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El Origen de los Sentidos, su evolución y los otros sentidos que tienen algunas especies animales.

Creada16-09-2019
Modificada16-09-2019
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El Imperio de los Sentidos

Si hay una diferencia sustancial entre el mundo inerte e inanimado y los seres vivos, es que éstos son capaces de percibir su entorno y actuar de formas distintas según el entorno que perciba.

Para percibir el entorno, los seres vivos han desarrollado los Sentidos.

El Origen de la Vida

Hace 4.000 Millones de años, los océanos de la Tierra estaban habitados por protocélulas, células no-vivas, pequeñas membranas esféricas formadas por proteínas con capacidades osmóticas que en su interior conservaban una concentración de sales, minerales y moléculas complejas mayor que la que se encontraba en las aguas libres del océano.

Aún no eran células vivas. Aunque ya existían virus capaces de replicarse, no eran capaces de controlar la membrana que los rodeaba para que también se dividiera, por lo que se multiplicaban dentro de la membrana hasta que ésta se rompía liberando los virus en el agua libre.

Eran trillones de protocélulas y virus diferentes, cada uno un experimento químico que provocaba reacciones en la membrana protocelular y en su propia composición química interna.

A lo largo de cientos de millones de años se hicieron quintillones de experimentos hasta que el azar se hizo inevitable y se formó una molécula capaz de replicarse conservando también la capacidad de controlar la membrana que la rodeaba para que se dividiera en dos células idénticas.

Ese fue el origen de la Vida.

Los Primeros Sentidos

Las moléculas reaccionan a la presencia de otras moléculas. Lo hacen de manera ciega y automática. Algunas reacciones son perjudiciales, otras beneficiosas. La naturaleza fue seleccionando las reacciones beneficiosas y las moléculas capaces de lidiar con ellas se hicieron más abundantes.

Se formaron moléculas capaces de reconocer a otras moléculas, dando origen a los Primeros Sentidos, el Olfato y el Gusto.

Algunas células fueron capaces también de percibir su entorno, dando origen al Sentido del Tacto.

No sólo se captaban los materiales sólidos que hubiera alrededor, también los aumentos y disminuciones de la presión, las alteraciones y corrientes provocadas por el movimiento de otros seres vivos. Y las vibraciones. Fue el Origen del Oído.

Mucho más adelante surgieron estructuras capaces de percibir la mayor o menor intensidad de las ondas electromagnéticas emitidas por el Sol, el calor, la luz y otras radiaciones. Así apareció el Sentido de la Vista.

Estos son los Cinco Sentidos que se enseñan en la escuela, pero la Naturaleza no es tan limitada como nuestro conocimiento. Entre los quintillones de experimentos bioquímicos también se formaron moléculas capaces de sentir el Magnetismo de la Tierra y el Voltaje bioeléctrico producido por otros seres vivos. Y quizás otros sentidos que aún no hemos llegado a descubrir.

De las Células a los Organismos

Se formaron células más complejas, las Eucariotas, con un núcleo que contenía el material genético y un citoplasma en el que funcionaban varios orgánulos que realizaban distintas funciones.

Las células absorbían el agua de su entorno, agua que contenía productos disueltos, gases, minerales y metales. Las sustancias que eran útiles eran asimiladas por la célula. Las que no, eran acumuladas en depósitos internos o eran expulsadas. 

EstromatolitosLas deposiciones calcáreas y silíceas durante millones de años generaron estromatolitos, rocas formadas por billones de generaciones de células en las orillas someras de las costas.

En ocasiones se formaban acumulaciones de calcio y las células que las generaban crecían en su superficie, convirtiéndose en colonias celulares sobre un esqueleto interno.

No sólo se producían deposiciones minerales, también metálicas.

En un momento determinado el programa genético que controlaba el funcionamiento de las células se hizo lo bastante sofisticado para construir una nueva membrana alrededor de una colonia celular, dando origen a los primeros organismos pluricelulares.

La Evolución de los Sentidos

Hace 800 Millones de años aparecieron los primeros organismos pluricelulares. La Vida se diversificó, según su codificación genética, en muchas especies diferentes. Evolucionaron. La Naturaleza eliminó las especies más ineficientes, y las más eficientes se hicieron más abundantes.

