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Un estudio sobre cómo sobreviven las plantas y animales en la zona contaminada por radiación de Chernobil

Creada24-06-2016
Modificada17-05-2017
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Reseña del Documental Chernobil: ¿Una Historia Natural? Un Enigma Radioecológico

Chernobil
¿Una Historia Natural?
Un Enigma Radioecológico

El 26 de Abril de 1.986 se produjo la explosión del Reactor 4 de Chernobil. El incendio subsiguiente, que duró diez días, arrojó a la atmósfera gran cantidad de radiación que contaminó extensas regiones de su entorno, llegando incluso, aunque en menor intensidad, hasta algunos países vecinos.

Se estableció una zona de seguridad de unos 30 Km en torno a la central y al día siguiente se inició la evacuación de las 135.000 personas que vivían en las ciudades, pueblos, aldeas y granjas de la zona.

La Naturaleza fue abandonada a su suerte.

¿Qué ha sido de la Fauna y la Flora de la zona al cabo de tantos años?

El Retorno de la Naturaleza Salvaje

En 1.986, Sergey Gaschak fue uno de los 800.000 liquidadores encargados de limpiar la zona afectada. Cuando absorbió una cantidad de radiación que las autoridades habían establecido como límite, se marchó, pero desde hace unos veinte años ha vuelto en numerosas ocasiones para realizar estudios científicos sobre el entorno natural sometido a una radiactividad que, en muchas zonas, es mil veces mayor que la que se encuentra en cualquier parte del mundo.

La zona prohibida ha sido invadida por muchas especies animales, algunas de las cuales no vivían allí antes del accidente. Hay muchos jabalíes, lobos, osos, ciervos y corzos y otros muchísimos animales más pequeños.

Hay aves que han construido sus nidos sobre las mismas vigas y escombros del reactor destruido, donde la radiactividad es un millón de veces superior a lo normal.

Y a pesar de la radiación todos parecen gozar de buena salud.

Y la vegetación también es exuberante. Todo tipo de plantas, arbustos y árboles han invadido las ciudades creciendo en cualquier grieta, rompiendo aceras, levantando el asfalto e incluso desde dentro de algunos edificios atravesando los tejados a varios pisos de altura.

El estudio de los ratones resulta muy interesante ya que desde la explosión se han sucedido ya más de 40 generaciones, lo que puede aportarnos mucha información sobre los efectos a largo plazo en las especies sometidas a la radiación.

Las Fases de la Explosión

Poco antes del accidente se cargó el reactor de combustible, 200 Toneladas de Óxido de Uranio.

Se produjo una explosión, no nuclear, sino térmica. El edificio reventó y gran parte del combustible radiactivo fue expulsado al entorno. Si sólo se hubiera producido la explosión la radiactividad habría quedado limitada a unos pocos Km de su entorno, pero por desgracia se produjo un incendio que lanzó gran cantidad de humo y polvo radiactivo que, llevados por el viento, acabaron llegando a muchos países vecinos, hasta cubrir más de la mitad de Europa. En total las emisiones fueron 30.000 veces mayores que las de todas las demás centrales del mundo en un año.

Me sorprende este dato. Que yo sepa las emisiones radiactivas de una central nuclear a lo largo del año son CERO. Una central nuclear sólo emite radiaciones cuando hay algún accidente o fallo de funcionamiento.

Tal vez se refiera a la cantidad de residuos nucleares, pero estos residuos no se 'emiten' sino que se almacenan o se usan como combustible de otras centrales más modernas.

Actualmente, el 3% de la radiactividad que hay en Europa procede de Chernobil.

O, dicho de otra forma, la radiactividad natural del terreno en el que han vivido los Europeos afectados por la lluvia radiactiva de Chernobil se ha incrementado en un 3%.

Teniendo en cuenta que la radiactividad natural no es homogénea, que es hasta el doble de intensa en las montañas (especialmente las graníticas y basálticas) que en las costas, y que hay zonas habitadas en las que hay una radiación hasta 20 veces superior a la media, sin que se haya detectado una mayor incidencia de casos de cáncer o enfermedades por radiación, no me parece un incremento muy alarmante (si no se producen más accidentes, claro).

La Radiación Letal

Los átomos radiactivos esparcidos por la atmósfera fueron arrastrados por el viento y precipitados al suelo por la lluvia de una forma muy heterogénea y caótica. Allá donde caía la lluvia, las partículas radiactivas entraban en contacto con plantas y animales que, bombardeados por intensísimos niveles de radiación, en los siguientes meses murieron por millones. También los microorganismos, hongos y bacterias, sufrieron una aniquilación extrema.

No todos los animales murieron. Algunos tenían combinaciones genéticas que les permitían resistir con más facilidad a los graves daños de la radiación. Ellos fueron los únicos que tuvieron descendencia, a la que transmitieron esa resistencia, y al no tener que enfrentarse con la habitual competencia, proliferaron con rapidez, recuperando en pocas generaciones los niveles de población anterior.

