de la sequía que persistió durante las siguientes décadas y cuyos efectos se prolongaron por varios siglos.

La Bonanza Romana

Sobre el año 300 aC la alineación de la Tierra cambió lo suficiente como para que el clima se hiciera más benigno. Las temperaturas en Europa subieron y las lluvias se tornaron más regulares.

El efecto de bonanza llegó incluso al Norte de África que con frecuentes y regulares lluvias permitió que prosperara la agricultura y, por ende, el imperio de Cartago. Aquella riqueza también atrajo la codicia del imperio emergente de Roma, que le llevó a invadir y destruir Cartago para apropiarse de su producción agrícola.

Y con un clima cada vez más benigno, Roma prosperó y creció, pudiendo conquistar todos los países de la costa mediterránea y extenderse hacia el Norte de Europa.

El registro escrito en los anillos de los árboles de la era romana indica que sobre el siglo I aC el clima era muy regular y estable y la temperatura era de media unos 2 grados mayor que la de los siglos anteriores.

Antes de esto, las montañas alpinas cubiertas de glaciares habían impedido que Roma se expandiera hacia el Norte. Las mayores temperaturas derritieron muchos glaciares y se abrieron pasos que permitieron que los ejércitos romanos pudieran cruzar los Alpes.

Imperio Romano en el 115 dCGracias al clima benigno de esos siglos pudieron extenderse por toda la Galia y gran parte de Germania, e incluso por las islas de Britania hasta Escocia. También por la costa Norte de África, Egipto, Palestina y Mesopotamia.

También en China el clima estable permitió incrementar la producción agrícola del río Yang Tsé, generando grandes excedentes que ayudaron a formar un gran imperio a partir del año 221 aC. Para asegurar sus fronteras se inició la construcción de la Gran Muralla China, una monumental obra de tapial y piedra que con miles de Km de longitud es la construcción más grande de la antigüedad.

También los romanos construyeron murallas para defenderse de las incursiones germánicas, aunque las suyas eran más bien empalizadas de troncos, con torres vigía de madera cada pocos Km para vigilar las fronteras.

En ocasiones los romanos intentaron hacer incursiones en Germania, pero el clima lluvioso al que los legionarios romanos no estaban acostumbrados hizo que perdieran varias legiones.

Se mencionan Las Legiones Perdidas de Varo, pero se la da, erróneamente, la fecha del año 9 aC. En realidad ocurrió en el 9 dC.

Los Años Oscuros

En el siglo I, es probable que las temperaturas empezaran a bajar ligeramente y el cambio en el régimen de vientos hizo que las lluvias dejaran de caer en el Norte de África, perdiéndose casi todas sus cosechas. También en Europa las temperaturas bajaron y el clima se hizo más frío e imprevisible perdiéndose muchos años las cosechas. El cuerpo momificado en los pantanos de un adolescente de 14 años indica que durante la mayor parte de su vida sufrió malnutrición, tanto que durante mucho tiempo se pensó que su cuerpo correspondía a una niña de menos de diez años.

Muchos ríos europeos se congelaban durante el invierno facilitando que numerosas tribus germánicas y otras procedentes de Asia, los Hunos, penetraran en el imperio romano.

En el 406, más de 90.000 germanos procedentes de las devastadas tierras de Maguncia penetraron en las fronteras romanas. Y lo mismo se repitió en los años sucesivos.

El clima siguió siendo muy inestable, sobre todo en el año 536. Las crónicas europeas narran como aquel año el Sol se volvió mortecino y apenas daba calor. También los chinos describieron que en esas fechas se produjeron nevadas en pleno verano, sequías, pérdida de cosechas y hambrunas letales.

Durante mucho tiempo este enfriamiento global fue un misterio, pero recientemente se ha descubierto que la causa fue la gigantesca erupción del volcán Ilopango, en el Salvador, que formó una caldera de 17 Km y mató a más de 100.000 habitantes del poderoso imperio azteca. (Ver Los Años Oscuros)

El climatólogo Robert Dull ha estudiado los acantilados que rodean el cráter y comprobado que las cenizas, que en algunos sitios tienen un espesor de cientos de metros, contienen gran cantidad de sílice, lo que indica que fue una erupción muy explosiva, quizás con la categoría de un supervolcán, y que expulsó más de 80 Km³ de cenizas cuyos efectos pudieron ser los de provocar un enfriamiento global durante varios años seguidos.