La estructura interna de los organismos se diversificó, se especializó en distintas tareas. Si bien todas las células de un organismo contenían el mismo código genético, según el ambiente en que se encontraran ejecutaban unas instrucciones u otras. Se crearon tejidos distintos. Y órganos. Las células, según el entorno en que se encontraban, funcionaron como células hepáticas, pancreáticas, hormonales, fabricantes de colágeno, cartílago y hueso, musculares o transmisores de impulsos eléctricos.

Aparecieron las neuronas, que no sólo reaccionaban a estímulos químicos, sino también a cargas eléctricas, de un voltaje ínfimo, pero suficiente para ser captadas.

Y con los elementos disueltos en el agua de la que se alimentaban, minerales y metales, algunas células creaban depósitos.

Todo estaba programado en el código genético de cada célula, pero cada célula sólo ejecutaba un juego de instrucciones específico, existiendo en el interior de cada organismo más de un centenar de tipos de células diferenciadas con las cuales se daba Vida a un organismo completo.

Algunas células sensoriales se convirtieron en órganos: nariz, lengua, piel, oídos, ojos. Como siempre, la Naturaleza eliminó los diseños erróneos y más ineficientes, y los más eficientes se hicieron más abundantes y siguieron evolucionando.

Y seiscientos millones de años más tarde, aquí estamos.

Los Sentidos Humanos Internos

Los Cinco Sentidos captan estímulos (olores, sabores, texturas, sonidos y luz) del exterior de nuestros cuerpos, los convierten en impulsos eléctricos y los transmiten por una red de neuronas al cerebro, donde se procesan e interpretan para crear una imagen virtual de nuestro entorno en el que podamos tomar decisiones, inconscientes o conscientes, para nuestra supervivencia.

No son los únicos sentidos que existen en nuestros cuerpos. Otros sentidos son internos.

Existen órganos sensoriales que captan la temperatura en diversas partes del interior de nuestros cuerpos, y su información es procesada y convertida en instrucciones para aumentar o disminuir el ancho de las arterias o la producción de las glándulas sudoríparas con el fin de regular la temperatura y mantenerla en el nivel más adecuado para nuestro funcionamiento.

Otros sentidos captan la composición química de nuestro sistema circulatorio, identifican sales, toxinas y virus y transmiten instrucciones para fabricar las antitoxinas y células, glóbulos blancos, capaces de eliminar los residuos perjudiciales.

Esos sentidos pueden enviar sus señales bioeléctricas al cerebro o a glándulas del Sistema Parasimpático, sin pasar por el cerebro, por lo que ni siquiera llegamos a ser conscientes de su actividad.

Luego está el Sentido de la Postura, que informa a nuestro cerebro de si una articulación está extendida o flexionada, si tenemos la mano abierta o cerrada, el brazo en alto o relajado. Aunque tengamos los ojos cerrados, podemos sentir en qué postura están nuestros dedos, cuello y articulaciones.

Y el Sentido del Equilibrio, situado en nuestro oído interno, que informa al cerebro de si estamos de pie o tumbados, si estamos quietos o cambiando la velocidad de nuestro movimiento.

Estos sentidos pasan por el cerebro, pero trabajan de forma casi autónoma, dando instrucciones a nuestros músculos para mover los pies y recuperar la postura de equilibrio que nos mantenga en las mejores condiciones de vigilar nuestro entorno, evitar los peligros y conseguir alimento.

Funcionan de forma casi autónoma, pero si prestamos atención podemos sentirlos y realizar acciones conscientes, aunque éstas supongan una momentánea pérdida del equilibrio.

Si estamos parados, antes de dar el primer paso lo que hacemos es dejarnos caer hacia delante. Adelantamos un pie para evitar la caída y repetimos el proceso, caída-paso, para avanzar en una caída intermitente y constantemente evitada.

Casi siempre. A veces tropezamos y caemos.

Los Otros Sentidos Animales

La Naturaleza ha experimentado durante cientos de millones de años para crear estructuras orgánicas que sean útiles para la supervivencia, y ha creado varios sentidos de los que carecemos los humanos.

Algunas aves han creado pequeñas deposiciones de ferrita magnética en la parte superior de su seno nasal que son capaces de percibir el Campo Magnético terrestre y transmitir la información a su cerebro, con lo que disponen de una brújula que les permite orientarse en grandes distancias.

