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Poncio Pilatos, el gobernador de Judea que intentó salvar a Jesus, pero se vio obligado  a condenarlo por miedo a los judíos. ¿Hasta qué punto es cierta esta historia?

Creada26-05-2017
Modificada26-05-2017
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Reseña del Documental La Piedra de Pilatos de la serie Los Enigmas de Jesucristo

La Piedra de Pilatos

En 1.961, durante unas excavaciones en el anfiteatro de la ciudad de Cesárea Marítima, se encontró una piedra que contenía el nombre de Poncio Pilatos, Prefecto de Judea.

En la Biblia, Pilatos es famoso por ser quien condenó a Jesús a la Cruz, pero se le retrata como un personaje indeciso, muy preocupado por la inocencia de Jesús y que parece más partidario de declararlo inocente, pero que se ve obligado a condenarlo por temor a la feroz inquina de los judíos.

La piedra encontrada supone una confirmación histórica de que Pilatos existió.

Pilatos, según Josefo

Aparte de los Evangelios, Josefo hace una relación detallada de su vida y del tiempo que pasó gobernando Judea.

Pilatos era un caballero, es decir, pertenecía a la orden ecuestre, uno de los escalafones más bajos de la nobleza. Su valedor, el emperador Tiberio, le nombró gobernador de Judea.

Viajó a Cesárea y allí se alojó con su esposa en una lujosa mansión junto al mar.

Aunque los reyes anteriores de Judea habían sido títeres de Roma, hacía sólo 20 años que Roma había asumido el gobierno directo, y ni el pueblo ni los sacerdotes estaban a gusto con el dominio romano. De hecho ni siquiera estaban a gusto entre ellos mismos, pues había mucha animadversión entre judíos y samaritanos.

Nada más llegar, hizo las tropas desfilaran llevando los estandartes romanos. Considerado el acto como una ofensa para los judíos, muchos de ellos acudieron a Cesárea para pedir que los estandartes fueran retirados. Tras hacerlos esperar cinco días, Pilatos por fin se dirigió a ellos advirtiéndoles que si no se disolvían los haría matar. Pero los judíos no se dispersaron, sino que ofrecieron sus cuellos a los soldados. Al no querer comenzar su gobernación con una masacre, Pilatos accedió a retirar los estandartes.

La Llegada del Mesías

Durante la Pascua Judía, miles de judíos acudían a Jerusalén, que se convertía en un hervidero de visitantes. Como gobernador, Pilatos acudía allí con el fin de mantener el orden y sofocar cualquier posible revuelta.

Jesús entró en Jerusalén montado en un pollino y siendo aclamado por la multitud. Fue una escenificación hecha adrede para cumplir las profecías bíblicas y tanto el pueblo como los sacerdotes del templo entendieron esa entrada como una amenaza al poder opresor de Roma. Si los romanos, por no conocer esas profecías, no lo entendieron así, no cabe duda de que pronto serían informados.

Al día siguiente, Jesús acudió al Templo, y al ver los vendedores de animales para los sacrificios y los cambistas de monedas, se indignó y arrojó las mesas por el suelo y expulsó a los cambistas.

Eso era de nuevo un ataque al poder establecido, esta vez contra el mismo templo y el Sanedrín. Caifás, el Sumo Sacerdote del Templo de Jerusalén, reconoció la amenaza y vio que Jesús tenía demasiado apoyo del pueblo para que sirviera un leve castigo. La única forma de eliminar la amenaza era matando a Jesús, pero no se podía hacer de forma clandestina pues Jesús siempre estaba rodeado por numerosos discípulos. Tenía que ser una condena a muerte oficial, por parte de la única autoridad que podía aplicar una pena de muerte, Poncio Pilatos.

El Juicio de Pilatos a Jesús

En principio, Pilatos no debió ver en Jesús más que a un polvoriento campesino de Galilea, pero las acusaciones de Caifás le indujeron a comprobar si era una amenaza para Roma o era una simple molestia para los sacerdotes de Judea.