El Invierno Volcánico pasó, pero la población europea debilitada por las hambrunas fue víctima de letales plagas de peste bubónica que acabaron con la vida de millones de personas.

En el siglo XIV, más de un tercio de la población europea murió víctima de la Peste Negra.

La verdad es que este comentario no viene a cuento, a no ser que lo incluyan como una anécdota histórica. Al fin y al cabo estamos todavía en el siglo VI. La plaga del siglo XIV fue muy posterior y no tuvo nada que ver con el Ilopango.

Empujados por el Calor

En las décadas siguientes, hacia el año 600, la Naturaleza se había recuperado. Densos bosques crecieron en todo el Norte de Europa dando cobijo a gran cantidad de animales salvajes. Lobos, osos, uros y, probablemente, hasta gatos monteses poblaban los bosques convirtiéndolos en tenebrosas trampas letales para las personas que transitasen por ellos. Los bosques eran peligrosos pero necesarios para la crianza de cerdos, ovejas y cabras.

El miedo volvió a la gente más temerosa, lo que fue aprovechado por las religiones para ganar influencia prometiendo recompensas celestiales. El Cristianismo se extendió por Europa y el Budismo en China ganó millones de adeptos.

Según algunos historiadores, las sequías fueron tan intensas en Arabia que muchos árabes iniciaron su expansión por el Norte de África, llegando a principios del siglo VIII hasta la Península Ibérica.

Pero mientras el clima en Arabia y el Norte de África se deterioraba, en América se hizo más estable y los grandes imperios Mayas en Centroamérica e Incas en Perú prosperaron y se construyeron numerosas y populosas ciudades. Después, a principios del siglo IX, volvieron las sequías y ambos imperios entraron en una fase de decadencia.

Los astrónomos actuales opinan que este calentamiento fue debido a una fluctuación de la intensidad del Sol, que en aquella época y durante varios siglos ganó en intensidad enviando más calor hacia la Tierra.

Las capas de Hielo que rodeaban las tierras escandinavas se derritieron dejando un mar abierto que permitió la llegada a Europa de las naves vikingas. A finales del siglo VIII los vikingos comenzaron sus incursiones de rapiña en Inglaterra y Francia, continuándolas posteriormente hacia el Mediterráneo y a cualquier costa o río en los que pudieran rapiñar o comerciar.

También recorrieron los mares árticos, estableciendo colonias y asentamientos en Islandia, entonces desierta y casi libre de hielos. En el 985 llegaron a Groenlandia. Y en el 1.000, Leif Ericson llegó a Terranova, siendo los primeros europeos que llegaron a las costas de Norteamérica, casi 500 años antes que Colón.

El Óptico Climático Medieval

Mientras tanto, en Europa las temperaturas siguieron subiendo, iniciando una de las épocas más fértiles y prósperas de la historia. El clima no sólo era más cálido, también era muy regular, produciéndose las lluvias y los estíos en fechas muy similares todos los años lo que permitió que los agricultores pudieran planificar sus cultivos consiguiendo cosechas extraordinarias.

El uso intensivo de nuevas tecnologías agrícolas, mejores arados, mejores arneses para los animales de tiro, rotación de cultivos (barbecho, legumbres y cereales) incrementaron la productividad agrícola. Los excedentes permitieron el comercio y la creación de numerosas nuevas industrias. Las ciudades crecieron y se poblaron de comerciantes prósperos. Tres cuartas partes de las grandes ciudades europeas aparecieron en esa época.

La riqueza de todas esas nuevas clases sociales hizo que se crearan escuelas y universidades en las que se fomentó el estudio y la educación. Las artes llevaron a una Edad de Oro de la cultura. Los enormes beneficios de la Iglesia les permitió iniciar la construcción de grandes iglesias y catedrales con nuevos estilos arquitectónicos. El clima más benigno hizo que se abandonara el estilo arquitectónico más lúgubre y cerrado de siglos pasados para construir catedrales con amplios ventanales en los que la luz inundaba los rincones más recónditos.

En el año 1.250 ya se habían establecido reinos por toda Europa, siendo el más importante el Sacro Imperio Romano Germánico.

Era una época de luz, riqueza y optimismo, la más próspera que había vivido Europa en toda su historia.

La Pequeña Edad de Hielo

En la segunda mitad del siglo XIII, comenzó una nueva fase de enfriamiento. Varias erupciones volcánicas en distintas partes del mundo volvieron a cubrir los cielos con cenizas y gases que reflejaban la luz del Sol.

