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Un repaso a algunos exoplanetas recién descubiertos en otras estrellas y que nos han dado las mayores sorpresas

Creada14-11-2017
Modificada14-11-2017
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Reseña del Documental Los Más Extraños Mundos Alienígenas de la serie La Historia del Universo

Los Mundos Alienígenas Más Extraños

Hace 400 años un valiente filósofo propuso que si las estrellas eran soles lejanos, tal vez a su alrededor hubiera planetas como el nuestro.

En los últimos 25 se han buscado y encontrado miles de exoplanetas, pero en realidad ninguno de los sistemas planetarios encontrados se parecen al Sistema Solar.

El Planeta de Diamante

El primer planeta encontrado fuera del Sistema Solar estaba en órbita alrededor de un púlsar.

Un Pulsar es el resto de la explosión en forma de Supernova de una estrella gigante, más grande que nuestro Sol.

La explosión de una Supernova es tan violenta que si hubiese un planeta en su órbita lo volatilizaría. No habría ningún planeta capaz de sobrevivir a la Supernova de su estrella.

El análisis de la luz procedente de un exoplaneta que orbita un Púlsar en la constelación de Serpens ha revelado que está compuesto de Carbono, pero de una densidad tan grande que sólo puede estar en su forma cristalina: Diamante.

Un gigantesco diamante de 60.000 Km de diámetro, seis veces más que la Tierra, y con una masa tan enorme que la Gravedad en su superficie sería 15 veces la de la Tierra. Si descendiéramos a la superficie su gravedad nos aplastaría convirtiéndonos en una informe masa de papilla y huesos rotos.

Y a pesar de su tamaño, el púlsar al que orbita es tres mil veces más pequeño, pero muchísimo más masivo: La masa de decenas de Soles, concentrada en una esfera del tamaño de una ciudad.

Se cree que el planeta de Diamante fue originalmente un sol en el que las reacciones nucleares convertían Hidrógeno en Helio y éste en Carbono.

Como la mayoría de las estrellas del Sistema Solar, aquél era un sol doble, y cuando una de esas estrellas estalló como Supernova para convertirse en un Púlsar, arrancó la atmósfera gaseosa de su estrella compañera, dejando tan sólo su inmenso corazón de diamante.

El Eterno Amanecer

Si miramos el cielo nocturno lejos de las luces de la ciudad veremos miles de estrellas, y por lo que hemos averiguado parece muy probable que casi todas tengan planetas. Se estima que una de cada veinte puede tener planetas en la zona templada, donde el agua podría existir en estado líquido.

Pero por cada estrella amarilla como el Sol que podamos ver existen seis estrellas enanas rojas que brillan muy poco y que igualmente pueden tener planetas.

Su zona templada es más pequeña, más cercana a su sol, pero igualmente habrá más planetas templados alrededor de enanas rojas que de soles amarillos.

Estrella Roja con PlanetaSin embargo, en planetas que orbitan muy cerca de su sol, el efecto marea hace que la rotación del planeta se vaya frenando hasta quedar, igual que ocurre con la Luna de la Tierra, siempre con el mismo hemisferio hacia el Sol. Un lado del planeta estaría siempre iluminado, y si estuviéramos en su superficie el Sol Rojo estaría siempre en la misma posición.

El lado opuesto del planeta sería mucho más ameno, pues aunque siempre sería una noche eterna podríamos ver un estrellado cielo nocturno, con miles de estrellas fijas y algún otro planeta cambiando de posición entre las constelaciones. Tal vez alguno de esos planetas tenga su órbita lo bastante cerca como para poder ver sus lunas y estudiar sus fases luminosas, pasando de un círculo perfecto a ser un semicírculo cuando está cerca del horizonte.

Y de vez en cuando veríamos un cometa.

En un planeta con rotación capturada la temperatura en la zona diurna puede ser tórrida y en la zona nocturna gélida, pero en el terminador, la línea de sombra que separa el día de la noche, podría existir agua líquida entre gigantescos glaciares y áridos desiertos.

Hielo, Agua, Vapor, Mares, Lagos, Nubes, Lluvia y Ríos.

Podría ser un lugar agradable para vivir, contemplando un eterno amanecer.

Y si las estrellas Enanas Rojas son mucho más longevas que el Sol, es posible que haya transcurrido tiempo suficiente para que haya aparecido, desarrollado y evolucionado la Vida.

El Caballero Negro

Los primeros exoplanetas descubiertos fueron gracias al tambaleo de las estrellas.

Cuando un planeta orbita una estrella, también la estrella se mueve, mucho menos, alrededor del centro de gravedad común de ambos cuerpos. Por regla general la estrella no experimenta más que un leve vaivén pero es suficiente para que con unos buenos interferómetros seamos capaces de detectarlo y deducir datos como el tamaño relativo y el período orbital del planeta que lo hace balancearse.

Un método más efectivo es el del tránsito, que consiste en observar una estrella midiendo su luminosidad. Si por delante de la estrella pasara un planeta, el brillo descendería según un patrón que nos permitiría deducir varias características de ese planeta.

Por supuesto, es mejor si vigilamos 150.000 estrellas a la vez, como hace el Telescopio Espacial Kepler.

En 2.011 se descubrió un planeta realizando el tránsito estelar, y al examinar el patrón de descenso de la luminosidad de la estrella se descubrió algo sorprendente. El planeta era negro.

No negro, sino negro, negro, negro. Tenía un albedo de menos de un 1%, era más negro que el carbón, que el alquitrán, que la sustancia más negra que con nuestra tecnología seamos capaces de fabricar.

Y tenía atmósfera, y era igualmente negra.

