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Los lugares más peligrosos del Universo

Creada17-10-2017
Modificada17-10-2017
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Reseña del Documental Lo más Letal del Universo de la serie La Historia del Universo

Lo Más Mortífero del Universo

Solemos pensar que el Universo es un lugar frío y tranquilo, con cálidas estrellas y planetas que se mueven de forma ordenada en sus órbitas.

No es así. En cualquier parte del Universo a la que miremos encontraremos lugares inhóspitos y estrellas monstruosas que podrían aniquilarnos de mil formas distintas.

Estrellas de Neutrones

Estrella BetelgeuseA 640 al de la Tierra se encuentra la estrella Betelgeuse. Es una Gigante Roja, mucho más grande que nuestro Sol, y está en la fase final de su vida estelar.

La materia que la compone intenta caer hacia el centro de la estrella, pero está soportada por las explosiones atómicas que se producen en su interior, una gigantesca bomba de fusión que convierte elementos ligeros en pesados.

Pero el combustible está a punto de acabarse, y cuando lo haga dejarán de producirse esas explosiones en su interior. Entonces nada impedirá que la masa de la estrella se precipite sobre el núcleo convirtiendo la mayor parte de su masa en una Estrella de Neutrones.

Una Estrella de Neutrones muy pequeña, de menos de 20 Km de diámetro, pero que contendrá casi toda la masa anterior de la estrella, teniendo una densidad tan grande que una simple gota pesaría tanto como todos los barcos de todos los ejércitos del planeta Tierra.

Además, emitiría unas radiaciones electromagnéticas tan intensas que convertirían su entorno en un gigantesco horno de microondas, calentando y destruyendo todas las moléculas complejas que formaran parte de organismos vivos.

Y aunque pudiéramos escudarnos contra esas radiaciones, la gravedad sería muy intensa y a poca distancia crearía un diferencial gravitatorio tan intenso que atraería a las partes más cercanas de nuestro cuerpo o de nuestras naves con una fuerza muy superior que a las partes más lejanas provocando lo que se conoce como espaguetización. (Ver La Espaguetización en los Agujeros Negros)

Colisión de Estrellas de Neutrones

Colisión de dos Estrellas de NeutronesPero si una Estrella de Neutrones es peligrosa, aún más lo sería la colisión de DOS Estrellas de Neutrones.

La mayor parte de las estrellas de nuestra galaxia se encuentran en sistemas binarios o múltiples. Es perfectamente posible que dos estrellas de un sistema binario sean lo bastante grandes para convertirse en Gigantes Rojas y después en Estrellas de Neutrones orbitando la una en torno a la otra.

Con el tiempo las estrellas se irán acercando y al final acabarán chocando entre sí, generando una explosión gigantesca.

Según los cálculos realizados por los astrofísicos, la explosión sería tan extrema que se formarían Strangeletes.

Los Strangeletes son partículas hipotéticas, surgidas de las ecuaciones de la física y que se cree que podrían crearse en condiciones muy extremas, como podría ser la colisión de dos Estrellas de Neutrones.

Teóricamente un Strangelet tiene la capacidad de, al chocar con materia ordinaria, convertirla en partículas de Materia Extraña, formada por más strangeletes. Esto iniciaría una reacción en cadena que, por los conocimientos de física que poseemos, sería imparable. Si una partícula de Materia Extraña chocara con la Tierra convertiría el punto de colisión en Materia Extraña que a su vez convertiría todo el planeta haciéndolo estallar y esparcir más materia extraña por todo el Universo infectando todos los cuerpos de materia ordinaria a los que tocara.

Pero eso no ha ocurrido.

¿Que cómo lo sabemos? Porque aún estamos aquí.

Es posible que las ecuaciones de las que se ha deducido la posible existencia de los strangeletes esté equivocada.

El Centro Galáctico

En el Centro de la Vía Láctea hay un Agujero Negro Supermasivo

No es el lugar más seguro donde estar, ya que toda la materia que cae en él genera gran cantidad de radiaciones que bombardean su entorno volviéndolo letal para toda forma de vida.

Y la radiación más letal que se produce en el entorno de un Agujero Negro es la de los rayos cósmicos, minúsculos protones que viajan a gran velocidad por el espacio y que, de golpear a una persona la atravesarían dejando a su paso gran cantidad de moléculas y células destruidas.

Nosotros en la Tierra estamos protegidos por un intenso campo magnético provocado por el planeta y que frena y detiene un importante porcentaje de esos rayos cósmicos. También el Sol nos protege, de una forma suave pero insistente.

El espacio que rodea la Tierra está casi vacío, pero en él se encuentra un tenue gas que se extiende miles de millones de Km a nuestro alrededor. Es el Viento Solar, una tenue nube de gases que emanan de la superficie del Sol empujado por la fuerza de los fotones que emite.

Es como si la atmósfera del Sol se derramara en todas direcciones, formando un viento veloz que tarda un par de semanas en alcanzar y superar la Tierra y llega mucho más lejos, más allá de Plutón.

Heliosfera del SolAllí por fin se frena y forma una tenue pero gruesa barrera de gas llamada la Heliosfera. Y esa heliosfera nos protege de los rayos cósmicos procedentes del Centro de la Galaxia y de otros Agujeros Negros que hay en todas direcciones.

De hecho, ya que la mayor parte de las estrellas y de Agujeros Negros de la Vía Láctea se encuentran en la zona central de la galaxia, para nosotros es una suerte que el Sistema Solar esté en la periferia, a casi 30.000 años·luz del centro de la Vía Láctea, ya que en esta zona la distancia media entre las estrellas es mayor, hay muchas menos estrellas en 30 años·luz a la redonda, es bastante menor la probabilidad de que estalle una nova cercana y también es menor la cantidad de rayos cósmicos que recibimos del espacio.