En 1.257 erupcionó el Volcán Samalas, en Indonesia. Luego el Etna, en Sicilia.

En 1.453 en Vanuatu. Y el Laki, en Islandia, que produjo una intensa erupción durante ocho meses seguidos.

Completando los datos del documental: La erupción más fuerte del Etna fue en el 1669. La del Laki en 1.783.

No he podido localizar información sobre la erupción mencionada de 1453 en Vanuatu.

El enfriamiento duró más de 500 años provocando heladas que arruinaron las cosechas con mucha frecuencia y lluvias torrenciales que provocaron inundaciones en las ciudades ribereñas.

El climatólogo Rüdiger Glaser ha estudiado los documentos escritos en esa época que narran algunas de las catástrofes ocurridas en Europa.

En 1.342 hubo numerosas inundaciones en todo el centro de Europa que arrasaron muchas ciudades ribereñas, destruyendo todos los puentes, provocando corrimientos de tierras, arrasando bosques montañosos y arrastrando a la muerte a miles de personas en lo que se conoce como 'La Inundación del día de María Magdalena'.

El nivel de algunos ríos ascendió hasta ocho metros. Tan sólo en las orillas del Danubio se ahogaron más de 6.000 personas.

El 18 de Agosto de 1.586, la ciudad de Gante fue azotada por un tornado y una tormenta de lluvia y granizo que arrastró muchos edificios. Puentes, molinos y muchas infraestructuras fueron destruidas y se necesitaron décadas para reconstruirlas.

En los meses de Enero y Febrero de 1.658 nevó tanto en la ciudad alemana de  Augsburgo que imposibilitó que la gente pudiera salir de sus casas. Todos los molinos de harina y los aserraderos se congelaron.

Los veranos eran demasiado cortos y húmedos, las semillas se pudrían en los silos y las cosechas eran abatidas por la lluvia.

La población, que durante el Óptimo Climático había aumentado, fue abatida por el hambre y la debilidad que les hizo presas fáciles de las plagas de Peste Negra. Un tercio de la población europea murió de hambre y peste.

Buscando culpables, se inició una caza de brujas que acabó con la vida de más de 60.000 personas, en su mayoría marginados, ancianos o mujeres a los que se les acusaba de causar todas las catástrofes climáticas imaginables y que, sometidos a torturas, confesaban todo lo que se les exigiera.

Los glaciares crecieron en las montañas arrasando numerosas aldeas que tuvieron que ser abandonadas. Peor suerte corrieron los pueblos enterrados por repentinas avalanchas de nieve y corrimientos de tierra, que sepultaron a sus habitantes sin tiempo para huir.

Las hambrunas produjeron disturbios sociales y se iniciaron guerras para reprimir a las masas desesperadas. En algunas ciudades y zonas de Alemania murieron más de los dos tercios de la población, no sólo por las guerras, sino por las numerosas enfermedades, viruela, tifus y peste, que se cebaron en la población debilitada por el hambre.

Durante el siglo XVIII se produjeron en Francia varias hambrunas recurrentes que llevaron a la población a una situación desesperada. Ignoradas sus dificultades por la clase gobernante que vivía en la opulencia y el despilfarro mientras la población moría de hambre, se iniciaron las revueltas que condujeron, en 1.789, a la Revolución Francesa.

En 1.815, la Pequeña Edad de Hielo llegó a su fase final con la erupción del volcán Tambora, en Indonesia, que lanzó a la atmósfera el doble de gases y cenizas que el Ilopango y cubrió el planeta con una densa cortina de humo y cenizas que provocaron un invierno volcánico que hizo que el año siguiente, el 1.816, fuera conocido como El Año Sin Verano.

La pérdida de las cosechas en todo el mundo provocó una nueva oleada migratoria, sobre todo desde Alemania, esta vez dirigida hacia América.

Para ampliar información: La Pequeña Edad de Hielo

La Fase Cálida Actual

A partir de 1.850 se inició una nueva fase de calentamiento, con el regreso de climas regulares y estables que permitió que los agricultores pudieran disponer de abundantes cosechas.

Hasta hoy.

Justo antes de terminar la Pequeña Edad de Hielo, comenzó en Europa y USA la Era Industrial. La fabricación de maquinarias y la explotación de nuevas fuentes energéticas ha traído aparejada un extraordinario crecimiento de la producción de bienes y de la riqueza global de la sociedad.