– ¿Eres tú el Rey de los Judíos?

Y la respuesta de Jesús fue lo suficientemente ambigua como para que Pilatos pensara que no era una amenaza para Roma, y por tanto no hacía falta la pena de muerte.

Ordenó que le azotasen y después lo devolvió a los sacerdotes, pero éstos no quedaron satisfechos con este castigo e insistieron a Pilatos para que lo condenase a muerte.

Según la ley romana sólo había dos crímenes por los que se podía condenar a muerte, la sedición y la rebelión. Jesús no había incurrido en ninguno de esos dos crímenes, pero tras la recalcitrante insistencia de Caifás y el Sanedrín, Pilatos optó por lavarse las manos.

– Soy inocente de la sangre de este hombre.

– Caiga su sangre sobre nosotros y nuestros hijos.

Después lo entregó para su crucifixión.

Los dos Pilatos

Según el relato de Josefo y otros historiadores romanos, Pilatos era autoritario, cruel y no dudaba en aplicar la fuerza para reprimir violentamente cualquier acto de sedición. Este hombre no hubiera dudado ni dos segundos es condenar a Jesús.

Según los Evangelios, Pilatos era pusilánime, indeciso y cobarde, y sólo condenó a Jesús tras mucha insistencia, por miedo a los judíos.

¿Cuál de las dos versiones de Pilatos es la verdadera?

Los Evangelios fueron escritos por cristianos en una tierra donde no había cristianos judíos, sino sólo cristianos convertidos del paganismo. Los evangelios servirían de Carta de Presentación para futuras conversiones, y donde los evangelistas esperaban tener más conversos era entre los romanos. Para ello era importante hacer hincapié de que Jesús no había muerto por culpa de los romanos, sino de los judíos.

El primer evangelio, Marcos, escrito probablemente entre 30 y 40 años después de la crucifixión, intenta aligerar la culpa de Pilatos y cargarla sobre los judíos. Y los demás evangelios, mientras más tardíos, muestran un Pilatos cada vez más desesperado por liberar a Jesús de la cruz y unos judíos cada vez más malvados y deseosos de matarlo.

El Último Acto de Pilatos

Una peregrinación religiosa en Samaria se convirtió en una sublevación contra los romanos. Pilatos envió sus tropas a reprimir la sublevación y después hizo que se ejecutaran todos los participantes.

Murieron varios centenares de samaritanos y las autoridades judías elevaron una reclamación oficial que hizo que Pilatos fuera enviado a Roma.

Pero durante su viaje murió su valedor, el emperador Tiberio, y a su llegada ya reinaba el nuevo emperador Calígula.

Aparentemente, no hay ninguna otra mención histórica a Pilatos. No sabemos lo que fue de él o su familia.

En mi opinión

Un amigo me explicó hace tiempo que siempre que se lee un artículo en el periódico hay que analizar en primer lugar Quién lo escribe y Qué intenciones tiene. Lo más probable, casi seguro, es que haya tergiversado la historia para darle un matiz con el que desee inclinar la balanza del juicio de los lectores.

Treinta o Cuarenta años después de morir Jesús, el autor del Evangelio de Marcos vivía en Roma, quería convertir a los romanos, pero no sería buena estrategia de marketing acusar a los romanos de ser los malos, así que interesaba que los malos fueran otros.

Si Poncio Pilatos había conseguido sobrevivir a los años de los emperadores locos, Calígula, Claudio y Nerón, es posible que en su vejez, cómodamente sentado en su villa romana, cayera en sus manos alguna copia del evangelio de Marcos.

¿Se reconocería a sí mismo en el relato?

¿O se reiría o se molestaría por el pusilánime retrato que de él hacían los Evangelios?

La verdad es que en mi opinión este documental tiene un par de informaciones interesantes. Lo demás es un intento inútil y fracasado por construir un relato coherente y lógico a partir de informaciones contradictorias y tergiversadas.

Ver Ficha de La Piedra de Pilatos de la serie Los Enigmas de Jesucristo

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