Algo parecido tienen en su interior algunos herbívoros. Cuando están en reposo en mitad de una pradera suelen situarse mirando al Norte. Y los mismos perros, cuando van a defecar en un terreno despejado, dan varias vueltas sobre sí mismos y acaban haciéndolo casi siempre con la cabeza hacia el Norte.

Los tiburones tienen en sus costados unas pequeñas glándulas que pueden sentir diferencias de voltaje minúsculas. Y como todos los seres vivos disponen de un sistema nervioso que funciona con corrientes bioeléctricas, los tiburones pueden sentirlos aunque no los perciban por otros medios.

Y los ojos, que a nosotros nos parecen tan eficaces, han sido creados por la naturaleza al menos en diez ocasiones diferentes, en distintas especies, de forma independiente entre sí y funcionando con tres mecanismos físicos radicalmente distintos. Los ojos de panal, los ojos multifacetados y los más comunes y eficientes, los globos oculares.

Incluso estos últimos han evolucionado de forma muy diferente en distintas especies. Los humanos disponen de TRES tipos de células fotosensibles en la retina que nos permiten distinguir los colores en la gama del Violeta al Rojo.

Colores de Flores, vistos por Humanos y por InsectosMuchos insectos distinguen también el Ultravioleta, viendo colores que para nosotros son invisibles. Algunas aves ven el infrarrojo, pudiendo identificar las masas de aire caliente ascendente, que les permite remontar el vuelo con más facilidad. Y algunos cangrejos disponen de DIEZ tipos de células fotosensibles que les permiten distinguir una amplia gama de colores e incluso la luz polarizada.

Y ni siquiera los globos oculares son iguales en todas las especies. En la mayoría de los mamíferos son esféricos, pero en muchas aves están achatados, en forma de lenteja. Y mientras los humanos disponemos de un punto, la fóvea, en el centro de la retina, con el que vemos con la mayor precisión posible, algunas aves disponen de DOS fóveas, una enfocada al frente, la otra en ángulo.

Los "Sextos" Sentidos

Algunas personas creen que en los humanos existen otros sentidos capaces de percibir otros fenómenos físicos de nuestro entorno. Y apuntan a varias posibilidades diferentes.

  • Es posible que en nuestros cerebros exista un órgano capaz de sentir los pensamientos y/o emociones de otras personas, aún sin verlos.
  • Es posible que algún órgano sea capaz de presentir sucesos que aún no han ocurrido.
  • Es posible que exista un hipotético mundo invisible e inmaterial en el que habiten seres invisibles e inmateriales (dioses, ángeles, espíritus o fantasmas) que en ocasiones podemos percibir y con los que algunas personas dotadas de un sentido esotérico podrían comunicarse.

Son posibilidades que, para muchos científicos son totalmente irreales, propias más de la fantasía y la superstición que de estudios científicos serios.

Los que creen es estos posibles sentidos se apoyan en diversas historias ocurridas a algunas personas que describen experiencias insólitas e inexplicables. Por desgracia estas experiencias no se pueden confirmar de forma científica, no es posible repetirlas, ni medirlas o evaluarlas. Todos los intentos que se han hecho usando los recursos y conocimientos científicos han fracasado.

Nunca ningún estudio médico ha sido capaz de localizar los órganos de esos supuestos sentidos, ni ninguna rama científica ha podido justificar los medios físicos por los que se puedan estudiar esos fenómenos. De ahí que los científicos califican a esas teorías como paraciencias, más allá de la Ciencia.

Los paracientíficos, al no poder presentar pruebas científicas de la realidad de estas hipótesis, recurren a métodos estadísticos. Someten a sujetos voluntarios a experimentos en los que tienen que adivinar cartas o números aleatorios o sucesos de variados tipos y, si la cantidad de aciertos supera a lo que sería el promedio estadístico lógico, asumen que eso es una prueba de que existen esos sextos sentidos.

Es un sistema muy inseguro, fácil de manipular (aún de forma inconsciente) y, de momento, imposible de verificar.

¿Existen estos "sextos" sentidos?

Parafraseando a Becquer:

Mientras la Ciencia a descubrir no alcance los Misterios del Universo, habrá Supersticiones y Paraciencias.

Perdón por la interrupción

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