Pero también está provocando nuevas crisis climáticas y medioambientales. Los desastres naturales son el modo en el que la Naturaleza hace sonar la alarma.

Por primera vez en la Historia, la Humanidad está influyendo en el Clima de la Tierra, y lo estamos llevando a extremos que pueden causar graves catástrofes climáticas y humanitarias.

Por primera vez en la Historia, la Humanidad tiene la capacidad de decidir qué tipo de clima queremos que tengan las generaciones futuras y, haciendo caso a los científicos, tomar las medidas necesarias para que el Clima de la Tierra sea estable y garantice la salvaguardia de la Naturaleza y la prosperidad de la Humanidad.

En mi opinión

Para cien minutos de duración en dos partes, hay varios datos importantes que no se han mencionado.

La tesis del documental es que continuamente se están produciendo cambios climáticos, enfriamientos y calentamientos globales, y todos ellos han tenido causas naturales.

Menos el último, del cual es responsable la actividad industrial que nos está llevando a una situación insostenible si no tomamos las medidas necesarias para evitarlo.

Vamos, que aunque el clima ha cambiado siempre, si nos hubiéramos quedado quietecitos en nuestras cuevas ahora no habría Cambio Climático.

Sobre la Edad de Hielo que terminó hace unos 15.000 años, recordad que en realidad lleva durando DOS MILLONES de años, con períodos gélidos de 100.000 años y pausas cálidas de unos 15.000, para luego volver a empezar.

Igual ocurre con el desierto del Sahara, que hasta hace 3 Ma había sido siempre un terreno fértil, pero que entonces se desertificó, pero no definitivamente. Desde hace 3 Ma pasa alternativamente por épocas de tierra fértil y desierto, en ciclos de unos 20.000 años de duración. (Ver el ya mencionado El Jardín del Sahara)

No se ha mencionado la erupción del Toba, hace 74.000 años, que provocó un invierno volcánico de diez años de duración e inició un período glacial de casi mil años y de la que apenas sobrevivieron unos pocos miles de personas en todo el planeta, cuando la población humana anterior era de al menos dos millones. Entonces sí que estuvimos a punto de extinguirnos. (Fuego y Hielo)

Tampoco el meteorito de hace 13.500 años caído sobre la placa de Hielo que cubría el Labrador, en Canadá, que acabó con varias especies de la fauna de grandes animales de Norteamérica y con casi toda la población humana que formaba la cultura Clovis. (Por qué Desaparecieron los Mamuts)

Ni los tres siglos de calor y sequías ocurridos entre los años 2.300 y 2.000 aC que llevó a la destrucción de grandes civilizaciones de Egipto y Oriente Medio. (Ver El Fin de la Era de las PirámidesEgipto: Imperio Calcinado)

Aunque en varias ocasiones se atribuyen cambios climáticos a las variaciones de la órbita o la inclinación terrestre, o a las variaciones de la intensidad solar, en el caso de la Pequeña Edad de Hielo sólo se dice que fue causada por varias erupciones volcánicas. Se ignora el hecho, ampliamente comprobado, de que el Sol entró en un período frío de varios siglos de duración conocido como el Mínimo de Maunder.

Y por último, si todos los cambios climáticos anteriores son achacados a cambios naturales, me parece mucho atrevimiento afirmar, sin ningún género de dudas, que el cambio actual no se deba también a causas naturales.

¿Es que el Sol ha dejado de fluctuar? ¿Es que la órbita y la inclinación de la Tierra se han hecho, por fin estables?

¿Es que si nos hubiéramos quedado quietecitos en nuestras cuevas el Clima habría dejado de cambiar cada pocos siglos?

Sí estoy de acuerdo con la última afirmación del documental, que hoy en día, por primera vez en la historia, tenemos por fin la capacidad de controlar el clima de la Tierra, pero no estoy de acuerdo, desde luego, con las propuestas que se hacen a menudo de recortar el progreso y el desarrollo industrial de los países en vías de desarrollo.

Dejando aparte algunas propuestas, en mi opinión bastante arriesgadas, para controlar el clima de la Tierra por medio de la masiva emisión de gases que reflejen la luz solar, hace años escribí un artículo donde proponía controlar el clima de la Tierra mediante el uso de Espejos en el Cielo, Persianas en el Sol.

Estoy seguro de que es el método más seguro para Controlar el Clima de la Tierra.

Ver Ficha de Cómo el Clima Determinó la Historia

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