Nunca se había visto un objeto tan negro que no fuera un Agujero Negro, y los científicos intentaron imaginar cómo se había formado.

Se cree que en algún momento la estrella tenía un planeta Gigante Gaseoso que fue orbitando cada vez más cerca hasta que el Viento Solar comenzó a arrancarle la atmósfera, quedando tan sólo su núcleo metálico fundido.

Pero está tan cerca que la superficie se mantiene a unos mil grados y a esa temperatura muchos metales se convierten en líquido y vapor.

Tanto la superficie como la atmósfera está hecha de metales requemados por el intenso calor de la cercana estrella, lo que lo convierten en un planeta completamente negro.

Los astrónomos lo llaman el Caballero Negro.

Planeta Errante

Los astrónomos buscan todo tipo de estrellas en el firmamento, entre ellas las Enanas Marrones. Son casi estrellas, lo bastante grandes como para que la gravedad haya producido en su interior una gran cantidad de calor pero no lo suficiente como para que en su núcleo se inicien las reacciones de fusión que formarían una estrella.

Son invisibles, pero pueden detectarse por el calor que emiten, mediante cámaras de rayos infrarrojos.

En 2.013 localizaron lo que parecía una enana marrón en medio del espacio interestelar, pero tras un detallado estudio comprobaron que no lo era. Era un Planeta.

Un planeta Gigante Gaseoso, como Júpiter, errando en medio de las estrellas, solitario y huérfano, sin sol al que rotar.

Se sospechaba que podrían existir planetas errantes, expulsados de sistemas solares por toda la galaxia, pero se creía que serían más pequeños e invisibles. Los Gigantes Gaseosos deberían ser los que más sujetos están a su estrella y, probablemente, los matones responsables de expulsar del patio a los pequeños. No se esperaba encontrar un Gigante Gaseoso Errante.

La temperatura de la superficie es de 760º y en la atmósfera existirán todo tipo de gases, incluso rocas y metales convertidos en vapor y generando nubes y lluvia de lava y metal fundido.

A su alrededor es muy probable que haya lunas, y si estas tienen una órbita elíptica la fuerza de marea podría generar calor interno que, tal como en Europa y Ganímedes, formen un océano de agua líquida bajo un escudo de hielo.

Y tal como en el fondo de nuestros océanos, es posible que existan fumarolas volcánicas a cuyo alrededor sea posible la Vida.

Estrella en Obras

El Telescopio Espacial Kepler vigila simultáneamente 150.000 estrellas buscando fluctuaciones de luminosidad que puedan revelar el tránsito de un planeta sobre el disco solar. Esta fluctuación es muy tenue, por muy grande que sea un planeta, siempre será más pequeño que su sol, y eso hará que la parte oculta de la estrella sea menor a un 1%, y a menudo mucho menos.

Pero recientemente se ha descubierto una estrella cuya luminosidad disminuye en un porcentaje muy superior y de forma irregular.

La Estrella Tabby ha hecho surgir numerosas especulaciones, como que se trata de un planeta casi tan grande como su sol, o que son una nube de cometas y asteroides orbitando en formación cerrada su estrella.

Anillos de Dyson rodeando una estrellaPero la idea más fantástica, más de Ciencia Ficción que de Ciencia, es que se trata de una Esfera Dyson en construcción.

Una civilización extraterrestre avanzada ha decidido aprovechar toda la energía solar de su estrella y está construyendo una esfera gigantesca, más allá de sus lejanos planetas. Cuando termine la construcción veremos que la estrella ha desaparecido, pero de momento seguimos viéndola de forma intermitente cuando sus rayos de luz pasan entre los andamiajes de la gigantesca construcción.

El Planeta más Extraño

De los varios miles de planetas descubiertos por Kepler hemos visto que la mayor parte son Gigantes Gaseosos y Supertierras.

Los Gigantes Gaseosos ya los conocíamos porque hay cuatro en nuestro Sistema Solar. Los otros cuatro planetas interiores son rocosos, mucho más pequeños.

Pero en el Sistema Solar no hay Supertierras, así que no teníamos ni idea de que podían existir.

Una Supertierra es unas diez veces más grande que la Tierra, tiene una gravedad 2 o 3 veces mayor y una atmósfera muy densa, con gran cantidad de Hidrógeno y Helio.

Con bastante seguridad tendrá agua, y si se encuentra en una órbita templada tendrá mares de agua en estado líquido cubriendo la mayor parte del planeta y con algunas islas volcánicas desperdigadas por el océano planetario.

Gigantes y Supertierras, eso es lo más habitual, podemos decir que lo más normal del Universo.

También hay planetas pequeños, del tamaño de la Tierra o más pequeños aún del de la Luna. La mayoría son rocas sin atmósfera o bolas de hielo quizás con un océano líquido en su interior.

Y, de nuevo, eso es lo normal.

De hecho, parece que el planeta más extraño del Universo podría ser La Tierra.

En mi opinión

Y no puedo estar más de acuerdo. Somos raros, raros, raros. Pero no tanto.

El motivo de que todos los exoplanetas descubiertos sean más grandes que la Tierra es porque son grandes y nuestros telescopios llegan a verlos, pero los planetas que tengan el tamaño de la Tierra son demasiado pequeños y no pueden ser vistos... todavía.

Quién sabe si cuando lancemos el Telescopio Espacial James Webb podremos llegar a ver planetas como la Tierra, tal vez con suficiente claridad para saber la composición de su atmósfera, su geografía y si en su superficie existen ciudades.

Ver Ficha de Los Más Extraños Mundos Alienígenas de la serie La Historia del Universo

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