Algún día podremos construir naves espaciales con las que podremos viajar por la Galaxia, pero ni siquiera un blindaje del más duro acero de unos cm de espesor serían capaces de detener los rayos cósmicos. Al contrario, cuando un rayo cósmico choque a toda velocidad contra el casco de nuestra nave lo atravesará y arrancará electrones y núcleos atómicos que atravesarían nuestros cuerpos, causando muchos más daños que si sólo hubiéramos sufrido el impacto de un Rayo Cósmico. Sería como si en vez de recibir una bala recibiéramos cientos.

Y por la gran densidad de estrellas que existen allí, no sería nada seguro viajar por el centro de la Vía Láctea.

La Cuna de los Planetas

Nuestro Sistema Solar, el Sol y los Planetas, nacieron de una nube de gas y polvo con escombros surgidos de las explosiones de las Supernovas.

Muchos científicos soñarían con estar en el Sistema Solar cuando se estaban formando el Sol y los Planetas.

Pero no es un lugar muy seguro.

Un astronauta en la Estación Espacial Internacional introdujo polvo de café molido y sal en una bolsa y descubrió cómo a partir del polvo empiezan a formarse grumos de partículas, unidos por fuerzas electrostáticas. De la misma forma empezaron a formarse los planetas.

De forma espontánea, los granos de polvo se adhieren entre sí formando pequeños grumos que se siguen uniendo para formar grumos más grandes. Después, cuando adquieren un determinado tamaño, empieza a funcionar la gravedad.

La Fuerza de Gravedad hace que las rocas se lancen las unas contra las otras a muy altas velocidades, del orden de varios Km por segundo. En los choques las rocas se funden y se vuelven a solidificar, y las rocas más grandes crecen con las más pequeñas que chocan con ellas.

Las rocas más grandes reciben más impactos y crecen más rápido. La que más crece se convierte en el centro gravitatorio de todas las demás y sigue creciendo hasta alcanzar un tamaño tan colosal que el calor del interior inicia una reacción de fusión atómica. Es el nacimiento de una estrella.

Las demás rocas de su entorno, en número de millones siguen chocando entre sí, y mientras más grandes se hacen empieza a haber cada vez menos rocas flotando en el espacio. Los millones se reducen a decenas de miles y estos a centenares. Llega un momento en que casi todas las rocas se han unido en una decena de grandes planetas rodeados por un centenar de satélites y aún quedan unos cuantos miles de asteroides.

Ha nacido el Sistema Solar, pero el proceso de colisiones aún no ha terminado. Ya no ocurre con tanta frecuencia como al principio, pero de vez en cuando se siguen produciendo choques en los que grandes asteroides chocan con planetas, y donde planetas pueden chocar entre sí. Son muy infrecuentes, pero la próxima colisión planetaria aún está por ocurrir.

La Nada Helada

Radiación de Ondas del UniversoDesde el espacio, los satélites han fotografiado el Universo en todas direcciones. Han conseguido fotografiar el Fondo Cósmico de Microondas, una imagen que nos muestra cuál era la temperatura del Universo apenas 380.000 años después del Big Bang, cuando el espacio se hizo transparente y la luz pudo viajar por todas partes hasta nuestros telescopios.

Se ha descubierto que la temperatura no es homogénea, sino que existen unas pequeñas variaciones, de menos de una diezmilésima de grado, pero perceptible por las precisas máquinas con las que la medimos.

Una zona en particular, de más de 1.200 Millones de Años·Luz de Diámetro, es ligeramente más fría que su entorno. La diferencia es muy poca, pero esa diferencia ha hecho que en su interior haya menos materia y que apenas se hayan formado estrellas y planetas.

Podríamos pensar que debe ser un lugar tranquilo, pero incluso ahí puede acechar el peligro.

Los astrofísicos han especulado con la posibilidad de que en el Big Bang se hayan creado Cuerdas Cósmicas. Éstas serían unas cuerdas hechas con un tipo de materia muy pesada pero más pequeñas que un protón, que se alinearían formando un hilo muy fino pero muy pesado.

Si un astronauta chocara con este fenómeno, no podría ver nada pues la cuerda es miles de millones de veces más fina que un cabello. Sencillamente el astronauta sería cortado por la cuchilla subatómica más fina del Universo.

Dentro del Big Bang

Es otro lugar al que muchos científicos les gustaría ir, pero por supuesto es imposible. La radiación, la densidad, la gravedad y la temperatura harían que cualquier objeto se volatilizara al instante.

Pero hay otro elemento aún más peligroso.

La Antimateria.

En el Big Bang se produjo una gran concentración de energía, parte de la cual se convirtió en materia.

Pero había dos tipos de materia: la normal y la antimateria.

En la materia normal, los electrones tienen carga eléctrica negativa y los protones positiva. En la antimateria es al revés, y cuando una partícula de antimateria entra en contacto con otra de materia el resultado es que ambas se desintegran, transformándose en energía.

Si en el inicio del Universo hubiese habido exactamente la misma cantidad de Materia y Antimateria, hoy en día no quedaría NADA. Pero había una diferencia, minúscula, quizás de sólo una milésima más de Materia que de Antimateria, y cuando toda la Antimateria se aniquiló con la Materia correspondiente, quedó una pizca, un uno por mil o menos, sin destruir.

Y esa es TODA la materia que actualmente compone nuestro universo.

Para comprender mejor el proceso de la creación de Materia y Antimateria en el Origen del Universo, ver el capítulo La Guerra de Antimateria del documental El Primer Segundo del Big Bang.

Ver Ficha de Lo más Letal del Universo de la serie La Historia del Universo

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