La radiación también afectó a varios miles de pinos cercanos a la central, que se volvieron rojos y murieron en pocas semanas. Los científicos y medios de comunicación lo llamaron el Bosque Rojo.

Entre los animales domésticos se produjeron más de 400 nacimientos de animales con terribles malformaciones.

Al caer las partículas radiactivas según cayera la lluvia, de una forma bastante aleatoria, hay zonas en las que la aniquilación fue masiva mientras que a pocos cientos de metros otras zonas quedaron bastante indemnes.

De las partículas radiactivas, algunas tienen una semivida muy corta, de segundos, días o meses. De ellos podemos decir que al cabo de 20 años no quedará ninguna radiación. Pero el 3% de los residuos lanzados en Chernobil tenían una semivida muy larga, de miles o cientos de miles de años, y siguen y seguirán causando daños durante milenios.

La radiactividad actual de la zona restringida es aún entre mil y diez mil veces (según las zonas) mayor que la radiación normal. Ya no es una radiación letal de inmediato, pero sí lo que se considera un nivel crónico. Las partículas radiactivas, mezcladas con el terreno, son absorbidas por las raíces de las plantas y sirven de alimento a los animales, donde se van acumulando hasta su muerte y descomposición para volver a la tierra y reiniciar el ciclo.

Los animales que soportan mejor esos niveles de radiación son los que tienen más descendencia a la que transmiten esa resistencia, así que las especies están sometidas a un proceso de Selección Radiactiva que las están haciendo evolucionar con rapidez.

La Radiactividad en las Plantas

A 18 Km de la central está la ciudad de Chernobil, y en ella, en una zona muy contaminada, vive Leonid Bogdan, cultivando su huerto.

Es radiobiólogo, y su trabajo es estudiar cómo procesan las plantas las partículas radiactivas.

Ha descubierto que los cerezos absorben Cesio 137 y Estroncio 90, pero lo acumulan en el hueso de las cerezas, mientras que su carne está prácticamente limpia de radiactividad. Las cerezas son completamente seguras para la alimentación, siempre que escupamos el hueso.

Todas las plantas, para su crecimiento, necesitan gran cantidad de Potasio y Calcio. Por su configuración electrónica, el Estroncio se parece al Calcio y el Cesio al Potasio. Las plantas no pueden distinguirlos, así que absorben esos elementos radiactivos y los acumulan en sus hojas.

Cada planta absorbe esos elementos en distintas cantidades. Leonid ha cultivado muchas de ellas y las ha sometido a análisis radiológicos que le han permitido diferenciar las plantas que pueden resultar más dañinas de las que se pueden comer sin problemas.

El rábano, la acedera y las grosellas acumulan mucha radiación y Leonid ha dejado de cultivarlos, mientras que las patatas, coles, cebollas, tomates y pepinos apenas acumulan radiación en sus partes comestibles y forman parte habitual de su dieta.

La Radiactividad en los Animales

Los animales también son afectados por la radiactividad del terreno, y uno de los que más son los ratones. Son pequeños, están a muy poca distancia de las partículas radiactivas que hay en el suelo y se alimentan de plantas. A lo largo de su vida acumulan gran cantidad de radiación que acaba por dañar sus tejidos y órganos llevándoles a la muerte por diversas enfermedades. Afortunadamente comienzan a reproducirse antes de enfermar, lo que asegura la supervivencia de la especie, y al tener menos competencia por el alimento la tasa de supervivencia hasta la edad de la reproducción es mayor que en zonas no afectadas por la radiación.

Desde 1.994, el genetista Robert Baker, en colaboración con Sergey Gaschak, está capturando ratones para estudiar sus genes y averiguar si en su genoma se han producido mutaciones. Actualmente un análisis genético se puede realizar sobre una muestra orgánica muy pequeña, así que basta una uña de los ratones para este fin.

Sorprendentemente se han producido muchas menos mutaciones de las esperadas, lo cual dice mucho de las capacidades de reparación de las moléculas de ADN.

El ADN, dentro del núcleo celular, se encuentra inmerso en un líquido en el que existe una compleja colección de nucleótidos, enzimas y otras muchas grandes moléculas, algunas de las cuales son capaces de reparar la moléculas de ADN dañadas.

Justo tras la explosión, algunas zonas recibieron tal cantidad de radiación que todos los animales enfermaron y murieron. En otras zonas la población fue diezmada pero no murieron todos. Conforme han pasado los años, las partículas radiactivas de corta semivida han ido desapareciendo y al descender la radiactividad los supervivientes fueron cada vez más, volviendo a poblar las zonas más contaminadas.

Hoy en día la fauna lleva una vida aparentemente normal, aún en las zonas más contaminadas, pero el estudio de los tejidos y órganos de los ratones y otros animales que han sido estudiados revela que con la edad van acumulando cada vez más radiactividad, los tejidos se reparan pero el stress acaba provocando graves problemas de salud.

Trampa Letal para las Aves

Desde 1.991, Anders Moller y Tim Mousseau están realizando un seguimiento de las aves que anidan en la zona prohibida, según estrictos criterios ornitológicos.

Intentan determinar si hay diferencias entre las poblaciones de aves que anidan en las zonas más contaminadas, como el Bosque Rojo, y las de zonas menos contaminadas.

Han determinado que en las zonas más contaminadas habitan la mitad de especies de aves y de algunas de esas especies la población es de un tercio de la que se puede encontrar en zonas menos contaminadas.

En las construcciones abandonadas de un Koljos, una cooperativa agrícola, han hecho un descubrimiento que no habían observado nunca antes en las más de 15.000 capturas que han realizado en todo el mundo.

Gran cantidad de aves tienen anormalidades como tumores en los ojos, en las glándulas, en las patas. Albinismo parcial en las plumas. Algunos huevos son mucho más pequeños de lo normal, hasta una cuarta parte de peso. Las plumas de las alas y la cola son en muchos casos asimétricas, de distinta longitud en ambas alas, lo que para unas aves que pasan la mayor parte del tiempo en vuelo supone un grave inconveniente. Su tasa de supervivencia es menor, la mayoría apenas llegan al año, cuando lo normal en ellas es vivir unos 14 meses. Y el recuento de espermatozoides indica que más del 50% de ellos son deformes.

Algunas de estas anomalías se han encontrado también en aves del interior de ciudades populosas y contaminadas, pero no en tan gran cantidad como en la zona prohibida, aún en las zonas menos contaminadas.

La tasa de supervivencia y reproducción es tan escasa que en pocas generaciones deberían extinguirse. Si sigue habiendo aves es porque cada año llegan nuevos ejemplares que, al encontrar una zona natural con escasa competencia se establecen en la zona, sin saber el fatal destino que les espera a ellos y a sus crías.

En 2.007, Moller y Mousseau descubrieron un posible motivo para esta tan deficiente adaptación al entorno radiactivo de Chernobil.

El organismo de todos los animales contiene moléculas antioxidantes, producidas por el propio organismo o absorbido en la alimentación. Cuando la radiación rompe moléculas complejas, como el ADN, vitaminas o enzimas, se crean radicales libres, moléculas rotas algunas de las cuales pueden ser tóxicas. Los antioxidantes eliminan esas moléculas tóxicas.

Pero las aves migratorias como las golondrinas, en el largo vuelo migratorio desde sus anidamientos de África consumen gran cantidad de antioxidantes así que al llegar a Europa se encuentran indefensos ante los daños que en ellos pueda causar la radiación.

Vacunados contra la Radiación

Un experimento realizado con ratones ha revelado un hecho sorprendente, y es que una dosis leve de radiación no solo no resulta perjudicial sino que genera unos mecanismos que eliminan los radicales libres.

Se mantuvieron a dos grupos de ratones, uno en un laboratorio sin radiaciones, y otro en una jaula en la zona prohibida sometidos durante 45 días a una dosis alta pero no letal de radiación.

Al cabo de este tiempo se sometió a ambos grupos a una dosis bastante elevada de radiación, y los ratones que habían estado expuestos previamente a la radiación de Chernobil consiguieron eliminar con más eficacia los radicales libres y fragmentos moleculares tóxicos.

El Fin de la Contaminación Química

Antes de la catástrofe, la zona había estado sometida al control de las autoridades soviéticas. Muchos de los bosques fueron plantados en los primeros años tras la guerra para ocultar instalaciones militares secretas. Los guardas forestales usaban pesticidas y productos químicos para eliminar las malezas no deseadas y los abonos químicos se esparcían con profusión en los campos de cultivo.

Tras la catástrofe todas estas actividades cesaron y con el tiempo la eliminación de esos productos químicos permitieron el asentamiento de numerosas especies que antes apenas existían. Castores, Cisnes, Lobos, Osos, todo tipo de animales, herbívoros y carnívoros.

Sin la intervención humana los herbívoros proliferaron hasta el nivel que la vegetación podía alimentar, y los animales carnívoros también, hasta el nivel que los herbívoros podían alimentar.

Hoy, el entorno natural de Chernobil, libre de la intervención humana, a pesar de la radiación ha alcanzado unos niveles de biodiversidad y población muy superiores a los que tenían antes del accidente, y aún a los que se puedan encontrar en ninguna otra parte de Europa.

Chernobil es una advertencia sobre los peligros de la Energía Nuclear, pero también una promesa, que si la dejamos en paz la Naturaleza es capaz de adaptarse a las peores circunstancias imaginables.

Ver Ficha de Chernobil: ¿Una Historia Natural? Un Enigma Radioecológico

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